música

El mejor metal del 2020: Ahora que ya hemos follado ¿para qué queremos jugar al ajedrez?

4.7
(33)

2020 ha sido un año en el que, citando a esa gran figura existencial esPPPPPPañola que es Vicente en ‘La que se avecina’, todos diríamos “sólo quiero morirme y ver la Champions”. Y, qué quieren, creo que no se puede definir mejor lo que es el METAAAAAAAAAAL en menos palabras.

Por eso no es de extrañar que, mientras el cine se ha convertido en una basura a la que le seguimos dedicando posts por pura inercia, el METAAAAAAAAL se haya sentido plenamente a gusto en este Apocalipsis no muy molón. Sí, vivimos en la edad de oro del género y me apetece volver a hacer un post con la mejor cosecha del año para gozar de las cosas realmente güeñas. Y, citando al peor piloto de F1 de los últimos tiempos “Si alguien tiene algún problema, que le jodan”.

Aún así, no teman. Como en todo lo que se escribe aquí, se hablará de cualquier cosa menos del tema del título del post. Si les repele el género o les da dolor de cabeza, aquí no se tratará el doble bombo, sino el neoliberalismo, el pagafantismo, el sexo chungo, el adolescentismo de autorepresión homosexual… ¡Todo lo bueno!

La tradición de ente vlog dicta que deberían ser 14 las canciones, pero el cabalismo de este año obliga a 20. Y, aún así, jode que se hayan quedado fuera de la lista nombres como My Dying Bride, Deep Purple, Emma Ruth Rundle, Myrkur, Eternal Champion, Ozzy Osbourne o titanes que han publicado avances de lo que sacarán el 2021 (sí, lo que prometen Soen, Moonspell, Leprous o Cult of Luna es LA HOSTIA).

Para ir entrando en calor, un remake de una versión que es, sin duda, el mejor resumen del año y un himno a la desescalada esPPPPPañola que terminó en la segunda ola (y las que vendrán):

Y, ahora sí, vamos a por esa listaza:

20. Dark Tranquility – ‘Phantom Days’

Aquí dijimos que íbamos a insultar a los neoliberales, y hay que cumplir. A todos esos cretinos que pierden su tiempo en comerle el rabo por turnos a Elon Musk o Amancio Ortega, les quiero contar una hazaña del sector público. Más en concreto, el día en el que una sensible generación de tiernos infantes ochenteros vio la retransmisión de un megaconcierto del metal en la televisión pública sueca. ¿El resultado? Que de Estocolmo a Gotemburgo una cuadrilla de enajenados (Opeth, At the Gates, Dark Tranquility…) se preparó para merendarse a todo el metal anglosajón. Y así hasta nuestros días.

Y ahora díganme si Elon Musk puede fardar de algo así. Y más si, tantos años después, estos señores mayores (el cantante solo nació un día después de este servidor de ustedes) siguen siendo unos putos maestros del melodeath marca “solo quiero morirme”:

19. Testament – Night of the Witch

Si hay un disco doloroso en el metal es el ‘Live in L.A.’ de Death. Era una grabación cutre de un directo hecho para que el líder del grupo, Chuck Schuldiner, pudiese pagarse las astronómicas facturas de un tratamiento contra el cáncer (sí, ese sistema sanitario que nuestros amigos liberales sueñan para EsPPPPPaña). ¿El resultado? Que no hubo ningún disco de estudio más de Death. (Sí, para quien no conozca al grupo: eso es algo MUY malo).

Años después, el cantante de Testament, Chuck Billy, logró vengarse después de derrotar a un cáncer testicular en la garganta con la ayuda de los fans y colegas de muchos grupos. Además de dar un nuevo significado a la expresión «tener los cojones de corbata», TODO lo que han hecho después ha sido la hostia. No dejemos de disfrutar de esa fuerza de la naturaleza que es Chuck, ni de olvidar que ninguna guitarra suena mejor que la de Alex Skolnick y que menudo trabajo al bajo se ha marcado Steve DiGiorgio (sí, el que tocaba en… Death).

