Los mejores temas del metal del 2023: llámenlo «jebi»

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Desde que Carl Sagan nos explicó que “El metal es todo lo que hay, todo lo que ha habido y todo lo que habrá”, la verdad es que lo más lógico sería llamar a este post “un resumen del año” o, como bien describió Paco Fox mi diatriba sobre Ayn Rand, “un post sobre… TODO”.

Y la verdad es que, en el 2023, nos abandonó una Jran munhé que, en su cardado y su actitud abarcaba TODO el metal y todo lo que es maravilloso y over the top en la existencia: la simpar Tina.

Necesitaría ocho posts como mínimo para explicar cómo Tina marcó mi infancia y adolescencia como buen sórdido de pro (ese leer su biografía arrancando con la pérdida de su virginidad en el asiento de trasero de un coche en las afueras de Nuthbush, pasando por todas las chungueces sobre Ike y rematando con el éxito a golpe de cardado y adult contemporary mientras me devoraba incansablemente el ‘Tina Live in Europe’, ese tener puesto en el loro una casete de sus hits setenteros en los que mis tíos abuelos de una aldea paragüera escuchaban en la distancia cómo Tina simulaba una felación… TODO JRANDE). Así que mejor le dejo a un grupo de esos que idolatramos en ente vloj que se marquen una señora versión de su tema más de apoteosis del cardado (sí, a siglos luz de la original, pero ¿qué esperabais?)

El mundo, por su parte, sigue sin aprender del Metal para solventar sus mierdas: si los mensajes de Jinjer o White Ward no paraban al fascista de Putin, ahora en Israel harían bien en escuchar a una de las mejores bandas de la historia. Me refiero, claro a los inconmensurables Orphaned Land: un grupo judío que, colaborando con orquestas árabes, proponía la hermandad en el metal como la mejor forma de solucionar el conflicto. No les hicieron caso, claro, pero este 2023 ha publicado un discazo en directo que nos da pie a poner uno de los videoclips más gozosamente sórdidos ever (y recordar que, si pueden decirme diez grupos mejores que éste es que… MIENTEN).

También hay que recordar que, en el terreno de la música en directo, el momento más METAAAAAL del año nos lo regaló otro de los grupos fetiche de esta su web de ustedes. Me refiero, claro está, a Camela. ¿Quiénes si no? El momento en el que ponen a corear a todo un estadio el nombre de Jeni Hermoso supera en intensidad y valors a prácticamente todo. Como el partido de esa selección EsP-P-P-Pañola que más me ha representado ever. Si mi escena favorita de la historia del cine era un penalti de waterpolo en ‘Pallombella Rossa’ de Nanni Moretti que duraba unos veinte minutos – en el que daba tiempo a ver el final del Doctor Zhivago y reflexionar sobre el comunismo italiano mientras todo el público cantaba a Battiato – ¿Cómo definir un partido que ni era contra las inglesas ni duraba 90 minutos sino muchísimo más?

Pues está claro: como METAL.

Y, con esos mimbres vamos a por los 23 temas del 2023. En esta ocasión haré trampa y, dentro de cada canción recomendaré otras por aquello de que la cosecha ha sido Jloriosa (aparte de ese metal progresivo y melodeath que siempre pongo, este año tiene también mucho de doom y post metal). Llega con rascar un poco para confirmar que vivimos en la mejor época de la historia de la música: solo hay que olvidarse del mainstream o de que C Tangana, Rosalia o cosas peores sean el metro de platino iridiado de nada.

Por supuesto, antes de arrancar el top, recomendar las obras excelentes de artit-tas que que se han quedado fuera. Hagan copypaste: Vulture Industries, In Flames, Iotunn, Isole, The Warning, Mutoid Man, Ashbringer, Haken, Soen, Persefone, Baroness, Fires in the Distance, Myrath, Countless Skies, Sermon… Y, por supuesto, decir que los avances de discos del año que viene no entran aquí , por cojonudas que sean las cosas que hayamos escuchado de Lacuna Coil, Bruce Dickinson, Judas Priest o Ihsahn.

