cine

Nuestras pelis favoritas de 2019

4.8
(65)

Se despide una década. ¡NO!, dirá el listo de turno. “La década termina realmente a finales de 2020 porque el año cerQUE TE CALLES. Que sí, que lo sabemos. Ya se dio la tabarra extensamente durante el milenio con lo de ‘En realidad se acaba’. Dejadnos hacer nuestras listas y resúmenes de décadas este 2019 porque, total: visto lo visto en cuestión política, lo mismo no hay un 2020. En serio: es leer noticias nacionales e internacionales y sentirse como en Navidad del 38.

Además, le guste o no a Vicisitud, el que este año haya sido el estreno de ‘Bengadores: Güejo Final” marca un punto y aparte que marca toda la década. Que estas cosas son así por este bonito sistema decimal, pero anda que no es casualidad el que la empresa que ha marcado el cine de alto presupuesto haya celebrado su proyecto más ambicioso justo este año y éste se haya saldado alumbrando la peli más taquillera de la historia (que mira que contar dineros en vez de espectadores es tonto, pero eso lo dejamos para otro momento, que no quiero parecer el listillo que puntualiza lo de las décadas para aguar la fiesta)

Así que, tras este resumen marveloso de la situación, pasemos a las listas de las pelis que más han gustado a los miembros del equipo de ente vloj que han tenido tiempo para participar. No las mejores. No somos tan presuntuosos como para eso. Son las que nos han hecho mejores personas por un motivo claro: nos han hecho disfrutar. Y ser feliz, aunque sea mediante una película triste es importante. Porque en esta vida no hay nada peor que NO SENTIR. Y aquí somos MU SENTÍOS.

Las de Paco Fox:

Como siempre, he de hacer mis rápidas menciones especiales:
La primera va a ‘Apocalipsis Voodoo’, una película que me ha demostrado que estaba equivocado: sí se puede hacer cine malo a propósito y que salga una cinta divertida. Cuando llegó la oleada de este tipo de películas inspiradas por el experimento de ‘Grindhouse’, siempre me posicionaba en el lado de los ‘mejor la peli mala de verdad, no la simulada’. Cosas como ‘Sharknado’ me daban la razón (atención: No todo Asylum, porque, como se ha sabido, esas pelis suelen ir más o menos en serio… sólo que les salen coñazo). Pero poco a poco fui cambiando de opinión encontrando cine que hace estos homenajes desde el amor y la sinceridad. No iba a ser yo un diletante de la caspa. Y creo que la cumbre ha sido esta peli canaria hecha con dos pesetas pero con mucha sabiduría fílmica. No sólo en la planificación, sino en asuntos narrativos como saber guardarse su mejor personaje (el típico sargento gritón de las pelis que parodia) para momentos puntuales.

El mejor personaje del año de una peli que NO habéis visto.

Todo esto lo digo básicamente con un objetivo:

Vasni: QUIERO UN PUTO PAPEL EN LA SECUELA. Así. Que quede claro.

También, dentro del tema de la caspa, quiero levantarme y aplaudir con los pantalones bajados al documental ‘Fuck You All: The Uwe Boll Story’. No sólo por poseer el mejor título del año, sino por tener la sabiduría de establecer su ritmo usando el mejor recurso posible para levantar el interés de la audiencia: declaraciones de Uwe Boll. De hecho, ‘El Irlandés’ mejoraría con momentos de Boll contando sus mierdas en lugar de DeNiro desde el geriátrico. Feck: La Biblia mejoraría con Boll saltando de un versículo a otro. Uwe es como los viajes en el tiempo: mejoran cualquier película, documental o retransmisión deportiva.

Finalmente, un guiño a ‘Día de lluvia en Nueva York’, sobre todo porque da lo que promete: la sensación de vivir un día de lluvia en Nueva York como si fuera un cuento de hadas. Que lo es, porque a ver si un chaval de veintipocos se va a poner a hablar de James Dean y a tocar (magníficas) canciones populares de los 40 al piano.

Y Elle Fanning me puso en modo Manic Pixie Desgarbada Girl. Qué le vamos a hacer.

Vamos a por el usual top 14:

14.- Guía sexual para una segunda cita

Que yo no sería yo sin meter una de esas pelis inéditas que compro directamente para Movistar+. Podría daros más la tabarra con ellas, pero ya tuvísteis en ente blog un artículo entero sobre Adam Rifkin sólo para promocionar la emisión de ‘Director’s Cut’.

‘A Guide To Second Date Sex’, que yo con esto de traducir títulos soy muy de no molestarme mucho, es una ave rara. Rara y que da mucha vergüenza de ver. Se trata de una comedia romántica que sabe darle una vuelta a un género en plena debacle. Ahora mismo, lo que antes dominaba taquillas está básicamente apartado al gueto de bucear en Netflix (muy aficionados a comprar todas las de medio presupuesto que se producen) y a películas puntuales que como ‘The Big Sick’ que aparentan hacer algo nuevo, pero en el fondo siguen todos los tópicos del género. Y aquí viene esta señora llamada Rachel Hirons y consigue hacer algo nuevo de verdad sin necesidad de recurrir como Judd Apatow a la dramedia. La directora echa mano de algo mucho más importante:

La vicisitud.

El pre-coito como festival de vergüenza

Pensándolo bien, es increible que este tema no haya sido más explorado en el cine: Dos personas se conocen en pleno frenesí fiestiro-alcojólico y quedan unos días después para el fornicio. Pero ya sin la confusión de la noche, que diría Dinio, la situación es rara y vergonzosa. Toda la primera mitad de la película se dedica a lo ortopédico de los dos protagonistas (Alexandra Roach, de ‘Hostia, la cara de esa me suena’ y George MacKay de ‘Dios mío, este chaval está en TODAS las películas y no me sé su nombre’) en una cama fingiendo “quedar para ver una peli” (código para “Quedar para verse los genitales”, como todos sabemos) y dando los pasos para meter mano. Luego el guión de la propia Hirons es tan sabio como para airear la cosa con un tercer personaje, pero sin salir de la misma localización y manteniendo el tipo una vez la comedia de mucha vicisitud empieza a alcanzar niveles de Blake Edwards. Se vuelve más convencional, sí, pero con mucho cariño y romanticismo. Y yo soy de esos idiotas que cree en los flechazos, así que… Pues eso: que número 14.

Dato extra: la peli está estrenada en España meses antes que propio estreno en el Reino Unido. No: yo tampoco entiendo cómo ha pasado.

13.- Los hermanos Sister

He explicado muchas veces que hay ritmos rápidos malos (como todo el primer acto del Epichode IX por no irnos lejos) y ritmos lentos malos. Pero que existen también los ritmos pausados buenos, siendo el mejor ejemplo de ello la peaso obra maestra que es ‘Una historia verdadera’.

Vale: The Sisters Brothers es una peli de BUEN ritmo pausado. El flim pertenece sobre todo a John C. Reilly, que supongo que no andará para los Oscars porque nadie la vio, pero es la química con el resto de personajes lo que funciona mejor. Además de ser otra película del año con Joaquin Phoenix de protagonista en la que se nos invita a empatizar con gente de moral y ética ambigua. Vamos: con el malo. Sólo que ésta lo hace con una bondad y un final tan memorable que me hace preguntarme por qué la he puesto más baja que El Joker. Tendré que justificar esta decisión cuando me ponga a escribir sobre ella unos puestos más arriba. Que estos artículos los escribo ordenadamente.

12.- Tel Aviv on Fire

Otra peli rara para esta parte baja de la tabla. Aun siendo de 2018, se estrenará en España en marzo, una vez pase la locura de películas de Oscars. Se trata de un filme israelí con dinero francés que hace la magia. La maravilla definitiva:

Tratar bien y sin aspavientos el conflicto palestino.

En una comedia.

Una comedia meta de cine (más bien televisión, pero ya sabemos que la línea en la ficción entre ambos cada vez es más tonta) dentro del cine. Y romántica. Siempre he dicho que la mejor forma de hablar de los conflictos sociales (y ahí volveremos, una vez más, con ‘Guasón’) es a través de la ciencia ficción, pero Tel Aviv on Fire me ha demostrado que también se puede hacer muy bien usando la comedia. Como ninguno que leáis esto la habréis visto, os cuento un poco de qué va: Un ayudante en el plató de un culebrón palestino que se sigue también en Israel es ascendido a guionista. Un día, pasando el control, acaba pidiendo ayuda con las tramas al jefe de policía israelí, el cual pasa de la serie a nivel personal, pero que quiere meter mano en el guión tanto por motivos políticos como porque a su mujer le encanta. En medio hay comedia romántica, buen rollo y un final que me hizo reír. Sí: me reí en una peli sobre el asunto de Palestina. En parte gracias al carisma de Yaniv Biton, el señor que interpreta al policía y que se come la cinta aprovechando su único punto flojo: la falta de carisma de su protagonista.

Pero vamos: que la veáis, que está de puta madre.

11.- El Irlandés

¡Sorpresa! Sí: está claro que, sin un estudio detrás para controlarlo, Scorsese se ha vuelto loco y ha entregado una peli a la que le sobra la media hora que le habría cortado un Warner de turno. También está claro que el tema de la culpa tan querida por el muy religioso director me carga.

Pero.

