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Los mejores temas del METAL de 2021 (Battiato approves)

4.8
(36)

“- Lo que más me jode de los gays es que, para vosotros, todos los heteros somos gays que no lo quieren admitir.

– No. Solo los guapos.”

Una cita de Ralf König viene muy bien para empezar un artículo sobre metal o sobre lo que sea. Especialmente cuando este tipo de artículos no dejan de ser una mariconada que surgió cuando Paco me dijo “¿Qué me recomiendas de metal de este año?”. Y lo que debería haberse quedado en un mail, se acaba haciendo público en el blog, fotopollas incluidas. Y así hasta hoy.

Además, la cita viene muy bien para el metal porque, después de aquel mítico artículo en el que la Tita Hellen nos demostró la cantidad de músicas que no saben que son metal, pero METAL del METAAAAAAAAAL, está claro que, en ente vlog, decidimos que es Metal todo aquello que nos provoca unas ganas de vivir la vida con una sordidez desaforada y el volumen de la guitarra siempre al once. Perdón, al catorce.

Feck, si el mejor músico de todos los tiempos, que hemos perdido trágicamente este año (aunque ritornera acora e acora e ancora…) decidió que su canción de siglo XXI iba a ser un dueto con Cristina Scabbia, ¿qué mejor año para seguir celebrando el METAAAAAL?

Por ese motivo, si en el 2020 hicimos un top 20 de temazos, en el 2021, toca subir uno más, aunque solo sea porque The Revenge of Omicron hace que rendir culto a Satán, desgañitarse, abrirse las venas, circuncidarse con la tapa de un yogur o hacer reventar el sordidómetro sea más necesario que nunca.

¿Y qué tal ha sido la cosecha del año? Pues bastante la hostia, la verdad. El 2021 ha traído mucho grupo norteamericano haciendo muy bien sus deberes y ha subido el ratio de Jrandes munheres demostrando que un mundo con menos campos de nabos es un mundo mucho mejor. Si es que fuera del top han quedado grupazos a los que debemos mención especial. Como, por ejemplo: Gojira animándose con ritmos amazónicos, 1914 y Nick Holmes regoldando una burricie death black consistente en leer cartas desde el frente, los rusos Kauan moviéndose entre bandas sonoras minimalistas y arrebatos de burricie, el despiporre operístico de los suecos Wheel, el melodeath épico de esa jran munhé que es Marion Bascoul, Dream Theater haciendo canciones competentes en vez de frotarse el finstro contra sus instrumentos, Black Sites mezclando con alegría a Voivod con Black Sabbath, Cult of Luna  oprimiéndonos como siempre pero, esta vez, con la ayuda de un cantante grunge, Desferecat demostrando qué bien sienta el idioma y los instrumentos rumanos al metal extremo, y Night Flight Orchestra emputeciéndonos con ese hard AOR que solo maestros del death pueden perpetrar.

Pero si solo hay que poner un vídeo de las menciones especiales, ese tendría que ser el delirio tech death de Archspire. No se puede ir más ciclado y aquí, como defensores del “más e más”, no replicaremos a quienes quieran consideralo el disco del año (Spoiler alert: JK Simmons moriría de un derrame cerebral solo con los segundos iniciales):

Y, ahora sí, el top 21:

21. Spiritbox – Hurt You

Si hay un género que ha heredado todos los insultos que dirigimos en su día al nü metal, ese es el metalcore. Pero, claro, este año vulven Limp Bizkit con un título tan sublime a la par que acertado como ‘Still Sucks’ y uno se replantea si el matalcore es lo peor. Sobre todo cuando un grupo como Spiritbox, con esos mimbres, logran hacer algo tan bueno como esto. Bueno, y tener una cantante tan de otro planeta como Courtney LaPlante

20. Jinjer- Wallflower

Olvídense ya de Rosalía. Si hay que buscar a la nueva Lola Flores, toca viajar a Ucrania y volverlo a flipar con Tatiana Schmailyuk. Después de haber hecho el reaction video definitivo con ‘Pisces’, Tatiana nos demuestra ahora que intentar calmarla a base hacer mandalas es una pésima idea.