Y ahora, sí, ya, y empezando con artillería pesada:

23. Metallica – Inamorata

Es una verdad universalmente admitida que nadie odia más a Metallica que un fan de Metallica. Pero, feck, a estas alturas del partido (con EsPPPPaña ganadora y Rubiales fulminado) ¿no toca dejar de lado las rencillas y darle un abrazo fraternal y agradecido al tito James? ¿De verdad que no emociona ver cómo dejan de hacer el machito y cancelan giras para desintoxicarse o estar con la familia? Sobre todo cuando hacen un disco tan revisionista como el ’72 Seasons’. Que se trata de hacer el ‘Load’ y el ‘Reload’ bien. Así, en vez de ponerse a sonar impostados como unos Alice in Chains de Hacendado, van a sus raíces NWOBHM para contarnos sus miserias y, para cerrar el disco, como con ‘The Outlaw Torn’ y ‘Fixxer’, graban su canción más larga ever que supera a las dos. Y en la que hacía tiempo que no daba tal placer de la prespitación escuchar a Kirk Hammet:

Si lo ha pasado bien con este tema, puede seguir con otros thrasher veteranos: lo último de Overkill suena igual de energético y macarra que en sus mejores tiempos. Esto es: que te da las mismas ganas de partir botellas en las cabezas de la concurrencia a un bareto de New Jersey. Porque hay un momento para todo:

22. Insomnium – Song of the Dusk

Recién salidos de la pandemia le dije a mi amigo Manolo “¿Te vienes a ver a Swallow the Sun, que tocan el viernes?”. A lo que me respondió un responsable y acojonado “Me da cosa meterme ahora en una sala cerrada”. Yo contraataqué: “Pero, vamos a ver, si después de este concierto tan deprimente nos vamos a suicidar… ¿Qué más te da un poco de covid?”.

Dos años después le ofrecí ir a ver a unos maestros del melodeath finlandés melancólico como Insomnium con un “¿Te apuntas a un concierto para que nos ahoguemos en un lado helado de nuestra elección?”. Ésta vez sí se apuntó. Lamentablemente, el grupo resultó ser muy jovial narrando sus historias satánicas en las que muere toda la humanidad menos los lobos. Pero, cuando la música es así de buena… ¿a quién le importa?

Si les ha gustado, no dejen de escuchar a esos maestros irlandeses del black folk épico que son Primordial. No todo el disco está a la altura del tema que lo abre, pero… ¡joder!

21. Rush Will Never Die: Crown Lands e Imperial Triumphant

A mucho sociólogo de cuarta división metido a crítico musical le gusta decir “esto ya se acabó” o “lo que caracteriza a la nueva generación es…”. Y, claro, se convierte en un reguetojuno de libro. Porque nada hay más viejuno que ver a toda la chavalería como un todo homogéneo ni nada demuestra más los años que han pasado que el no recordar cómo era uno de shavá. En mi caso, sé perfectamente que, de tener 15 años ahora odiaría el Top 50 de Spotify con más furia que con la que me cagaba en los 40 principales entonces. Y también sé que el vestirse de sórdido con kimono, bigotón y practicar con furia el “más es más” es condición sine qua non del frikismo sórdido.

Por eso, cuando veo a dos chavales canadienses como Crown Lands siendo la reencarnación de Rush no me queda otra que comprar kleenex en los semáforos para poder parar los lagrimones de emoción. Feck, no es que suenen como ellos: ¡Es que los produce Terry Brown y están tocando la batería del mismísimo Neil Peart!

¿La mejor canción de su último disco? ¡Pues cuál va a ser! ¡La que dura 19 minutos! Y que, en vez de llamarse Cygnus X-1, se llama Starlifter pt II. Y más difícil todavía… ¡lo hacen como dúo!

En el otro lado del frikismo Rushero tenemos al grupo de jazz metal vanguardista Imperial Triumphant. Entre sus méritos podría estar el de presumir de ser el grupo más satánico de todos los tiempos. Porque, díganme algo más satánico que grabar un disco de jazz metal e invitar a tocar el clarinete a… ¡¡¡Kenny G!!! Esperaré al final del post y sé que no tendrán respuesta.

Y, ahora, les dejo con esta demencial a la par que jloriosa versión del Jacob’s Ladder de Rush. Proceed at your own risk:

20. Einar Solberg + Ihsahn – Splitting the Soul

¡Vuelve el cuñadismo! Pero el mejor cuñadismo de la historia: el cantante de Leprous se junta con su cuñado satánico (el único miembro de Emperor en no acabar en la cárcel por asesinato o quema de iglesias) para regalarnos, como es costumbre, una obra maestra (como lo fueron el tema de Leprous ‘Contaminate Me’, los de Ihsahn ‘Celestial Violence’ o ‘Arrival’, o, por supuesto, esa apoteosis del norueguismo que fue versionear el ‘Manhattan Skyline’ de A-ha).

