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Ente Onvre: Adam Rifkin

De la serie B se sale. Con mucha suerte, esfuerzo, dedicación, peloteo, networking y crisco se puede lograr llegar al mundo de los presupuestos holgados. Porque eso es lo que buscan casi todos los que se dedican al cine. Nadie quiere quedarse en los dineros escasos, el cátering de bocadillos de chope, los equipos de becarios y el no saber si podrás pagar a tu proveedor de coca la que ofreces a la gente famosa para intentar precisamente salir de ese pozo.

Claro que el mundo del cine es muy complejo y siempre puedes volver a la mugre primordial de la que saliste. O, cual Travolta de la vida, regresar a lo alto. Y poco a poco volver a la caspa. Bueno, él no, que hace años que lleva pelucón.

Su primera frase en la película es «TENGO CACA». Lo juro.

Pero a mí lo que me fascina es la carrera de gente que claramente elige ir dando tumbos de un lado al otro. Vamos, que esto debería haber sido un artículo sobre Larry Cohen. Un tipo recientemente fallecido cuya filmografía (sea como guionista y/o director) incluye:

Una superproducción con Jason Statham
Una peli de un bebé mutante asesino
Una peli sobre un dibujante de comics en la que Stan Lee tiene un papel importante
Una peli sobre una serpiente alada gigante con David Carradine de prota
Una peli sobre un yogur asesino.
Esto último no me lo he inventado.
Una secuela de Los Siete Magníficos
Una peli de un policía deforme asesino
Varias blaxploitations
Un thriller judicial de la Disney con Don Johnson dirigido por Sidney Lumet
La última peli de Bette Davis completada usando el recurso de que ‘se echó un hechizo y ahora es una tía buena’ cuando la actriz ya no podía más.
Un thriller de Joel Schumacher con Colin Farrell
UNA PELI CON UN YOGUR ASESINO DE LAS ENTRAÑAS DE LA TIERRA. Que, cojón, quiero que quede claro que eso existe.

Entonces, Paco, ¿por qué no escribes de Larry Cohen? Pues porque es un tipo bastante conocido entre fans del cine extraño. De hecho, hace dos años se estrenó un documental la mar de cuco en el que cuenta toda su vida o más o menos lo que él piensa que queda más bonito relatar. Que hay que creerse la mitad, pero lo de rodar con Andy Kaufman disfrazado de policía sin permiso y de estrangis en medio del desfile POLICIAL de San Patricio y que éste sacara un arma y no acabaran todos, bien muertos, bien en la cárcel, es un milagro del cine de guerrilla y la desvergüenza bien entendida. Que lo normal para grabar sin licencia es hacerlo a escondidas como Ed Wood con medio equipo mirando a ver si pasa un poli. Pero aquí TODO ERAN POLIS:

De esta manera, continuamos la tradición de Vicisitud y Sordidez de llevar una página hablando de algo que no es el objeto del post. Porque hoy quiero contaros la historia de otro onvre menos conocido, pero con paralelismos con la carrera del mítico Cohen. Ambos empezaron en el cine barato, ambos dieron tumbos entre guiones de grandes producciones y películas vergonzosas, ambos hicieron cine familiar y ambos desconocían el término ‘control de calidad’. Esto es: gente que vive para el cine. Gente que lo que quiere es hacer pelis sin parar y que, contra todo pronóstico, lo consigue sea con un gran estudio o sea, al menos en el caso de Rifkin, con un crowdfunding.

La primera vez que ente onvre entró en mi órbita no fue con una gran peli. Lógicamente. Que ya me conocéis y sabéis que mi cerebro sólo registra fielmente todo lo que sea lamentable o todo lo que sea pelirroja. Para el resto, me tengo que esforzar, que no doy para más. En los albores del mundo del cine colonoscopia en internet se puso bastante de moda hablar de una bazofia titulada ‘The Invisible Maniac’ como una de las peores comedias de instituto de los 80. La película, que es, efectivamente, rigurosamente insoportable, estaba dirigida por un tal Rif Coogan. El hecho de estar firmada con pseudónimo me hizo pensar que lo mismo tenía una carrera de la que NO se avergonzaba. Lo curioso es que el motivo de no firmar con su nombre, según ya leí en su momento (y que sigue estando en la IMDB), era que esas pelis de coña ‘eran para pasarlo bien, por edificación personal’. Esto es, que no sólo no se arrepentía de hacer una peli de tetas sin gracia sobre un violador asesino invisible en la que la mejor actuación es de la actriz porno Savannah (nunca olvidemos su grandísimo papel y mejor uso de la piruleta en ‘En defensa de la muy puta’, cumbre del porno noventero), sino que además era LO QUE LE MOLABA.

