cine

Post breve: La única película gibraltareña

4.9
(47)

Todos conocemos la regla 34: “Si existe, hay porno de ello”. Obviamente, sabemos que es una exageración. Nosotros mismos tuvimos que crear hace muchos años porno de Fraga para solventar ese incomprensible vacío. Y justo hace unos minutos he probado en un buscador si hay porno de The Chieftains, simplemente porque me he puesto un disco suyo para escribir esto. La respuesta:

No. GRACIAS A DIOS QUE NO.

Sin embargo, quiero proponer que haya una regla de internet nueva: cada fenómeno sórdido ha de tener algún artículo que hable de su existencia. A ello nos hemos dedicado en ente bloj desde tiempos inmemoriales (para internet) hasta nuestros días, momento en el que las viejas páginas desaparecen y la información se pierde en hilos de twitter, que son al conocimiento lo que los hilillos del Prestige al ecologismo: Importantes en su día, olvidados hoy excepto por el fandom de Rajoy, que siempre será el presidente favorito de todo sórdido.

Así que el otro día, entre estar sentado un rato y estar más tiempo sentado (que la cuarentena requiere un buen entrenamiento de glúteos), me puse a buscar información sobre algo que apenas es conocido: que existe una película con la mejor nacionalidad del mundo. Una película… gibraltareña.

No es secreto la devoción que aquí sentimos por La Roca, El Peñón o, como la conocen los bañistas de las playas de Algeciras, El Sitio Del Que Sale La Basura Que Flota A Mi Lado: Sí: También Compresas. Ya hemos escrito sobre este lugar. Hemos compartido maravillosos vídeos con su habla. Incluso consideré durante un día la posibilidad de producir una película en plan Ozores de los 80 a rodar en dos semanas y estrenar al mes para aprovechar la actualidad. El título: “Betis Vs Brexit”. La trama, inspirada en hechos reales, iría sobre un fan del Betis, uno del Sevilla y uno del Cádiz que viajan a Londres para detener el Brexit y así no tener que soportar colas en la frontera para poder ir a los partidos. El del Betis y el del Sevilla se estarían enfrentando todo el rato, mientras que el del Cádiz estaría bebiendo y malmetiendo para que se peleen más aunque eso pusiera en riesgo la Sagrada Misión.

Necesitamos que vuelvan los tiempos de ‘Que Vienen los Socialistas’ y otras películas de combate sobre actualidad.

Volviendo al tema principal, no es que vaya a dar más información de la que se encuentra en Google sobre la película. Apenas hay tres reseñas en inglés y ya. No olvidemos que esta cinta ni siquiera se ha editada en DVD. Vive en ese limbo de VHS ripeado para la Mula. Que existe todavía y es una maravilla para el cine de mierda. Sólo quería que en algún lado un buscador pueda encontrar la frase:

“El único largometraje de la historia con nacionalidad gibraltareña es ‘Marine: Entrenado para matar”. Ahí van los términos claves por si alguien alguna vez quiere saciar su sed de conocimiento en Google o, si es un verdadero chungo, Bing: Gibraltar + película + nacionalidad + Instant Justice + Marine + Menuda puta mierda me he tragado a lo largo de tres tardes.

Es que del tirón me ha sido casi imposible consumir esta breve ración de aburrimiento. Aunque tiene sus pequeños alicientes. Vamos a ello.

‘Instant Justice’, conocida en España como ‘Uy, mira: si eso es la Casa de Campo’, fue un intento de convertir a Michael Paré en una estrella de acción al estilo de lo que se llevaba en los 80. Al fin y al cabo, era hasta más guapo que Michael Dudikoff y tenía el mismo rango interpretativo. Paré venía de molar lo que no está escrito en ‘Calles de Fuego’, pero la película había sido un pequeño fracaso en taquilla (que no en ventas de discos, porque contiene la mejor canción pop de la historia, obra de Jim Steinman).

En serio: es un estribillo detrás de otro estribillo. Cuando te crees que se va a calmar, la canción decide que lanzarte otra melodía memorable como quien reparte perritos piloto en la tómbola.

Pero a lo que íbamos, que es sin duda mucho menos interesante que la peli de Walter Colina: Un tal Craig T. Rumar decidió que él también podía aportar su grano de pus a la avalancha de héroes de acción ochenteros escribiendo y produciendo una buena película patriótica ¡USA USA! El contacto de distribución lo tenía fácil. Porque este señor, que sólo tiene esta cinta como guionista y un par de créditos menores anteriores como productor, no era un indocumentado. De hecho, en parte gracias a él existió el cine de musculados y venorrios como brazos de bebé en los biceps de los 80. Porque Rumar era agente. Y no uno del montón: fue el tío que negoció el contrato de Stallone para protagonizar Rocky y el que decidió representar a Schewarzenegger tras verlo en el documental ‘Pumping Iron’ y decidir que el chaval tenía futuro a condición de que no le dieran mucho diálogo y se quitara el peinado de Dos Tontos Muy Tontos que llevaba.

Eh… ¿quieres escuchar el sonido más molesto del mundo?