El recomendar canciones adicionales lo voy a hacer ahora cual juego de palabras encadenadas. La endogamia nórdica ayuda. Y, así, Ihsahn, en un EP de este año, se marca una colaboración con Jonas Renske de Katatonia para hacer una versión de un temazo de pop rock sueco:

Y, para terminar de encadenar, decir que el disco de Katatonia de este año es también muy la hostia:

19. Avatar – The Dirt I’m Buried In

Y ahora el turno de puterío y sordidez sueca. Los payasos psicópatas de Avatar siguen su cruzada por reivindicar que el metal es, por encima de todo, música de baile. Y, la verdad es que con temas como éste logran que me planteé intentar – en vano – tener un mínimo de coordinación.

18. Shylmagoghnar – I Hear The Mountain Weep

Eres un señor holandés con un nombre tan lamentable y doloroso de pronunciar como Nimblkorg. Tienes la oportunidad de arreglarlo poniendo nombre a tu one-man-band… Y la llamas Shylmagoghnar.

Claro.

Menos mal que el resultado es una obra maestra con temas instrumentales de melodeath tan sembrados de ideas melódicas como ‘I Hear the Mountain Weep’. Es como escuchar a un Mike Oldfield tó ciclao que viviese perennemente en los momentos más desquiciados del ‘Hergest Rigde’ o en la épica del final del ‘Ommadawn’. Si han leído los posts de Paco sobre el psicópata de Miguelito Campoviejo -y, peor aún, han intentado follar al compás de su música – saben que eso es… BUENO.

Si sus neuronas lo han sobrevivido, podrán con in finstro vanguardista que hace TODOS los estilos con un nombre mucho más sonoro: Thy Catafalque.

17. Led Zeppelin Will Never Die: Greta Van Fleet y Rival Sons

El over the top setentero que dijimos de Rush se aplica por igual a Led Zeppelin. Pero, en este caso, arreglando los peores aspectos cock rocker del chungo de Jimmy Page. ¿Y qué mejor forma de hacerlo repartiendo amol cósmico que saliendo del armario y recibiendo el abrazo de Rob Halford en el proceso?

La alegría que da Josh Kizska es inconmensurable. Y mola ver cómo cada disco que hace Greta Van Fleet supera al anterior. De ser Led Zeppelin pasaron a ser Rush siendo Led Zeppelin a ser Greta Van Fleet siendo Rush siendo Led Zeppelin. Creo que está claro ¿no?

Y de esta maravilla, que le aguanta el pulso sin problemas a ‘When the Levee Breaks’, pasamos a otra que hace lo propio con ‘Kashmir’ o lo que se ponga por delante. Porque los dos discos que han sacado Rival Sons este año no son ni medio normales. ¿Quién quiere oír el ‘In Through the Out Door’ o el disco 2 del ‘Phisical Grafitti’ habiendo cosas como estas?

16. King Gizzard and the Lizard Wizard – Gila Monster

En menos de diez años estos pirados neopsicodélicos australianos han sacado… 25 discos. Era una cuestión de lógica que uno de ellos acabase siendo metalero anfetamínico a la Motorhead. Dado que su velocidad de producción sigue aumentado es probable que, dentro de 5 años, hayan superado los 200  y vuelvan a hacer otra cosa metalera después de haber pasado por el flamenco grindcore y el krauttrap. De momento, celebremos una joya de la enajenación intitulada ‘Petro Dragonic Apocalypse; or, Dawn of Eternal Night: An Annihilation of Planet Earth and the Beginning of Merciless Damnation’ (juro por Peich que no he hecho copypaste. Por ciertas experiencias… hay que pasar).

Del disco elijo el que es el videoclip del año, en su chunguez de Serie Z y – les pido perdón al grupo por lo que voy a decir – porque de él me han dicho “Pero si parece que son tus cortos, sobre todo el momento del solo de guitarra con bigotón”:

Dentro de 10 años, cuando hayan grabado ya 45.639 discos, probablemente harán un remake de este vídeo en el que estén invocando a Miguel Gila.

Lo veo lógico.

