cine

Nuestras películas favoritas de 2021

4.9
(56)

2021: El año en el que más de la mitad de la población decía que tenía miedo de meterse en una sala con la gente callada y, seamos sinceros, medio vacía, pero luego publicaba fotos en cenas multitudinarias en todas las redes sociales. Por supuesto, también ha sido el año de estrenar casi todo lo que se quedó pendiente por la pandemia (aunque parezca mentira, todavía quedan Muertes en el Nilo o Top Guns por ahí sueltos), con lo cual los cines se han no llenado de películas que poca gente ha visto y las plataformas son las que han manipulado la conversación de las pelis medianas sobre todo si vienen a ser puros ejemplos de la Ley de Poe y por qué la sátira ya no tiene sentido, como “Don’t Look Up”. Llevo dos días que me ha salido más en Twitter que la palabra «Woke».

Así que mientras todo el mundo hablaba del divertido sinsentido de ‘El Juego del Calamar’, la necesidad de pasar demasiadas horas de tu vida con gente desagradable en ‘Succesion’ o por qué ‘Cowboy Be Bop’ merecía o no ser cancelada, aquí van nuestras películas favoritas del año, muchas de las cuales quizá ni os suenen porque no las distribuían Netflix o Disney. Vamos a ello:

Las de Paco Fox

Como yo he hecho la introducción, tampoco veo mucho sentido en hacer la de mi lista. Así que resumo: no sé qué poner de número uno. Nada me ha enamorado del todo, como pasó hace dos años, pero sí he visto muchísima peli interesante. Aquí van mis catorce pelis (obviamente), pero antes van mis Menciones Especiales (más obviamente):

Menciones especiales:
«Pleasure» es una película realista sobre la industria del porno que hizo que se me quitaran las ganas de meterme en pornhub durante… bueno, un par de semanas. Que la depresión resta líbido, pero alguna paja de vez en cuando es necesaria por higiene. Sea como fuere, yo ya sólo quiero ver de ahora en adelante eso que llaman en la peli ‘Sexo Vainilla’ (esto es, un polvete normal) y nada especialmente chungo. Que, a ver, a mí me gusta más el chocolate, pero me da a mí que ‘Sexo marrón’ puede llevarme precisamente a lugares que no me interesan.

«Benedetta» es una peli de FERJOFEN de monjas follando y me regaló uno de los momentos de aplaudir del año: en cuanto salió la estatua fálica de la virgen, supe que iba a ser el mejor planting del año. Cuando mis expectativas no se subvirtieron, me levanté y lancé sonora ovación.

«El Amor en Su Lugar» está muy bien. O al menos eso recuerdo de haberla visto hace más de un año. Alguna vez contaré el viaje de esta peli y cómo refleja un sentimiento general que habrá en más entradas de esta lista. Por ahora, como no he visto que el director lo haya contado, me callo yo también. Pero como su carrera en salas está próxima a su fin, lo soltaré en algún Tiempo de Culto.

«Los Mitchells contra las Máquinas» tiene el mejor chiste del año. PUNTO.

ÉSTE

Y luego están «Luca» (Miyazaki pasado por Disney) y «The Suicide Squad«, que están perfectamente bien y sospecho que me gustarán más la segunda vez que las vea. Y ahora…

14.- Más Allá de los Dos minutos Infinitos

Estrenada en Espppaña por un servidor en colaboración con YouPlanet, cuyo agente de ventas ya sabe la mierda que me pone, ésta me la vendieron como el «One Cut of the Dead» del año. No es tan divertida, pero entiendo la relación: es un low cost japonés en el que la premisa supera todas sus limitaciones presupuestarias. Es mejor verla sin saber nada más allá que un señor en una tienda descubre que una tele retransmite dos minutos en el futuro. Y cómo liarla bien durante apenas una hora más de película. Que el otro día leí una discusión sobre que las pelis ha de durar más de dos horas «para que aproveche la entrada» que me llevó a la muy sopesada conclusión de que el botón de twitter debería hacer que estalle el móvil cuando das a publicar una soplapollez.

13.- Free Guy

El primer gran blockbuster de un año en el que mucho ha sido decepcionante en ese frente o, en el caso de «Matrix: Fornications», para hacerse una PCR hasta el cerebro con el doble propósito de anular el recuerdo de haberla visto y de ver si has cogido algo feo por verla. Una sorpresa muy divertida que hereda un poco de ‘El Filo del Mañana’ el entender conceptos básicos de videojuegos, que es un I.P. original (que, por supuesto, tendrá mil secuelas, pero, joder, repito: ES UNA IP ORIGINAL) y, por encima de todo, que es muy divertida.

12- Mass

Ésta no se ha estrenado todavía. Lo siento: por mi trabajo me pasan estas cosas y sólo en contadas ocasiones de confidencialidad (como pasó con la nombrada «El Amor en su Lugar») prefiero meterlas en las listas del año en el que las veo. No por hacerme el chulo, sino porque luego se me olvida hasta por qué me gustaron. Joder: aquí hay pelis que vi en marzo y ya ni me acuerdo de la trama.

«Mass» es una peli bergmaniana (esto es, que parece de gente hablando y aburrida, pero que en realidad es de gente hablando y no aburrida) sobre dos parejas que se sientan en una iglesia a parlamentar tanto del hijo muerto en un tiroteo masivo en un instituto como del hijo muerto (y ahí va el giro dramático) que perpetró dichos asesinatos. ¡Diversión para la pandemia! Pues resulta que tiene más sabiduría de guión, montaje e interpretación que muchas pelis mil veces más complejas. Como mi espectacular tortilla de patatas, hacer que una receta simple sea una maravilla no siempre es sencillo.

¿Y si le decimos a la distribuidora que la llame «MESA»?

11.- The Sparks Brothers

No es secreto que Edgar Wright es mi director favorito en activo. Este año he tenido dos pelis suyas y una era un documental que se ha criticado bastante por seguir la estructura obsesiva de tocar todos y cada uno de los discos de un grupo poco conocido en orden. Sin saltarse ni uno. Y son VEINTICINCO. Ese afán por no pasar por encima nada de la obra de un dúo que, no lo olvidemos, dio 23 conciertos seguidos tocando TODAS sus canciones es algo que me llega al corazón. Lo cual comprenderéis los que seguís mi canal de YouTube y mi manía de hacer vídeos muy largos en los que, efectivamente, no me salto ni un LP de estudio del grupo del que hablo.

Y, además, me descubrió una de mis canciones favoritas del año. ¡Qué sonido a lo Pet Shop Boys! ¡Qué letra! ¡Qué pedazo de videoclip!

10.- Belfast

Otra que no se ha estrenado, pero hacedme caso: será de lo mejor que irá a los Oscar este año, quizá porque será lo menos coñazo. Una peli de esas de nostalgia infantil en un entorno de mal rollo que viene a ser más o menos en tono lo que comunica el tráiler. Branagh es otro director al que quiero mucho a pesar de «Artemis Fault» y los planos torcidos de «Thor», así que me alegró mucho ver cómo acertaba aquí, en parte también gracias a una dirección de actores que supongo se traducirá en varias nominaciones.

Fox (segundo por la izquierda) feliz viendo la peli.

9.- Jinetes de la justicia

Comedia dramática de acción noruega. Esto es, diálogos y personajes excéntricos, traumas escandinavos a mansalva y tiros para redondear una de las más injustamente olvidadas obras maestras del año. Tanto por el gran público como por una crítica española más centrada en cine-valium que en verdaderas películas en el que fondo y forma funciona sin causar risa por el aura de importancia que se dan poniendo cosas ridículas como «Lamb», con ese niño con cabeza de carnero que es el peor teleñeco que ha salido de la versión islandesa no sindicada de los Muppets.

Mads y bigotones. Todo bien.

8.- Last Night In Soho

Una peli que ha dividido a la gente por un motivo claro: ni es lo suficientemente “artística” (en español: que no es lentísima y tiene estructura de guión de peli normal) para los mandistas que se masturban con las producciones de A24 en Sitges ni es lo suficientemente comercial (esto es: requiere cierta paciencia para el público y no es estéticamente blandorra cual cinta de Marvel). Por lo tanto, el resultado es un fracaso que será enórmemente de culto en el futuro. Se ve que Edgar Wright es el Carpenter de esta generación o, miren ustedes qué curioso, el Sparks cinematográfico: el que tuvo un hit, sigue siendo sorprendente, pero es sólo para su grupo de fans.

Pero vamos, que es un realizador de la hostia y no puedo llegar a comprender por qué a la gente no le guste que una peli rara se cierre de manera que todo tenga sentido. Además, nos despide genialmente de Diana Rigg y es todo el rato un homenaje a ciertos aspectos del giallo. De verdad que a menudo no entiendo a los fans del cine de género cuando le ponen justo lo que quieren por delante y se dedican a mirar girando la cabeza otras mierdas que les hace pensar que son más cultos e inteligentes.

7.- El último duelo

Hoy en día es muy complicado ver algo nuevo en el cine, especialmente en el de cierto presupuesto. Así que no veáis mi sorpresa cuando me meto a ver una especie de Rashomon medieval y resulta… que no es exactamente Rashomon. Sí: hay varias versiones de una historia desde distintos puntos de vista. Pero la gracia es que prácticamente no cambia nada. Algún detalle (un zapato caído aquí, muchas elecciones de montaje y cámara allá), pero la historia siempre es la misma. Pero las tres veces es distinta. Y luego está el duelo del título, que es de lo mejor que ha rodado Scott desde Black Hawk Derribado. Por otra parte, tienes a Matt Damon haciendo un personaje que debería ser básicamente Dave Batista… ¡Y te lo crees! Todo es redondo en esta peli. No sólo el guión de Affleck, Damon y Nicole Holofcener, sino incluso la interpretación del primero como rey indolente peroxidado.