Aunque, la verdad, todos sabemos que Chuck sobrevivirá hasta al Apocalipsis zombi, más que nada, porque tenía la fea costumbre, en sus primeros directos, de pedirle al público que le escupiese en la boca para luego lanzárselos de vuelta.

En este momento a Fernando Simón se le acaba de caer todo el pelo.

18. Draconian  – Sleepwalkers

Unos clásicos del género “la bella y la bestia”, pero cambiando la ñoñez de Disney por regüeldos, nos regalan su disco más deprimente. Y anda que el listón lo tenían alto, pero si el 2020 no era el año para motivarse a hacer una obra maestra del Doom…

17. Ulver – Machine Guns and Peacock Feathers

Ahora, otro interludio sórdido. Paco y un servidor tenemos varias teorías musicales del tigre: la primera dice “si se puede nonainizar… es música”. El efecto inmediato es expulsar al 99% del hip hop y el trapeo de la música, así que bien (el 1% restante son los momentos en los que Kanye West samplea a King Crimson). Otra teoría viene a decir “Si puedes gritar ‘CARABANCHEEEEEEEEEEEEEEL’ durante el estribillo, entonces es metal”. Lo cual tiene el efecto inmediato de convertir a Mónica Naranjo en Bruce Dickinson, así que mejor. Por supuesto, no olvidamos el «toda canción que incluya la palabra ‘featuring’ en el título es una puta mierda», que funciona también el 99% de las veces (el 1% restante son temas paródicos del tipo Nanowar of Steel feat. Charly Glamour in ‘Norwegian Reggeaton’).

Pero la teoría que quería detallar, y repetiré unas cuantas veces en lo que queda de post, es la “teoría del ajedrez”. Esta gilipollez nació el día que mi amigo Manolo nos invitó a varios a conocer su nueva casa. Uno de nosotros le llevó una revista de decoración para sugerirle ideas que… militaban en el bando de lo demencial. En una de las fotos, había un ajedrez de tamaño descomunal en el hall de la casa. “¿Y esto qué carallo es?” me salió del alma. A lo cual Manolo, con sobriedad coruñesa (sí, cometo hasta la depravación de tener amigos coruñeses) dijo: “Pues esto es para que, cuando invites a alguien, antes de saludarle, lo tiras sobre el ajedrez, le das bien por saco y luego dices… “Y ahora que ya hemos follado… ¿Para qué queremos jugar al ajedrez?”.

Impecable.

Pues creo que esto es lo que les sucede a grupos que comienzan en el metal extremo y terminan haciendo algo indescriptible en casi el extremo opuesto (Opeth, Anathema, The Gathering…). Una vez ya has arrancado en la cafrada suma, tu mente ya queda en modo “aquí vale tó”, así que… ¿Para qué seguir jugando al ajedrez?

De entre todos los grupos que han practicado esta teoría, ninguno le llega a Ulver a la suela de… a ver que vea si esta peña eran de botas con tachuelas… pues no, quedémonos con zapatos.

Estos noruegos comenzaron con un black metal que sonaba así:

…Y terminaron haciendo música orquestal de vanguardia, noise, electrónica y demás cosas a las que les quedase bien dar conciertos en la ópera nacional de Noruega con proyecciones de mutilaciones genitales rodadas por Pier Paolo Pasolini:

Como colofón, en un giro que nadie se vio venir, Ulver se reconvirtieron en el 2017 en un grupo de Darkwave de melodías ghloriosas con su obra maestra ‘The Assassination of Julius Caesar’. Y han seguido en esa onda en su último disco ‘The Flowers of Evil’. Aunque no sea tan bueno, aplaudo que en el primer single pusiesen a una muchacha bailando entre satanes llevando una camiseta de su primera época black metal. Por un lado, troleo a los tradicionalistas pero, por otra parte, y más importante, el demostrar que el METAAAAAAAAAL es mucho más que una distorsión o una secuencia de acordes: es tener tu alma poseída por Satán y entender que, una vez has follado, ya no hace falta seguir jugando al ajedrez.