15. Ne Obliviscaris – Equus

Ne Obliviscaris… Para que luego digan que no nos gusta la música latina en este blog.

14. Havalina – Maquinaria

A mí me dicen hace años que un grupo español iba a nineinchnailear mejor que Trent Reznor y les mandaría a cagar a la vía. O a hacer huelga de hambre en una iglesia con la madre de Rubiales. Si me dicen que el mismo grupo también podría grabar un tema de Queen superando al original, le mandaría a rezar rosarios a la puerta de Ferraz junto con Sherpa (qué bien hicieron los hermanos de Castro en largar a ese anormal voxero, y perdonen el pleonasmo). Pero es que el disco ‘Maquinaria’ no solo es la mejor producción de sonido jamás vista en este país (Su líder Manuel Cabezalí, junto con Víctor Cabezuelo de Rufus T. Firefly son responsables del 50% de lo mejor que se haga aquí) sino que es una Jloria cañera industrial tras otra.

13. Sigh – Mayonaka No Kaii (live)

Sigh eran un grupo de black metal japonés sumamente original, hasta que su líder Mirai Kawashima dio entrada en el grupo a una finstra del calibre de Dr. Mikannibal. Y con ella llegaron la performance, el saxofón, el kabuki, los regüeldos llorando sangre y mil depravaciones más.

Y pasaron a ser el mejor grupo de black de la historia. That simple:

Si les gusta este tipo de black que atenta contra la razón, no dejen de aniquilar sus neuronas con la depravación teológica del año: el ‘93696’ de Liturgy. Dicho número es la representación del cielo y busca, a su vez, ser una representación de lo divino a través del black metal, djent, ruido, scratching y demencialidad pretenciosa en general. Todo servido con tal nivel de histeria que hacer merecedor al disco de una orden de alejamiento. Pero hay experiencias por las que hay que pasar. (Y ahora obvio el hecho de que tengo sendas matrículas de honor en Teología y Cristología… don´t ask).

12. Elizabeth Hull + OK Goodnight – The Bear

Voy por la calle escuchando un disco que tiene esta portada…

…Y me manda un whatsapp Paco para celebrar el momento Spice Girls en el último episodio de Doctor Who. Ciertas cosas solo tienen lógica.

Ah, y el disco es una maravilla de metal progresivo como muy pocas:

11. Dolly Parton + Rob Halford – Bygones

En mi infancia, adolescencia y feck… mediana edad y decreptiud he sido y seré un talibán de Burt Reynolds. Por eso fue una experiencia mística en pillar en el videoclub ‘La casa más divertida de Texas’ y decirme… ¿Pero quién ese esa señora al lado de la cual Burt es… NADA?’

Por ese motivo, cuando Dolly sacó su disco hardrockero/metalero yo lo tuve claro: No es Rob el que le da metal cred a Dolly. ES DOLLY LA QUE SE LO DA A ROB:

Podría recomendar ahora, ya que estoy, alguno de los excelentes avances del próximo disco de los Judas, pero prefiero poner esta actuación. No hay ni que explicar por qué:

Espera, que estoy generoso, que el encuentro de Rob con Doro tampoco ha estado nada mal:

10. Bones of Minerva – Sky

En mi juventud, las puertas del infierno se abrían si escuchaba la expresión ‘pop español aflamencado’. Ahora, sin embargo, la felicidad satánica se presenta si me dicen ‘unas madrileñas que hacen un cruce entre Tool y Gojira… aflamencado’.

En la escena metalera nacional, tradicionalista de más para un servidor, Bones of Minerva me parecen lo mejor de calle. We’re in the major leagues, baby!

9. Scardust – Evolution of the Disney Princess

Cuando este año nos reunimos un grupo de finstros y finstras para ver a Battle Beast nos quedó claro que aquello – y no otra cosa – era la encarnación suprema de la FELICIDAD. Y uno de los momentos más jloriosos se produjo cuando el guitarrista se sacó una chuleta para cantar, en español, el ‘Whole New World’ de Aladdin.

…Y todos nos frikamos lo indecible.