19. Beast in Black – Hardcore

Con permiso de Battle Beast, la banda que mejor domina el puterío de acribillar a power chords desde un Keytar. Y no, no me digáis que si Gloryhammer esto o lo otro: su cantante ya ha quedado acreditado como un pedazo de mierda y nadie les necesita ya para nada. A estos sórdidos finlandeses, sin embargo…

18. Mammoth WVH – Don’t Back Down

Eddie Van Halen ha muerto, larga vida a Wolfie Van Halen. Y quien necesite que añada algo más, que se lo haga mirar.

17. Meer – Beehive

Ésta sí que va para Paco. Si el pobre tiene que sufrir, en todos los podcast y revistas de progresivo que consume, que todo se le haya infestado de metaleros regoldando, es de justicia que en esta lista se cuele un grupo de progresivo holandés cuando se pone más épico y ciclado. Que, vamos a ver, el prog y el metal son las dos caras de la misma moneda del ser un héroe del no follarás en la vida, no nos engañemos a estas alturas.

16. Seven Spires (feat Casey Lee Williams) – Lightbringer

Un grupazo yanki se graban un disco épico, lírico y dramático en el que cabe desde el progresivo al melodeath. Y, de pronto, se dicen ¿y si grabamos un tema súper popero putón llamando a una amiga nuestra que canta en bandas sonoras de dibujos animados? Ahora os desafío a que, durante todo el 2022 y 2023 seáis capaces de sacaros ese estribillo de la cabeza. Y que el sector más death de sus fans sea capaz de admitir que esa es la mejor canción del disco.

15. Insominum – The Conjurer

Los señores mayores que hacen melodeath para señores mayores como yo vuelven a la carga con un EP sublime. Quizás su mayor aportación esté en el tema ‘The Wanderer’, en el que el cantante prueba a hacer un regüeldo intimista sottovoce que produce admiración y atchonburike a partes iguales.

Y demuestra porque los jebis no seremos jamás respetables. Lo cual es bueno.

Pero yo prefiero quedarme con esta ÉPICA constantemente arriba. Porque ese es un género musical que no puede irse a la tumba con Jim Steinman.

 

14. Vola (feat. Shahmen) – These Black Claws

Me gusta cuando los principios y las leyes inmutables se caen. Si bien axiomas como “Si se puede nonainizar, es música” y “Si se puede gritar Carabancheeeeeeel en el estribillo, es Metal” siguen en pie, el “Si pone ‘featuring’ va a ser un mojón” comienza a hacer aguas.

Sobre todo, en el tema más inesperado del año. Si a un servidor de ustedes le dicen “¿Te apetece escuchar un tema que mezcla la electrónica trip hop, el djent y un rapero?” la respuesta sería una imitación de Ronnie James Dio diciendo “¿Te quieres ir a cagaaaaaar?”. Con un ridículo y sonoro gallo, por supuesto.

Puez, zas, en toda la boca: estos suecos/daneses progresivos han protagonizado mi sorpresa del año. Todo el disco es la hostia, pero este tema, un auténtico matrimonio hecho en el infierno, fue el más difícil todavía.

13. Amorphis – The Moon

Hago trampa, porque el disco sale el año que viene. Pero un avance de mi grupo favorito de melodeath/folk/progresivo/dulzaina leonesa/ponga el género que le salga del carallo aquí es algo que me toca siempre el tralalá.

El tema no me ha matado tanto como algunos del disco anterior pero eso, para los estándares de Amorphis, es solo ser uno de los mejores temas de cualquier año.

12. Mastodon – Sickle and Peace

Lograr cierto reconocimiento y prestigio crítico siendo unos lolailos de tal calibre es algo que hace que Mastodon tengan bien ganado su puesto en el olimpo del Metal. Aunque, a veces, sean de los que les gusta renegar de la etiqueta. Pero, bueno, algún día tendrán la gran iluminación deGeorgie Dann de aceptarse como lo que realmente son y dejar de intentar agradar a quienes nunca han amado a nadie de verdad.

