ente onvre

¡Voten al Persono del Año 2019!

4.7
(93)

Tradiciones. Esas cosas que NO son importantes a no ser que tengas comportamientos obsesivo compulsivos como, por ejemplo, el de ponerte la misma canción cuando estás llegando a tu pueblo por navidad desde hace casi dos décadas. Que no es algo que me pase a mí.

Noooo.

(Es ‘Home Again’ de Blackmore’s Night)

Tampoco son cosas realmente dignas de ser tomadas en serio si se trata de chorradas como tirar cabras de campanarios, vestir a los niños de marinero y darles un cacho de harina con agua insípida redonda o hacer cola para comprar un billete de lotería. En general, las tradiciones son una imbecilidad diseñadas por nuestro cerebro para tener algo constante que le dé sentido a una existencia caótica que pasa de ti como un camarero en un bar moderno de Barcelona.

Así que vamos a empezar la serie de artículos tradicionales navideños del blog. Porque yo sé que la existencia es puro azar, pero también tengo mis necesidades irracionales de poner orden en el caos y de que mis camisetas estén ordenadas por colores en el cajón (negras, azuladas y de verdes y marrones, por si a alguien le interesa). Empezamos por nuestra saga de Personos del Año, donde celebramos a la gente que nos ha hecho más feliz este 2019 con actos de vicisitud, sordidez o, en general, ser cojonudo con ARTE y desvergoña:

1.- DCX Growth Accelerator (AKA “Bruno Palessi”)

No es la primera vez que los autores de una campaña de mercadotecnia se asoman a estas nominaciones. Si en pasadas ediciones se llevaron nominaciones los señores que entendieron que para vender la peli ‘Deadpool’ había que hacer el idiota, ahora llega gente que ha comprendido que los consumidores somos idiotas. Voy a explicar lo que pasó aquí:

DCX son un grupo publicitario contratado por unas tiendas de zapatos de bajo precio llamada ‘Payless’ que andaba en horas bajas. En 2015 habían tenido que realizar una ola de despidos para seguir a flote y en 2017 estaban en bancarrota. Hacía falta una acción potente. Y eso, en la mente de nuestros nominados, se traduce en ‘hacer un troleo nivel dios’.

El concepto era muy simple: si nosotros mismos ponemos agua del grifro en una botella de plástico y lo llamamos ‘Aqua Chupi’ vendemos según la sed que tenga la gente o si viven en Barcelona. Porque eso que sale de las cañerías de allí tiene muchos adjetivos, pero ‘bebible’ no es uno de ellos. Pero si pillamos el mismo líquido, lo metemos en una botella de cristal y lo llamamos “EAU DE DERRIERE” y lo vendemos en un restaurante de lujo, podemos cobrar 50 euros porque mucha gente tiene que demostrar su pichacortismo sintiéndose exclusivo y más importantes que los que consumen ‘Aqua Chupi’.

Ahora, apliquemos esa noción de primero de marketing a los zapatos.

El plan: una fiesta de lanzamiento de la nueva marca del gran falso diseñador ‘Bruno Palessi’. Porque no hay nombre que de más confianza que uno con apellido de gente del país que inventó las películas de Bud Spencer y un nombre que recuerde al personaje que le metió una botella de champán por el culo a un chino bajito

Película MUY infravalorada. Toda comedia con la frase «Voy a ser el austriaco más famoso desde Hitler» tiene mi apoyo

 

Eligieron un centro comercial pijo en Santa Mónica lleno de marcas de esas que gastan más en publicidad que en pagar impuestos en sitios que no sean los nuevos paraísos fiscales que va a crear el Brexit. Lo decoraron todo pijo nivel narcotraficante de La Línea de la Concepción, con sus estatuas doradas de animales y le pusieron a todos los zapatos precios que, más que elevados, eran gilipollas.

Por supuesto, los clientes empezaron a hablar de la belleza y calidad de los zapatos como un estudiante de primero de Bellas Artes en una exposición del Reina Sofía intentando asombrar con su agudeza a la pareja que le ha acompañado. Si, amigos: esa gente existe y son capaces de explicarte cómo un plátano pegado con celo en una pared simboliza los impulsos primarios del ser humano cohibido por la sociedad o lo que sea con tal de follar esa noche.

Luego les revelaban la broma con el doble objetivo de crear la campaña de publicidad y de cachondearse de los pijos. Algo que aplaudo hasta que me sangran las manos, por supuesto. No creo en lo de que el humor deba de ser ‘de abajo a arriba’, pero el troleo… POR SUPUESTO que el troleo sí.