Lo cual es divertido si te das cuenta de que su anterior película, firmada con su nombre, es una pretenciosidad cultureta con diálogos improvisados por dos actrices puntuada por poemas escritos por… Charlie Sheen. Fue su segunda ovra y ya se estaba juntando con los más jrandes de la historia del entretenimiento y el puterío.

A ver si se me pega algo de CharliNO ESO NO!

Pero, en esos primeros tiempos del internet casposo, nadie sabía de la existencia de ese proyecto artít-tico. Aquí se trataba de declarar lo mucho que se había sufrido con ‘The Invisible Maniac’. Que sí: que es espantosa. Sobre todo el protagonista y los efectos especiales que harían que los que hicieron la peli de Universal del 33 le dijeran: ASÍ NO, ADAM. ASÍ NO. Además, la interpretación del protagonista, cuya ilustre carrera se restringe a esta peli y un día que salió con los compañeros de oficina a un karaoke y vivió intensamente su versión de ‘I would do anything for love, pero no te la voy a chupar’ de Meat Loaf, no anima mucho a seguir viendo la peli. Cosa que no se puede decir de la otra cinta que lo hizo popular en los primeros tiempo de la cutresfera internetera. Ahora algunos la llaman ‘cine de culto’, porque por supuesto que hay gente suficiente para alabar cualquier peli excéntrica, pero en los primeros años se la consideró una vergüenza para todos los implicados. Esto es, Bill “GAME OVER MAN” Paxton, Judd “Una vez fui sex symbol adolescente” Nelson, Lara “Anorexia is not Cool” Flynn Boyle, Rob “La próxima vez les pido el carnet” Lowe y James “Yo estuve en El Padrino” Caaaaaaaan. Porque para mí siempre se leerá como si al Capitán Kirk le hubieran acabado de matar a su hijo.

Tal reparto es el que consiguió Rifkin para una película que parece escrita por un chaval de 19 años que ha visto algo de David Lynch y piensa que es lo más EXTREME and RADICAL del cine. Básicamente porque está escrita por el director cuando tenía 19 años. Eso explica que se trate de un filme sobre un cómico malo con cara de que le faltan dos patatitas para el kilo que cuenta chistes espantosos ante gente que ni sonríe, pero aun así le dan trabajo (todo a base de planos que parecen como si ‘Terciopelo Azul’ se hubiera rodado en un asilo que al mismo tiempo funciona como basurero). En lugar de empezar a matar a gente y comenzar una revolución de desfavorecidos dispuestos a seguir a un loco asesino (que en algún momento había que meter una referencia a ‘Joker’ y por qué no ahora), lo que le pasa a éste es que se echa de amigo a un acordeonista y, sí: le sale una manita en la espalda que se convierte luego en un brazo.

De ahí el título español de ‘Marty, El Chepa’, porque todos sabemos que Pablo iglesias realmente anda tan encorvado porque lo que tiene detrás es un tercer brazo con el que va levantando el dedo corazón tras cualquier reunión con Pedro Sánchez.

‘The Dark Backward’, pues ese es el título original, toma la ruta del surrealismo por el desvío de la mugre. Todo da asquito. El pelo de Nelson, en plan cortinilla Anasagasti, parece que se puede desengrasar y con lo que sale freír croquetas para una boda. Por algún motivo, Paxton no se lava en toda la peli y se dedica a follar a obesas porque si Lynch pone enanos, Rifkin pone gordas.

We were… The Mugre Club

¿Y por qué nos cuentas todo esto, Paka? ¿Por qué hablas de dos películas ignotas de cuando navegabas por webs de cine cutre en tus tiempos de becario en el Plus? Pues porque tras tres pelis más (una de ellas apareció en una CutreCon y fue firmada otra vez como Rif Coogan y con eso creo que está todo dicho) consiguió… llamar la atención de Dreamworks.

El director de ‘The Invisible Maniac’, ‘Psycho Cop Returns’ o ‘The Nutt House’ (luego voy a ESO) trabajando para Spielberg y Katzenberg.