Vista como tiene que ser, esto es, NO del tirón, la peli está muy bien. Que a la gente se le llena la boca de SINE diciendo que es una experiencia en la sala y tal y cual, pero el caso que hasta yo me veo ‘Lawrence de Arabia’ y ‘Hasta que llegó su hora’ en dos cachos y tan feliz. Y esta peli, cuyo tercer acto está diseñado para que sea de ritmo pausado como el resquemor del sentimiento de culpabilidad que devora al protagonista, es mejor vista como una miniserie. Así se aprecia lo grande del montaje de las escenas, la realización, Joe Pesci (¿no podríamos haber tenido una peli con Liam Neeson y Joe Pesci y sin De Niro?) y la historia general de mafia con toques de humor negro.

Y luego está el tema del CGI sobre señores mayores, que estará a veces todo lo mal que se quiera, pero nos ha dado… SCORSESE MEETS CHIQUITO:

10.- Dolemite is my name

Básicamente es la misma peli que ‘Ed Wood’, pero con más comedia, menos patetismo y un montón de referencias de cultura negra que no pillamos. Lo cual no quita que sea otra oda perfecta al cine cutre que hace que los fans del infra-géneros aplaudamos al final, sobre todo porque el destino real de Rudy Ray Moore fue más favorable que el del director de ‘Plan 9 From Outer Space’.  (Ved ‘The Human Tornado’, que es la más divertida y de la que pillan más cosas trampeando un poco la realidad para esta película)

Sí: Eddie Murphy está TAN bien, aunque a veces parezca que está repitiendo poses y gestos de ‘Bowfinger’. Lo cual, por si hay algún despistado, ES BUENO.

9.- Los dos papas

Aquí iba primero ‘Teen Titans Go To The Movies’, pero luego me enteré de que era del año pasado. Luego se paseó ‘Doctor Sueño’, para cuya reseña escribí algún chiste de testítulos decentes a raíz de la enormidad del valor de Mike Flanagan. Pero acabo de ver ‘Los dos papas’ y no hay color. De hecho, la posición es un poco arbitraria y sin pensarlo mucho porque ya tenía terminado el artículo, que debería haberse publicado antes de que me diera tiempo a ver la peli, pero quizá por algún motivo no lo he hecho. ¿La Divina Providencia? No, joer: que Cava Baja ha tardado un poco en entregar su lista. Y se lo agradezco.

Anthony McCarten es conocido por sus hagiografías de éxito, y aquí vuelve a hacer otra. Pero esta vez le sale muchísimo mejor de lo habitual. Sigue siendo una mirada que encumbra a Vergoglio, por supuesto, pero lo hace de manera inteligente, mezclando con una habilidad pasmosa el sentido del humor con el drama y usando como estructura una conversación de mentes brillantes (género muy querido en teatro) puntuada con flashbacks a veces de gran intensidad y crítica social. Manejando tan complicado tono está Fernando Meirelles, renaciendo tras más de una década marcando un gol de chilena (que, teniendo en cuenta la película, era necesario traer un símil futbolístico).

Una peli en la que te descojonas un momentos, te pones serio en otros y acabas atrapado por los dos protagonistas y sus personalidades, pero, claro, aplaudiendo sin reservas a Vergoglio e incluso elevando su figura mediante la inclusión de material documental de tragedias reales a los niveles de una especie de redentor que no es. Que aquí todos sabemos que yo soy, como dice mi madre, un ateo de mierda, pero cuando las obras de arte se hacen tan bien hay que quitarse el sombrero. Eso y que a mí, para ser sincero, siempre me ha caído bien el Papa Paco. Por tener un nombre cojonudo y ser clavadito a Jonathan Pryce, que tiene cara de buena gente.

Tenemos al Gorrión Supremo en El Vaticano

8.- La biblioteca de los libros rechazados

“La carga de otros es una carga liviana”. Esa frase nos llegó de tal manera tanto a mí como a mi amiga Ana Ribera (que de cargas psicológicas sabe un tanto, como se puede comprobar en esta charla que dio) que nos la repetimos a la salida de la sala tras ver esta peli. Un flin que va sobre muchas cosas, pero sobre todo sobre el amor, tanto romántico como a las propias pasiones. Incluso amor a la verdad. Cosas sin las que no se puede vivir. Además, es una comedia romántica (ya he dicho que se trata de un género jodido), una intriga con giro final y un drama amable. Joer: es que lo tiene todo. Sobre todo a Fabrice Luchini, que es uno de los actores referentes de ente bloj, haciendo de persona obsesionada por desentrañar un misterio con una cabezonería que fascina.

Y que te gusten los libros y tal, como indica el título español, ayuda, claro. Pero me quedo con lo de ‘El Misterio Henri Pick’, que parece como de literatura de misterio juvenil. Que esto es una peli para todo el mundo.

7.- Rocket Man

Vale: en su base, la película es lo mismo de siempre en el biopic. La estructura manida, machacada, desecrada, aplatanada, viciada, regurgitada y tirada por los suelos que llevamos viendo desde que se inventaron las memorias de famosos. Ya sabéis: Origen, esfuerzo, éxito, cima, momento Aguirre (que, en homenaje a Herzog, es como llamo siempre a cuando los protagonistas se tiran de mitad del segundo acto hasta el tercero sin lavarse ni afeitarse y, en el caso de biopics contemporáneos, drojándose mucho), redención y estabilidad.

Pero lo que Dexter Fletcher hace bien es contárnoslo como un musical, pasando de ser fiel a la cronología de canciones y soltándose el pelo con imágenes oníricas. No muy exageradas, que esto no es David Lynch, pero lo suficiente para que entretenga y no pasarse de frenada haciendo un ‘Cats’. Si lo pensáis bien, no hay muchos ejemplos de biopics de músicos que además tengan estructura de musical clásico. Por no hablar de que el uso de los temas de Elton John en la banda sonora es muy inteligente (meter el estribillo de ‘Goodbye Yellow Brick Road’ como leitmotiv del propio protagonista es muy hábil) y que acaban haciendo un homenaje a uno de los videoclips más sórdidos de los 80 (con permiso de ‘Rock Me Tonight’) por mucho que no tenga que ver con el momento de desintoxicación. Más bien todo lo contrario. Pero qué JLORIA de Russell Mulcahy:

6.- Upgrade

La obra maestra directa a vídeo bajo demanda del año NO la ha dirigido Scorsese ni es de los creadores de ‘Ed Wood’ (momento éste bueno para aclarar que no he visto ‘Historias de un matrimonio’ porque PEREZA). Se trata de la segunda peli del actor y guionista Leigh Whannell (de las sagas ‘Saw’ e ‘Insidious’), el cual demuestra ser tan bueno como su colega James Wan. ¿Qué es ‘Upgrade’? Pues viene a ser ‘Venom’ sin la coña mezclado con ciencia ficción más dura, al estilo de ‘Ex Machina’. Como muchos no la habréis visto, no quiero revelar más datos más allá de que la técnica para rodar las escenas de lucha (así como la interpretación del desconocido protagonista) es visualmente una de las mejores cosas que he visto este año. Pero el guión… ahí está la magia. Ponéosla sin saber nada.

Claro que eso suele ser el mejor camino para todas las películas, como quedará claro con el número 1. O a continuación:

5.- Joker

El ejemplo más claro de cómo el hype, con sus cabreos y sus enfrentamientos, puede afectar a cómo percibimos una película. Antes de su estreno se dijo de todo y casi todo incorrecto. Después… pues una variedad de opiniones abrumadora que empaña el recuerdo de la peli, porque muchos de los que la han abrazado son esos fanboys muy pesados que antes de la era pre-Marvel sólo querían que sus pelis de cómics fueran ZERIAS e HIMPORTANTES. Los danáis. Vamos, los mandys de la época.

Cuando quitamos la discusión alrededor de la peli (la errónea manera con la que se tiró por ahí a lo loco la palabra Incel o el asunto de, oh curiosa coincidencia con lo que pasaría unos meses después, las referencias a Scorsese), lo que quedan para mí son dos cosas: una, muy difícil, es hacer una película sobre un personaje que es imposible que te caiga bien y que aun así funcione. La segunda es reafirmarme que el comentario social siempre se hace mejor desde la fantasía o usando otras épocas. Había tanto ruido alrededor del estreno que a muchos, incluyendo críticos a los que reverencio, se les escapó la base de la película. Que es sorprendentemente sencilla: “Eh, gente: que si quitamos las ayudas a la gente necesitada y oprimimos a los trabajadores, el pueblo puede volverse tan cabreado como para seguir a, literalmente, un loco”.

Me pregunto a qué situación actual se parecerá esto…

En la foto: Oriol Junqueras rezando.

4.- La favorita

Yogur Langostinos en mi Top 5.

Ésto sí que es inesperado.

Como ya dije en su momento a raíz de ‘Langosta’, odio ‘Canino’ con fuerzas y me río de lo estúpidamente mediocre que es ‘Alps’. Pero, qué cojones: ‘La favorita’ es una de las pelis del año y quizá la mejor de la temporada de Oscars pasados (¿Debería haber metido ‘Green Book’ en la lista? Quizá… pero tampoco tenía nada que decir sobre ella excepto “¡Eh! ¡Buen rollo!”).