2.- Carles Recio

Los que dicen que twitter es un sitio al que se va solamente para cabrearse no tienen razón: es eso y también un pozo de inmundicia humana. PERO, entre tanta mugre a veces surgen guerreros de las redes sociales que dan a conocer historias inspiradoras y hermosísimas. O, como hizo @JaviGomez_R, otras que dan mucha risa y ganas de que Berlanga resucite.

Lo que este señor nos descubrió fue la vida, milagros, fazañas y desvergüenzas de un héroe que debería tener ya no su propia novela épica, sino, mucho más apropiado, su propio cómic a premiar en Angouleme. Me explico:

El que Carles empezara su carrera en un partido de extrema derecha del que lo expulsaron cuando descubrieron que tenía un prostíbulo gay en su casa no es lo que le da la nominación. Tampoco, aunque parezca mentira, el hecho de haberse luego pasado una década de funcionario sin trabajar ni un sólo día. Iba, fichaba, volvía a su casa y fichaba otra vez por la tarde. Eso es de profesional de ser un buen español y no lo de abrazarse a la bandera.

Lo que hizo nominable al Sr. Recio fue su contribución artística al mundo de los superhéroes, con la creación de las tres grandes jeroínas que este paísquenosedicepaísquesediceESPPPPPAÑA necesitaba: Fallerela Ferminúa y Españísima.

Hago notar que esta última lanzaba rayos de españolismo desde el coño y ya sé que ya habéis abandonado este blog y habéis pinchado en el hilo original de twitter: https://twitter.com/JaviGomez_R/status/1091686132088225792?s=09

3.- Los tres hinchas del Cádiz

Vale: todos los años podríamos nominar al Cádiz FC. Ya sabéis que a mí el fútbol me da un poco que igual. Pero es el equipo cuyo presidente se inventó una vez un sistema de play offs para no bajar a segunda habiendo quedado el último… y lo consiguió. También es la gente que pilló un tema techno-acordeón-samba y lo convirtió en lo único bueno que nos ha dado el furgo a la sociedad: el himno “Alcohol, alcohol, alcohol alcohol alcohol. Hemos venido a emborracharnos y el resultado nos da igual”. El profundo conocimiento del humor que demuestran de manera innata los gaditanos se comprueba en, precisamente, el hecho de que el canto no rime. Es que, lo siento mucho, pero esto es así: los gaditanos son más graciosos que el resto de la humanidad ya desde la cuna.

Los algecireños, NO. Pero ese es otro tema.

El caso es que la vida de los hinchas del Cai se unió con la otra gran historia del año. ¿El Brexit? ¿Trump? ¿Avengers: Endgame? No: la hostia de Cuñadados. Hostia que tiene su origen en la famosa manifestación de Colón. Recuerdo darme cuenta del tremendo error táctico de Rivera cuando hablando el mismo día con un amigo votante naranja en una comida le comenté que se habían hecho una foto con Vox, cosa que él no sabía porque ambos estábamos fuera de España (lo cual es obvio: si sólo uno hubiera andado en un restaurante en Berlín y el otro aquí, el almuerzo habría sido extraño y complicado). El buen señor puso cara de asombro y sólo pudo decir: “No me parece bien”. Entonces supe que la leche electoral se avecinaba.

Míralos… contentos como chiquillos que acaban de expulsar a un inmigrante…

Pero estábamos con el Cai. El cuento es corto, pero histórico: Para llenar Colón, conscientes de que hay menos franquistas de lo que la gente cree y de que los que existen están muy comprometidos con la causa de ser imbéciles 24/7, el PP fletó autobuses para ir a la manifestación desde toda Esppppaña, pagados probablemente usando apuntes contables que estaban en algún ordenador de esos que se autoformatean y luego sacan brazos para fostiarse a sí mismos. ¿Qué hicieron tres héroes que querían ver el Alcorcón-Cádiz y ahorrarse unas pelillas? Pues aprovecharse del fanatismo y la idiotez del prójimo y usar el bus para llegar a Madriz y luego escaparse al campo. Ahorrar dinero a costa de los que se manifiestan con fascistas es algo bonito que merece una nominación. Ellos no sé si ganarán esta porra, pero está claro que allí se apuntaron por el cachondeo, el alcohol y que el resultado (esto es, Vox fagocitando a los otros dos partidos de la derecha) les daba igual.