La buena, El Feo, El Malo y el Pechopalomo

Y luego no ha ido nadie a verla, por lo que Jodie Comer no se llevará casi seguro nominación a Oscar. INYUSTISIA.

6.- Crock of Gold

¡Otro documental de música! Pero es que es magistral. Se nota que Julien Temple no sólo sabe de lo que está hablando, sino que además es perro viejo y se dedica a usar todos los trucos y recursos estilísticos del género a su alcance para hacer una película divertidísima e interesantísima te guste más o menos el rock celta o la dentadura de Shane McGowan, ese paraíso para los endodoncistas.

Pero lo más importante es que yo siempre he tenido recelo y me han cansado las historias de poetas autodestructivos. El modelo Rimbaud de artista es algo que me causa bastante rechazo, yo que soy más bien fan de señores aburridos como William B. Yeats (del que se habla en el documental como no podía ser menos). Y, sin embargo, sí que me ha interesado la historia de autodestrucción de este loco maldito. Algo muy bueno ha hecho el documental para que quiera verlo varias veces. Eso y que tiene algunas canciones estupendas de rock celta, claro (y, de paso, MÁS SOHO):

5.- Spiderman: No Way Jose

Vale, todos los años hay una peli que me permite poner esta imagen:

Ésta ha sido la más cercana a esa pasión de pura ilusión y evasión, pero eso no quita que no sea consciente de sus múltiples aciertos. Sobre todo tras ver una oda al fanservice mal entendido que es «Ghostbusters: Afterlife». Que está bien, es entretenida y tiene una primera mitad rodada con personalidad por Jason Reitman hasta el punto de que se te hace raro no ver a Charlize Theron alcohólica dando un paseo por el pueblo. Pero que mete todo esto que se viene a llamar “cosas para emocionar a los viejos en pelis para chavales” de manera bastante “porque me sale de la bolsa escrotal”. «Spiderman: Me’perdío en el multiverso» se preocupa en justificar todos los elementos importados del pasado, aunque si miras con lupa todo lo que pasa no tiene mucho sentido.

Pero lo realmente importante no es tanto el tan sobado concepto de ‘fanservice’ (que a mí me suena a que un fan le haga una chuparraidta a Tom Holland), sino que es la película de super héroes que más se parece en subtexto a un capítulo de Doctor Who.

De los buenos. No de Chibnall.

La trama no va de una gran invasión ni de un rayo gigante azul en el cielo, sino de un dilema ético. Esto la pone en compañía del Doctor y del Capitán Picard, por lo que automáticamente gana un 23% de interés. Unámoslo a que el concepto de multiverso aquí implica viaje en el tiempo, por lo que ya de partida la peli es un 46% buena. Si ya empezamos con lo bien que están llevadas las dinámicas entre los personajes y la extremada habilidad del montaje para alternar escenas dramáticas con cómicas y tenemos una de las mejores películas de Marvel en un año de mediocridades de superhéroes.

4.- Nobody

La primera peli que me hizo recuperar eso que ha venido a llamarse LA EXPERIENCIA CINEMATOGRÁFICA, y que antes era simplemente “Ir al cine a gozar”. Esto es, unos primeros aplausos tímidos en el primer gran chiste de la película dieron pasos a un festival de jaleos y ovaciones de esos que te hacen comprender que esto en tu puto salón mirando el móvil como que no es lo mismo. Algunos se quejan de que pasen estas cosas en el cine. Algunos son seres tristes que se merecen que no les quiera nadie.

La escena con más aplausos que ESA QUE SABÉIS de Spiderman

Esto no valdría para nada si la película simplemente fuera la primera suficientemente decente o cachonda para que, tras tantos meses de mierda, soltáramos vapor los que estábamos en la sala. Pero no: está rodada y escrita con gracia, brío y saber hacer. Es la peli chorra del año.

3.-Adiós, Idiotas

¿Cómo es posible que la película ganadora del César a filme, director y guión entre otros no la conozca ni dios en España? Mi hipótesis es muy parecida a algo que está planeando sobre todo esta parte mía del artículo: por un lado, los anormales críticos más culturetas la han ninguneado por ser una cinta entretenida y rodada como dios en lugar de a base de planos larguísimos aburridos. Por otro, el público adulto en general no está yendo a salas y, para rematar la jugada, está cansadete del chiste universal de ‘La Comedia Francesa del Año’, que suele traducirse en Christian Clavier gritando durante 90 minutos. Así que cuando llegó la Comedia Dramática Negra Romántica del año nadie le hizo caso porque de entrada ni los críticos la apoyaron.

Se equivocaron, claro.

¿Qué haces si tienes que vender la peli francesa del año… que DE VERDAD es la peli francesa del año?

Albert Dupontel es uno de los mejores directores en activo. Pensad en un Jean Pierre Jeunet menos ñoño y menos Fesser. Feck: «Adios Idiotas» podría describirse como Amelie sin azúcar pero con todo el corazón. Es la versión oscura pero sin cinismo del clásico (sí: CLÁSICO, como ya dije en este viejo artículo) de Jeunet. Imaginativamente rodada, extraordinariamente interpretada y vitalista a pesar de hablar de la muerte. Que es algo que la hermana con la que va dos puestos más arriba. Aunque bien podría haber sido ésta la primera. Simplemente no me decidía.

2.- Wolfwalkers

Ésta fue la película que eligió Vicisitud el año pasado como su favorita. Pero, claro: yo la vi justo el día 1 de enero. Así que entra este año para mí. Y, por supuesto, tampoco es que la tenga muy fresca. Sólo sé que:

– Tomm Moore es un genio estético
– Tomm Moore y su coguionista Will Collins (también en «La Canción del Mar», por ahora mi favorita de su trilogía fantástica) saben lo que es hacer un cuento de hadas que mantenga el encanto de la tradición folklórica, funcione en la actualidad y no haya necesidad de disneyficar ni meter respiros cómicos tontos.
– Tomm Moore sabe de épica.

Y se mea en Brave.

Que vamos: que aunque esté en el servicio de VOD que nadie tiene, tenéis que verla. Yo me compraré el pack de las tres pelis que sacó Shout Factory estas navidades en EEUU.

1.- Otra Ronda

¿Os acordáis de esos críticos anormales de los que hablaba? Bien, en ese pozo de purulencia intelectual que es Caimán Cuadernos de Cine tuvieron los santos cojones de poner «Otra Ronda» como la tercer peor película de su mes. Que no me lo invento:

Os aseguro que por encima hay auténtica BASURA

La peli que vi y dije: «¡Cristo! ¡Esto sería el Oscar fijo a mejor peli extranjera si no fuera porque es demasiado gris éticamente para las frágiles mentes yankis!» Luego, como todos sabemos, fallé en mi generalización de la psique estadounidense y ganó dicho premio. Pero vamos, que la cinta es una celebración de la BIDA surgida de un drama: es bien sabido que la historia era más negra y que, tras la muerte del hijo del director, Mads Motherfucking Mikkelsen (dos veces este año en la lista) convenció a lo único bueno que salió de aquella estafa del Dogma (Vinterberg) de hacer la peli sí o sí y con un punto de vista menos chungo. El resultado: otro largometraje que combina preocupaciones éticas vitales y te habla de la vida sin sermonear, de manera entretenida y con el final más icónico del año.

Yo cuando acabe la puta pandemia.

Las de Vicisitud

Arranca el libro más demencial de mi escritor nazi preferido con un “Termino peor que empecé… No es que empezara demasiado bien…”. Y le sienta demasiado bien a este 2020 parte 2. Para que luego hablen de franquicias de mierda. Por ese motivo, está bien el guardarse el “¡Siempre negativo, nunca positivo!” de Van Gaal para celebrar los test de antígenos y, en el resto de las cosas, ir a por la positividad a saco. Especialmente si cuesta trabajo.

Como decía mi bienamado padre Azpeitia (que ya retraté en el post ‘Ponga un cura en su vida’) “si no tienes nada positivo que decir de alguien, cierra la boca”. Y, si suena a Mr. Wornderful, no importa, porque lo cerraba con un “¡Merluzo!” que no me imagino en boca de un unicornio. Ni tampoco el puñal de las SS que había ganado de pequeño en los campamentos de la Falange y que guardaba en la mesa de su despacho.

Y así, como quien no quiere la cosa, hago mi segunda cheerful light referencia al nazismo. Está claro que la pandemia afecta a las neuronas, pero, fuck it, siempre positivo, nunca negativo.

Así que, como a cualquiera, he tragado pelis que me han hecho gritar de cabreo cual Adolfo desde el Reichstag, pero lo idiota es no darse cuenta de que lo bueno es siempre más digno de recordar que lo malo. Y es que… ¿Acaso no es bellísimo que, mientras no aparecen Cristoph Waltz y Rami Malek, ‘No Time to Die’ es el épico duelo entre James Bond y C Tangana? ¡Nunca había experimentado más empatía con Daniel Craig en mi vida! Y, feck, sin ser para nada hater de Jodie Whitaker… ¿Hay emoción parecida a la de ver salir a Matt Smith de una cabina de teléfonos en ‘Last Night in Soho’?

