cultura

Infrahumanos: Los magos 2

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Aquí Paco Fox: Quizá por un ataque de creatividad, quizá por una sobredosis de odio o probablemente porque algún franquista se cabreó con el anterior artículo, Guille Stardust vuelve con la secuela de su implacable ataque a esta terrible… ¿profesión? ¿atentado? Lo que sea.

 

En la primera parte de este artículo ocurrió lo más sorprendente e inimaginable: se cabreó un facha. Esto demuestra que SÍ hay peores personas que los magos. Así que vuelvo a intentar ofender a los magos y de paso, a algún facha.

Ya expliqué en líneas generales por qué los magos son las peores personas del mundo, pero creo que puedo entrar más en detalle y analizar a los exiliados del mundo de la magia: los magos de crucero; al Darth Vader de la magia: el mago que desvelaba los trucos en la tele en los 90; a las principales víctimas de los magos: sus ayudantes, y como no, lo peor que le ha pasado al entretenimiento desde la ruleta rusa (o, como lo llaman en Rusia, «la ruleta»): el Mago Pop. Sobre estos cuatro pilares de la sordidez vamos a entrar a analizar una vez más a los infrahumanos que nos rodean.

Seguro que el responsable del Titanic fue un mago.

Los magos de crucero, esa gente. No solo le desprecian los humanos sino también el resto de magos. Un mago de crucero es esa persona de la que no puedes huir. Su única baza para que vayas al espectáculo es que estás rodeado por kilómetros y kilómetros de agua y su actuación es en el mismo salón en la que está la barra libre. Aunque morir devorado por un tiburón parece una opción mejor que presenciar a ese ser haciendo sus mierdecitas, lo más probable es que en realidad acabes como DiCaprio. Y no me refiero dejando a tu pareja porque ya es mayor de edad, sino ahogado en el frío océano. Si lo piensas fríamente, un mago de crucero no necesita trucos sorprendentes nuevos: solo necesita una rutina que repiten hasta la saciedad. Por eso son los parias de los magos. Cada semana el público es diferente por lo que no necesitan innovar, van a lo seguro. Es como si tu eslogan de campaña electoral fuera simplemente “Libertad”.

07/04/2021 Cartel de campaña de la candidata del PP a la Presidencia de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso.
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O sea, ¿Cómo no vas a votar a alguien cuyo lema es LIBERTAD? Que también os digo, si hubiera sido “cañitas y te robo” la habrían votado igual porque la gente tiene tan poco criterio que va a un crucero en el que hay un mago. Ese giro no lo habéis visto venir… ¡os he hecho magia con las palabras! Lo cual me lleva a hablar de alguien que le pisa los talones muy de cerca en la carrera por dar asco a los magos de crucero: los matemagos.

¡Oh baby! Un matemago es una mezcla entre un hijo de puta y un mentiroso. Básicamente es como si la Calculadora Humana quisiera ir de guay. Coges una de las mejores cosas que tiene el ser humano y la mezclas con la peor: matemáticas y magia. Las matemáticas no necesitan espectáculo, puesto que son bonitas en sí mismas. Juntarlas con la magia es básicamente lo que hacen los alemanes con el sexo: coger algo bueno y cagarle encima. Literalmente el concepto de sexo para los alemanes es cagarse encima unos a otros. Un matemago juega con la ilusión de las únicas personas para las que la magia está justificada: los niños. El criterio de un niño es que la magia está bien y las matemáticas están mal. Luego ya crecen y se dan cuenta de la realidad, pero los hijos de puta de los matemagos, lo que hacen es aprovechar ese resquicio de ilusión y lo violan ferozmente.

Almeidea bastante, tiene cara de pediatra que, aunque sabes que es muy bueno, te da cosa que toque a tus hijos.

Tan solo imaginad por un momento que Merlín hubiera sido un matemago. ¿Cómo cojones iba a ayudar a Arturo a sacar Excalibur de la roca, calculando la tangente? Ya sería mala suerte que el mago de crucero que te toque sea un matemago, también os digo. Estoy seguro de que en la casa del monstruo de Amsteten encontraron una baraja. Pero hablando de villanos, sin duda el mayor villano para los magos es El Mago Enmascarado.

“Y ahora voy a hacer desaparecer mi futuro profesional.”

El mago enmascarado salió como toda la buena mierda de un programa de FOX que luego compraría Antena 3. A finales de los 90 hizo un programa en el que desvelaba los secretos de los magos ganándose así el odio del resto de sus colegas y el amor de los detractores de la “magia”. Básicamente era el Anakin de la magia, estaba llamado a traer el equilibrio a la fuerza. El resto de magos le veían como Darth Vader, un jedi que se pasó al lado oscuro, pero todos sabemos que en realidad era un sith que vio la luz y volvió al reverso luminoso. Es un poco la figura de Girauta queriendo cambiar de partido para follar. Girauta, para los que sois muy jóvenes, es un expolítico y cantautor español que ahora pasa las horas muertas en su buhardilla versionando «Rosas» de La oreja de Van Gogh.