Claro que, para mantenerme en mis trece, le doy el punto aquí a los desconocidos guionistas Deborah Davis y Tony McNamara, que consiguieron una obra cumbre de un género que mi lado John Waters de mariquitamala a veces ama: el de bicheo entre reinonas. Tan bueno es el guión que se puede comparar a ‘Eva al Desnudo’. Nada supera en estos terrenos a Mankiewicz, lo siento, pero como referente está de puta madre. Por lo tanto, tienes un texto sobresaliente con tres actrices sobresalientes. Ni siquiera un aburrido como Langostinos puede cagarla ahí. De hecho, hasta le perdono sus gilipolleces de HOLA SOY DIRECTOR AUTOR HACEDME CASO de repetir hasta la extenuación el plano de molar de “monto ojo de pez, paneo, travelling, ahí estáis viendo mi inmenso paquete” porque, en el fondo, siempre me han gustado los directores que hacen esas tontadas y, en una era bastante clásica, a veces me da gustirrinín que la gente se ponga a rodar haciendo el pollas. Sólo que, por favor, un poco más de variedad la próxima vez, Yogur, que si no acabas como Terrence Malo y su “contrapicado en steady al atardecer”, que ya cansa más que los vaivenes políticos de Pedro Sánchez.

3.- Vengadores: Endgame

Los que todos los años se lean estas listas habrán observado que siempre hay una peli que me hace sentir lo que gráficamente se define así:

Este año ha sido el momento splash page de esta peli. Sí, joer. El ‘Avengers: Assemble’.

Si esto no os hace sentir escalofríos… pues no pasa nada. Simplemente que no sois unos frikardos. Enhorabuena por tener vida sexual. Pero lo que nadie puede negar es que esto es una cumbre de la historia del cine. Un momento que pasará a la historia.

Además, la película tiene viajes en el tiempo, por lo que ya sabéis que es un 32% mejor que el resto de las estrenadas.

2.- Parásito

Una película coreana (con esta frase, ya no van al cine el 80% de espectadores) ganadora en Cannes (no van un 30% de los que quedan) y de la que no se puede decir ni el género para no joder la experiencia (quedan dos locos potenciales para pasar por taquilla). Y va camino de los 300.000 espectadores. Que para ‘Fast and Furious: Calvin & Hobbs’ es una mierda pinchá en un palo, pero en esas circunstancias sí que hay que hacer argumento de popularidad: algo muy bueno tiene que tener para haber funcionado así.

Y lo que tiene de bueno es, simplemente, que es la peli con mejor ritmo de su director (porque lo de rodar está claro desde hace tiempo que sabe) y la más interesante de su contenido, paradójicamente haciendo lo contrario de lo que defendía a la hora de hablar del Joker: llevar el comentario social de ‘Snowpiercer’ a la realidad.

Hoygan, que esto de contradecirse es normal, que en temas de cine no hay reglas. Hay ciertas pautas que seguir. Así, muy por encima…

Si bien es verdad que para entender cierto giro final hay que poner un poco de nuestra parte para apreciar ciertas idiosincrasias culturales de oriente, el resto es una película llena de giros en la que nadie es tan malo ni tan bueno ni tan listo ni tan tonto. Una de esas pelis de grises en las que… mirad: me callo, que 300.000 espectadores todavía dejan mucha gente pendiente de verla. Echadle un vistazo sin tener ideas preconcebidas y luego me decís.

1.- Ex aequo: Puñales por la espalda & JoJob Rabbit

¿Por qué mi primer premio conjunto desde que nació el blog? Vicisitud ya lo hace unos años con la oleada de grandes pelis españolas que coincidieron en el tiempo. ¿Pero qué tienen en común estas dos películas?

Simplemente, que las vi la misma mañana una detrás de otra.

Ahora me pongo un poco personal: como ya expliqué en este vídeo, las vi en el Festival de Cine de Torontontero. Lo que no sé si dije es que la noche anterior había tenido un ataque de ansiedad de la hostia (lo creáis o no, en esas citas se trabaja mucho), amén de mis problemas de autoestima ya de base. “A ver cómo aguanto el viaje de vuelta de hoy”, me dije al levantarme. Así que me fui a ver ‘Jo Jo Rabbit’ y fui FELIZ. Como me quedaba tiempo, me puse en la fila de ‘Puñales por la espalda’ y todo remanente de incomodidad se había evaporado.

El cine bueno como terapia.

Dicho esto, ‘Puñales por la espalda’ es una peli perfecta que me pilló desprevenido al no tener ningunas expectativas ni saber nada más allá del género. Como comentaba sobre la comedia romántica al principio del post, el whodunnit (thrillers con asesino misterioso) es un género muy trillado sobre el que es jodido innovar. Si cualquier giro no lo hizo ya Agatha Christie, tenemos todo el giallo (y su antencedente, el krimi) y películas puntuales como ‘Cluedo’ o ‘Un cadáver a los postres’ para haberlo explorado casi todo.

Y aun así, Rian Johnson crea una peli novedosa, entretenida, graciosa (tiene la frase cómica del año en boca de Toni Collette cuando le presentan al detective que interpreta Daniel Craig: “Ah sí: leí el titular de un tuit sobre usted”) y anadeármicas. Que anda que no está bien la joven.

Armas contra la tristeza de la BIDA.

JoJo Rabbit es la tercera parte de la trilogía oficiosa de Taika Waititi sobre el también bastante manido tema del ‘coming of age’. La primera, ‘Boy’, la estrené yo en España. La segunda, ‘Hunt for the Wilderpeople’ estuvo en el podio de mis favoritas del año. Y en ésta consigue innovar sobre la fórmula con un recurso muy bonito y edificante:

Tocar los cojones.

LA IMAGEN cinematográfica del año sin discusión.

No digo mucho más porque está por estrenar. Ya el tráiler jode un par de los mejores chistes de la peli, así que, por favor: no lo veáis e id al cine este enero.

Pasemos ahora a lo más importante:

Las de Vicisitud

¡Que las luces de la navidad vighesa les acompañen en esta lectura! Porque solo con millones de leds creo que se puede seguir mi discurrir mental. Por llamarlo de alguna forma.

Por no variar las tradiciones, voy a arrancar la lista dando una serie de premios – más o menos honrosos – a una serie de películas que no entraron en el top 14 pero que, por lo menos, lograron hacer algo relativamente interesante en su vida. Y no como Carapolla (ahora les dejo una oportunidad para odiarme: hace meses, mientras conducía por Madrid en una zona pija, de la nada, se me cruzó indebidamente en un enano gilipollas embutido en un loden. No soy un conductor, en absoluto, hábil , pero tuve los reflejos de, milagrosamente, no atropellarlo. Dicho cretino, era… ya lo han adivinado. Cada cierto tiempo reflexiono si no debería haber llevado puesto a todo volumen algo de Opeth en el coche que me hubiese impedido estar debidamente atento a la calzada. Y cada cierto tiempo descubro que soy un onvre demasiado DGT por el bien de Madrid).

Vamos con los premios:

Mejor casting del año: Ewan McGregor en ‘Doctor Sleep’.

En la historia del cine abundan las decisiones de casting lamentables, especialmente la de hacer que el sheriff de los caraduras pudiese protagonizar todos los papeles en la tercera parte de la saga. Incluido el de Burt Reynolds. Pero, en este caso, la elección de Ewan era tan patente como los pliegues del prepucio que rodean las gafas de Almeida. ¿Que tu película es puro turismo cinéfilo secuelero visitando LITERALMENTE escenas de la peli anterior? ¡Ewan ya lo hizo en (la notable) ‘Trainspotting 2’! ¿Que hay que drenar la fuerza vital de los demás personajes? ¡Ewan ya lo hizo en toda su filmografía! ¿Que hay que buscar una explicación científica para el terror, aunque ello suponga convertir el argumento en una soberana estupidez sin terror, ni garra ni nada? Pues… midichlorians anyone?

En el fondo, las interpretaciones de Jake Lloyd y Hayden Christensen tenían una potencia que fue absorbida misteriosamente…

El chit-te del año: ‘Laundromat’

Sí, hay que soportar hora y tres cuartos de peli muy aburrida – y cuando Soderbergh intenta darle gracia y salero es todavía es peor – y en la que, por desgracia, ANTHONIO sale demasiado poco. Pero, entonces, llega EL final. Oh, ese final. Meryl Streep saca toda su intensidad para hacer un alegato en contra de todas las empresas que usan compleja ingeniería fiscal para no pagar impuestos en los países en los que generan sus beneficios. Fundido a negro, carteles denunciando lo vergonzoso que es que las 10 empresas que más dinero han hecho en los USA no hayan pagado allí ni un mísero dólar. Se acaban los carteles. Entra la solemne música de créditos finales y el primer cártel es…

‘Una película de NETFLIX’.

Éramos cuatro en la sala. Me levanté del asiento y comencé a aplaudir. Me secundaron.

La película tierna del año: ‘La casa de Jack’ de Lars Von Trier

Creo que pocas cosas se parecen más a la famosa ‘magia del cine’ que el ver a un ídolo cultureta caído en desgracia revolcarse histéricamente por el suelo, buscando provocar a toda costa y crear el escándalo supremo y que, a cambio, solo reciba sincera preocupación, ofrecimientos de abrazos, tarjetas de oferta para ser ingresado en un sanatorio mental en las mejores condiciones… ‘La casa de Jack’ es como ver un jardín lleno de cadáveres y un niño pequeño con una pistola humeante pidiendo a su mamá que por favor le castigue.