16. Lör – Upon a Withered Heart

En una año en el que Finntroll sacan disco, llevo la contraria y elijo como temazo folk metal del 2020 a este grupo injustamente desconocido. Y, bueno, entiendo que hay cierta justicia en que se desconozca: con ese nombre que solo aparece en una búsqueda de Google después de un millón de resultados de cápsulas de café es jodido competir con un grupazo en el que un señor se dedica a ir trotando por los bosques de Finlandia disfrazado de troll (RESPECT).

Pero si en ente vlog no apoyamos al underdog… ¿Entonces, dónde? La calidad compositiva de Lör, entre el power y el folk progresivo, solo es superada por nuestros ganadores del año pasado: Wilderun que ¡por fin! han logrado un contrato con una discográfica de verdad y han reeditado su obra maestra haciendo una versión del mejor tema del metal de todos los tiempos. A ver si Lör siguen por el mismo camino:

15. Pain of Salvation – Accelerator

Este grupazo de metal progresivo sueco es definida por muchos como “La banda sonora de todas las depresiones mentales metaleras”. No voy a ser yo quien contradiga esta frase, especialmente con un cantante del nivel de Daniel Gildenlöw o un trabajo rítmico de otro planeta. Pero, qué quieren, siempre prefiero definir a este grupo como al capitán Kirk en Star Trek: “Daniel Gildenlöw… ¡ya tuviste  que quitarte la camisa!”

14. Rave the Requiem – Holy Homicide

“Prepare for an intense ride with cvtting-edge metal, heavy electro beats, sweet melodies and gloriovs symphonies that will make yov lift yovr hallelvjah!”. Cuando un grupo se define así de bien, da reparo añadir nada. Pero sí citaré a mi amigo Carlos, que me los recomendó diciendo que la elección de lo mejor del metal del año ha de ser siempre un impulso primario, visceral, infantil y, como mucho, adolescente. Así que en el 2020 prefería no hacer apología del suicidio y apostar por los ABBA del siglo XXI.

Y yo subo la apuesta: este grupo, con tintes cristianos, plantea la dualidad clásica de voz masculina y femenina pero, en su primer disco… ¡¡¡¡La voz femenina era la madre del líder del grupo!!!!

Su nombre en el grupo… THE HOLY MOTHER. La peli se escribe sola.

Edipo freak aparte, eso es retrotraernos a lo mejor ever del metal: Spiritual Shade tocando la guitarra en Callao acompañado de la madre con el carrito de la compra. O entrar en Sun Records y ver a la madre del dependiente diciéndole a la chavalería que buscasen a Helloween en los cajones de “Power alemán” del fondo. Creo que, si hubiese sido la madre la que montase el grupo y hubiese echado al hijo en el segundo disco, estaríamos ante la mejor banda de la historia. De momento, nos quedamos con una obra maestra del eurodance metalero que ha desbancado de esta lista a los mismísimos Amaranthe:

13. The Ocean Collective – Pleistocene

Decir que el disco ‘Phanerozoic II: Mesozoic Cenozoic’ es una cumbre del post-hardcore progresivo da casi tanto miedo como leer los títulos de las canciones y ver que tienes que repasar el libro de ciencias naturales: Triassic, Jurassic, Cretaceous, Paleocene, Eocene, Oligocene, Miocenbe, Pliocene, Pleistocene, Holocene. Mi reacción natural, claro, el llamar a TODO disco y TODA canción de este grupo… “carallo”.

Y solo puedo decir que el tema “carallo” es… impresionante:

 

12. Armored Saint – Lone Wolf

Existe un universo paralelo en el que John Bush aceptó la llamada de Metallica para ser su cantante. Si cerráis los ojos y os imagináis a John cantando ‘For Whom the Bell Tolls’ o ‘Creeping Death’ veréis que es un universo bastante de la hostia. Pero, feck, haberlo tenido cantando con Anthrax en el mejor disco de los 90 tampoco estuvo tan mal. El covid puede quitarnos muchas cosas, pero no el ‘Sound of White Noise’ o este último disco de Armored Saint que ha resultado ser la leche.