Mientras tanto, eso de tener un disco doble conceptual que es lo mejor que han hecho en muchísimos años, pues como que ni tan mal…

11. Wilderun – Identifier

Seremos unos viejunos, pero esto de la cultura del single no nos funciona. A ver, que está bien dar las cosas poco a poco cuando se trata de Rosalía poniendo acento portorriqueño junto a Bad Bunny, porque algo tan grave hay que consumirlo muy poco a poco. Pero un grupazo de discos conceptuales como Wilderun sacando singles editados o la parte 1 de una suite que se corta cuando empiezan a regoldar… no funciona.

Y, aún así, los ganadores del 2019 demuestran que pueden merendarse el género ahora que han fichado por un sello de verdad.

10. Unto Others – Strength

Un señor blast from the past ochentero. Pero no de plagiar a Saxon, sino de hacerse un pedazo de disco de post punk con toques metaleros y solos como Satán manda. Puestos a provocar, diría que suenan a una colaboración entre Simple Minds y Héroes del Silencio pero bien pasada de vueltas. Si esto resulta indigesto, por lo menos decir que, en este vídeo, no se ve lo mal que le sientan a las lorzas del cantante los pantalones pitillos.

Y eso es el metal, chavales: el post punk te podría dar respetabilidad, pero hay que rechazarla aunque sea a golpe de estilismo.

9. Emma Ruth Rundle – Blooms of Oblivion

¡Vamos al ataque con tema überchungo! Esta jran munhé tanto asociada tanto al dark folk como al sludge se marca uno de los discos más macarras del año. Por un lado, por la total falta de pudor a la hora de relatar sus chungueces pandémicas (las visitas a una clínica de metadona son un ejemplo entre mil) como por el tipo de producción: el equivalente a hacerte una foto 8K de los granos, poros y pelorrios de la cara bajo una luz fosforescente. Cada cagada de guitarra, cada trago de saliva, cada castañeteo de los dientes… ahí se oye todo. Y a primera toma.

Si alguien tuviese el valor de discutir las credenciales metaleras de Emma Ruth Rundle, solo recordarles este EP que publicó este año con el grupo de sludge Thou. A ver qué dicen. Especialmente en esta versión de los Cranberries que firmaría gustosa una Dolores O’Riordan actual, ya convertida en una zobie comme il faut:

8. Zeal & Ardor – Golden Liar

Ya pueden los noruegos y los suecos decir hostias que si ellos inventaron el black metal. Tenía que ser un señor negro como Manuel Gagneux el que se lo chorizase (especialmente a los que alardeaban de «metal ario»). Este 2021 ha publicado singles de todo tipo, de mayor a menor burricie black. Todos la leche. Pero siempre termino quedándome con aquellos en los que se pone más blues ciclado:

7. Moonspell – The Hermit Saints

Durante toda esta pandemia, no hay versos que no haya recitado más veces que “Apessar da desgraça, dos corpos caídos, ¡Faz día en Portugal!” (imitando luego a Fernando Ribeiro deslumbrando al público con un crucifijo láser. Fact). Pocos grupos me remueven más que Fernando y sus huestes satánicas. Por eso, cuando comentan que ya notan que les queda poco que decir, y que este disco puede ser el último o el penúltimo, toca aprovecharlo al máximo. Moonspell en su registro más melódico, pero cuando los temas son tan buenos se les perdona que no canten en portugués. ¡Faz día!

6. Diablo Swing Orchestra – Celebremos lo inevitable

¡Y ahora sí que vamos a por los géneros que no son oficialmente metal pero vaya que si lo son! De entre ellos, creo que no hay nada más loco, arrebatado y metalero que los boleros y las rancheras. Y aquí llegan estos chalados suecos, capitaneados por Kristin Evegard para demostrarlo. Este temazo, además, es muy adecuado para estos tiempos: que pase lo inevitable, pero celebremos EL AMOL. Este tema me representa.