 

Por si a alguien le interesa el argumento, la peli es un diálogo entre un asesino en serie y Caronte. El chechino – Matt Dillion – va contándonos divertidos episodios, cada vez más subidos de tono (marrón), en los que se dedica a matar mujeres de las maneras más delirantemente misóginas e insultantes posibles (que participase un pilar del #metoo en esto como Uma Thurman sube el nivel del histerómetro). En el proceso, logra cumbres del troleo como hacer una oda al arquitecto de Hitler o a la aviación del Reich después de que le hubiesen “levantado el castigo” en Cannes por haber hecho, en su día, apología del nazismo. O rodar imágenes tan plásticas como un “bodegón” de trofeos de caza incluyendo a una mujer y sus hijos y disponerlos de una forma tan plástica como aquel anormal andaluz que dibujó el logo de Vox con conejos.

Añadan un poco de tortura animal, movimientos de cámara que me hicieron, literalmente, vomitar, y un final pretencioso de recrear cuadros clásicos a cámara hiperlenta, y tienen, sin discusión, la peli más ñoña y entrañable del año: la terapia del abuelito cascarrabias camino al asilo ante la comprensiva mirada de los que hemos sufrido este espanto.

Ya podría aprender una basura como ‘Ventajas de viajar en tren’ (que hay quien se toma en serio y aplaude) de este ‘Autorretrato del artit-ta como asesino en serie’ que se ha marcado el tío Lars.

Cine viejuno al rescate: ‘Us’, ‘Puñales por la espalda’, ‘Noche de boda’, ‘El cuento de las comadrejas’

Esa cosa que se llama “el zeitgeist”… Algo tan evidente para cualquiera al que Lars Von Trier no haya arrancado los ojos – sí, lo hace varias veces en ‘La casa de Jack’ – es que el mundo, en muchas cosas y especialmente en lo que se refiere al reparto de dineros, está yendo cada vez a peor. Y el cabreo está absolutamente justificado. Lo que llama la atención es que, para denunciar este estado de cosas en las que Almeida y la nueva componente de Flos Mariae, se follan servicios públicos porque la rebaja de impuestos a sus amigos no se puede pagar sola, se recurra a fabulillas de buenos contra malos muy pero que MUY viejunas.

De entre la cosecha de este año – y me da que habrá todavía más así en el 2020 – celebro ‘Us’ en sus dos primeros tercios (casi igual de buena en su tono demencial y terrorífico que la anterior ‘Get Out’). Qué pena que la explicación del tercer acto sea tan lamentable como Ewan hablando de midiclorianos o de qué es “el resplandor”. Por su parte, ‘Noche de bodas’ es, sin duda, la más divertida del pack: halsión sangrienta muy bien rodada con una inquietante protagonista que es como si Margot Robbie se hubiese travestido de Hugo Weaving. ‘El cuento de las comadrejas’, por su parte, es la más honrada de las cuatro – y, en cierto sentido, eso la convierte en la mejor – ya que, directamente hace un remake de una peli setentera de viejos cagándose en la gilipollez actual. Y, qué carallo, el mundo necesita más chistes for sale escritos por Les Luthiers. Yo de eso no me quejaré jamás.

Como decepción del año, me quedo con ‘Puñales por la espalda’. El señor Rian “subvertir las expectativas” Johnson hizo, para mí, una doble subversión mortal: yo creía que iba a realizar el giro que convirtiese a una historia de Agatha Christie en algo ¡divertido! Y, en lugar de eso, subvirtió mis expectativas y me hizo sufrir todos los peores vicios del Whodunnit de esa escritora que jamás podré soportar. Estamos a siglos luz de ‘Cluedo’ o ‘Un cadaver a los postres’. Y lo que es peor, estamos a siglos luz de un Doctor Whodunnit como ‘The Unicorn and the Wasp’: una sublime parodia de lo cutremente rodadas que estaban las adaptaciones setenteras de Agatha (y, aún así, ya le hubiese gustado a Daniel Craig llegarle a Ustinov a la suela del zapato).

Pero… ¡Esperen! ¡Giro de guión a continuación!

Y ahora debería escribir una frase para darle la puntilla a ‘Puñales por la espalda’. Pero, en homenaje a Rian (qué carallo, me gustó mucho su último Jedi), subvierto las expectativas y concluyo que, si ha generado tanta aceptación y premios es que estamos ante un “¿Seré yo, maestro?” de libro. Y, qué carallo, sé que es la peli que Paco pondrá de primera y yo me pregunto… ¿Para qué incidir y regodearse en las pelis en las que estamos en desacuerdo? ¿Para qué hacer eso tan feo de que yo me meta con los vengadores o él con ‘El tiempo contigo’ si estamos de acuerdo en lo esencial?

Sí, ya lo sabéis: el AMOL, o HAMOR. Siempre cósmico y ÉPICO. Y nunca más necesario que hoy en día. Por eso doy el..

Premio ‘El día que matamos al amor’, para ‘Last Christmas’

Y de eso va el deshonroso premio a este film que se podría decir que es “La peli con look de comedia romántica de Working Title que logra que ‘La casa de Jack’, si la protagonizase Hugh Grant, pareciese ‘Notting Hill’”.

Y jode dar este premio. Más que nada, porque si tiran de hemeroteca, verán que este su blog fue el primer sitio de EsP-P-Paña en el que se habló a fondo – y se cantaron las alabanzas – de Paul Feig. Pero esto es imperdonable.

Básicamente, ‘Last Christmas’ es la encarnación de una de las peores cosas del Zeigeist actual. Uno de los temas que más nos jode a Paco y un servidor de usarcedes cuando lo vemos en el cine, libros, Twitter o lo que sea: la absoluta incapacidad de la sociedad actual para saber lidiar con las relaciones de pareja. Desde el célebre eructo de “El amor romántico mata” de aquella SUBNORMAL (hala, censúrenme si pueden: aquí no hay autoridad de Twitter, Google o Facebook) de Barbijaputa a la cultura del “empoderamiento” a toda costa, lo que ha ocurrido con la pareja de cualquier sexo es lo mismo que le pasaba a Ayn Rand con la familia: es una cosa tan compleja, con tantos matices que se le escapaban a esa ultraliberal del “A es A: blanco y negro”, tan llena de compromisos, drama y diversión que… mejor no tocarla ni con un palo.

Esto nos ha llevado a un punto en que anormales como Daisy Ridley celebrasen en su momento lo maravilloso que es que “Rey no tiene love interest” (ya hija, ni conflicto, ni arco de personaje ni… NADA, oh ¡Como ‘Capitana Marvel’! ojo: el mejor momento de tu personaje es cuando le dice “¿No puedes ponerte una toalla?” a Kylo Ren, entrando en el universo Física o Química) y que las películas, hoy en día, se definan por lo que NO son o NO tienen (es de traca esa apestosa serie de ‘Modern Love’: solo con su título sabes lo que NO va a haber. Zeitgeist de mierda).

Bien, pues ‘Last Christmas’, como excelente película de su mierda de tiempo, y con la misma sutileza que cagar y mear a la vez, nos cuenta otra historia de empoderamiento de la que, qué carallo, les recomiendo que lean este *SPOILER* para no tener que verla: el personaje del chino que ven en el cartel NO existe: es una imaginación de ella porque él fue el donante de su corazón – ‘Last Christmas I gave you my heart…’ ¿lo pillan? – y él está ahí para decirle que “tienes que dejarme ir porque no puedes depender de mí” ¡Empoderamiento! *FIN DEL SPOILER* y así ya nos quitamos la necesidad de Hugh Grants de un plumazo, y de amor y de todo lo que hizo JRANDE a Richard Curtis en su día.

De pelis que son lo contrario que ésta va a haber algunas en mi lista. Que ¡por fin! comienza:

14. O que arde

Después de varios años en prisión, un pirómano regresa a su aldea. Cuando por fin llega a su casa, se encuentra con su señora madre en el huerto. Unas largas miradas, un silencio en el que la gente acostumbrada a ver pinículas ambientadas en sitios que no sean Ghalisia piensa “¿Le llamará hijo de puta? ¿Le dirá que ya no es su hijo y que fuera de mi huerto miserable? ¿Le hostiará?”.

Y la buena señora le dice lo que toda madre gallega: “¿Tes fame?”.

Lo que viene a continuación es como tomarse un tripi que, en vez de llevarte al hiperespacio, te lleva a una dimensión más aterradora y revientaserebros: el Lugo profundo. Desde el cachondeo de los aldeanos en un entierro, cuando le preguntan de carallada al pirómano “Amador… ¿Tes lume?” a la apoteosis pirómana final, en la que se ve el cutrerío absoluto en los medios para luchar contra un incendio, el espectador quedará en un estado de trance mientras se pregunta si la película le ha aclarado las causas del fuego, si la película responde a si el incendio lo provocó Amador o no, si…

Buscando respuestas…

En una película gallega. Manda carallo.