Sí, muchos lo han llamado ‘Dad metal’, pero dejadme que os diga una cosa… SOIS VIEJOS. Y, como demostré en el vídeo de mi polígano, en los padres reside la sabiduría. Así que dejad de ser tan patéticos como Altozano en busca de likes buscándole méritos a Rosalía, o de ser como los que persiguen ser jóvenes a toda costa diciendo que C Tangana o Bad Bunny saben hacer la “o” con un canuto. En serio: el tinte chorreante de Rudy Giulianni es una forma más digna de luchar contra la vejez.

Abrazad el ‘Dad metal’ y dejaos de hostias:

 

 

11. Night Flight Orchestra – Divinyls

Dos señores suecos a los que les va muy bien con su banda de death alternativo dicen durante una noche de fiesta “¿Y si hacemos lo que realmente nos gusta, que es montar un grupo más delirantemente ochentero que los ochenta?”.

En manos de cualquier otro, el resultado hubiese sido un pastiche irónico lamentable, pero en Suecia existe pena de muerte si te planteas hacer una melodía ochentera y no te queda DE LA HOSTIA. Y así, de Soilwork, nace Night Flight Orchestra con temas que hubiesen arrasado en la década de Journey y Phil Collins y que, si no lo hacen hoy en día, es una muestra de que esta mierda de pandemia no sabe cepillarse a quien debe para poner un poco de orden y criterio en el mundo. (Lo mismo digo de otros grupazos actuales como ‘White Lies’ ¿Por qué no están petándola?).

A nuestros lectores de bien, sé que gozarán de esta maravilla:

 

 

10. Nightwish – Noise

Si en Suecia hay pena de muerte por no hacer melodías Jloriosas, en Finlandia la misma ley se aplica a no hacer melodías que arrasen en Eurovisión.

Armados con Floor Jansen, esa señora de dos metros que tiene que cantarte en español para que te des cuenta de que estás ante la reencarnación de Rocio Jurado (y todos sabemos que Rocío Jurado es la Ronnie James Dio de Chipiona), Nightwish se marcan un earworm de campeonato con el tema ‘Noise’. Y, aunque estemos lejos de la cumbre del grupo (esa oda a la Evolución que fue el disco anterior, con la participación de Richard Dawkins himself) les llega y sobra para entrar en el top 10.

 

 

9. Igorrr – Very Noise

Si hay algo que el metal tiene claro es que MÁS ES MÁS. Así que ‘Very Noise’ tenía que estar por delante de Noise. Ni hace falta explicarlo.

Lo que sí es jodido de explicar es en qué consiste esta banda de metal vanguardista francés. Lo más aproximado que se me ocurre es decir que Igorrr es un taladro que te hace varios orificios en el cerebro por donde poder sodomizarte bien a gusto. O también se podría describir diciendo que su tema más normal y accesible fue arreglar un acompañamiento instrumental para una melodía compuesta por su pollo:

 

 

En este temazo instrumental se compensa el no contar con una vocalista tan alucinantemente demencial como Laure Le Prunenec teniendo, a cambio, el mejor videoclip atchonburike desde que Tito MC dijo “El que te focka, el que te parte la boca”. En serio, después de una inanidad narrativa y visual como el ‘Soul’ de Pixar, flipa ver una animación 3D no solo ejecutada de 10, sino que, además, lograría que David Lynch tiñese su tupé con el mismo Justformen Hacendado de Giuliani. Si solo van a ver un vídeo de este post, que sea… ESTO:

 

 

8. Zeal & Ardor – Vigil

Con todos ustedes, Manuel Gagneux, el Onvre que pone el black en el black metal:

Y no, no es un chiste en plan el Marca diciendo “Moro, plata y bronce”. Ente onvre suizo tuvo una epifanía hace unos años cuando compuso una de las obras maestras del metal contemporáneo: “¿Y si los esclavos del sur de Estados Unidos, en vez de haber buscado consuelo en Jesucristo… lo hubiesen buscando en Satán?”. Después de todo, en un espíritu muy similar al de los noruegos quemando iglesias, Manuel juzgaba que el Cristianismo era una mierda impuesta y había que acabar con ella.