Así que el buen señor sabía en qué tipo de producciones se movía. Un gran agente de Hollywood, con contactos con estrellas de todo tipo (añadamos Jon Voight y Peter Fonda a sus clientes). El colar su guión, su proyecto de pasión, en Hollywood tenía que ser fácil. Pues no sé lo que sucedió. Quizá que la gente de los Estudios decidieron hacer esa cosa rara en los cocainómanos 80 de leer lo que había escrito. Sea como fuere, para la financiación acabó dando con un tal Ian Charles Serra. Y os juro que he intentado hablar con él sin éxito (el tío está un poco desaparecido de internet), porque para mí es un misterio cómo el ex agente de Stallone y Schwarzenegger acabó reuniéndose para producir una película con ente onvre. Que a lo mejor a algún fistro le suena más por su nombre artístico: Ian Sera.

En la foto: el moreno de Los Pecos ensayando antes de salir en Aplauso.

Se trataba del pelopolla al que le agarran todo lo escrotal al final de ‘Mil gritos tiene la noche’, amén de ser habitual en algunas películas de Juan Piquer Simón como la jran ‘Los nuevos extraterrestres’, clon de combate de E.T. en el que, continuando con el tema sexual, el alienígena tiene nariz de POLL

Que además eyacula en colores

Por algún motivo que no he conseguido desentrañar, los caminos de Rumar y Sera acabaron cruzándose, y la película terminó siendo en parte financiada y registrada por una sociedad gibraltareña. Que de esas hay más que habitantes en el Peñón. No hace falta decir que a los ricos ingleses les gusta más tener paraísos fiscales opacos en sus colonias que a un tonto una reserva inútil de papel higiénico. Gracias a un contrato de distribución con Warner, la película acabó estrenándose en videoclubes de todo el mundo y no convirtiéndose en un clásico menor de la serie B de los 80 por un motivo:

Que es aburridísima.

Trama, lo que se dice trama, hay poca: Tenemos a Michael Paré todavía en forma, pero con un estilo de interpretación que sugiere que su cabeza estaba más en pensar en su camello que en los diálogos. En serio: su actuación es tan de cemento que hace que Ryan Gosling parezca Jim Carrey. El señor es un marine (de ahí el mucho menos stevenseagalesco título español) al que le matan a la hermana en Madrid y viaja a cargarse al señor que lo ha hecho.

Y ya.

Michael, buscando diversión en la Casa de Campo

No, en serio. Es que no hay mucho más. Investiga un poco, se echa un comic relief de amigo, da un par de patadas y disparos, corre por la Casa de Campo y, en un momento que eleva un 200% el interés de la cinta, acaba en el ruedo de Las Ventas rodeado de policías, siendo salvado por el colega con el hábil truco de soltar un montón de vaquillas que se ve que estaban allí esa noche en rediles.

Lo otro interesante de la película tiene que ver con la coprotagonista. No: no es por el personaje, que aparece a la mitad y lo único que hace es meterse en la ducha vestida con Paré. No es tampoco porque sea Tawny Kitaen, ex de David Coverdale (CALIDAD) y de O.J. Simpson (CHUNGUEZ) y prota de ‘Despedida de Soltero’ (JLORIA) que, como habitual de videoclips de hair metal de los 80, aspiró más cocaína que Maradona en un día tonto. Es por esto:

Hoy, en un nuevo capítulo de “Megaconstrucciones”

Un cardado de aplaudir, tanto por el logro estético como porque ahí dentro se pueden guardar las llaves, el monedero, un paquete de chicles, un detector de submarinos y toda un planta de reciclaje industrial. Su aportación sin duda elevó mi interés en la película en su momento más bajo. Que, siendo sincero, fueron todos los que no tenían que ver con decir “Mira: eso es Ópera” o “Esas escaleras pa mí que están al lado del viaducto”. Porque en un arranque de crueldad, el flim ni siquiera tuvo el bonito detalle de rodar cosas en Gibraltar o usar extras de allí. Hasta los productores de la saga Bond entendieron que el Peñón mejora con su simple presencia toda película. Y la BIDA en general. Porque lo que necesito en este momento de mi existencia no es una peli mala de acción de los ochenta dirigida por un francés inútil (no sólo bajo seudónimo, sino que en ciertas fuentes acreditan a Rumar como director), sino el saber que, pase lo que pase, hay un futuro en el que podré ir a Gibraltar, comprar Bisto, Ribena e Irn Bru y ponerme delante del ayuntamiento a gritar “Yo sé que aquí se produjo una peli y era mala” ante la total indiferencia de la gente.

O quizá me acaben produciendo la segunda película llanita. Esta vez hablada íntegramente en gibraltareño protagonizada por un contrabandista de tabaco que habla en la cola de la frontera. De lo que sea. Me da igual. QUE HABLE.

Vota esta publicación

¡Haz click en una estrella para puntuarla!

Puntuación media 4.9 / 5. Recuento de votos: 47

Utilizamos cookies para brindarle la mejor experiencia posible en nuestro sitio web. Al continuar usando este sitio, usted acepta nuestro uso de cookies.
Aceptar
Privacy Policy