 

Bien, pues uno de los grupos más divertidos del planeta, al que muchos gilipollísticamente querían insultar llamándoles Disney Metal, respondieron con autoridad con este plano secuencia pletórico de frikismo galopante y ÉPICA Disneyana. Si no corean, es que están muertos:

8. Chelsea Wolfe – Whispers in the Echo Chamber

Le llaman la diosa del ‘American Desolation Blues’. También podrían decir “überchunguismo”. El nivel de oscuridad de su música no lo podría atenuar ni el propio Abel Caballero (aunque, lo reconozco, me gustaría que la llevase a los conciertos de Castrelos para presentarla épicamente y hacerse la foto de rigor como hizo con Jared Leto en un momento Two Worlds Collide que se ríe de la foto de Carlton y Arévalo).

Ah, el temazo en cuestión:

Si quieren seguir con oscuridad, no dejen pasar una versión del ‘Like Suicide’ de Soundgarden que consigue dar más chungo que el propio Cornell. Y no digo esto a la ligera de mi cantante noventero favorito. Pero Darkher iba a por nota:

7. Audiotree presents: Big Brave y Brutus

Hablábamos de géneros musicales que merecen una orden de alejamiento… Para muchos, el drone metal es un serio candidato. Sobre todo en el caso de un grupo como Big Brave, famosos por no usar más que un acorde por canción. Pero, feck… funciona. Sobre todo en su último disco. La versión que hicieron para las sesiones de Audiotree tenía un diálogo en el que decían “Escuchar música en los altavoces del móvil… that’s a discrace to music. And talking about disgraces to music…” y se arrancaban con su tema ‘Ten of Swords’ (la entrevistadora no tuvo corazón de decirles “Anda, hijos míos, que os hacéis fotos en bares taurinos y no sabéis que eso es la sota”):

La otra sesión brutal de Audiotree del año fue la de los post metaleros belgas Brutus. Su líder Stefanie Mannaerts ya había salido en la lista del año pasado colaborando con Psychonaut en el tema de título indescriptible ‘Violate Consensous Reality’, pero esto es casi mejor. Especialmente su nivel desgañite aporreando la batería (min 23:15).

6. Folkmetal noruego: Lumsk, Gåte, Kalandra

Hacer bien el turismo en Noruega supone, entre otras cosas, el poner el despertador los domingos, para poder llegar a misa antes que Varg Vikernes. También es el llevar la ropa adecuada para no acabar como un servidor de ustedes en su primer viaje de trabajo a Oslo:

Y, ya que estamos, darse cuenta de que Noruega es un paraíso musical que va mucho más allá del black. Este año la cosecha de folk metal ha sido mareante. Empezando con Lumsk y una canción que se titula una tirada de mano aleatoria sobre el teclado:

…Siguiendo por Gåte y su tema Hamløypar (empiezo a tener la tentación de dejar la mano izquierda sobre la tecla alt):

…y acabando con Kalandra y su jloriosa Bardaginn.

Si el noruego les parece un idioma del infierno – lo dudo, el 90% de los lectores de ente vlog saben pronunciar élfico a la perfección – solo puedo decirles que eso es porque no han escuchado folk metal en estonio. Eso es el verdadero NIVEL (escúchenlo después de acabar el post, porque quedarán mentalmente derrotados de una forma que no pueden imaginar).

5. Madder Mortem – Towers

Y no nos movemos de Noruega. Hacía ya 5 años de un disco como Marrow del cual solo puedo decir que es una de las obras maestras absolutas más injustamente ignoradas que haya escuchado jamás. Y, feck, que bien ha roto el silencio la gigantesca voz de Agnete Kirkevaag en medio de una canción que es como si Ritchie Blackmore hiciese grunge y post metal:

Si les gusta esto… escúchense el Marrow y todo lo demás que han grabado estos finstros.

4. GGGOLDDD – It’s Over

Como chavalín bullyeado en el cole que era, me llegaba mucho al alma cuando Frank Miller contaba que, de enano, llevaba un traje de Spiderman debajo del uniforme del colegio para sentirse poderoso y protegido ante todos los mayores que le querían canear. Y de ahí todas las fantasías frikis del poder, con el mundo de las armaduras medievales y el videoclip del ‘Holy Diver’ de Dio a la cabeza.