Enter 2020 y…

…Manuel descubre el verso más black metal de todo el año: George Floyd y su ‘I Can’t Breathe’. Lo que sale a continuación es un EP reivindicativo que, musical y líricamente pone a todo el hip hop del año to shame y que, en términos de agresión black metal, con su llamada a liarla salvaxemente bien liada, es el reverso luminoso a la campaña de marketing y autobombo que se ha hecho el mierda de Lewis Hamilton a costa de la reivindicación racial.

Era jodido escoger un tema: Tuskegee era la más black metal de todas, recordando un experimento sobre la sífilis que se hizo estrictamente con afroamericanos y optando por dejar morir a cientos de ellos con una alegría que no se conocía desde los tiempos de Mengele. Una buena forma de recordar que el problema no era tanto la ejecución de Floyd como que llovía sobre mojado. Finalmente, elijo ‘Vigil’ por el buen uso que hace del ‘I Can’t Breathe’:

 

 

Aunque, tampoco quiero engañar a nadie, en toda la historia de la música JAMÁS se escribirá una letra más black metal (o doom, o death o grindcore o lo que quieran) que Billie Holiday cantando ‘Strange Fruit’. Ni la satanista Diamanda Galas cubriéndose de sangre en una performance sobre el SIDA que reunió a toda la comunidad homosexual y blackmetalera noruega puede competir con esto:

 

 

7. Haken – Canary Yellow

Estos cabrones se marcan el mejor disco de metal progresivo del 2020 y tienen los cojones de titularlo…

Virus.

Pero, cuando la combinación de virtuosismo, variedad y melodías memorables es así de sobrenatural, como que se les perdona todo. Y uno se deja infectar con alegría:

 

 

6. Paradise Lost – Darker Thoughts

El grupo Doom por excelencia, que se convirtió durante una época en un delirante grupo dance, hace unos años que volvió por sus fueros. Y tenía toda la lógica que su oda al suicidio funcionase a la perfección en el 2020. De alguna forma, estos señores mayores han grabado con ‘Obsidian’ el disco del año, aunque no llegue al nivel del ‘Draconian Times’. Y, feck, si apostase por suicidarme ahora mismo, esta sería una banda sonora inmejorable y digno número 1, pero no me apetece dejar a los lectores que han aguantado hasta aquí con el enigma de saber el top 5.

Mejor no lo hago, hala:

 

 

5. Alestorm – Fannybaws

¿Qué mejor forma de huir del suicidio de Paradise Lost que con el metal de cachondeo de Alestorm? Un grupazo en la mejor tradición de bandas como Gigatron, el Reno Renardo, Nanowar of Steel, Gloryhammer (me pregunta mi señora que por qué no meto a Manowar en la lista, y responder es algo tan jodido como explicar por qué ‘A mí solo me gusta el rock’ de Gigatron es un despiporre y el ‘Mi rollo es el rock’ de Barón Rojo no tiene intención humorística, pero en esos finos márgenes se mueve el HARTE).

En el caso de estos escoceses, feos física y moralmente como manda nuestro Marlow, su música es una exaltación de la piratería etílica, pero ¡por el amor de Jack Sparow, qué pedazo de riffs, que melodías que harían que hasta Salvador Illa saliese pimplado con las bragas en la cabeza a dar los datos de muertos! Un verso normal en este disco, que es un hit tras hit, sería “If you find an alligator/ In your refrigerator”. Y de ahí para abajo. ¿La mejor banda de metal de humor ever? Con permiso de Manowar, bien podría ser:

 

 