13. ‘Érase una vez en Hollywood’

Esta peli es como ‘The Last Jedi’: está tan claro lo que está mal (escenas de “dar contexto de época” que se van de madre, construcción deslavazada, duración demencial…) como lo que está fabuloso (especialmente que Brad Pitt sin camisa está algo más bueno que Kylo Ren). In short, me parece el mejor Tarantino desde los Bastardos hijos de puta, y difícilmente me pude reír más con el final. Y, qué carallo de nuevo, el revisionismo histórico de Tarantino es tan emocionante como si yo hiciese una peli de F1 en la que Vettel y el Mierda no hubiesen ganado un solo título. No digo más.

12. Los hermanos Sister

Creo que la genialidad máxima de Jacques Audiard reside en ponerle a un western el título de una canción de La Trinca. Que un servidor, nada más verlo, se pase media película cantando “Llevan colgando los hombres, un cilindrín, un cilindrín… que dicen que es para darnos gustirrinín, gustirrinín…” y que, al final, me haya dejado profundamente emocionado. Eso solo está al alcance de los gigantes, y con obras como ‘Sur mes levres’ o ‘Un Prophete’ ya sabíamos que Jacques lo era. (Como detalle freak totalmente personal: soy una de las personas que, a lo largo del año, más veces usa la palabra “Falansterio” – con justificación o sin ella – de EsP-P-Paña. Que una de las tramas principales de la peli fuese la construcción de un chisme de esos me tocó particularmente el tra-la-lá).

11. La trinchera infinita

Albert Rivera y mierdas similares os dirán que qué necesidad habrá de recordar la historia de los “topos” que vivieron emparedados, para que no los encontrase la Guardia Civil, durante casi todo el franquismo. Si entre esos “mierdas” hay que contar a frikis que solo consumen ese famoso “género” que ya está más revenido y viejuno que decir que “el cine español solo hace películas de Guerra Civil”, so be it. El caso es que, tras el bajón de ‘Handia”, han vuelto por sus fueros los directores de una de las mejores películas españolas de los últimos tiempos (‘Loreak’ : esa maravilla que les pongo a los ingleses cuando dicen que sus actores son mejores porque la cultura de no expresar abiertamente las emociones les da un ‘understatement’… “¿No expresar las emociones? Esperad, gilipollas, que os voy a descubrir una cosa llamada Euskadi…”).

Pues ahora toca afinar los oídos, hacerse al acento andaluz (cosa que no es difícil, salvo que seas un racista de mierda) y meterse en un show actoral de Antonio de la Torre y Belén Cuesta que oscila entre lo mejor del atchonburike y del género Dillinger.

O también podéis votar a Albert Rivera si esto no es lo vuestro. Aunque recomiendo el hipsterismo de hacerlo por UPyD, puestos a hacer el cretino.

10. La biblioteca de los libros rechazados

HAMOR.

AMOL.

CÓSMICO.

Demos gracias a Satán nuestro señor porque las peores cosas a nivel artístico de ese “el amor romántico mata” no hayan llegado a Francia. Será por su alergia a todo lo que venga del mundo anglosajón (sí, los gilipollas que usan la palabra “sexismo” es español se están cascando un anglicismo de libro), pero lo cierto es que el país de los lamentables filósofos postmodernos no ha caído víctima de esa cháchara (posiblemente porque es imposible leer engendros como Baudrillard, Derrida o Foucault) y son capaces de producir historias como las del simpar David Foenkinos.

Este autor ya hizo una de las novelas románticas más finstras de los últimos años con ‘La delicadeza’. La pena es que la adaptación al cine la dirigiese el manazas de su hermano y no luciese todo lo que debería. Pero eso se ha arreglado con esta ‘Le Mystére Henry Pick’: bien rodada y, sobre todo, muy inteligentemente adaptada, cambiando la coralidad del libro por centrarse en el personaje de Fabrice Luchini, el mejor actor de comedia francés ever junto con Andre Dussolier y Pierre Bacri (y que no se me olvide ese Pedro Sánchez de la Comédie Française que nos deleitó en el mejor momento de ‘Elle’ de Paul Verhoeven).

Sed fans.

Solo eché en falta mi momento favorito del libro pero… ¡lean Y vean la peli, que disfrutarán el doble!

9. Un día de lluvia en Nueva York

Hace tiempo que he renunciado a leer críticas o ver trailers: no conozco más hype que el de ‘Holmes & Watson: Madrid Days’ y procuro huir del Zeitgeist de Mierda a toda la velocidad que mis descoordinadas piernas dan. Pero hice una excepción con la crítica de esta peli publicada en eldiario. Ojo, que me parecen bien muchas de sus exclusivas de investigación y varias de sus firmas (feck, en el blog de Ignacio Escolar hay un artículo titulado ‘Vicisitud y Sordidez en el espacio exterior’) pero su sección cultural es casi tan lamentable como alguna de sus firmas invitadas (como Barbijaputa, Ruth Toledano o Suso de Toro). En concreto sus críticas de cine, televisión o libros son una especie de “Análisis de la pureza de sangre ideológica” que da mucha vergüencilla (su hit máximo de la historia fue el buscar problemas donde no los había con un “¿Y si el protagonista de ‘Call me By Your Name’ hubiese sido mujer?”)

En el caso de la crítica de peli de Woody, me relamía especialmente, pues la autora deseaba que la peli fuese la bestia negra del #metoo que Oprah Winfrey vaticinaba en la célebre tertulia del “Ronan, yo si te creo!” ( tertulia en la que, cuñadísticamente, y con la descerebrada de Natalie Portman a la cabeza, se pasaron por el forro cientos y cientos de páginas de resoluciones judiciales para lograr un linchamiento y la rescisión del contrato de Amazon).

«Pues qué quieres que te diga, Timoteo, que un poco hasta los cojones sí que estoy»

Pero, en vez de ello, lo que consistió ‘Un día de lluvia en Nueva York’ fue en ver a Woody Allen recuperando el placer de contar mil historias dentro de otras mil historias: todas buenísimas y divertidas. Y lo que muchos podrían llamar “Woody Allen con piloto automático” es, les guste o no, comedia de altísimo nivel con actores dirigidos – como siempre – de la hostia.

Me da igual el número de cretinos que se arrepienten públicamente de haber trabajado con Woody – sea el prota de esta peli, la contumaz Rebecca Hall, que tuvo tiempo de sobra para leer resoluciones judiciales, el mierda de Colin Firth (inglés, claro) o Mira Sorvino, que creo que aún no se ha animado a devolver su Oscar por ‘Poderosa Afrodita’, ya que está – al final ‘Un día de lluvia en Nueva York’ es una peli de un genio que, sin ampulosidades, no tiene rival cuando hace bien las cosas.

Y qué pena que la de Polanski no se haya estrenado en diciembre, por aquello de seguir echando sal en las heridas.

8. Sombra

Zhang Yimou, después de algún bodrio y algunas mediocridades, vuelve por la puerta grande con una especie de mezcla entre el drama palaciego de ‘La maldición de la flor dorada’ y la épica y los giros de guión de ‘La casa de las dagas voladoras’. Un consejo: el arranque, excesivamente reiterativo y verbalizado para explicarte bien a fondo el pifostio en el que consiste la película, es bien durito. Pero una vez nos metemos en el terreno de psicodrama sexual chungo con unas escenas de hostias cuya plasticidad convierte a las pelis del MCU en ‘Brácula: Condemor 2’, esa espera queda más que recompensada.

7. Gracias a dios

François Ozon sigue siendo un finstro impredecible sin dos pelis iguales. El autor de obras maestras como ‘Swimming Pool’ o ‘La Maison’, se mete en el terreno de los abusos sexuales de la Iglesia católica y lo hace con una seriedad que deja a pelis como ‘Spotlight’ reducidas a puro circo presentado por Pablo Motos. Donde un director norteamericano necesita a su protagonista heroico para destapar periodísticamente los abusos de la Iglesia, Ozon saca lo mejor del cine europeo: hace de las víctimas los protagonistas en una estructura que va cambiando el foco y el protagonista cada veinte minutos. No solo funciona de maravilla, con mucha seriedad y sobriedad, sino que tiene el momento atchonburike del año en el que una víctima quiere enseñar varias fotos de su pene a otra persona. No explico más, porque uno no sabe en qué momento se pasa del atchonburike a la chunguez más absoluta. Ese mundo de matices es el triunfo de esta peli.

6. El tiempo contigo

¡Y Japón es el otro refugio de la comedia romántica en este tiempo en que vivimos! Manda huevos que tenga que serlo un país tan increíblemente enfermo, pero puede que hayamos acabado peor que ellos, y que resulten hasta razonables por comparación. Si la última gran peli de amores de imagen real fue ‘My Sassy Girl’, la animación nos ha dado cosas como la increíble ‘Your Name’ y, ahora, este director vuelve con otra peli demencial con un final Épico que ‘Capitana Marvel’ no sabe hacer y no puede hacer: porque solo el HAMOR nos lleva a una dimensión alternativa cual salvapantallas de Windows 95 para terminar cayendo entre satanes japoneses y desbaratar el tiempo de tal forma que Greta Thundberg tenga que pasarse del death metal al black metal.

5. Jocker

No digan Joker: digan Jocker. Que es el que, en una relación gay carcelaria, se dedicar a dar por culo sin nunca recibir. Que creo que es de lo que va este film.