Fast forward al 2020 y aparece una de las mejores portadas ever de la historia del metal:

¿El título del disco? ‘This Shame Should Not Be Mine’. ¿Van pillando de qué se puede tratar? ¿De qué se querrá proteger el cuerpo esta chica mientras dice cosas como “Coming back has been complicated/It pains me to say I lost my old self/I should not let it define me in any way/But it’s easier said than done”. Toma resignificación de la armadura. El disco fue interpretado en el festival de Roadburn – cuyo lema es “redefining heaviness” – en la que ya se considera una de las mejores actuaciones ever de la historia del metal de los últimos años:

Por eso, después de un disco tan desasosegante como puede ser el estarse dirigiendo con toda la tranquilidad a su violador, celebro que este año Milena Eva pueda cantar un liberador ‘It’s Over’. Se acabó. Como María Jiménez, como Jeni Hermoso, como el que, desde el frikismo, se pueda seguir sin mandar a todos los incel a montarse en un avión con Prigozhin, como el no entender que la armadura del frikismo es la que lleva Milena. One of us. La mejor de todos nosotros.

Si quieren seguir dentro de este estilo musical que GGGOLDDD definen como “post-todo”, échenle un ojo a la reunión de una cantante pop noruega quedó cuarta en Eurovisión con el mejor grupo de post metal de la actalidad. ¿Qué podría fallar?

3. Messa – Supended (Live at Roadburn)

Y no salimos del festival de Roadburn. Una reivindicación eterna mía es… ¿por qué en el sur de Europa no podemos hacer mejor metal que los nórdicos? Después de todo… ¿Qué es más metal? ¿Los vikingos saqueando y quemando aldeas o… Bernarda Alba golpeando el suelo con su bastón y diciendo lo que sea?

Dudo que haya nadie que haya tardado más de un segundo en responder. Después de todo, como decía Andrew O’Neill en su soberbia ‘Historia del Metal’ “¿Qué NO es metal? Tu grupo ¿Qué es metal? Birmingham y… tu madre”.

Messa son un grupazo de Doom italiano que, con su superlativa cantante Sara Bianchin, ha dado un imaginario mediterráneo a este música que no es que le hiciese falta… es que ha aniquilado a la competencia. (En el vídeo que pongo ‘Suspended’ está en el minuto 15:26, pero creo que es imposible no escucharlo entero y cambiar la percepción musical de todo).

2. Oceans of Slumber – The Lighthouse

“¿Qué estás escuchando?” “Pues un grupo de death doom tejano” “¿Son igual de racistas y nazis que los del black noruego” “Well…”

Desde pequeñita Cammie Gilbert tenía que aguantar cómo la insultaban mientras ondeaban banderas confederadas a su paso. Y así concentró todo ese poderío y mala hostia en una de las mejores voces jamás escuchadas en el metal. Poco a poco, su banda Oceans of Slumber fue evolucionando hacia más melodía y menos regüeldos, pero sin perder su intensidad y agresión, así hasta llegar a este último disco, el cual ya puede sonar más a Southern Gothic que metal.

PERO… Recordad, “metal” es solo una parte de la palabra. La otra es “heavy”… Y esto es heavy. Y, feck, cuando las melodías son así de apoteósicas y memorables, la evolución ha valido la pena:

Si les ha gustado, pues por qué no ver a Cammie atreverse con la canción más heavy de todos los tiempos y triunfar: esa strange fruit de Billie Holiday sobre los linchamientos en el sur. Ese momento final con el blastbeat dethmetalero pone los pelos de punta.

Y, ahora, a por el número 1. Y con una máxima básica desde los inicios de ente vloj:

“En el mundo de la vicisitud y la sordidez… TODO ENCAJA”.

Todo empieza cuando lanavajaenelojo me dice “¿Cómo haces para enterarte de tanto grupo demencial?”. Respondo que, entre muchas webs que sigo, soy muy fan de Angry Metal Guy, que también tiene una sección llamada “Not metal”. Vamos a ver la última entrada y es un disco llamado ‘Bordando el manto terrestre’ sobre la pintora surrealista mejicana Remedios Varo hecho por trajedesaliva y Maud the Moth (nombre artít-tico de Amaya López-Carromero).

“Anda, ¿ponen discos españoles? Mira a ver de dónde son”. Y todo empieza a encajar poco a poco. Trajedesaliva son un grupo de dark ambient de… Vigo. Y, cuando busco a Maud the Moth, lo primero que sale es que toca justo ese día en Madrid. Llamo a mi amigo Manolo – sí, al que le propongo suicidarse con Swallow the Sun – y le digo “¿Te apuntas a ver una cosa bien rara que igual quieres meterme una hostia? Invito yo”.

