Cine Colonoscopia: Codón es un máquina

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Siempre he defendido que es importante ir por la vida con el ano relajado a no ser que hayas comido ostras sospechosamente baratas. Me cansa mucho la gente intensa que no entiende que la vida es una tragicomedia, aunque, ahora que lo pienso, me joden incluso más aquellos que se llaman “coachers vitales” (esto es, instagramers que se creen que peen más alto que el culo), que van de cuidar mucho “su marca” (esto es, ir al gimnasio sin parar para intentar follar), su “emprendimiento” (esto es, pedir prestado dinero para especular) y su «trabajo constante para llegar al éxito» (esto es, acabar en una maleta en el Río de la Plata tras pedir la ídem a personas no recomendables y dejar recomendado invertir en Loctite con el que pegar el puzle que quede de él).

En contraposición, mi ideal de comportamiento vital vendrían a ser los dos señores en bañador de este vídeo:

Y el cantante, pues TAMBIÉN.

Porque hay que ser feliz y hacer el chorra. Que ya sé que lo de DIGAN LO QUE DIGAN ya lo expresó mejor un genio de la canción que, extrañamente, ha aparecido poco por enta güeb. Pero es que es verdad: hacer el imbécil es el principal derecho humano tras el de la libertad, la comida, la vivienda y no ser bombardeado con fósforo blanco. Yo mismo he aparecido delante de decenas de persona en bikini, en mankini y en pelotas. Bueno, lo último sólo en la playa de Tarifa cuando había poca gente. Ahora delante de mi cuñada ya tal, que con verme todos los días por casa en verano en calzones ya tiene suficiente como para tener que ir a revisión de córneas todos los años.

Así que en mi honorable tradición de hacer cosas que cualquier inversor en bitcoins me diría que son vergonzosas, improductivas y lamentables, he protagonizado otra película. Esperad, que corrijo la frase: He protagonizado otra “película”. Así mejor.

El pasado junio, Norberto Ramos del Val, conocido terrorista audiovisual varias veces deportado de EEUU y Andorra, me llamó con una propuesta. “¿Estás libre en dos findes?”. Extrañamente, no era para ir una feria de discos con más penes por metro cuadrado que una conferencia de Jordan Peterson, sino para grabar una película con Ángel Codón. Me mandó más adelante una hoja con lo que más o menos se iba a hacer, pero por diversos motivos tardé un poquito en leerla para preparar mis textos y mi personaje.

Vamos, que lo leí en el metro camino al rodaje.

Y no había texto.

Vamos, no había ni personaje.

Se trataba de improvisar una peli en un día. De 10 hasta que se fuera el sol. ¿Era probable que el resultado con esa premisa fuera ridículo? Por supuesto. ¿Iba dejar que eso me impidiera echarme unas horas de cachondeo con posterior material audiovisual con el que tus amigos te puedan atormentar toda una vida? Claro que sí. Pero sospechaba que si nosotros nos lo pasábamos bien haciéndolo, el resto de la humanidad lo haría viéndolo.

Lo cual es una estupidez. Es como decir que si te lo pasas bien prespitando, los que lo vean van a tener una bonita experiencia viendo el dantesco espectáculo de Paco en bolas moviendo el bullaraque. Podría sospechar eso, pero la realidad es que no necesitaba una excusa para hacer el imbécil. Y vaya si hice el imbécil.

Al llegar, Norber, Ángel y yo nos pusimos de acuerdo en que Codón interpretaría a un cretino flipado un poco tonto y yo a un cretino flipado fostiable. Dos idiotas que querían hacer una peli sin tener ni idea del guion, pero que ya estaban preparando el making of porque aquí lo importante es el marketing de Hacendado. Y pasó lo raro. Empezamos a grabar toda la introducción inventando la trama mientras que esperábamos a que llegaran las actrices y actores restantes y… bueno: funcionaba. Al menos yo me reía. A eso que César del Álamo, que estaba de segundo cámara, soltó un “aquí hay material usable” me dio por pensar que igual improvisábamos mejor que las de «Cazafantasmas 2016». Que, aunque la peli no esté bien, es peña que admiro mucho (incluyendo al director, el denostado Paul Feig, que es un icono de ente blog gracias a sus dos libros de vicisitud extrema juvenil-pajillera que hacen que «El Lamento de Portnoy» parezca un drama contenido de James Ivory).