Hay muchas cosas que celebrar de este remake de ‘El rey de la comedia’ y ‘Taxi Driver’ que es netamente superior a la obra de ese abrurridísimo y sobrevalorado meapilas italoameticano. Empezando por cómo Joaquin Phoenix logra que la evolución de su personaje evite que la peli no sea reiterativa y terminando por el mejor meme de internet del año: el del Jocker bailando en las escalera mientras dicen “Cuando tienes que ir a matar a Batman pero, de repente, suena un cumbión”. Gracias a eso me pasé toda la peli cantando el ‘Colegiala’ de Luis Miguel o, sobre todo, ‘Agradecida y emocionada’ de Lina Morgan. Y así me blindé contra todos esos debates mongólicos que si los incels por aquí y por allá.

Es lo que tienen estos tiempos panfletarios en los que vivimos: no solo sufren las historias de amor, también hay que hacer panfletos bien masticaditos para cretinos. Y, claro, eso de que no haya un “centro de gravedad moral” que diga lo que es bueno y malo, asusta. Y no te digo si tu prota es un psicópata y tu peli comente el pecado de no ser un rollo como ‘Taxi Driver’. Las cabezas estallan y lo mejor que se puede hacer es no enterarse de la existencia de esos tontainas para que no te salpiquen.

4. Historia de un matrimonio

¡Por fin! Netflix hace su primera peli realmente BUENA. Salvando las distancias, estamos ante algo del tipo ‘La habitación del hijo’ de Nanni Moretti. Es cierto que la muerte de un hijo es algo peor que un divorcio, pero las dos son películas tan honradas, reales y terroríficamente bien interpretadas (joder qué buena puede ser Scarlet cuando le escriben personajes que son algo más que estar buena, pero ya sabemos el terror que le tiene el MCU a las vaginas) que uno se plantea “¿De verdad que quiero meterme en el mal viaje de ver ESTO?”. Y, como en ‘La habitación del hijo’, la ‘Historia de un matrimonio’ de Noah Baumbach, logra tener un final sublime, inesperado (¿cómo darle un fin a esas historias?) y elegante. Aviso: es imposible no llorar (aunque, felizmente, no soy target de esta peli como si lo fui de otra maravilla de Baumbach: ‘Mientras seamos jóvenes’, un artefacto perverso hecho para removerme hasta lo indecible).

Como desafío al zeitgeist de esta época, aquí no hay empoderamiento ni un opresor heteropatriarcal, sino la historia de dos buenas personas que sacan lo peor de sí mismas, y la pena por lo que no pudo funcionar. La peli va con los dos: eso debería ser lo lógico, pero en estos tiempos llega para ser de las mejores películas del año.

Nota: el momento en el que Adam Driver canta está rodado con una sencillez que hace que te remueva mil veces más que los diez horrorosos y ampulosos minutos finales de esa peli vacía y de personajes horrorosos que es ‘La La Land’. Pediría un Oscar para él si no fuese por la peli que ahora llega al podium.

3. Dolor y gloria

Podría decir que Almodóvar ha conseguido la película sobria que no le salió en ‘Julieta’ o la gran película autobiográfica redonda y barroca que no le salió en ‘La mala educación’. Podría decir que su espíritu ‘Mi fragancia, mis reglas’ pocas veces dio lugar a más momentos memorables. Podría decir que la historia de meterse caballón para luchar contra los dolores de espalda hermana insospechadamente a Almodóvar con Philip Anselmo de Pantera.

Pero solo diré una palabra:

ANTHONIO.

El Oscar, el Premio Nobel de la Paz, la presidencia del Gobierno, mi culo…

Todo para ANTHONIO. ¿Está claro?

Y una cosa más:

ANTHONIO.

2. La favorita

Si me conocen, ya saben que tengo muy clara cuál es la mejor película de todos los tiempos: ‘Showgirls’.

Han tenido que pasar casi 25 años para que pudiese disfrutar de un remake a su altura, pero han valido la pena. Cada uno de ellos.

Y bola extra: ya saben de mi asco absoluto por lo que llamo el ‘Cine Brexitero’, ese revisionismo histórico que los ingleses hacen de su basura de historia, inventándose una arcadia que jamás existió y a la que dicen que van a llegar (cómo esas pelis se estrenan en EsP-P-Paña is beyond me). Pues, en este contexto es cuando ha tenido que venir un griego hijoputa experto en martirizar sin compasión a sus personajes para poner a toda la corte inglesa en el váter al que pertenecen y de donde nunca debieron salir.

Gracias, Logaritmos, por esta maravilla.

1. Parásitos

Y otra espera no tan larga llega a su fin. Después de tonterías como ‘Snowpiercer’ y ‘Okja’, Bong Joon Ho vuelve al nivelón de ‘The Host’ y, sobre todo, ‘Memories of Murder’. Ese tono que tan cómodo se siente en una secuencia de Paco Martínez Soria y al que le cuesta una milésima de segundo pasar a Cronenberg es algo que solo un finstro como Bong domina y… ¡ya eran demasiados años sin disfrutar algo así!

Redondéenlo con el detalle de que la mejor peli del año ha sido la que ha ganado la Palma de Oro en Cannes y el resultado es confirmar ese axioma de ente su blog de que vivimos en un universo con catorce dimensiones espaciales y dos temporales.

Y, como bello bonus track corrupto, decir que lo bien que ha ido este film en EsP-P-Paña ha sido algo muy bueno para los amigos nuestros que la han distribuido: Clara, Tito, Ferrán ¡Enhorabuena! ¡Os lo merecéis! ¡Y por un 2020 en el que os volváis a forrar con la finstrada del año!

Las de Lady Di:

1 – Star Wars: The Rise Of Skywalker

No podía encabezar mi ránking otra película distinta a esta. No soy neutral. Me vale cualquier cosa que salga del rancho Skywalker. O de la nariz de Abrams.

Es que mirad esa forma de po…

Los haters dirán que no ha sido el cierre que nos merecíamos, que si el fan service abunda a lo largo del desarrollo de toda la trama, etc. Pero qué queréis que os diga: ahora miramos Return of the Jedi con la perspectiva completa. ¿Qué habría pasado si estuviéramos en 1983 y acabáramos de salir de ver esta peli? Pues que seguramente nos habríamos quejado de que no respondía a todas nuestras preguntas. No os discuto que haya agujeracos de guión, que los hay, y que yo misma no me esperase algo más. Pero es muy difícil cerrar un ciclo de algo que no está escrito y que además tiene un universo expandido tan amplio. Ahí lo tenían mucho más fácil los Harry Potter o los Hobbits.
Y salen los Ewoks. ¡Y sale Wedge!

2 – Joker

Hasta el estreno de Star Wars esta era mi top1. Como la del 120% de la población, supongo.

Vivo con tu madre en un castillo

Es la peli que gusta a los fans de DC y a los que no se han leído un cómic en su vida, así que tan mala no será ¿no?. Y si no le dan el Oscar a Joaquín Rafael Phoenix (antes conocido como Leaves Phoenix, LA FANTASÍA) yo ya no creeré en nada. Además me da mucha esperanza pensar que alguien pueda hacer lo mismo que hace Arthur Fleck a Murray Franklin en la tele española.

3 – Doctor Sleep

Puede que sea la LOGSE pero el caso es que me lo paso piruleta leyendo libros de Stephen King. Y justo a principios de año me leí esta continuación de “El Resplandor” que daba bastante mal rollo. Falta de promoción, quizá, pero el caso es que un día vi el trailer por casualidad y lo poco que mostraba se parecía bastante a lo que había leído. Una vez vista os digo que si os gusta este tipo de historias vais a gozar, además el director Mike Flanagan consigue una atmósfera agobiante como ya nos demostró en la serie “La Maldición de Hill Haunting”. Ewan McGregor está sublime (no le quiero casi) y Rebecca Ferguson se sale.

“No vuelvo a beber”

4 – Rocket Man

La mejor peli musical de estos últimos años no ha sido “A Star is Born” o “Bohemian Rhapsody”. Ha sido el dedicado a la señora de Valencia: Reginald Dwight. Tiene justo lo que eché de menos en el biopic de Freddy Mercury: los golpes de realidad. Y eso que aquí están edulcorados, pero joder, la vida de Elton fue un camino de baldosas amarillas en todas regla.

Otra cosa que se agradece (o al menos yo) es que sean los actores los que ponen las voces a la hora de cantar: aunque haya autotune no “canta” tanto como en “La Bella y la Bestia”

5 – Puñales por la espalda

Aquí una joyita que pasará desapercibida porque no encaja en el tipo de producto que se consume actualmente en las carteleras. La historia policiaca al estilo de Agatha Christie pero con toques de humor que a veces dejan reminiscencias a “Un Cadáver a los Postres” aunque se queda por debajo. Que las cosas claras.

Es que ADORO esta peli

El “culo de América” lo hace muy bien, tanto que la cuenta oficial de Twitter de la película se cambió el nombre para llamarse “Apreciación a los Jerseys de Chris Evans”. Ana de Weapons está muy bien (y además es guapa hasta sin proponérselo) y el portero de discoteca que a ratos hace de 007 hace una especie de Poirot que encaja perfecto. Todo el reparto es cojonudo. Y la atención a los detalles es maravillosa. Eso, un placer verla.

6 – Avengers: Endgame

Vamos a otro cierre de saga. Esta la pongo por los “feels” y porque sale Loki. Ah bueno, es lo mismo ¿no?.