Antes de pasar al top 10, una serie de…

Menciones especiales a unas pelis que, sin terminar de romper, sí que me permiten aplaudir algunos de sus valores con la esperanza de ganar ese puñal de las SS en alguna tómbola benéfica:

‘Un segundo’ de Zhang Yimou no será la peli que cambie mi opinión de que, hoy en día, toda peli de más de dos horas está mal montada. Pero, feck, cuando Zhang mete gol, es de esos goles en claro fuera de juego y en descuento pasado de madre de los que joden hasta la histeria al rival. Vamos, los mejores. ‘Cazafantasmas: Más allá’, por su parte, es una peli tan honrada como ‘Trainspotting 2’. Su metaargumento es que un padre lleva a sus hijos a ver Cazafantasmas al cine. Y ya. Mi adorado Jason Reitman hace muy bien el metapapel de hijo encantado por la visita y, con su habitual sobriedad, logra dirigir estupendamente a los actores y lograr que EL PLANO funcione. Y era fácil tener muchas papeletas para cagarla. ¿La volvería a ver? Creo que me aburriría la segunda vez, antes me pongo con la de Paul Feig. ‘Shang Chi’, por su parte, podría haber estado muy bien si se diesen cuenta de que el verdadero protagonista era Tony Leung. Eso sí, Awkwafina tiene todo el arte del mundo. Y, como colofón a las menciones, decir que pasé un buen rato con ‘Don’t Look Up’. Una peli en la que lo mejor es la evolución del personaje de Di Caprio en la segunda mejor interpretación del año del siempre complejo papel de ser un mierda (more on that later). Pero, a diferencia de otras de Adam McKay, le falta el descubrirnos o explicarnos algo que no supiésemos. Still, no olvidemos que Adam creó el libro de estilo de ‘Succession’ que es, audiovisualmente, lo más enorme de este año, (sí, la edad de oro de las series número 15,365 se ha consolidado, y si hay que decir que lo mejor del MCU en mucho tiempo es ‘Loki’, pues se dice). Y ese Matthew McFayden en el papel de Dios de la vicisitud que siempre supimos que sería capaz de interpretar como nadie…

Y, ahora sí, vamos a por el top 10. Cojones ya.

10. Wonder Woman 1984

Digan lo que quieran de las pelis de DC, pero sus guionistas tienen menos miedo ante la proximidad de una vagina que los de Marvel. (Y yo soy un fan del “por joder” de libro).

No voy a negar que esta peli tenga sus serios problemas narrativos, o que su duración no sea desmesurada (joder, me duele que con tanto minutaje no sepan resolver esa trama de extreme makeover de Kristen Wiig que tan bien arranca) pero Wonder Woman sigue siendo uno de los mejores superhéroes cinematográficos del momento (si no el mejor, en dura pugna con Antman y Doctor Extraño).

A ver, que es fácil estar mil escalones por encima de nadie siendo Gal Gadot (Y protagonizando el chiste del año cuando una niña le dice “¿De mayor puedo ser como tú?”) pero la peli está llena de momentos Nescafé vinculados a lo que menos solemos ver en el cine de superhéroes: la renuncia. Ambientarla, por ese motivo, en la década más chunga del capitalismo farlopero Reaganiano es la guinda del pastel. La forma en la que deja ir a Chris Pine o redime a Pedro Pascal (que estará bueno le pongan el estilismo atroz que le pongan) demuestran que Wonder Woman y Gal Gadot juegan en otra liga. Por si alguien no se había dado cuenta.

Puntos extra, por cierto, por tener a un Pedro que ha protagonizado la foto con VALORS del año.

9. No respires 2

Si la primera parte era una intensa hora y media de acción sobre el terror absoluto de ser un pagafantas, esta segunda es una intensa hora y media de acción en la que, de la forma más chunga y adecuada posible, se logra redimir a un secuestrador violador. Que se dice rápido. En cualquier caso, las dos pelis son una maravilla sobre cómo hacer parecer fácil lo difícil: que los personajes puedan importarte una mierda. ¿Sencillo, verdad? Pues la lista de pelis de terror en la que no podría causarme más felicidad que se cepillasen a sus protagonistas en el minuto 1 es tan gigantesca que, ante cosas como ‘No respires’, casi me dan ganas de ir a rezar a la Iglesia del Palmar de Troya mientras compro su vajilla conmemorativa de la canonización del Caudillo para un regalo invisible navideño.

8. Las Leyes de la frontera

Si hay cordura, el Goya a la mejor canción lo va a ganar un temazo de Derby Motoretas Burrito Cachimba superior a nada que se haya presentado en los Oscar desde Phil Collins (por cierto, junto con Los Estanques y Riverboy… ¡menudo nivelón que ha pillado el rock andaluz!).

Si sigue habiendo cordura, Begoña Vargas y Marcos Salgado debería llevarse de calle mejor actriz y actor revelación. ¡Porque menudo pedazo de casting se han marcado! La única diferencia entre la verosimilitud quinqui del reparto de ‘Las leyes de la frontera’ y el ‘Deprisa, deprisa’ de Carlos Saura es que los de ahora no parece que vayan a palmarla de sobredosis en menos de un mes. Y es que es muy jodido competir contra the real thing

En cualquier caso, una dirección de producción de la hostia para una historia de amor que, conforme llega al final, funciona casi como una versión chungomán de ‘Breve Encuentro’. La mejor peli española del año de calle.

7. Spiderman: Fan Fiction Home

Una de las secuelas de la pandemia es que, en efecto, voy mucho menos al cine. Muchas pelis de más de dos horas me las he visto en plataformas o en torrent y, en el mejor de los casos, me he alegrado de poder hacer pausas para verlas alegremente como una serie. En el peor, me he alegrado de no perder el tiempo y el dinero.

Pero llega una fan fiction tan jloriosa como Spiderman y uno se da cuenta de que el escuchar a un coro de muchachas chillando de anticipación en ESE momento es el 90% de la peli. Ahí me arrepentí de no haber visto ‘Nobody’ en cines: lo que en casa no me dijo nada, seguro que era una catarsis en la sala. Feck, de una cosa tan misógina como ‘Criaturas nocturnas’ solo tengo el recuerdo de verla en un cine cool de Bristol al lado de un satanazo en el que todo el mundo se traía los gintonics del bar a la sala. Y solo se hacían chistacos no matter what. Así que solo me enteré de la jovialidad y no de las machistadas.

Pero, fan fiction aparte, la peli tiene a Doctor Extraño, así que termina siendo una peli Whoviana. No solo por lo evidente, sino porque el conflicto moral parece directamente sacado del ‘The Parting of the Ways’ de mi amado Russell T Davies.

Y, joer, en su dramático final se aborda la auténtica ÉPICA de Spiderman: pocas veces en la historia del cine se ha visto un “É mellor ela que él” tan claro. Ligarse una vez a Zendaya puede colar, pero aspirar a dos es llevar la suspension of dibelief allí donde la Enterprise nunca ha podido llegar antes.

6. Escuadrón Suicida 2

Todo lo bueno de la primera y nada de lo malo. Un humor salvaxe que no para. Y un plus jlorioso: meterse en un jardín racista (ir a una república bananera a cumplir una misión es lo que tiene) y salir absolutamente indemne.

Y es que, este mismo año, una peli como ‘The Hitman’s Bodyguard Wife’ me sorprendió porque, siendo una buena comedia chorra, se metía en el fregado de las protestas en Grecia cuando la UE decidió que tenía que arruinar al país para pagar los platos rotos de los corruptos bancos franceses y alemanes. Y va la peli y coloca al rebelde griego – el mejor actor de la historia, o sea: Antchonio Banderas – como el malo de la película mientras nuestros protas tienen que colaborar con la UE para hundirle. Por la millonésima parte que eso le dijeron de todo al jran Taika Waititi cuando se llevó uno de los Oscar más merecidos ever (y ya he perdido la cuenta de las referencias faccioso-hitlerianas de esta lista). Por lo menos, en Escuadrón Suicida 2, Idris Elba tiene claro que son escoria trabajando para escoria y que no aspiran a más que salvar su culo. Para los que aplaudimos al cínico final de ‘Tintin y los Pícaros’, esto se llama CALIDADE.

Y, joer, Juan Diego Botto es la interpretación cinematográfica del año. Desde su aparición de ‘Qué fue de Jorge Sanz’ es sinónimo de calidad suprema.

5. Otra ronda

Esta épica etílica les ha parecido moralista a algunos e irresponsable a otros. Señal de que Mikkelsen y Vinterberg lo han hecho muy bien. Como montador, noto tajos joviales en la peli que, si a veces producen elipsis muy salvajes (cómo se alcoholiza de rápido uno de los secundarios), en general consiguen darle un avance muy orgánico a la película, evitando que un guion demasiado canónico y estructuradito la hiciese artificial.

El soberbio final es una lección como mejorar el de otra importante peli del género midlife crisis (‘Entre copas’). Joder, que Paul Giammati acabando con la Madsen no se lo cree nadie, mientras que éste, que no se sabe “si acaba bien o no” es lo mejor a lo que alguien que junte dos neuronas puede aspirar.

4. Free Guy

Un fiestón metalingüístico en el que todo funciona de diez. En el que no decae un segundo el ritmo de chistacos y en el que se aprovecha al 100% toda la gracia y salero de Ryan Reynolds. Demasiado poco se ha puesto por las nubes.

Y, con cameos como el que hace Chris Evans, casi podemos sobrevivir el año sin ver a Stan Lee.