5. Soen – Illusion

Mi primer concierto desde marzo del 2020… y cuando llego no funcionan las luces de la sala. Toca ver a estos prog metaleros suecos con las luces encendidas cual salón de actos del colegio. Pero, entre el tremendo bigotón del guitarrista y lo impresionante de la música ¡qué más daría! En su último disco repiten la fórmula del anterior: pasar de copiar a Tool y centrarse más en temazos melódicos mejor que cualquier cosa que haya hecho David Gilmour desde el Comfortably Numb.

Y joder que si les sale bien la jugada…

4. Helloween – Skyfall

“With great Power Metal comes great responsibility”.

Decir que pasé media adolescencia escuchándome los dos Keeper y el Walls of Jericho es quedarse corto. Tener sudores fríos por no querer que la reunión de Helloween fuese una cagada, es también bastante comprensible. En serio, mi hype era el de un fan de ABBA ante la noticia de que salía el ‘Voyage’.

Y, feck, los padres del Eurodance han cumplido igual de bien que los padres del Europower. Eso da fe en el futuro. Ya lo decían en su inmortal letra “One day you’ll live in happiness with a heart that’s full of joy. You’ll say the word tomorrow without fear, chiquitita no hay que llorar las Estrellas brillan por ti allá en lo alto”.

Escuchar el ÉPICO ‘Skyfall’, el ‘Halloween’ para el siglo XXI, ver cómo se alternan los versos Kiske, Hansen y Deris…

Eso es el sonido de la FELICIDAD.

3. Swallow the Sun – All Hallows Grieve

Y, de la Felicidad, vamos a todo lo contrario. Finlandia es lo que tiene.

El Metaaaaaaal es una música que tiene mucho de impostura, pero cuando una buena hostia te quita todo el postureo, el resultado puede ser algo como el disco ‘Moonflowers’: un músico ofreciendo flores a su mujer muerta en una portada pintada con la propia sangre del guitarrista.

¿No decíamos del bolero? Pues eso. Quien esté en un momento bajo, que no se acerque a este disco NI DE COÑA. Para el resto, una obra maestra absoluta del Doom melódico que va clavando un puñal y removiéndolo poco a poco. Cuando, en este tema, entra una voz femenina, sabes que es el clímax emocional del metal del año.

Procedan con precaución, están avisados. Y le deseamos al pobre Juha Raivio que lo supere o que, por lo menos, no se desangre del todo en la próxima portada.

2. Leprous – The Shadow Side

Mi primer concierto post marzo 2020 en el que las luces funcionaron. Y…

Joder.

‘Aphelion’ es el disco del año. Una fiesta de todos los estilos con el mejor cantante que haya conocido el metal desde Bruce Dickinson (¿Es esto un “Spoiler alert”?). Y es que Einar Solberg es puro drama desatado como no se veía desde las películas de Aurora Bautista.

Cuenta la leyenda que cuando Luis Escobar estaba dirigiendo a Aurora Bautista en una obra de teatro, esta munhé entró en escena toda ciclada. A lo que el jran Luis replicó “Tranquila, Aurorita, que todavía no ha pasado nada”. Con el drama de Solberg, suelo hacer lo mismo, y se me escapó un “Tranquilo, Einarcito, que todavía no ha pasado nada” en el concierto.

Del disco, por cierto, podría haber cogido cualquiera de sus temazos, pero me inclino por uno en el que Einar Solberg parece querer ser Amy Winehouse:

1. Iron Maiden – Hell on Earth

Todos estamos acostumbrados a que Maiden cierren un disco con el tema épico de más de 10 minutos. Pero a lo que no estamos acostumbrados es a que lo cierren con TRES temas épicos de más de 10 minutos. Por eso, el último tema de todos tiene un extra de responsabilidad, y joder que si está a la altura del desafío.

Porque a lo que algún día, cada vez más próximo, tendremos que acostumbrarnos es a que no habrá más discos de Maiden que comentar. Y que somos afortunados de haber pisado la misma tierra que ellos. Y que si, al final de una tremenda playlist de EL GRUPO por excelencia, hubiese que poner un tema para cerrarla, ‘Hell on Earth’ seguiría estando a la altura. Steve, Yannick, Adrian, Dave, Nicko y… Brusiño, gracias por tantísimo.

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