4. Fates Warning – The Longest Shadow of the Day

Hace unos años, paseando por cerca de la sala Copérnico, veo en el móvil que los titanes del metal progresivo Fates Warning tocan en esa sala esa misma noche. Me acerco a la puerta, aún cerrada, y no veo ningún cartel ni hostias. Solo una hoja con dos teléfonos móviles. Llamo al primero. No responden. Llamo al segundo, que es de la propia sala “Hola. ¿Toca Fates Warning esta noche?” “¡¡¡¡¿¿¿¿QUÉEEEEE?????!!!!” “Fates Warning, que si toncan”. “¡¡¡¿¿¿QUIÉNES???!!!”. “Fates Warning”. “Hoy no toca nadie”. Llego a mi casa, suena mi móvil y un señor me dice “Hoyga, que me acaban de llamar a este número”. “Ah ya, era para preguntar por el concierto de Fates Warning, pero ya me han dicho que no hay”. “¡¡¡¿¿¿Pero qué dices???!!! Claro que sí tocan esta noche”. Voy a la sala. Somos diez personas en total. Big fuckin´surprise.

El concierto, claro, fue la hostia, pero cuando lo relaté los colegas solo se quedaron con la parte del “Como la tarima es baja y Ray Adler también, podría haberle metido un muerdo en cualquier momento del concierto”.

Lo cual dice mucho de lo infravalorados que están Fates Warning como megagrupo y lo sobrevalorado que estoy yo como ser humano mínimamente funcional.

Pero háganme caso cuando reivindico a estos genios. Su último disco es largo e irregular, pero cumple una máxima del rock progresivo: el tema mejor es el más largo. Además, es una sacada de chorra del bajista, Joey Vera, de nivel Dios. Otra vez que hay que usar la palabra “infravalorado” para hablar de Fates Warning…

 

 

3. Katatonia – Lacquer

Años 90. Después de haber grabado dos discos de death metal con su banda Katatonia, un médico sueco le dice al cantante del grupo “Señor Jonas Renske, su salud va a acabar muy mal si sigue regoldando. Deje de hacer el burro inmediatamente”. Quizás por ese motivo no solo estemos ante el mejor cantante de metal que haya dado Suecia (con el permiso de Joey Tempest, claro) sino también ante el mejor cantante del género “solo quiero morirme”.

Su disco ‘City Burials’ es un concet-to muy de mi agrado: pasear por los satanes de tu ciudad y ver que cada rincón es un funeral de una parte de tu vida que no volverá. ¡Alegría! El tema más suave y deprimente del disco – que es muy variado y cojonudo – es mi favorito. Y  a la performance de Jonas solo le puedo lanzar el mayor elogio que se me ocurre, que es decir que me recuerda a Steve Hogarth.

 

 

Espera, que hay un elogio mayor con otro cantante, pero ese me lo reservo para el número 1.

2. Ihsahn – Spectre at the Feast

Un poco de HISTORIA del metal, así con mayúsculas.

Un padre noruego acompaña a su hijo a un concierto de Iron Maiden en la gira del ‘Seventh Son of a Seventh Son’. En el momento que, entre el fuego, aparece Bruce Dickinson diciendo “I am He…” ese chaval decide que el metal es su único futuro. Año después monta el grupo Emperor, que pronto se hará famoso por formar parte del Inner Circle noruego: esa gente que se dedica a quemar iglesias y, una vez se les va la pinza del todo, también a cometer algún que otro asesinato. En un momento en el que ese chaval – Ihsahn – se da cuenta de que es el único miembro del grupo que no está en la cárcel, de pronto ve por la tele al batería de Iron Maiden, Nicko McBrain, al que le preguntan qué opina de esos noruegos homicidas que queman iglesias. Nicko responde con un “What a bunch of wankers!!!”. Ante ello, un emocionado Ihsahn solo puede exclamar en un instante de felicidad suprema:

– ¡¡¡IRON MAIDEN SABEN QUIENES SOMOS!!!

Qué quieren, ese momento de emoción infantil en medio del niñatismo adolescente de hacer más o menos el nazi homicida quemaiglesias me parece una de las historias más bonitas ever.