3. Tigre Blanco

Soy un ávido lector de los todos los premios Booker que me pueda encontrar en las charity shops inglesas (y hay un huevo de ellos, no como la segunda mano española que suele consistir en “se murió el abuelo y aquí tienes todos los bestseller setenteros chungos publicados por el círculo de lectores. Ah, y los libros de cuando Vizcaíno Casa hablaba de la resurrección del Caudillo”). El siglo XXI, dos libros destacan especialmente: ‘The Sellout’ de Paul Beatty (la historia delirante de un finstro negro al que se le ocurre, en su barrio, traer de vuelta la esclavitud y la segregación) y ‘White Tiger’ de Aravind Adiga (la historia delirante de un megafistro al que se le ocurre intentar pasarse el sistema de castas indio por el forro).

Cuando Netflix anunció el estreno de la adaptación de esa OVRA MAESTRA me hypeé y acojoné a la vez. ¿Serían capaces de mantener todo el salvajismo y mala hostia de Adiga o lo endulzarían en plan ‘Slumdog Millionaire’? Pues fear not: la peli es una salvajada que pone a la India en su chungo sitio y en la que el prota, Adarsh Gourav, logra lo imposible. Por supuesto, hay voz en off, porque cualquiera que haya leído esta maravilla de libro, sabe que es muy difícil resistirse a la prosa tan burra de Aravind.

Pero es que, además, es una peli que cristaliza como ninguna el momento en que vivimos: el darse cuenta de que el ascenso social es una tremenda milonga y el pensar en cuándo va a estallar todo este cachondeo. Hacerlo en el país más clasista del planeta, en el que medrar es un auténtico deporte de riesgo, amplifica el mensaje big time.

En serio, ahí está, en Netflix. Dejen lo que estén haciendo y gocen este peliculón, luego me lo aghradecerán o no.

2. Benedetta

Si ‘White Tiger’ captura el zeitgeist de esta época, está claro que ENTA MARABIYA de Paul Verhoeven ha logrado todo lo contrario. Desde antes de su estreno, todo cristo decidió que era una peli mala, anticuada (¡Como si el tuercebotas de Borowycz y sus ‘Interiores de un convento’ le llegasen a Paul a la suela del zapato!) y que merecía pasar sin pena ni gloria por las salas de cine.

El caso es que ‘Benedetta’ es un cruce estupendo entre ‘El cuarto hombre’ y ‘Los señores del acero’, en la que se aborda el tema religioso en su dimensión de poder (todo es pura corrupción sobre falsos milagros, o sobre sacarle bien los dineros a los que quieran meter a la niña en el resort religioso) como de pura enfermedad mental con la que sublimar el deseo sexual.

Al igual que en ‘Elle’, Verhoeven apuesta porque la peli sea una detrás de la otra, así que no voy a dedicarme a hacer spoilers. Salvo un porque es un atchonburike cósmico que nos regala el plano del año:

EL POTORRO DE CRISTO.

Y, si con esto no se apuntan a la iglesia de Paul Verhoeven, poco más pudo añadir.

1. GP de Abu Dhabi de F1

Contar una historia siempre consiste en hacer trampa: si algo encaja es porque te has dejado fuera todo aquello que no te conviene. Normalmente, los guionistas buenos son aquellos que mejor saben ocultarte todo el mecanismo. Otras veces, los guionistas todavía mejores, te enseñan a las claras todas las trampas que hacen (uno de mis libros favoritos ever, ‘Últimas tardes con Teresa’ no deja de ser la historia de dos gilipollas que se montan sendas películas el uno sobre el otro).

En el caso de la temporada 2021, las trampas consistieron en la incompetencia de Michael Masi (el árbitro del partido, para entendernos) para saber interpretar y aplicar el reglamento. El guion escrito este año era un Paulocoelhico “Lewis Hamilton va a ganar su octavo título, pero esta vez cual David contra Goliath, derrotando a su rival en un coche inferior y demostrando que los siete títulos anteriores no eran puro chichinabo logrado con un coche corrupto”. Y, con chistes muy buenos entremedias, fueron logrando crear el discurso, a pesar de que las trampas de guion estaban bien claras.

Pero fue llegar la última carrera y un servidor de ustedes, que ya estaba desencantado de la F1 después de muchos años de mierda, se reencontró con toda la Jrandeza de lo que es contar historias.

Antes de la carrera, el discurso inglés estaba armado: Verstappen es un sucio tramposo que va a hostiarse aposta contra Lewis, que es la pura deportividad y el que de verdad merece ganar. Tanto, que hasta Michael Masi advirtió que si alguien – como diría Gila, “que no voy a decir quién es, pero lo estoy mirando, Verstappen tío guarro” – hacía algo antideportivo le quitarían puntos del campeonato. Y que serían estrictos como nunca. Pero, claro, llega la práctica libre, Hamilton bloquea a otro piloto y, por reglamento, le tocaba una sanción de diez puestos en parrilla. ¡Eso no podía ser!

Y así llegaba yo calentito a la salida, viendo cómo las trampas de guion cutrongas condicionaban todo. Arrancan y, cuando en una curva Verstappen adelanta a Hamilton (bueno, qué coño, vamos a decir ya “El Mierda”, que aquí estamos donde estamos), el Mierda se sale de pista y se vuelve a poner primero. Cuando veo que dirección de carrera ordena no devolver la posición, me pillo tremendo cabreo, apago la app en el móvil (había ido a hacer un domingo campestre) y doy el mundial por resuelto.

Y ahí es donde empieza la carrera DE VERDAD.

Hace muchos años, Paco y un servidor teníamos la tradición de ver las carreras juntos. Una vez todo se fue al carallo, pues se perdió. Y, de pronto, veo un Whatsapp de voz de Paco en el que me pregunta “¿La F1 ha sido siempre esta puta mierda corrupta?”. Mientras le respondía que sí, flipaba. “Cómo se ha puesto el mundial que hasta Paco ve esto”.

Con el móvil apagado, pasé el resto del día campestre y, una vez conducía de vuelta a casa, comenzó a vibrarme el móvil. Me dije “Ah, esto es uno que me envía materiales para un montaje”. Y así era. Pero no sabía que… había más.

Aparco, abro el móvil y un mensaje de mi querido José Manuel (el onvre de Radio 3 que me metió en el mundillo de la F1) diciéndome “Que ha ganado Max, tío” y yo solo pude responder un “Qué dices. Estás de coña”. Acto seguido, me llamó para relatarme, todo ciclado, la carrera.

¡Eh, Mierda, mira lo que tengo aquí  colgado!

Y, feck, en ese momento descubres que la narración oral es la madre DE TODO. Que el cine viene de ahí y no de otro sitio. Que ver la carrera no iba a ser la millonésima parte de emocionante. Que el hacer scroll al Whatsapp y escuchar el siguiente audio de Paco, un sentidísimo “Que se joda” dedicado al Mierda valía más que mil gritos histéricos durante la proyección de Spiderman. Que ver la carrera en diferido se follaba a cualquier debate sobre cualquier peli. Que Hamilton superaba a DiCaprio en su interpretación de ser un mierda cuando por “aceptar la derrota con deportividad” entendía el plantar las conferencias de prensa…

Eso se llama “construir hacia el clímax” como NADA lo ha hecho este año. Y, en un homenaje a la película ‘Nueve Reinas’ (una peli cuyo final parecería un Deus Ex Machina, pero te lo crees porque la peli transcurre en… Argentina), las trampas de guion de toda la temporada servían para que la incompetencia de Michael Masi en esta carrera fuese un giro de guion lógico y orgánico, que ya hubiese querido Tolkien para las águilas.

Qué felicidad.

0. Figurante

Y, fuera de lista, las cosas REALMENTE importantes, cuyo reino no es de ninguna lista. Por primera vez, algo en lo que he participado, compite por un Goya. En concreto, en la categoría de cortometraje documental. Que sí, que pocas cosas menores que esa habrá, pero es la adecuada para decir un “De los finstros que os trajeron en su día ‘Carlosaurio’”…

Y, coñe, contar la historia del escalafón más bajo del audiovisual es algo que me emociona. Porque creo de verdad que toda esa gente que le pone toda esa pasión, muchas veces a cambio de un insulto, me representan. Porque son la gente con la que hay que estar, y no riéndole las gracias a Amancio Ortega, al Emérito o a Elon Musk.

Gane o no el Goya (no me hago ilusiones, he visto los competidores y uno de ellos tiene mucho más imperium e importancia: apostaría mi dinero por él, aunque lo considere inferior, qué carallo), ‘Figurante’ logra uno de sus objetivos: cuando proyecten imágenes en la ceremonia, un figurante habrá estado en la gala de los Goya. ¡Pero aquí no dejamos de luchar!

Quién sabe, igual suena un Whatsapp y me dicen “Que ha ganado ‘Figurante’, tío”. Y yo responderé “Qué dices. Estás de coña”.

No sería la primera vez que pasa. ¿No?

Las de Diana

1.- The French Dispatch

Una de las cosas que tengo que agradecerle a la pandemia es haberme dado tiempo para perdonar a Wes Anderson, del que estaba bastante harta por el gafapastismo que representa, por los fans que arrastra y por la troupe de mamarrachos que trabajan con él. Pero, qué queréis que os diga, la carne es débil. Y a mi me pones un plano simétrico y me das paz de espíritu. Y joer, llamadme simple: pero da gusto ver una peli que no te haga pasar mal rato, que sólo te cuente unas historietas que te hagan evadirte de la realidad de mierda que estamos viviendo. Y joder, eso Wes lo hace como nadie.