Hola vengo del pasado y te traigo un teseracto.

Ahora en serio, me pareció un cierre casi perfecto a las aventuras de nuestros amigos. Lo que no soluciona es el asco que le tengo a Hawkeye. Lo siento, pero es que no puedo con él.

Ahora lo que pasa es que tengo mucho susto con la fase del MCU que empieza. Que ya tengo una edad y no estoy para mucha sensación fuerte, con ser del Atleti me sobra.

7 – Once Upon a Time in Hollywood

O “La Peli de los Podólogos”. Lo que le gusta un pie al guarro de Tarantintino. Dejando eso aparte, creo que es una peli excelentemente ambientada, con una música cojonuda (como siempre) y donde Pitt y DiCaprio están sublimes. ¿El “pero”? le habría dado un poquito más de importancia al Manson.

Que además aprendéis ciencia

8 – Le Mans 66

Otra que ha pasado sin pena ni gloria por la cartelera y me da mucha pena, por eso la pongo en mi top. Y porque me gusta mucho oír un coche a toda velocidad, no como suenan ahora los de la F1, que parecen tábanos. Again, ponme una historia que transcurra en los ‘60 y me tienes casi ganada. Christian Bale delgado sigue dando mucha grima. Y qué queréis que os diga, esta historia quizá no tenga la carga dramática de “Rush” pero a mi me ha resultado bastante más entretenida. Las coñas de Shelby a los de Ferrari en los boxes son una fantasía. Y también me gusta ver cómo un trepa sale derrotado. Al menos en la ficción pasa.

Mi cabeza funciona así

9 – Us

Peli que nos convenció a muchos para ir a verla su director, que nos había dado “Déjame Salir”. Pues eso mismo pensé yo cuando se les empezó a ir la olla en el último acto. Pero hasta ese momento la historia engancha. Sale sangre. Sale un parque de atracciones retro. Podría ser la crítica de “Stranger Things” pero añadiendo unas tijeras.

Awwwwwwwwww

Pero os recuerdo: el nivel de emporramiento del final es similar a “Cabin in the Woods”. Y eso es bueno.

10 – John Wick 3

La saga por la que Keanu Reeves merece ser recordado y no la otra. Madre mía qué gozadera salir de un día complicado en la oficina y ver este tipo de películas. Hay mujeres a las que les funciona “50 Sombras de Grey”, a mi me funciona Juanito Oui. Además entiendo su motivación: yo también habría empezado a matar porque asesinaran a mi perrete chico. O a baby yoda.

Mataría por ti. Y lo sabes.

Las de Cava Baja:

Un año más y, como no podía ser de otro modo, más de una película puede que no aparezca en esta lista porque no doy abasto y no puedo con la vida, así, en términos generales.

Mi 2019 en imágenes. ¡Qué tierno!

En este caso, quien ha sufrido mi inmisericorde falta de visionado ha sido, sobre todo, el cine de ESSSSSSSSPPPPPPPPPAÑA. Ni Dolor y gloria, ni Mientras dure la guerra; Feck! Ni siquiera la última de Sorogoyen. Total, que nada patrio en esta lista. Sumemos la última de Woody Allen, Upgrade… que seguro que aparecen en otras listas y eso que os lleváis, y podemos pasar tranquilamente a las menciones de rigor.

Mensiones

Cinematográficamente hablando, puedo definir el año como una montaña rusa, no de emociones, que es una cursilada, sino de calidá. A inicios de 2019 la cosa empezó muy bien, hubo una cierta bajona y, de pronto… BUM. Comenzaron a salir cosas chulísimas de debajo de las piedras. ¡Y el enero de Oscars que nos espera tiene joyazas!

Aun así, me gustaría recordar películas como Capitana Marvel, flin feminista que cambia la obviedad por la naturalidad y sale ganando con una muy buena trama de acción y amistad. O como Historia de un matrimonio, demasiado larga, con una estética muy de telefilm, pero que tiene a un Adam Driver y a una Laura Dern cuyas interpretaciones bien podrían valer un Oscar. Si no fuera porque el Oscar se lo va a llevar el JOKER. Hasta el de Laura Dern si dejamos a más de uno.

¡Atreveos, hijos de p…!

Y ahora toca hablar de El Irlandés. A pesar de no verla en una sala de cine, como soy una ansiosa, me la acabé tragando del tirón. Y hete aquí que me pareció infumable, pesada, aburrida hasta decir basta. No es la primera vez que pienso que Scorsese tiene serios problemas de ritmo, pero El irlandés ha podido conmigo. De ella salvo a Joe Pesci, que es más bonico que las luces de Navidad de Vigo y se come con patatas cada una de sus escenas. Pero la adaptación lineal así a choflón no me ha parecido acertada, así como el casting entre épocas, que no me convenció a pesar de los intentos del CGI por enmendar el aspecto de los actores, haciendo que parezca que tienen cuarenta años cuando tienen veinte y, como diría el gitanito Peláez de Gomaespuma, asín sucesivamente.

El Irlandés, la buena.

Venga, a por la lista.

15. Vice (El vicio del poder)

Una de las tendencias de este año podría ser las geniales actuaciones que levantan una película con guiones apañados, pero, en algunos casos, un pelín simplones. El vicio del poder nos puso delante a un Christian Bale que, sin necesidad de un maquillaje chanante, nos hacía ver a Dick Chaney. Soy una de las defensoras de que Bale se llevara el Oscar de 2018, pero como no hacía playback, su labor actoral parecía decrecer. A pesar de todo, la película merece la pena, sobre todo cuando se escucha la interesante banda sonora, que parodia la típica música noventera y dosmilera de las películas gubernamentales patrióticas. Sátira pura y dura disfrazada de falso orgullo patrio. Un resumen perfecto y abstracto de la era Bush.

14. Doctor Suéñido

Me da mucha pena el hostión que se ha llevado esta cinta en taquilla, sobre todo porque creo que mucha gente no la ha valorado por sus grandes méritos:

En primer lugar, es una buena adaptación de la novela de Stephen King, cosa que, viendo Cementerio de animales, no parece tan fácil. Los efectos especiales funcionan muy bien a pesar de su sencilla apariencia, y la villana se sale por los cuatro costados. Es cierto que le sobra metraje, pero ya os aviso de que eso le va a pasar a más de una película de esta lista.

En segundo lugar, es una muy buena continuación de El resplandor. Flanagan comprende perfectamente el drama familiar que se presenta en forma de relato sobrenatural y le saca partido a la historia de Danny, centrada en el alcoholismo y la búsqueda de redención.

En tercer lugar, es un homenaje más que correcto de la película de Kubrik, quien centraba la historia en la figura del padre y la hacía girar en torno a la locura. Las escenas en el hotel, vistas por ojos nuevos y ajenos, enlazan perfectamente con la trama central del film. Incluso la explicación de que el Overlook es un ente malvado en sí mismo me parece muy importante.

Y si aún no estáis convencidos, podéis ir buscando el puntazo de humor de la peli, que no es otro que la señora viejuna que tanto miedo daba en El resplandor del Stanley. Al final, encontrártela en el baño no da miedo, sino que más bien te arranca un: “¡Qué pesada de mujer!”. Doy fe de ello porque me salió del alma y un hombre sentado a mi lado se descojonó sin control. ¡Todo méritos! ¡Todo ventajas!

13. Érase una vez… En Hollywood

Si os digo que la última de Tarantino es una película fallida, muchos me daréis la razón. Pero no podemos negar que tiene puntos brillantes, sobre todo a la hora de plantear el guion y algunas partes de comedia grotesca, de esa que este señor enloquecido hace tan bien, a pesar de que lleve ya tres pelis queriendo redimir la Historia a base de placebos ficcionales.

La Historia del mundo por Tarantino. ¡HALSIÓN!

Comprender el homenaje que el tío se marca al Hollywood de hace ya muchos años, ver cómo la aparición de Margot Robbie/ Sharon Tate tiene mucho más sentido del que parece, disfrutar de un Brad Pitt en estado de gracia (y nunca mejor dicho), fijarse en los detalles que te van indicando que todo es una broma de mejor o peor gusto. Y la niña, esa niña diabólica y maravillosa…

A la película le sobra metraje por los cuatro costados, pero no es tan horrible. Hay que escudriñar un poco, pero es Tarantino. Si no sacásemos aunque fuera un rubí, no sería él.

12. Infiltrado en el KKKlan

La historia, desde luego, tiene una premisa genial. Los protagonistas están de diez (Adam Driver de nuevo, yo no digo nada) y el guion tiene momentos memorables. La única pena es el final, con un corte muy abrupto que pasa a una coda plagada de obviedades. Pero vamos, que ojalá todos los guiones con errores así fueran como el de Spyke Lee. ¡Qué buen sabor de boca deja siempre una buena sátira!

11. Ha nacido una estrella

No tenía la más mínima expectativa cuando fui a ver esta película al cine. Quizá fuera por eso, pero al salir me pareció una película muy maja y más que decente, lagrimitas incorporadas y todo. He de decir que Lady Gaga me gustó mucho en el papel y que, a pesar de las muchas versiones que hay de esta misma historia, la de este año es de las mejorcitas. ¡Llorad, emocionaos y poneos ñoños, que falta nos hace a todos!