4.- Alvise Pérez

¡Esperen! ¡Que todavía no hemos acabado con los festejos del Año de Cachondearse de Ciudadanos! Ese partido sobre el que le dije a un amigo: “Estos son muy de derechas y lo del centro es una idiotez”, ante lo cual él me respondió con mucha superioridad que no sabía lo que decía y que tuviera cuidado que un pariente suyo era del partido.

El pariente era Toni Roldán y todavía me estoy riendo de esa conversación que, como no soy de regodearme en el triunfo, nunca le he recordado a mi colega.

Pero ¿quién es Alvise Pérez? Pues otro regalo de Twitter. Un tipo que se declara neoliberal de la escuela austriaca y ya sabéis lo que eso significa:

Que es subnormal.

Pero neoliberales que se creen esa especie de cuento mágico con menos sentido que la trama de ‘The Rise of Skywalker’ hay muchos. ¿Qué tiene este fichaje de Toni Cantó de especial? Aparte de tener un twitter de esos de mucha risa (Lo normal: Venezuela, xenofobia, que Andalucía tiene más putas por habitantes porque estaba el PSOE…) el tío se dedica a compartir en una página de Facebook de no-famoso (¡yo también tengo una!) pantallazos de sus tuits e… ¡Imágenes en plan citas de famosos con foto suya y frase lapidaria en plan Paulo Coelho neocon! ¡En serio!

Es pa quererle. Pa quererle dar un hervor que le falta.

Qué queréis que os diga: como tío con problemas de autoestima, el que exista un señor que se trate a sí mismo como un profundo pensador WINNER EMPRENDEDOR en plan ‘TÚ MISMO ERES TU MARCA’ hace que me descubra ante él. Si no sois fans de sus santos cojones es que no tenéis corazón.

5.- El hipster que se cabreó porque le llamaran hipster

La historia del año que conmovió a Malasaña. Una revista científica publica un artículo que viene a decir que los hipsters, en su afán de ser diferentes, se parecen todos entre sí y es difícil distinguirlos. Algo que se puede decir de todas las tribus sociales, especialmente esa tan outsider y peligrosa que vive en El Vaticano.

Pero un señor vio el artículo y se quejó: habían usado una foto en la que aparecía él como modelo de Gettymages para ilustrar el artículo. Consideraba que se habían roto las normas de uso porque llamarle ‘hipster’ era insultarle.

A ver: si razón tiene en que es un insulto. Pero las normas de uso eran para casos de ilustrar artículos sobre violaciones o pedofilia, que es solo un poco peor.

Pero ahora viene el giro de guión que hizo llorar a Spielberg: la editorial miró la licencia de uso… y no era él. Él mismo se había confundido con otro hipster quejándose de que un artículo dijera que todos los hipsters son iguales. Madre mía… es… es…

6.- Ex aequo de alcaldes gallegos

Comenzamos por el alcalde más previsible, pero no por ello menos importante. Abel Caballero, como indica su apellido, se comportó como un ídem al aceptar el guante que le arrojaba Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, insensato y cara… pellejo, para mayor gloria del Ayuntamiento de Vigo. Así pues, de la noche a la mañana, el bueno de Abel no solo se había convertido en el rey del meme patrio, sino que hizo que una noria con neones de puticlub uniera a toda España en un mayúsculo alzamiento de carallo. Pero no queda ahí la cosa: diez millones de luces y un porrón de nieve artificial no podían ser disfrutados únicamente en Vigo. Ni siquiera en Esppppppppaña. ¿Qué hacer, pues, para darle visibilidad a tu ciudad y convertirte en un alcalde más universal que el no-alcalde Carlos III?

¡Tirarle una pulla a tu homólogo de Nueva York! ¡Con dos cojones! ¡Y con una mezcla de castellano galleguísimo con inglés que haría temblar de vergüenza el labio superior de José María “Ansar”! A partir de ese momento, la ciudad de los rascacielos hizo lo que haría cualquier gigante en su situación: caer en la trampa, por supuesto. The New York Times decidió echarle la bronca a Abel; y yo, que no soy viguesa, ni gallega, me imagino a nuestro insigne Caballero con una copa de soberano, sentado en un sofá frente a la chimenea, murmurando mientras sonríe levemente: “Hasta en Nueva York”. Si esto no es amor a una ciudad, y una gran humillación a ese invento del Diablo que es Naviluz, yo ya no sé…

La contrapartida la tenemos en el alcalde de Orense. Una buena persona pensaría que Gonzalo Pérez Jácome decidió seguir la moda dieciochesca de los ejemplos a contrario; pero nosotros sabemos que lo que hizo fue una sordidez como una catedral. Se gastó dieciocho mil euros en un Belén colocado estratégicamente en el centro de la ciudad para que habitantes y turistas pudieran contemplar el horror cósmico y hacerse ateos instantáneamente sin necesidad de leer el Necronomicón. El resultado fue un Belén hecho con cartulinas pintadas por un grupo de mandriles ninfomaníacos, figuras desconchadas que le dan un nuevo sentido al término MOÑECO y el secuestro y posterior desmembramiento del pobrecito Niño Jesús, por el cual Jácome puntualizó que no se pagaba ningún rescate. ¡Ahí, como si fueras el presidente de USA hablando desde tu búnker antinuclear!