En esta “Crónica Francesa”, donde se narran de forma aislada, como si de artículos de periódico de distintas secciones se tratase las aventurillas de tres personajes tengo que destacar a Benicio del Toro, que borda el papel de artista cucú que bebe colutorio (la verdadera salud) y el de Tilda Swinton, esa señora que roza el barroquismo de la rareza, con su papel de presentadora pasada de rosca.

Y la banda sonora… qué decir de ella, si es la única que me he comprado este 2021 y literalmente HE QUEMADO:

Vedla, que vais a pasar un buen rato. Palabrita.

Parental advisory: se le ve el culo de manera furtiva a Timoté Bechamel

2.- Dune

El año pasado ya avisé de que íbamos a tener Timoté Bechamel para rato y van dos de mis Top5 con él en el reparto. Esta adaptación de la primera mitad de la novela de Frank Herbert ha sido tachada por muchos de tostón, puede que no hubieran visto otras pelis de Denis “Ojazos” Villeneuve, como “Blade Runner 2049” (que también me flipa), donde NADIE dudaba que Ryan Gosling es un moñeco desde el minuto uno, con esa expresividad que maneja, COÑO YA.

Y es que era necesaria una nueva adaptación a la gran pantalla de esta novela: la peli de David Lynch, es muy muy sórdida y por eso está en nuestro corazones, pero no llega a cualquiera, y de lo que se trata es de contentar a los que ya éramos fanses y además de captar nuevos adeptos.

Doy gracias a que las partes de los sueños de Paul se hayan hecho así, que en el libro son un poquito densas. Las atmósferas de los distintos planetas, estancias, etc. están creadas con una atención al detalle pasmosa. Y la señora de los gritos de la banda sonora de Hans Zimbel, ¿qué? FANTASÍA el hecho de salir sordos de la sala. Recordemos que la banda sonora de la peli de Lynch estaba compuesta por el grupo con el mejor nombre ever: Toto. O sea, la música de Dune, sea cual sea la versión, tiene que darnos mucha vicisitud. Fact.

¿Acierto? Bechamel hace como nadie de niñato con problemas, sería algo así como un emo interplanetario. También consideramos como acierto la primera mitad de la peli en la que Duncan Idaho sale con barba, porque cuando se afeita…

De nada.

¿Fallo? La campaña publicitaria jugó un poco al “EMOSIDO ENGAÑADO” no siendo claros sobre que la peli iba a tratar únicamente la primera mitad del libro. Las caras de la gente el día del estreno fueron un poema (el señor Paco Fox puede dar fe, que iba conmigo).

3.- Last Night in Soho

Si un año hay peli de Edgar Wright va a salir en mi Top5, y eso es asín.

Y si además la historia transcurre en el swingin’ London, tiene una banda sonora que parece que he elegido yo y tiene unos actores cojonudos, pues qué queréis que os diga… pa qué más.

Ya hemos hablado de esto en otras ocasiones, pero creo que el mayor acierto de esta peli puede ser su condena: el género. ¿Podríamos decir que esta película es de “género fluído”? Joder, para que no digáis que no somos modernos. Pues eso, a los que nos ha gustado la película hemos visto como maestría de Wright la capacidad para ir cambiando poco a poco la historia que está narrando y conseguir que, algo que comenzaba como historia de superación de complejos y abandono del nido termina en thriller mezclado con terror.

Muchísima pena que fuese el último papel de Diana Rigg, a la que deben hacer una estatua en todas las capitales de provincia, como mínimo. Esta mujer era una bestia.

¡Reinaaaaaaa!

Y ojo, Anya Taylor-Joy, esa gambita de Huelva, muy bien esta muchacha, si si. Además gana puntos de sordidez porque habla con acento argentino y lleva los bolsos llenos de cosas. Aquí defendemos a Diógenes.

4.- Ghostbusters: Afterlife

Esta peli tiene que estar no por tener una historia original, no por tener un reparto de la leche ni por un giro de guión que nos haya dejado con el culo torcido. Tiene que estar por NOSTALGIA.

O sea, los lagrimones que se me cayeron a mi (y a todos los que éramos fans de la historia que nos trajo Ivan Reitman allá por 1984) en cierto momento de la peli cuando hubo alguien que cogió de la mano a otro alguien es algo que no me había pasado desde hacía mucho tiempo. Y llorar en comunión es algo mágico.

Por fin se hace “Ghostbusters 3” y no esa cosa que nos intentaron vender en 2016 en la que lo mejor era el secretario. Que manda huevos. Esa peli fue un ataque a mi persona y desde entonces tenía perdida toda esperanza de que continuasen la historia de forma decente. Y mira tu por donde, viene Jason, el hijo de Ivan Reitman, y nos trae esta delicia que es simple y llanamente lo que pedíamos: una continuación digna. Algunos diréis que es fan-service, pues bienvenido sea. Me hermano con ese fan-service igual que el “keymaster” se hermana con el “gatekeeper”. Embrace the fan-service y dejen la tristeza, parfavar.

Aunque Paul Rudd no lo hace mal (pese a tener la cara de moñeco) te eché de menos muy fuertemente.

Aprovecho desde aquí para hacer un llamamiento: aunque tengo la espalda hecha papilla, una mochila de protones me haría muy feliz. Hay muchos fantasmas a los que cazar.

5.- Spiderman: No Way Home

Jugándome la vida yendo a un cine atestado de gente en plena Navidad. Pero mereció la pena.

Y a ver cómo os cuento yo mi opinión de esta peli sin soltaros ningún spoiler, que es perfectamente comprensible que aún no la hayáis visto…

Cierre de esta “trilogía” de pelis de Spidey con la palabra “Home” en el título, que abre la puerta ya descaradamente a la siguiente fase del MCU (marvelsinematiciunivers). Por fin Peter Parker vive una experiencia que le hace convertirse en “tu amigo y vecino” con todas las de la ley, hasta ahora todo había sido coser y cantar. Bueno, excepto esa tarde tonta de:

Después del chupito de Jagger

El Doctor Rarito sigue siendo una magia, creo que Benedicto Cucumberas borda el papel dándole ese halo de cinismo y de “estoy hasta más arriba del moño” al personaje con la mejor capa del mundo mundial.
Oye, y Zentoya al final se ha ganado mi corazoncito, quién me lo iba a decir, pero es una MJ maravillosa.

Como os decía, aquí Spiderman se nos hace mayor, ya quedaron atrás las pelis de estallido de la pubertad o de viaje de fin de curso. Ya se nos ha puesto serio el amigo (a ver, serio dentro de unos límites, que sigue siendo Peter Parker). Y no me voy a poner a hablar otra vez del fan-service, porque saltarán muchos también con la misma vaina loca. Y serán los mismos que se quejaban de Star Wars. Pues bien, como diría el amigo Ángel Codón: “me coméis los coj…”. Porque disfrutar de la aparición de ciertos personajes que no esperabas (bueno, más o menos, porque esquivar los spoilers ha sido más difícil que esquivar el Omicron) y que Marvel te los de, eso es BIDA.

Ahora, una advertencia: los que vistéis Wandavision o Loki y os hartasteis del rollo del multiverso… en fin… cómo os lo digo… pues que estrenan Batman en 2022.

Las de Hellen Lasombra

Que me han dicho que haga unas líneas sobre mis películas favoritas de este año: yo, la que no va mucho al cine y encima ve las pelis tarde porque todo el mundo va según se estrenan y yo soy de esperarme y luego o voy sola, o no voy hasta que las veo en la tele o en alguna plataforma… La cultura del consumo inmediato definitivamente no va conmigo. Tampoco voy a ser tan sabia en el cine como otras personas aquí: sep, esta es la crítica de una persona media opinando de algo que no tiene porqué gustar a todo el mundo. De hecho, si no estáis de acuerdo, os aseguro que lo vais a superar.

-The Sparks brothers.

Es muy difícil hacer una película documental sobre un grupo con más de 50 años de música sin que quede corto o se haga duro, y esta película lo hace por una gran razón: Sparks no es un grupo lineal y, por ende, introduce muchos cambios y giros que hacen esta película- documental más amena. Si bien es cierto que, obviamente, tienen que pasar por muchos aspectos de manera algo superficial, repasan más que un grupo; es toda una vida dedicada al arte, desde el nacimiento de los hermanos, hasta la actualidad, pasando por cada triunfo y fracaso con un simple propósito: hacer algo diferente que les divierta. Sólo así se explica que un dúo que parece en sus comienzos una fusión entre The Who, la E.L.O. y Queen pueda pasar por estilos tan distintos que parecen sacados de un recopilatorio de Prodigy o la banda sonora de Matrix, generando canciones que componen una carrera infravalorada de lo más brillante. Recuerda un poco a las palabras de Freddie Mercury sobre su legado musical: “haced lo que queráis, pero no me aburráis”.

Llevar bitotins a lo John Waters es opcional, pero ayuda

Es imposible generar un buen documental de esta banda en una extensión inferior a la que lo hace y, de la misma manera, llama mucho la atención que entren tan poco en cuestiones personales y lo eches tan poquito de menos, porque con Sparks, es en la composición donde tenemos la chicha. Y cuando hablamos de composición no hablamos de composición sólo a nivel musical, sino que son autores que beben de otros artistas que ven la puesta en escena con la música y la performance como un todo: si Elton John y lady Gaga tuviesen un hijo y este te invitase a cenar, Sparks serían los abuelos y tendrían una foto de David Bowie en el salón al lado de un perro de cerámica de un bazar de todo a un euro y tendría sentido, porque a todos les unifica beber de ellos y de un sentimiento exacerbado por ser fieles a esa frase que muchos artistas reivindican y pocos consiguen sin venderse: hacer lo que literalmente les salga de las gónadas.

