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Dora La Exploradora ¿Plagio no reconocido?

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Sí: todos sabemos que «El Rey León» es un plagio y que Disney lleva años usando la técnica Partido Popular de “Aunque me pillen en pelotas y con la picha dentro, yo digo que no”. Porque las mentiras se hacen bola como pelotilla de escarabajo, y una vez que empiezas, parar puede salirte caro y puedes quedar aplastado por ella. De ahí la trama del 90% de las comedias románticas y enredo, sobre todo las que incluyen el recurso de guión más odioso de la historia: la revelación del mentiroso. Ese momento al final del segundo acto en el que la chica se da cuenta que el chaval ha montado toda la trama sobre una mentira previa y ella se da la vuelta y mira hacia abajo negando con la cabeza. Negación que todos sabemos que tras 20 minutos de metraje se habrá convertido en abrazo, beso y espero que noche de sexo desbocado con prácticas sadomaso, porque hay que ponerle vidilla al género y creo que la única manera sería con fustas.

Negar la mayor es una práctica importante, pero mucho más es callarse como puercos. Sobre todo cuando te temes que se puedan meter abogados de por medio (y ya es la segunda vez que hablo de cucarachas en este post breve).

Que no, joder. Que meterse con los abogados es un chiste fácil común. Que los hay hasta buenos. No como los jueces, que están todos locos tras tanta oposición.

Pero internet está lleno de gente de todo tipo, incluídas personas a la que les gustan las fustas, streamers egocéntricos que hacen Q&As de dos horas y, lo que es peor, cucarachas humanas que hacen caceroladas durante la cuarentena. Así que si alguna vez plagias una canción, receta de cocina, idea o postura sexual, siempre habrá alguien que localice de dónde viene tu inspiración. No olvidemos aquel héroe de quien hablé hace años, en un tiempo mejor en el que 4Chan sólo era un nido de tarados y no un nido de tarados de extrema derecha, que averiguó de dónde habían sacado el bulto con sombra de polla que alguien había photoshopeado sobre un anime con paquete plano.

(*Nota: Acabo de comprobar al maquetar el artículo que la foto en cuestión se borró con un asalto de censura de blogger… la censura acabará con los grandes momentos de la humanidad como lágrimas en la lluvia. Lágrimas con forma de paquetes)

Así que esta mañana me sorprendí enormemente cuando descubrí una cosa de la que hay poquísimas referencias en la red y ni siquiera aparece en wikipedia. Resulta que una de las actividades que más me relaja en la vida es tocar la flauta a la pata coja. Eso no tiene nada que ver con esto.

Gracias a dios.

Lo otro que me da paz interior es ir a tiendas de discos buscando ofertas. Pero claro: con esto de llevar un mes encerrado en casa en cuarentena, echo de menos el que es, de mis deportes favoritos, el no incluye, una vez más, fustas. Así que me metí en Discogs a echar el rato mientras escuchaba música. Discogs es una plataforma de tiendas de discos que se suele usar para buscar cosas descatalogadas. No he comprado nada desde el confinamiento por aquello de no joder a los carteros, pero pensando en lo mal que andan los vuelos y los tiempos de envío, decidí que si empiezo a mirar ahora y pido en unos días, lo mismo me llega para mi cumpleaños, que uno necesita un autorregalo en estos tiempos oscuros de poco andar y mucho tocar la flauta a la pata coja. A veces por instagram. Soy un sádico.

Normalmente, lo que hago es mirar uno de los discos que tengo en mi lista de los deseos y luego ver si en la tienda tienen un par de cosas más que me interesen a buen precio. Como soy un agarrado, eso se traduce en que compro poquísimo en esta red. Pero encontré un vendedor sueco que tenía muchísimo progresivo y folk rock, que, para mi desgracia, es lo que me gusta. Así llegué al primer disco de Stackridge, un grupo de la zona de Bath en Inglaterra, uno de mis lugares favoritos de ese país empeñado en que todos lo odiemos. Yo conocía un par de LPs suyos de mi época de investigar más grupos británicos de los 70. Venían a ser como si los Beatles tocaran folk y no hubieran pasado de la edad mental de los 6 años. Porque tenían esa típica fijación por los cuentos infantiles, el humor whimsical y las fábulas que hacen que la gente cruce de acera cuando me ven.

En los 40 e infantiloide: todo un partido.

Su primer disco homónimo está lleno de cancioncillas folk pop sobre personajes fantásticos que si parecen destinados a un libro infantil es porque la idea original era hacer uno basado en el LP. Tenemos “Percy The Penguin”, balada con congas sobre un pingüino con alas de pepino porque por qué no, el cual sueña con volar y finalmente muere de frío. También está “Marzo Plod”, una especie de “For the Benefit of Mister Kite” sobre un chaval de 500 años que fríe alubias para extraterrestres porque por ejemplo. También encontramos su canción más conocida, “Slark” (motivo por el que buscaba el disco), una épica psicodélica de 14 minutos sobre un monstruo que al eructar se convierte en una seductora mujer homicida porque en los 70 había ya LSD. Y, finalmente, el que fue el primer single del grupo sobre una exploradora que va por rápidos, bucea, escala montañas y le gusta contártelo todo. El título:

Sí, señores. «Dora The Female Explorer». DORA LA EXPLORADORA. En 1971. Dato que había olvidado desde la primera vez que escuché el disco porque hace 18 años ni siquiera sabía que existían unos dibujos animados infantiles sobre una niña latina en plan Indiana Jones preescolar. No como ahora, era en la que todo el mundo ve dibujos infantiles porque hemos pasado por una edad de oro de este subgénero mientras la gente estaba perdiendo el tiempo hablando de Brikinbad, Mr Roboto o The Wanking Dead. Sólo los freaks llamaban la atención sobre la drojadicta “Hora de Aventuras”, la frikarda «Steven Universe» o la obra maestra absoluta definitiva de “Gravity Falls”.

Ahora que “Dora la Exploradora” es tanto una gran franquicia de merchandising como una superproducción cinematrográfica turbadora…

Me siento sucio

…me extraña muchísimo que nadie haya sacado a colación esta más que extraña curiosidad. Feck: que te vas a YouTube a buscar plagios de canciones y te puedes echar una buena tarde riéndote de Led Zeppelin, Hombres G o Shakira. Que hasta Zorman ha hecho un vídeo sobre el plagio de Disney de «Kimba, El León Blanco» de Osamu Tezuka.

Pero, Paco, me diréis: Es sólo un título y un concepto. Tampoco es tan importante. Ante lo cual, yo respondo: pues claro que no lo es. Si seguro que eso no prosperaría en ningún juzgado en el que no haya un juez loco de esos que admite a trámite querellas frívolas de VOX. Pero me hace gracia que sea algo que exista y que una búsqueda rápida por Google sólo haya producido un artículo de un blog de música de un párrafo que básicamente viene a decir ¿PERO QUÉ COJONES?.

Pero para eso estoy yo: para gastar una hora después de almorzar y dejarlo por aquí escrito: Dora La Exploradora existió en 1971 como una canción infantiloide sórdida de un grupo que hacía épicas folk prog de 14 minutos. A lo mejor a vosotros os da igual, pero a mí me parece que saber datos así son el avecrem de mi vida.

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