Y, tal vez, sea la base para la evolución tan impresionante que ha tenido Ihsahn post-Emperor. Este año, ha publicado dos EPs, el primero, Telemark, es en una onda más trallera black. El segundo, Pharos, muestra su lado más melódico con cumbres como llamar a su cuñado y cantante de Leprous, Einar Sonberg, para rendir pleitesía al mejor grupo noruego ever: A-ha. Verles cantar ‘Manhattan Skyline’ en lo alto de una montaña y con una guitarra rosa es EL AMOL. Pero del disco me quedo con esta maravilla, que tiene el mérito añadido de que también les haya seducido a Paco y a Snowymary.

 

 

1. Triptykon – Requiem

Y ahora sí que cito al cantante por excelencia de ente vlog: Santiago Rouco. Parafraseando lo que dijo de su obra magna ‘Oye Niña’ y aplicándolo al número 1 de nuestra lista: “Este disco comenzó a elaborarse en 1987 y se ha terminado en el 2020 y está dedicado a todas las mujeres de España y a todos los hombres valientes. Un amigo, una amistad, una canción”.

Más que una canción, un réquiem para grupo de death-doom y orquesta de más de una hora de duración. Y ahora toca otra HISTORIA del metal todavía más mayúscula.

Uno de los discos más importantes ever del metal (por cutre que fuese) fue el ‘Black Metal’ de Venom: mal grabado, malos músicos, pero… la puerta satánica que abrió es inenarrable. Todo el metal extremo pudo empezar ahí. Pero yo me quedo con una frase mejor “Dicen que Venom ha venido a asesinar a la música… Hellhammer ha venido a asesinar a Venom”. Con muchísimo más talento, satanismo y enajenación mental, Thomas Gabriel Fischer usó Hellhammer primero y Celtic Frost después para mostrar hasta qué delirantes extremos podía llevar Satán al metal. Y, en su disco ‘Into the Pandemonium’, alcanzó el mejor de los infiernos: una ovra en la que cabían tanto versiones de new wave, remezclas electrónicas, una señora recitando a Baudelaire en francés que todavía nos tiene inhiestos a todos los freaks satánicos de la época… y, por supuesto un tema orquestal llamado Requiem: Rex Irae (part 1) que era la joya de la corona. Después de aquel esfuerzo, Thomas decidió que…

….ya se lo imaginan: que una vez había follado ¿Para qué cojones quería jugar al ajedrez? Y de ahí surgió el maravilloso ‘Cold Lake’: una obra de glam satánico en el que ir cardados igual que las Divinas de Móstoles. Un disco con valores que solo en este blog entendimos y que acabó con el grupo.

En el 2005, después de experimentos industriales con su grupo Apollion Sun, resucitó Celtic Frost para regalarnos uno de los discos más enajenados del siglo XXI, especialmente en un tema en el que Thomas repetía “Señor, por qué me has abandonado” las suficientes veces como para que todos los fans hiciésemos un crowdfunding para procurarle ayuda psiquiátrica. Entre los temas de aquel disco había un ‘Requiem part III’. 15 años después, Thomas ha encontrado dónde carallo estaba la segunda parte que faltaba y lo ha grabado en directo y con orquesta. Y el resultado es…

EL MONUMENTO AL ONVRE QUE NUNCA VOLVIÓ A JUGAR AL AJEDREZ EN SU VIDA.

En serio, pocas cosas más emocionantes he escuchado, ningún otro disco podría merecer el primer puesto de una lista con más merecimiento desde el ‘Oye Niña’ de Santiago Rouco. Las obras de una vida es lo que tienen:

Y con esto despedimos esta mierda de año. O no, mejor con una canción sórdida del mejor grupo sórdido de todos los tiempos en el máis grande disco sórdido ever (‘Tommy’ de los Who, claro, ¿alguien lo dudaba?). Con la esperanza de seguir todos en pie para que haya cachondeo:

“I’ve got a feeling twenty-one
Is going to be a good year
Especially if you and me
See it in together

I had no reason
To be over optimistic
But somehow when you smile
I can brave bad weather”

 

Por supuesto, la playlist en el Spotify que no falte:

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