La película sufre un poco en la parte de la crisis de la banda, porque se vuelve un poco menos trepidante, pero en general, se hace muy amena y para los melómanos es una perlita.

– Obviamente la serie documental de la que tengo que hablar llegados a este punto es Get Back:

¡¡¡Peter Jackson como te vea te como la cara!!! «Get Back» es a «Let it Be» lo que los documentales son a los programas de salseo (alguien tenía que decirlo). ¿Cómo puede ser que teniendo semejante cantidad de material estupendo Michael Lindsay- Hogg sólo pudiese enfocarlo en una película terriblemente lenta y deprimente del ocaso de una banda sin enseñar los momentos de brillantez que tiene este documental y de las cosas buenas, a nivel compositivo y relacional que le quedaba a la banda? Jackson se ha montado lo que todo Beatle fan quisiese: una temporada en el sofá viendo todo el contenido en pijama, disfrutando y seleccionando de lo lindo en archivo visual y auditivo partes de una historia que nunca se ha contado y que, si se contó, mucha gente no quiso creer porque la historia que se había vendido era profundamente conveniente para ciertos personajes/bolsillos. En un documental donde cada personaje queda muy bien reflejado y se explica muy bien la coyuntura emocional y personal de cada uno. He hablado de esta serie- película- documental largo y tendido en mi blog, así que no me voy a explayar mucho, simplemente decir que no conozco a nadie a quien no le haya gustado o, al menos, nadie ha tenido los huevazos de decírmelo. Cosa que agradezco profundamente (en serio, estas conversaciones terminan con “los Beatles están sobrevalorados” dicho por alguien que no sabe ni manejar bien una botella de anís con un tenedor).

– Nobody

La película, siendo de la temática que es, no deja de ser sorprendente, te hace un par de giros bien hechos y no rebuscados, pero sí te pillan a contrapié, con un guión muy interesante que en una hora y media te dice lo que te tiene que decir sin dilatar la trama innecesariamente y que, podría ser como una especie de «Jungla de Cristal meets John Wick»: no le toquéis la familia al hombre equivocado. Sobre todo a un hombre que usa el transporte público (le entiendo perfectamente). Como usuaria activa de este medio de locomoción me identifico mucho con este señor, que hasta casi la hora de película no tiene un coche en condiciones.

Sin embargo, para dar empaque, le meten una de esas bandas sonoras que rescatan bien a clásicos y a mí, si me empiezas con «Don’t let me be misunderstood», versión Nina Simone, ya, de entrada, tienes mi atención -a ver qué haces con ella-. Ahora, usar temas como «Heartbreaker» de Pat Benatar, «You’ll never walk alone» de Gerry and the Peacemakers (irónico grupo para esta película), el «Impossible Dream» de Andy Williams o el desgastadísimo «What a wonderful world» de Louis Amstrong sin que suene gratuito o a parche, es toda una ciencia que esta película hace con sabiduría. Todo ello salpicado con algunos temas melódicos que recuerdan un poco a la banda sonora de Sin City, que sí que suena un pelín a apaño, casualmente.

La película sacia con creces las ansias de película de “mata, mata hasta que estiren la pata”, con un toque de originalidad, del que casualmente, muchas de estas películas adolecen, por eso no es mala opción. Y el guión, quitando un par de cosillas que emocionalmente no tienen mucha consistencia (bajo mi perspectiva), en general va como un tiro.

-Para terminar, Procession:

Me pensé mucho ver esta película, porque, primero, cuando terminas trabajo social se te quitan las ganas de ver películas de dramas sociales porque te recuerdan a algo o a alguien y se te queda mal cuerpo, y segundo, porque normalmente suelen ser dramones que me hacen dudar del fin terapéutico e inciden en la doble victimización del protagonista y me remueven las tripas pensando las brutalidades que hacen por el show, donde la persona nunca obtiene lo que pretende, que es una mejoría en su situación.

Sin embargo, esta película desde el minuto uno, está tratada desde el respeto y la buena praxis psicológica, desde el discurso de la víctima y el enfoque terapéutico desde las técnicas del rol playing. La película trata sobre víctimas de abusos sexuales de miembros de la Iglesia sobre menores, algunas no reconocidas por tribunales, o sí reconocidas, pero cuyos agresores por distintas causas, no fueron condenados. Aplicar una terapia como la que terminan haciendo, que sea útil, que no sea morbo por el morbo, que sea terapéuticamente sensata y que merezca la pena ver sin tener ni idea de qué se está haciendo a nivel técnico, pero empatices con los participantes, parece fácil y no lo es, es más, hay que hacer un estudio previo de los casos y las personas que van intervenir brutal, el cual no aparece. También es interesante la crítica subyacente que se hace a Estados Unidos, país no firmante de la Carta de Derechos del Niño, a su tratamiento y protección de los menores que son víctimas (no varía mucho desde que a estos adultos les pasó lo que les pasó) y sobre todo, el mensaje de cómo las heridas en la infancia, aunque se puede vivir con ellas, suponen un problema de por vida si no se encuentra una manera de reparar el daño, bien a través de la justicia, bien a través de la terapia. Una película que, si os es muy sensible el tema de la protección a la infancia, os va a remover de lo lindo y, sin embargo, tratado de manera muy sensible y muy técnica al mismo tiempo, lo cual me hace recomendarlo, necesitamos más discursos que nos hagan entender las heridas de las víctimas y por qué hay que mirarlas desde la comprensión y no desde el juicio moral.

Sí, necesito una comedia.

Las de Cava Baja

Siempre he pensado que es un error debatir sobre tradiciones porque son como los locos: están los que molan y los que no. Si, por ejemplo, defiendes que tirar cabras desde campanarios es bueno por ser una tradición, no captas el punto y, probablemente, no seas buena persona. Sin embargo, si tienes una tradición guay como hacer un repaso de las películas que más te han gustado cada año, es justo y necesario mantenerla en el tiempo y compartirla con todo el mundo. Como si fuera un titular de OK Diaro, pero con buena intención.
Lo curioso de estas tradiciones del blog es que en ocasiones crean mini tradiciones en estructura de cajas chinas. Y así me pasa a mí. Ya es tradición comenzar diciendo que me han faltado películas por ver. Por ejemplo, cine español, nada; West Side Story, norl; La casa Gucci, niente… Y así hasta unas cuantas, pero ya sabéis que, al menos, he visto cosas interesantes y que, si al final me he emocionado y he pasado un rato agradable, mejor que mejor.

Algo que no es del todo una tradición, pero que ya ocurrió una vez, fue que una serie se ha impuesto sobre todas las películas que he visto este año. Midnight Mass es una maravilla que, además, habla, entre otras cosas, sobre la pérdida, la muerte y las segundas oportunidades. El INMENSO padre Paul dice en un momento dado: “¿Una segunda oportunidad? Eso sí que es un milagro”. Y no sé por qué, pero sabéis que hay ideas que, de cuando en cuando, nos persiguen. Y esta de las segundas oportunidades se ha quedado muy fijada en mi cabeza de un tiempo a esta parte. Tal vez por eso la he visto más de una vez en algunas de las películas de las que os voy a hablar. ¡Al lío!

13. Annette
La pongo en la lista pero os confieso que sigo sin saber qué pensar desde que la vi.

Toda la película se nos presenta como una historia posmoderna y cultureta: rompe la cuarta pared, juega a suspender o no la incredulidad cuando le conviene, tiene una estética de escenario de colegio a veces y, cómo no, la MOÑECA Annette, con la que no sé si empatizo por la labor de dirección o porque soy una niña de los 80.

A pesar de todos estos artificios, ves a Adam Driver con barbita, perilla y pelo de villano de opereta interactuando con una muñeca de madera y… entras. El personaje del Director te suelta una chapa de monólogo interior mirando a cámara y cantado a la vez que se interrumpe cada dos por tres porque está dirigiendo una orquesta, y entras. Marion Cotillard está cantando sobre sus inseguridades mientras mea y se fuma un piti en el baño, y entras tal cual. A pesar de que a veces el escenario de un teatro de la ópera se convierta en un bosque, de que una niña pequeña utilice un vocabulario de los que asustan; aunque el guion en realidad es una simplonería, la trama es maniquea y predecible; algo tiene la película que funciona. En mi caso, creo que es para bien, pero sigo dudando…

El parto de Annette, otro MOMENTASO

12. Benedetta
La última ida de olla de Verhoeven es elegantísima, y puede que eso haga chirriar a quienes esperan las burradas habituales de este director.

Pero es que sí hay burradas, y de las gordas. Lo que pasa es que el foco no se pone en las que merecen la pena y se centra en lo obvio: Hay muchas noticias que han resaltado como algo muy provocador cierto asunto de un consolador… “sacro”, pero eso no es lo más rompedor. En mi opinión, Benedetta destaca por el retrato social, por la idea de seguir a líderes carismáticos en tiempos de dura crisis y con muchas ciudades asoladas por una epidemia. Soy de las que defiende que todas las visiones de Benedetta están en su cabeza y no son reales, porque la ambigüedad que pretende Verhoeven no termina de serlo, y nos deja un detallito que nos ayuda a comprender que la monja visionaria es más compleja de lo que parece.
Y aun así, eso no es lo mejor. El gran hallazgo de la historia es la segunda de a bordo, la mano derecha de Benedetta, que no es otra cosa que una pedazo de choni de tomo y lomo, más bruta que unas bragas de esparto. En medio de las supuestas visiones, los juegos de poder, los éxtasis y los falsos funerales, escenas como la de “te he visto las tetas” se convierten en joyas del WTF que elevan la película a un nivel que ya quisieran muchos directores. Ese es el sello de Verhoeven, dejarte flipando por lo que nadie habría hecho teniendo entre sus manos una historia como esa.