Por eso esperaba con la carita empapada que llegaras con rosas, con mil rosas para mí.

Me pregunto si sabrá que será de él el resto de su vida desde el momento que vio la mirada de Albert Rivera buscando su cara la madrugada del veinte de enero saliendo del tren. Que si le buscáis ahora veréis que se ha dejado pelazo, de hecho, parece un poco James Rhodes después de pasar por Proyecto Hombre.

Si ellos no se preocupan de que la peluca sea realista, yo no me voy a preocupar en buscar una foto sin marca de agua.

Y llegamos a la cumbre del pollaviejismo en la magia; las ayudantes de los magos. Muchas veces cuesta distinguir si están voluntarias o siendo víctima de un secuestro (véase chiste del monstruo de Amsteten más arriba). Y es que los magos siempre cogen a chicas que son agradables a la vista, por lo que sea no hay body positive en el mundo de la magia. Puesto en palabras que todos podamos entender, una ayudante de mago es como Isabel Díaz Ayuso: está ahí por su cara bonita pero está más guapa callada. Que, opinión puramente subjetiva: no es tan guapa para ser tan tonta.

La ayudante del mago ideal es una mujer con una gemela, no para hacer trucos de aparición y desaparición como todos estáis pensando sino por si una de ellas muere durante un truco que no tengas que cambiar los carteles. Dentro del mundo de “la magia”, hay un subsector que no gusta de la ayudante porque se toman a sí mismos demasiado en serio, como Iker Jiménez. Esto son los putos mentalistas. ¿Creíais que los más putos flipados del mundo de la magia se iban a librar? Un mentalista cree de sí mismo que es un jedi pero en realidad es un tipo con aspecto de profesor universitario antiguo de una de esas carreras que tus padres no saben para qué sirven.

Os juro que este señor es real, se llama Magno el mentalista y no es una imagen sacada de una parodia porno gay sudamericana llamada X-Men: Días del futuro enculado.

La palabra mentalista son dos mentiras unidas: menta y lista. Y no tienen ni el frescor de la menta ni son listos, como Díaz Ayuso (that was easy). Los trucos de mentalista, a diferencia de los jueguecitos de dedos de los magos de turra, se basan en aprendizajes que sacarías de un libro de autoayuda de gasolinera. El símil me ha quedado regular, la verdad, pero es que no voy a perder mi tiempo pensando en alguien que tiene la energía vital de un vendedor de enciclopedias.

Y hablando de vendedor de enciclopedias reciclado, llegamos al Sauron de la magia: El Puto Mago Pop. Me dicen mis fuentes, que no voy a citar porque son mágicas, que dentro del mundo de la magia no está muy bien visto. No me han dado más datos pero a mí me gusta creer que es porque va vestido como el aparca coches de un casino indio.

El Mago Pop después de quitarle las baterías a la silla de Stephen Hawking y hacerle una recreación de cómo Newton descubrió la gravedad.

Una de las cosas que más me jode de los magos es su falta de originalidad al ponerse los nombres. «El Mago Pop» suena a que se puso el nombre comiendo Pringles o en un ataque de diarrea. «Yunke» encima es pelirrojo (los pelirrojos son el precio que tenemos que pagar por tener pelirrojas) y no sé que cojones tiene que ver con la magia un puto yunque. «Jandro» ya es el culmen de la vagancia. Por no entrar en nombres como «El gran fulanito» o «Menganito el magnífico». Ponerse un nombre así es el equivalente a comprarte un descapotable en plena crisis de los 40. Y es que un mago la crisis de mediana edad hecha persona. Si los antidepresivos tuvieran Instagram sería este:

Un mago es a una persona lo que la homeopatía es a la medicina. Un mago es el camión de la basura a las 3 de la madruga y las obras que empiezan a las 7 de la mañana. Un mago es un alcalde del PP en coalición con VOX. Un mago es la diarrea en un Blablacar. Un mago es Pablo Motos en un Blablacar. Un mago es un trozo de palomita metido entre las muelas. Un mago es La línea de la Concepción. Solo hay una cosa peor que un mago y es un mago francés. Si el SIDA tuviera aficiones una de ellas sería la magia.

Para acabar quiero romper una lanza a favor de los magos (ojalá romperle la lanza a uno en la puta cabeza). Si la magia es lo peor que le ha pasado al ser humano en toda su historia, de todo lo malo las personas intentamos buscar una enseñanza o algo bonito y en la magia, a pesar de la tragedia, lo bueno es fácil de ver. Solo ha habido en la historia de la magia en España un único mago que se libra de la quema. El rey de los magos. Juan Tamariz. Y es que no pretendía ser guapo, ni follar con Claudia Schiffer. Su única ambición era divertirnos y ser el mejor músico de air violín de la historia y consiguió ambas cosas.

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