Mientras los ciudadanos de Orense y del resto de España nos preguntamos si realmente alguien que no sea Elon Musk puede invertir tan mal dieciocho mil euros, encima el susodicho alega que quería hacer un Belén macanudo, pero que para eso necesitaba un millón de euros. Y yo, que tampoco soy de Orense, digo alto y claro: Shut up and take my money, Bitch! Si Jácome ya ha entendido el significado de la cutrez extrema, démosle lo que pide, seamos listos y paguemos el rescate, porque seguro que lo que venga también será hamor a su ciudad.

7.- Peluquínman

Wishful thinking es una expresión que se traduciría como “Paco pensando que alguna vez se acostará con Karen Gillian”. Aunque creo que “Puedo pasar medio kilo de droja bajo el peluquín por un aeropuerto” es mucho mejor. Atención a la foto:

Hay gente que vive en otro mundo. Gente que vive en otro planeta. Peluquinmán vive en otra galaxia. De otro universo. De una dimensión paralela.

8.-Tony Tovar, el onvre más calmado del mundo

Si un atracador con un rifle semiatomático entra en un bar yo SÉ cómo reaccionaría mi ojete. Y el de todos. Pero no Tony Tovar. Nuestro onvre simplemente pensó que total, que al carajo, que pasaba de todo. Pero de manera ¡¡¡¡ÉPICA!!! Es que no sólo siguió tomándose la cerveza, sino que que se negó a darle el móvil y, con el atracador apuntándole a la cara, se encendió un pitllio. Putoamismo. Ved el mejor vídeo del año:

9.- John “OUDAH” Bercow

No es secreto entre la gente que conozco que el Brexit me ha afectado mucho a nivel personal. En serio. Vicisitud se mete conmigo desde siempre por ser anglófilo y, si bien siempre tuvo razón, ahora ya la tiene MÁS. Pero también es innegable que está siendo la risa. Y dentro de ese espectáculo circense (si el circo hiciera gracia y no fuera el patetismo anacrónico que es), hay una persona que ha destacado como la figura a la que todos amamos y en la que nos apoyamos. El Speaker del parlamento. Mi adorado John Bercow.

En unas sesiones parlamentarias que harían que un delegado de clase de primero de primaria se levantara avergonzado por el comportamiento infantil de la gente, sus gritos de OOOORDEEEER, sus corbatas y sus mejores momentos (en el vídeo de arriba) han sido los que han hecho que el proceso haya pasado de insoportable espectáculo a hilarante desastre, algo a lo que ha ayudado que se parezca bastante a Terry Jones (sí: este año volverá a haber porra necrológica ya ahí dejo un contendiente importante).

Con las nuevas elecciones se ha retirado. Pero qué dos años ha tenido. Te echaremos de menos, John

10.- Kadrian Smith, el llanito fan del Betis

Ya he hecho una oda al Cádiz FC en esta lista. Algo raro en mí, odiador profesional del fútbol de clubes. Así que ahora toca ser fan del Betis, claro.

Todos los no-futboleros fans del cine de mierda le tenemos cariño por ese momento de “Troll” en el que Michael Moriarty lleva una gorra del equipo (y, para completar el tomselleck, se llama Harry Potter: creo que es la anécdota de cine-colonoscopia más conocida de la historia)

Simplemente estaban rodando en Roma y la gorra rondaba por el plató.

También volvemos al doloroso tema del Brexit (doloroso por lo que he explicado en la anterior candidatura y porque compro demasiados discos y películas allí, así que espero que con los aranceles venga también un desplome gordo de la libra o a ver si no cómo cojones me pillo las ofertas de Arrow sin arruinarme). Todos pensamos en cómo va a afectar a extranjeros viviendo en el Reino Unido. A británicos viviendo en España. A la frontera con Irlanda. Pero nadie habla de lo más importante:

Los aficionados al Betis de Gibraltar.