Hay una choni para ti…

11. Maligno
Y no, no es este Maligno.

Pero, en esencia, podría serlo.

Las malas críticas que ha recibido esta película me parecen del todo injustificadas, porque yo no pillo todas las referencias que mete James Wan en el film, pero he visto Aquaman y el suficiente cine cutre para entender que esta película está hecha para no tomártela en serio. Ya desde el arranque sabemos que va toda de cachondeo: las interpretaciones de los actores, el guion -algunas frases de los policías podrían escucharse en una Cutrecon- y la loquísima resolución final nos dejan claro que Wan quería sacarse la chorra y pasárselo bien. Quienes esperaban un Expediente Jánder Reloaded se han llevado un chasco, pero, como dice Paco Fox, hay que juzgar a las películas por lo que son y no por lo que no son. Si habéis tenido dudas con este film y las críticas os han paralizado, os recomiendo que os acerquéis a ella con jolgorio y con el giallo sórdido y el cine chungo en mente. Con eso tendréis una de las experiencias cinematográficas más divertidas del año.

10. Last night in Soho
Edgar Wright me cae muy bien, casi tanto como Mike Flanagan. De entrada, todo lo que hagan me hace ir con unas estupendas expectativas en forma de sonrisa y lo normal es que esas expectativas se mantengan a lo largo de todo el metraje. Y así ha sido. La historia es, como Maligno, un homenaje a distintos géneros de terror, y el giallo está muy presente. Solo sabiendo esto se comprenden los dos giros de trama que han hecho que a algunas personas no les guste la película. “Es tramposa”, dicen. ¡Claro! Como aquellas en las que se mira. Además del último papel de Diana Rigg, ver a Thomasin McKenzie ya más mayor haciendo un papel impecable, el homenaje a Jóvenes y brujas que me entusiasma (a la de los 90, la BUENA) y Anya Taylor Joy soberbia. De nuevo, el reflejo del paso de la adolescencia a la edad adulta y la música como hilo conductor son de lo mejorcito de la película.

Portento de cartelería: 1

9. El último duelo
Hubiera querido ver La casa Gucci después de El último duelo, más que nada porque me da que esa era la sórdida de las dos de don Ridley y tengo curiosidad por ver a Jared Leto Chanante, a Al Pacino sobreactuado y a Lady Gaga pepperoni. Pero como no la he visto, me aguantaré y me centraré en esta.

Hablaba hace poco con varios amigos de la película y me comentaban el tema del rashomonismo que sobrevuela el metraje de forma evidente. Es cierto que, para decir que las dos patas masculinas del trípode son unos egoístas que viven al mismo nivel pelearse por un terreno, un caballo o una esposa, y que ella es quien tiene que aguantar el peso de su propia vida y el de las disputas entre su marido y el eterno rival de este, no era imperativo presentar la historia desde los tres puntos de vista. Rashomon trata sobre que no existe una única verdad, y en El último duelo la misma estructura sirve para decirnos lo contrario: que hay una verdad que el resto de partes no han tenido en cuenta. Por lo tanto, juzgar El último duelo con los parámetros de Rashomon, aunque esa sea la impresión principal que nos llevamos del visionado, no es correcto. De nuevo, se trata de juzgar la obra por lo que no es. En ese sentido, la película funciona y el final me da mucha paz de corazón. Quizá hay momentos en que peca de simplista de puro obvia y Ben Affleck haciendo de señor feudal-estrella del rock me ha parecido forzado; pero el conjunto es muy bueno y la verdad es que me dejó muy buen sabor de boca cuando la vi.

Portento de cartelería: 2

8. Old
El hecho de que Conan Osiris sea aún bastante pequeña hace que pueda seguir viendo terror en casa sin que se entere, y eso me ha dado mucha vida. He podido disfrutar de mucho fantástico, mejor o peor, pero aún he tenido tiempo para atesorar escenas terroríficas hasta que llegue la sequía.

La última de Shiamalan ding dong me ha encantado y diría que es le película de terror del año. “Antes veía muy pocos colores, pero muy intensos. Ahora veo más, pero son más apagados”. Con esta preciosa reflexión sobre el paso de la niñez a la vida adulta, Old nos deja momentos de puro mal rollo, pero también otros hermosísimos sobre la familia, el amor, el paso del tiempo y, cómo no, la vejez, la enfermedad y la muerte. Además de que se agradece una película breve con buen ritmo para que te toque la patata en medio de muertes y apuñalamientos.

Portento de cartelería: 3 ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

7. Don’t look up
No recomendada para gente que esté pasando por un momento especialmente sensible, porque No mires arriba apunta en todas las direcciones y dispara a discreción. Fiel reflejo de la mentalidad americana más loca que ha eclosionado con las últimas elecciones y la pandemia, la película es un retablo de puñetazos en el estómago que, no contenta con darnos una paliza, saca la acidez a pasear y nos rocía las heridas. Lo curioso es que esa combinación nos acaba dando risa. Una risa congelada, asustada a ratos, pero risa al fin y al cabo.

Sensación general tras el primer visionado.

El reparto está soberbio, pero quiero destacar a Jonah Hill, que es el paradigma del gilipollismo político y social a casi todos los niveles, lo cual, en una sociedad idiocrática como la que propone la cinta, ya es más que difícil.

6. El poder del pérrido
Hay mensajes más evidentes que otros, y en El poder del perro la sutileza es la reina. Algunos la tachan de demasiado lenta, ya sabéis, el típico “no pasa nada”. Pero en esa aparente nada subyace el retrato del personaje de Benedict Cumberbacht, que representa una masculinidad agresiva y tóxica fruto de una inmensa herida. No se trata de una historia de buenos y malos al uso, sino que ese personaje nos mueve a compasión en un momento dado. Sin embargo, cuando parece que ese modelo masculino es el único que puede sobrevivir en un entorno hostil, llegará otro, que quizá ha tenido la suerte de no sufrir por esa herida concreta y permanente, listo para desplazar al anterior y hacer que el mundo sea un poco más abierto y siga avanzando. Al final, llegamos a sentir la ambivalencia entre la pena por Cucumber -no tanto por lo que representa- y el alivio de entender que su personaje ya es en sí un anacronismo y que se hace necesaria su desaparición. Como el tabaco de mascar, saboreadla despacio, escupid al final y se os quedará una extraña mezcla entre satisfacción y mal sabor de boca.

5. Spiderman: A ver cómo tiras pa’ casa ahora
A ratos pareciera que el MCU estuviese desconocido. Lo mismo te sacan una genialidad como es WandaVisión, que luego te aburres con los problemas existenciales de Falcon y Soldado de invierno decidiendo si esa noche se cena pizza con peli y mantita, que terminas hasta la coronilla como con Shang Chi y el señor de los anillos (o algo). El caso es que Spiderman vuelve a casa por Navidad y nos deja una historiaza que, de nuevo, tiene un mérito increíble: Arreglar los desaguisados de las anteriores versiones de Spiderman, mantener el hilo que nos lleva de camino a los multiversos con el Doctor Raruno y Wanda a la (o de) cabeza, y seguir con el tono de comedia de acción estudiantil que tenían las anteriores entregas del MCU. Todo eso se ha conseguido con nota, por lo que no puedo esperar a ver qué hace nuestro querido Cucumber-Doctor y cómo se va desarrollando esta nueva fase.

4. Dune
No tiene por qué, pero basta que haya peli de Vizconef para que termine entre las primeras de mi lista. Dune es la adaptación que, como fan de las novelas, llevo años esperando. Además de tener una estética muy bien pensada y ejecutada, una forma de rodar que te deja pegada en el asiento y algunas actuaciones memorables, la cinta de Villanueva recoge lo más importante de la obra de Herbert y nos lo muestra como nunca. Tiene elementos muy bien resueltos y escenas que quitan el hipo, como la de la caja. La posterior escena de la conversación en la niebla es sublime y, para que los frikardos de Rotterdam nos sintamos con el corazón calentito, hay detalles por doquier. Toreros de Dune, Brujas de Dune, Mentats pillando la wifi con los ojos vueltos de Dune y, por supuesto…

GAITAS DE DUNE.

3. Los Mitchell contra las máquinas
La comedia del año es esta película de animación sobre la familia. Tiene tantas capas para que la vea DE VERDAD toda la familia… Desde lo más ñoño a las emociones complejas, pasando por el humor chorra pero sobre todo, los momentos locos en los que la trama se detiene y viene una ida de olla -el momento velociraptor-. Si este año no he soltado cincuenta veces en el colegio “Perro, cerdo, perro, cerdo, pan de molde, PUM”, no lo he hecho ninguna. Y es que el monchi-perro es el personaje secundario por antonomasia, además del protagonista de los mejores chistes que hacía tiempo que no veía.

2. Otra ronda
También llamada “Voy a canturrear What a life todos los fines de curso de mi BIDA”. Para empezar, ser profesora en un país europeo en 2021 hace que empatices a la perfección con un grupo de profesores que se sienten tentados de darse a la bebida, aunque lo hagan con la excusa de que, como Gran Hermano, se trata de un experimento sociológico.

Mi sueño de la jubilación: Ir pedo a la última clase.