El resultado estaba siendo muy extraño, con Ángel y yo canalizando ticks y chorradas de muchos personajes que conocemos (feck, en un momento de manera consciente me pongo a imitar a mi padre cuando se ponía más pesado). Sobre todo diletantes, turbofachas y flipados. Vamos, que al no tener el cortapisas de releer lo que se ha escrito y decir “Para, Paka, que igual se cabrea tal o cual”, allí se soltaba de todo. Tanto estábamos metidos en los personajes que, cuando llegó una actriz nueva, casi no dio tiempo a presentarnos. Simplemente se sentó y empezamos a improvisar sin saber nada de nosotros. Veinte minutos después cortamos. Mirando a Ángel le dijo:

“Encantada. Has estado muy divertido”

Luego se volvió a mí y con cara de preocupación, soltó:

“Tú… tú… ¿Tú eres un poco hijodeputa, no?”

Joer, que hasta una de las personas que la ha visto dice que le daban ganas de entrar en la pantalla a fostiarme. Y, claro, me lo tomo como un cumplido.

Tras un descanso de un par de horas para comer, grabamos a varios actores, incluyendo a mi amado Daniel Retuerta que simplemente vio que estábamos grabando por una publicación mía en Instagram y, conociendo el “proyecto”, sugirió pasarse.

*Nota importante: odio el sobre uso de comillas en palabras para denotar extrañeza. El peor ejemplo que me produjo dolor gastrointestinal lo puse hace varios meses con lo de “Vacaciones” de Verano de Segura. Pero es que nada en “Codón es un Máquina” es ortodoxo. Es más: el cartel está dibujado, que no está de moda hacer eso:

Terrance Gil y Howard Spencer.

Premio al que averigüe la referencia del póster en comentarios. Tú no, Óscar, que ya la pillaste en Facebook. ¿Qué por qué un cartel tan trabajado? Es que al terminar el rodaje, César otra vez fue el que dijo: “Señores: aquí hay por lo menos tres horas y media de material aprovechable”. Y lo raro es que pensé que quizá sí. A pesar de que yo soy conocido por ser negativo, pejiguera, bajito, sátiro y un poco tontopollas. No, si al final el personaje de cretino me salió tan natural por algo.

Aunque he de aclarar que no estoy contento con toda mi interpretación. Concretamente, me chirría un momento en el que una actriz muy atractiva se me acerca seductoramente. Me puse nervioso e interpreté mal el estar nervioso. Toma paradoja y sin recurrir a lo cuántico ni a gatos. Que me dan alergia. Y adoran a satán.

Así que pensamos que la película igual podría gustar. Así que ahí estamos: en lugar de lanzarla directamente a plataformas, Norberto está preparando BluRay con un puñado largo de escenas extras. Porque sí que había tres horas de material aprovechable y por el camino se han caído algunos chistes que ofenden a más gente. Y aquí creemos en la igualdad de trato para todo el mundo independientemente de raza, credo y sexo a no ser que seas furro. A esos les damos trato especial. Y ese trato especial es gas mostaza.

El tráiler fue una pequeña pesadilla de editar para Norberto debido a que esto es una peli de GENTE RAJANDO. Creo que Codón se levanta de la silla una vez en toda la cinta y yo cuatro. Que tenía que ir a mear como hago en Tiempo de Culto. Pero espero que os genere cierto interés:

Así que le daremos algunos pases en cines que iremos anunciando y quizá vendamos el BluRay en ellos. Al mismo tiempo, esperaremos con intriga a ver si alguien de la industria (perdón y lo siento:

“INDUSTRIA”)

… la ve y nos dice un ‘Nunca volverás a trabajar en esta ciudad, forastero”.

Si eso pasara, me pondría triste porque necesito dinero para, en orden de prioridad, té verde, discos, pagar la hipoteca, comer, papel higiénico y pagar la luz. Pero nadie me quitaría el gusto principal de realizarme como persono de la mejor manera posible:

HACIENDO EL ÍMBÉCIL

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