10. Midsommar

¡Qué boda sin la tía Juana yo poniendo otra película de terror! Midsömmar es muy distinta a Hereditary, pero tiene muchas virtudes (Con permiso del cocodrilo de Alexandre Aja, que no me ha dado tiempo a ver). Desde las referencias culturetas que solo podréis saber viendo la película con un frikardo de la Historia como mi hermano, hasta el grotesco absoluto que provocan la forzada empatía de los paganos suecos frente al paletismo ilustrado de los americanos. Para mí la cinta tiene mucha fuerza y, no nos engañemos, hacer terror es complicado, pero el terror a plena luz es aún más complejo. Belleza estética y mal rollo con reflexiones en espejo de Hereditary. Recomendadísima, hoygan.

La Ofelia de Waterhause y esto, jugando en la misma liga.

9. Los dos Papas

Muchos dirían que una película de dos ACTORAZOS hablando es un rollo. Puede ser, pero en este caso, es mi rollo absoluto. ¡Qué bien están ambos! Pero, sobre todo, ¡qué bien habla Jonathan Price con acento argentino! El choque de dos visiones contrapuestas da paso a una serie de reflexiones sobre el arrepentimiento, la responsabilidad y el lado humano del papado.

Me ha dado cierta pena que la película se centrara demasiado en la vida de Bergoglio y menos en la de Ratzinger; pero pensad esto: la entrada de los cardenales al cónclave a ritmo de Dancing Queen, la fanta de naranja, el mundial de fútbol y las referencias a Rex, un policía diferente. ¡La combinación sórdido-religiosa del año!

8. Rocketman

Soy de esos extraños seres frikérrimos que, sin ser fan fatal de Elton John, prefiere esta película por encima de Bohemian Rapsody: No es agiográfica, tiene momentos de metáfora y fantasía estética, hay locuras de vestuario, concepto, coreografía… Es una maravilla de musical como hacía tiempo que no veía.

Eso sí, todos sabemos que a Taron Egerton lo le van a dar el Oscar porque JOKER AGAIN, y porque el malvado Elton no tuvo la delicadeza de morirse para que otros interpretasen sus playbacks. ¡A quién se le ocurre interpretar, cantar y bailar! ¿Qué es esto? ¿Perros y gatos cohabitando con un CGI de mierda?

Biopic musical, ¡ahora hablas mi idioma!

7. Joker

Sí, de acuerdo, me estoy poniendo muy pesada con el tema del Joker y los Oscars y parece que no me haya gustado la película. Y nada más lejos de la realidad. Banda sonora raruna e incómoda, una gran interpretación y una nueva lectura de la era Trump, que nos está dejando un cine muy majo y con bastantes mayúsculas.

En las sociedades enfermas hay gente enferma. El problema no es que los haya, el problema no es que germinen, sino que la masa los tome como ejemplo y los corone como faro, luz y guía de una revolución violenta y llena de descontento. A pesar de que ese descontento lo causen y alimenten personajes como el Thomas Wayne de Intereconomía (¡Madre, qué hallazgo!), seguir a un loco es seguir a un loco. Y no hay realidad buena ni camino bueno. Un mensaje nihilista, triste y oscuro, sí; pero genialmente planteado, ejecutado y rodado. No hay más motivos, señoría.

6. Vengadores: Endgame

Marvel nos había traído el final de la fase tres de la mano de ‘Sipderman, llévate la rebequita de viaje por si refresca’. Esa película tiene el meritazo de que un villano con una pecera en la cabeza quede bien e infunda respeto. Así que nada de meterse con ella.
Sin embargo, los Vengadores se han despedido por la puerta grande, con viajes en el tiempo, humor, redención, aventuras locas, el Thor panzudo, la Capitana Marvel repartiendo bofetones a diestro y siniestro, sacrificios, lagrimitas y…

Y punto. No hace falta nada más

5. Yo soy Dolemite

Una comedia de buscavidas mezclada con el blaxplotation. ¿Qué puede salir mal? Hagámonos la misma pregunta que Dolemite. Pensemos que “¿Por qué no?” a veces es mejor que “¿Por qué?”. Ir a por todas no es tan malo. Hacer reír a la gente con tus burradas, tampoco. Ser Eddie Murphy y que te nominen al no-Oscar porque JOKER JODER QUÉ CANSINISMO por tu sensacional interpretación de un pedazo de FISTRO… Eso… es calidad humana y hamor sin límite.

4. Puñales por la espalda

Parodiar es difícil. Parodiar a un clásico es jodidillo. Pero parodiar a Agatha Christie después de estupendas cintas como Un cadáver a los postres o Cluedo es una empresa casi imposible.

Por eso me gusta tanto esta película. Destila humor sutil mezclado con chistes de vomitonas. Se ríe del mundo pijo en todas sus variantes: la de “yo noy nazi, pero…” y la progre con ínfulas. En esta película los puñales vuelan, no se salva nadie y, por salir, sale un razonamiento deductivo basado en los donuts. ¿Qué enseñanza moral nos deja todo esto?

Tu bilis puede ser muy mala, pero siempre podrás canalizarla a través del arte y el humor.

Ahí es nada.

3. Munhesitas

Leía una crítica hace poco que decía que esta versión era innecesaria, aunque buena película. Yo creo que hay versiones que no se hacen necesarias o innecesarias hasta su visionado, y, como frikarda absoluta y admiradora absurda de Jo March que soy, toda versión me parece poca. Y esta, una de las mejores.

Precisamente, la nueva Mujercitas es genial porque le da un tratamiento nuevo a la historia sin perder la esencia de la idea principal. La novela tenía elementos más o menos latentes que salen a la luz, quedando más claros y cobrando mayor relevancia. Todo ello rodeado de crinolinas, corsés, editores gilipollas, Alexander Desplat molándose, Laura Dern (Queréis matarme, cabrones), Meryl Streep, Er Timothei, Florence Pugh, CHOCHA…

¡Corre, CHOCHA!

Id a verla, que el ñoñismo no está reñido con la modernez.

2. La favorita

Ha sido mi película favorita durante casi todo el año, pero al final se ha quedado a un pasito. Interpretaciones magistrales, porque las tres patas de este regio banco están para salir a corriendo a darles un abrazo; una historia sobre el ascazo de la condición humana, la venganza, los intereses creados, los celos, la deslealtad… con una luz que te caes de espaldas, una estética fantástica y, cómo no…

Los CONEHOS.

¿Suena mal? Un petit peau… pero no me parece desacertado…

1. Parásitos

Hablaba hace unos párrafos del grotesco. Si Midsommar no es vuestro rollo, aquí lo tenéis para dar y tomar. Tres giros de trama que te hacen alucinar: una mezcla sórdida que refleja a la perfección el sistema clasista surcoreano. Un baño de realidad a través de una ficción que la supera y que da risa… y pena. Mucha pena. Y risa. Mucha risa también.

Dicen que Joker es la peli del año… sin ser la peli del año. No hagamos caso. De momento, tenemos esta joya que se merece todo lo bueno que le den, y lo que en nada llega a España, reflejo de un año de cine en el que la sátira, lo grotesco y las buenas actuaciones han dado fruto, y del mejor.

LOS DOCUMENTALCIOS

Poquitos este año, pero buenos, no sus quepa duda, seres:

Free Solo se llevó el Oscar, y no es para menos. Porque las historias americanas de superación personal son muy bonitas, pero si se centran en un señor que solo es feliz escalando y partiéndose la crisma, son mucho mejores. Atención al momento drama de “Mi novia me puso la cuerda un poco floja y me caí por su culpa. Creo que la voy a dejar”. Taradez en estado puro.

El caso Alcásser es controvertido, desagradable. Es un reflejo muy bueno ya no solo de la investigación del crimen que marcó a una generación (sobre todo de chicas jóvenes), sino de los inicios de aquella televisión basura que cada vez se mostraba con menos pudor. Bambú lo consiguió con El caso Asunta y, sin ser este mejor que el primero, da en el clavo.

El pionero también es Historia sórdida de España, pero de la que te hace plantearte por qué había y hay gente que sigue admirando la figura de Jesús Gil. Me gusta la ecuanimidad que intenta transmitir, los múltiples testimonios y la cantidad de información aportada en todos los sentidos y direcciones. Merece mucho la pena.

Of fathers and sons no es el primer ni único documental sobre el ISIS y las guerras de Oriente Medio, pero es de los mejores que he visto nunca. Vivir con un líder del Estado Islámico es una cosa, ver cómo sus hijos viven en un entorno de violencia, destrucción y fanatismo te deja con el corazón encogido. No necesita nada más que ponerte las imágenes delante, pero solo con eso se entiende todo. No hace falta más, os lo aseguro.

Period. End of sentence es mi documental del año. Para empezar, es un corto que se llevó el Oscar de 2018. Ver a las mujeres de la India trabajando en una industria de la que se tiene un total desconocimiento en su cultura, sobre un tema que es un completo tabú, impresiona. Pero verlas luchando para cambiar las cosas impresiona aún más. Hay muchos problemas, pero el mensaje de fondo es positivo.

¡Feliz 2020 y felices palomitas!

Por un año más de mucha sordidez y felicidad. Incluso de vicisitud, que es algo que enriquece la vida. Sus queremos.

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