La película comienza como una comedia de situación muy a la europea, continúa como un drama familiar y una reflexión sobre el alcoholismo muy a la europea también, y acaba como una obra maestra europea y sórdida como pocas. Coger una excusa para que te sirva de evasión de una realidad desagradable, llevarla al absurdo, hacer que todas tus vergüenzas salgan a la luz por ese hecho y, al final, enfrentarlas y ver la vida con otros ojos. Vitalismo por encima de todo. La escena de “habéis votado a Hitler” y las dos escenas de Mads Mikkelsen borracho en la sala de profesores, que funcionan en espejo de manera magistral, son de lo mejor de este año, sin duda.

1. El caballero verde
¡Madre mía, lo que he gozado yo viendo semejante espectáculo! En primer lugar, no es la típica historia de caballeros, pero sí es una historia de caballeros medieval, puesto que comprende a la perfección los códigos y símbolos que adapta hasta subvertir el mensaje final de la cinta… sin hacerlo del todo. En el guion de El caballero verde hay más complejidad y estudio que en noventa horas que durase la estafa de Titane.

En segundo lugar, la estética es para caerse de espaldas. Todo en ella está pensado y funciona a las mil maravillas. No hay una Edad Media oscura y llena de roña, pero tampoco se busca un hiperrealismo cuqui. Como en la Excalibur de John Boorman, estamos ante una historia legendaria y, por lo tanto, la fantasía y el simbolismo son el eje de todo. Si no os echáis a llorar de emoción solo viendo las coronas, es que tenéis el alma más en pena que la chica de la cabeza en el lago. Por cierto, el juego con la estética del terror en esa parte es una delicia, pero es que cada plano a lo largo de todo el film es para dejarlo fijo y enmarcarlo.

En tercer lugar, Alicia Grijander de nuevo se pasea por aquí para darnos un papel interesantísimo. Dev Patel haciendo un papel muy, muy majo y, entre los dos, la mejor escena de orgasmo del año -Lo siento, Benedetta, pero te ha faltado una patatita (tallada) para el kilo- con esa mano limpiándose el semen en un cinturón a la voz de “No eres un caballero”.

Simplemente, magistral.

ANEXO: DOCUMENTALES PA’ TÓS.
Sigo con mis pequeñas tradiciones y vamos a una breve lista de documentales, que siempre viene bien tenerla a mano.
Lola: La serie documental de Movistar+ es más que recomendable, porque no se basa en la mera anécdota, sino que la vida de la Faraona se comprende en su contexto, con opiniones y testimonios de lo más variopinto. Es muy amena y la documentación es impecable. Por cierto, la presencia de algunos artistas es una grandiosidad, pero el director del museo del teatro se lleva el premio a fistro supremo de la producción. Cada frase suya es para enmarcar.

Francisco Umbral. Memorias de un dandy: Por fin, el documental que necesitábamos y que Umbral se merece. El hombre y el escritor que va más allá del programa de Mercedes Milá se revelan como un todo unitario, una figura fascinante, de las más importantes de la literatura española de las últimas décadas. Si tenéis curiosidad, entre este documental y las cartas que se escribió con Delibes y que se publicaron hace no mucho, tendréis un retrato bastante completo y fascinante.

Get Back: No voy a comentar mucho porque entiendo que Hellen va a decir más cosas y mucho más acertadas que las mías, pero Get Back es una experiencia en muchos sentidos. Por un lado, es la película definitiva de los Beatles, además de que es un fiel retrato de aquella época en la que el final estaba tan cerca y mucha prensa no hizo otra cosa que especular y crear leyendas urbanas sin hacer caso a las fuentes principales. Bien, aquí está la verdad, la síntesis, y no solo como una sucesión de imágenes, sino que Peter Jackson dota esa ingente cantidad de metraje de ritmo y trama, que ya es decir. Es una joya absoluta, una obra titánica y un gran documento histórico que el bueno de Jackson ha dejado para la posteridad. Y no todo el mundo puede decir lo mismo.

Atrapados en la red: Este documental con título tan tan goico se estrenó en Filmin por tiempo limitado y me faltó tiempo para verlo. El inicio de la historia: Un equipo de documentalistas busca actrices para que se hagan pasar por niñas de trece años, se hagan perfiles falsos en redes sociales y sirvan de cebo para depredadores sexuales, pues el objetivo del documental es mostrar la proliferación y modo de actuación de estos delincuentes (no quiero usar palabras menos suaves). Solo en el casting, casi todas las actrices cuentan que han vivido experiencias muy desagradables con hombres adultos cuando eran niñas. Y te las cuentan. Y vas viendo cómo interactúan con esos tipejos… Y te quedas con el alma encogida pensando en cuántas chicas no estarán viviendo ese tipo de cosas o aún peores en este momento. Pero, del mismo modo que la cinta deja malísimo cuerpo, creo que es muy necesario conocer esta realidad. Recomendadísimo, aunque vuelvo a avisar de lo duro que es.

Collective: Ni el pulpo de las narices ni El agente topo. El documental que me tenía loca en los pasados Oscar estuvo también nominado a mejor película de habla no inglesa y no se llevó ni uno. No obstante, es muy interesante ver cómo funcionan las corruptelas de los gobiernos cuando no importan los muertos que se quedan en el camino con tal de mantener una poltrona. En este caso, se destapa un caso de corrupción en hospitales por causa de un accidente en la discoteca Collective en Rumanía. Este escándalo, que sale a la luz gracias a la labor de los periodistas de un diario deportivo, provoca la dimisión del ejecutivo en pleno, que acaba siendo sustituido por un gobierno de tecnócratas hasta las nuevas elecciones. Ver las andanzas del nuevo ministro de sanidad, un médico que se llama VLAD, y cómo evoluciona todo el caso, la opinión pública, los resultados de las elecciones… Da pena, en parte, pero lleva a una profunda reflexión que podría ser aplicable a nuestro propio país. El final deja indignación y pena, pero, de nuevo, lo considero muy necesario.
¡Feliz año de las oportunidades, amiguetes!

Las de Marlow

Bajocero

(La temperatura del corazon de Marlow)

Detesto Necioflix, pero hay que reconocer – por enésima vez – que los españoles sabéis hacer magníficas pelis de suspense – véase «Que Dios Nos Perdone,» «La Isla Minima,» «Tarde para la Furia» o «Holmes & Watson: Madrid Days». Con mi adorado Javier Gutiérrez (¿podría hacer de Paco Fox en la biopic de su vida?) – un actorazo con carisma, talento y versatilidad como para situarse entre los mejores actores del mundo – vease Helen Mirren, Isabelle Huppert o Gary Piquer. Y para los de cierta edad que amamos al subgénero de pelis del Oeste con nieve que se cononoce como «Northerns» está casi a la altura de «Los Vividores» del jran y sórdido Robert Altman.

Una joven prometedora (va por ti, Diana)

Con una actuación genial de Carey Mulligan y un trabajo excepcional de su guionista/directora Emerald Fennell, es una peli absolutamente necesaria sobre las relaciones contemporáneas, la salud mental y la misoginia – un crítico vil en «Variety» dijo que Mulligan no está lo suficientemente buena para su papel – aunque a ratos sea difícil de ver (mientras en otros ratos es muy graciosa).

Cruella

Como jamás he visto «101 Dalmatas» tuve cero expectativas para la peli cuando mi hija pequeña insistió en verla, pero es una delicia. Las dos Emmas – Thompson y Stone son brillantes, el uso de la música de Craig Gillespie y su energía en la dirección impresionantes, con el siempre excelente y sorprendente Joel Fry (next Doctor Who – please!) y OTRA aportación inmejorable de Jenny Beavan (la mujer punki de cierta edad) que los fucking imbéciles de Hollywood no aplaudieron cuando ganó su Oscar para «Mad Max: Fury Road» en el diseño de los vestuarios

Sin tiempo para morir

Como no soy fan de Daniel Craig y «Spectre» resultó malísima, tenía pocas esperanzas para la peli, pero, jo-er es muy, muy buena. Spaniel Craig me recordó que es buen actor (véase «Our Friends in the North» la mejor mini-serie británica ever); el plasta de Hans Zimmer (el Fredo Corleone de los Buggles) hasta hizo una buena banda sonora (e incorpora temas de John Barry y David Arnold); y Rami Dalek es un villano Bond de verdad – creepy, listo y con una base secreta que mola. No hay ninguna mujer que sufra fridging en toda la peli. Y Ana de Armas roba sus escenas.

Tampoco voy a hechar de menos a Daniel Shrek – es hora de un Bond buenorro y joven (Guille Stardust como next James Bond, please!) y unas actrices tan robaplanos como Ana de las Armas (Diana y Cava Baja como munheres Bond, please!.) Y espero que reemplazan a los MI6 más sosos de la historia, (¡nuestra Cris Puertas como la next Q, please! Nuestro Onvre Vicisitud como el next M, please! Y un servidor será la nueva Marlowpenny – you heard it here first!).

El buen patrón (va por ti, Paco)

Aunque soy un rojo de mierda, suelo huir de pelis «bien intencionadas» como dicen mis amigos Adela y Javier (rojos de mierda de Argentina) para condenar a un tipo de cine que nos frustra, y tampoco suelo ver largometrajes de comedia (no tengo sentido del humor ninguno) pero jo-er again: es muy, muy, muy buena. Javier Bardem nos demuestra que es mucho más que un mal imitador del hermano extravanagte de los Morancos – vease «Skyfall» – y el resto del reparto da la talla también, desde el siempre excelente Manolo Soto hasta los por nosotros desconocidos Almudena Amor y Tarek Rmili, pero nuestros secundarios del año son Fortuna y el vigilante de seguridad, encarnados por Celso Bugallo y Fernando Albizu.

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