Para ellos escribió ‘Un ratoncito duro de roer’, porque obviamente la persona que casi comenzó su carrera con una película sobre un tío que usa su invisibilidad para violar a colegialas era la adecuada para lanzar la línea de cine familiar con actores de la nueva compañía. Aunque quizá los de Dreamworks más bien lo conocieran por el guión no realizado pero parece ser que muy bueno que escribió al principio de su carrera para una secuela de la PRIMERA película de El Planeta de los Simios ambientado en una civilización simia que ha alcanzado la era similar al Imperio Romano. Eso lo vería yo.

Sea como fuere, la peli fue un éxito sorpresa que lanzó la carrera de su director, Gore Verbinski (siempre me ha maravillado que pueda existir alguien llamado VÍSCERAS y que haga pelis para niños) y le permitió a Rifkin que le encargaran el guión de ‘Gremlins TresAH NO: de ‘Pequeños Guerreros’. Que en la época todo el mundo se quedó un poco planchado por las similitudes entre ambas películas de Joe Dante. El cual, a propósito, entró en el proyecto más tarde. La idea original era de otro escritor, pero Rifkin empezó casi de cero sin leer el primer borrador y fue el que le dio la personalidad a la peli: bichos buenos y soldados malos.

Aunque la cinta no fue un gran éxito, eso colocó al bueno de Adam en la posición de ser un escritor respetable. Recordémoslo: había hecho cosas como dirigir ‘The Nutt House’, también conocida como ‘The Nutty Nut’. ¿Qué es eso?

Es una peli con Tracy Lords, por lo que POR SUPUESTO que Paco la vió en cuanto supo de su existencia porque, como ha demostrado el haberme tragado la espantosa ‘The Layover’ con Alexandra Daddario y Kate Upton (también conocida extraoficialmente como ‘Guerra de Tetas’), a veces me guío por la pisha para elegir las pelis que veo. Pero lo importante para vosotros no es eso, sino que está escrita por Sam Raimi, Ivan Raimi y el puto Bruce DIOS FREAK Campbell.

¿Cómo que no conozco esa peli?, os preguntaréis algunos.

Porque es un mojón, claro.

Y porque todos firmaron con pseudónimo a la vista de lo que salió. El director original iba a ser Scott Spiegel, ese colega de Raimi que quizá os suene de sus primeros proyectos, pero fue despedido tras unos días de rodajes y reemplazado por el director de ‘Marty, El Chepa’, lo cual demuestra lo normal en el proceso de toma de decisiones del Hollywood de esa época:

Todos juntos:

Como muchos intuiréis, el sentido del humor de Raimi siempre está a un mal cálculo de caer en el ridículo. Y aquí estamos hablando de una peli que acaba con una interminable guerra de tartas, que al joven Sam le parecería una idea hilarante, pero que ya Stanley Kubrick (ese cachondo) había pensado al montar ‘Teléfono Rojo’ que la era de ese recurso humorístico había pasado*

(*Para el que se pregunte “¿PERO QUÉ GUERRA DE TARTAS, SO LOCO?”, el final original de la peli incluía una larga secuencia con este gag que el director cortó no, como se suele decir, porque diera vergüencita, que personalmente la gracia a esa peli nunca se la he visto, sino porque se podía ver a los actores descojonados y eso ya sí que NO; reírse en una peli del loco neoyorkino ese no una opción, que ahí los actores iban a SUFRIR)

Humor Amarillo

Pero la vida de un guionista es dura (que se lo digan a Todd Farmer, que tras un par de guiones de cierto éxito, después del fracaso de esa maravilla que fue ‘Furia Ciega (Drive Angry)’ acabó viviendo en su coche). A Adam no le iba a pasar eso, así que realizó algunas películas independientes que no han quedado ni hacen gracia, con la excepción de un casi falso documental llamado ‘Welcome to Hollywood’ en el que se dedicaba a cachondearse un poco de cómo funciona la industria con él mismo de protagonista. La peli es el diario de Rifkin intentando hacer del co director, un tal Tony Markes, una estrella… rodando sin que la gente sepa que es una broma. Este interés en lo meta cinematográfico volverá unos lustros después en la peli que, y lo digo ya, ha provocado que por fin escriba este artículo que hacía años me rondaba en la cabeza y que siempre descartaba por el usual motivo de «¿PERO A QUIÉN COÑO LE INTERESA ESTO?».

Sin embargo, de repente, Rifkin volvió a los presupuestos solventes con ‘Detroit Rock City’, llamada ‘Cero en Conducta’ en España por distribuidores que no son del todo conscientes del atractivo de Kiss en España.