Cuando empezó el concierto, aquello fue un flipar. Definir su estilo es de esos desafíos que me gustan, porque a G. Sanz le llevaría dos párrafos. Música clásica, Avant jazz, post rock, drone… lo que se quiera. Pero, además, las composiciones para piano y cuerdas eran adaptadas en un formato de “mujer orquesta” a golpe de loops y auto armonizaciones que reventaban la cabeza:

Miré de reojo a Manolo por si me decía “Me has traído a ver a Ross y sus teclados”, pero estábamos los dos flipando. Para cuando cerró el concierto con la gigantesca ‘Empires’ aplaudíamos mientras nos decíamos “¿Pero para qué quiere amplificación? Con ese pedazo de voz puede mandar a Bruce Dickinson a la cama sin postre”.

Cuando fuimos a comprar unos discos para firmar, allí había un onvre escocés alto con el que me puse a charlar. Le dije “Me enteré de esto por una web de metal en la que comentaban un vínculo de esto con Ashenspire”. A la que el onvre me responde “¡Pero si yo soy el guitarrista de Ashenspire!”.

Si no lo recuerdan, ese grupazo escocés – todo va encajando en la mitología del blog – hizo el disco ‘Hostile Architecture’ (puesto 6 en la lista del año pasado), que sería la banda sonora de Satán es mi señor (y un disco con un nivel de rojerío tal que, a su lado  Rage Against the Machine serían un concierto de las juventudes del PP, o la zona vip del concierto de C Tangana en Vigo, que viene a ser lo mismo). Viendo las fotos allí vi a Amaya y me cuadró su participación en uno de los temas:

Luego llegó Amaya y charlamos con ella. Resultaba que venía de dar un concierto en Coruña (de dónde es Manolo) y luego en Vigo. Después del concierto de Madrid, la próxima parada era… Algeciras. Ya lo ven: todo encaja.

Después del concierto, fue zambullirme en la discografía y flipar cómo, de potra, había descubierto a la mejor voz que haya dado EsP-P-P-Paña en este siglo. Y descubrir cosas como su participación con un grupo de black metal antifascista:

O, junto con Scott McLean de Ashenspire, el discazo de metal progresivo que hizo con la banda Falloch:

Vamos, en definitiva todo lo que puede hacer alguien que, cuando estaba residiendo en Madrid en vez del actual Edimburgo, abría al piano conciertos para bandas de grindcore. Que se dice rápido marcarse un «Ya sé que os queréis entorilar, pero antes un poco de piano». (Por algo su, de momento último disco ha sido producido por Jaime Gómez Arellano, que tiene en su haber bandas como Ulver y Ghost):

Y todo esto nos lleva, ahora sí, al número 1:

1. healthyliving – Galleries

Junto con Scott McLean y el batería alemán Stefan Pötzsch, Amaya se lanza a al post punk, post rock, post metal post vale post muy bien post malegro. Y también drone y galope black porque sí. El disco es una sublime fiesta bajonera e intensa de la que me quedo con el tema Galleries:

Y así, por vez primera en ente vloj tenemos un número 1 que reúne a EsP-P-P-Paña y Escocia. Porque ya iba tocando. Y, para conmemorar la ocasión… ¿qué mejor que tener por vez primera a los triunfadores del año dedicando un saludo a esta su vloj de ustedes?

Porque cuando uno se anima a ir más allá del peor mainstream de la historia se confirma que vivimos la época con la mejor música de la historia. Lo que toca ahora es apoyar a todos estos grupos: vayan a sus conciertos, háganles visionados en youtube o Spotify (en este caso, no los descarguen, que si no no cuenta), infórmense en su linktree, compren sus álbumes en Bandcamp, que es de dónde más sacan los artit-tas y, sobre todo, esparzan la palabra y denles mucho amol en sus redes sociales.

healthyliving live in Glasgow (photo Demelza Kingston)

 

Ya lo decía Paul Rodgers (Y ya saben que TODOS los grupos de esta lista mejoran un 42% con un “+ Paul Rodgers: Electric Boogaloo” añadido a su nombre) “I believe if you give a little bit of love… it’s bound to come your way”. Y, ya que no estoy en Twatter, un abrazo específico con nombre propio a la gente con la que metaleaba allí: Pedro Nuño, Nymeria, Rick Galindo, El Abuelo, Bruno… y los que me olvido pero ya sabéis que no me olvido.

Mucho amol y metal a todas y a todos para el 2024. Sean felices.

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