Los viejos lectores al blog ya conoceréis mi HAMOR hacia el peñón y mi defensa de que sea siempre británico. Por supuesto, es por cosas como ésta:

https://www.lasexta.com/noticias/deportes/futbol/el-terror-de-un-betico-al-brexit_201910105d9f3fdd0cf28a30b65d865e.html

Creo que nunca se han dicho sobre un conflicto político palabras más bonitas que “Vamos a abrir una peña del Betis contra el Brexit”. Joder, que me emociono…

11.- Morrissey

Morrissey es el mal. Es de esas personas que votan a partidos racistas. Que cuando abren la boca hacen que suba el pan (concretamente a un campanario alto y para suicidarse). Vamos: que es del tipo de gente que da ‘No me gusta’ a vídeos de Youtube. Claro que hasta un capullo capaz de componer mi canción nihilista favorita (‘Everyday is like Sunday’) a veces hace cosas tan de anormal que dan un giro de 180 grados y se convierten en nominables.

¿Qué ha hecho esta vez el señor que dijo del primer alcalde musulmán de Londres que «Ni siquiera puede hablar bien»? ¿Cuál ha sido por fin la desvergüenza que le ha hecho ganar su nominación al autor de la frase “El reggae es la música más racista del mundo” (error: es la más aburrida… en serio: ‘Get Up Stand Up’ de Bob Marley se tira en un mismo puto acorde toda la canción, haciendo que mi frase de ‘te aburres más que un batería de reggae’ haya que ampliarla a ‘… y un guitarrista de reggae’)

Pues lo que mi querido Steven Patrick Morrissey ha hecho este año ha sido vender discos firmados. ¿Normal? NO. Discos firmados por él… DE OTROS ARTISTAS. Por 300 dólares.

Un movimiento un tanto capullo que se convierte en genialidad cuando descubres que sus propios discos firmados los vende… por 100 dólares menos. Mirad: será un xenófobo que pasó de odiar a Thatcher a ser pro-Brexit, pero este movimiento es de una onvría sin precedentes en su obra. Incluyendo aquella vez que tituló una canción «You’re the One for Me, Fatty»

12.- Ernesto Filardi, profeta del chiquitismo

Este año twitter ha sido fuente de mucha onvría. Pero quizá éste sea mi ejemplo favorito. En una era de frágil memoria, todos sabemos que llegará el día en el que digamos JARL y la gente nos mire raro. Por supuesto que eso ya pasa ahora con niños y adolescentes, pero el proceso está como mi capacidad para aguantar más de cuatro horas sin mear: en un constante proceso de deterioro progresivo.

Por eso es importante que haya héroes que mantengan la llama de Don Gregorio Sánchez como protagonistas de una película apocalíptica de zombis que saben que están condenados, pero que siguen queriendo mantener la llama de la civilización. Y es que el ser humano no ha alcanzado cotas más altas que con Chiquito de la Calzada. Algunos diréis que soy exagerado. Tendréis razón, pero que sepáis que sois unos fistros diodenales y que me cago en vuestras muelas.

Ernesto Filardi es un español expatriado en Toronto.

(Inciso: sí, he subido a la torre. Sí, se ve torontontero. Sí, podéis seguir haciéndome el chiste cada año que voy porque para mí las bromas trilladas son como estos posts: mi intento de darle orden a mi universo caótico a través de humor chungo, que todos sabemos que es el que esconde la verdad de la vida)

Ese paréntesis parece que no tiene sentido. No lo tiene. Sigamos:

Ernesto trabaja de profesor en una zona con niños de muchos orígenes. Como su nombre es jodido de pronunciar por esa traidora R, los niños le llamaban de todas maneras. Así que él contraatacó y a uno que le dijo “Tornado” le espetó que si se iba a inventar nombres, él también podía hacerlo y le dijo las palabras épicas a la altura de “Aquel que saque la espada de esta piedra y yunque será el verdadero Rey de Bretaña” y “¡El milenarismo va a llegar”:

Pues tú te vas a llamar desde ahora CONDEMOR

Obviamente, porque Chiquito es una unidad en lo universal, el mote triunfó. Así que Ernesto se dedicó a bautizar a otro niño de la clase: APETECÁN y pidió por twitter más ideas para el resto de la clase. Al día siguiente, medio colegio de Toronto estaba gritando CONDEMOR APETECÁN y si ésta no es la imagen más besha que podáis imaginar es que estamos más perdidos que un pedófilo en un viaje del Imserso, cobardes, pecadores, no puedor.

Y ahora… ¡A votar! Háganlo como los ingleses: IRRESPIONSABLEMENTE. Así es más divertido:

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