Y con razón, claro. Que a veces los freaks nos creemos que todo el mundo domina las mierdas que nosotros damos por sentado. Como yo cuando escribo de cine y me pienso que todo dios sabe qué película es ‘Drive Angry’ y que os importa el destino de su guionista.

La peli, que trata de unos fans del grupo Kiss en los 70, no estaba escrita por Rifkin, pero fue razonablemente bien en taquilla. Era de suponer que eso significaría su salto definitivo a las grandes ligas.

Claro que no. Este es un artículo de la serie ENTE ONVRE, así que sabréis que Adam siempre iba a hacer lo que le saliera exactamente de todo lo que viene siendo el güito. En concreto, continuar dirigiendo películas independientes y aceptar guiones de cine familiar para Sony (‘Pequeños Grandes Héroes’, la mala de las dos comedias sobre superhéroes adolescentes de los 2000) y para Disney (‘Superperro’, que sería la mala de las mil películas que hay al año sobre perros si el listón no estuviera más bajo que la ética de pactos de Albert Rivera).

Pero el mismo año que escribe la del perro superhéroe, nuestro onvre realiza otra de esas películas cuya existencia alegran la trayectoria de la humanidad por este sinsentido de vida. Que, por supuesto, es mala. Pero no sé cuántas veces te puedes encontrar con un producto como ‘Homo Erectus’ que tenga los siguientes ingredientes:

– David Carradine
– Talia Shire
– Gary Busey
– (Vamos a ello): Ron Jeremy
– Ali Larter
– (Vamos a más): Rebeca Linares y Sasha Grey

Vale que Linares apenas tiene una frase y Grey cuatro planos, uno de los cuales es ella bailando en una cascada con un potorro falso a lo afro. NO PREGUNTÉIS. O mejor sí: es una peli de cavernícolas en la que el prota, el propio Rifkin, acaba con una tribu de amazonas con grandes potorros que lo quieren como fuente de semen. No llegan a ‘muerte por kiki’, pero sí: es ese tipo de película sutil en la que mi chiste favorito es cuando el prota habla con el viejo sabio de la tribu (de 35 años) y le da el objeto que explica el sentido de la vida:

Un truño.

Gary Busey intentando entender las sutilezas del guión.

Todo esto resulta mucho más divertido cuando llevas diez minutos y te das cuenta de que Rifkin está haciendo una adaptación de ‘La última noche de Boris Grushenko’ de Woody Allen. Más o menos es igual, con prota-narrador con gafas anacrónicas con un hermano guerrero y padres que reniegan de él por debilucho (hasta copia un chiste cuando su progenitor le insulta) que se pregunta por su lugar en el mundo, pero sustituyendo las referencias a Bergman y las reflexiones sobre el sentido del amor y la muerte por tetas de silicona, hostias en la cara y humor de caca. De esa triada, que conste, todo me parece bien. Y, encima, acaba con homenaje a Buster Keaton. Añadamos que engañó, no sabemos cómo, a Ali Larter en su mejor momento (justo en plena etapa ‘Resident Evil’ y ‘Heroes’) y acaba siendo la peli mala que he visto para un artículo con la que me lo he pasado mejoren toda la historia del blog. Porque sí: cuando una comedia falla, suele ser muy dura. Y aquí tenemos momentos como una paliza a Tom Arnold (otro cameo) por ser gay con posterior escena de canibalismo porque HILARIDAD. Y es el segundo chiste que no entra sobre esto de comerse a gente, por si el primero no nos había incomodado lo suficiente. Al menos no hay una escena de necrofilia con Bill Paxton tocando las tetas de un cadáver en ‘Marty, El Chepa’.

Adam Rifkin me da miedo.

Pero, en general, la peli está llena de buenas intenciones, sobre todo porque plagiar mi comedia loca favorita de todos los tiempos siempre es un buen punto de partida. Todo esto la convierte en mi comedia favorita sobre cavernícolas en la que no sale Ringo Starr.

‘Homo Erectus’ (¡HUMOR!) fue una chorrada rodada con estudiantes de cine por tres pesetas que se vio directamente en DVD con el título de ‘National Lampoon’s Stoned Age’, porque en la época cualquiera podía comprar barato la marca que se hizo famosa con ‘Desmadre a la americana’’ y ‘Las vacaciones de una chiflada familia americana’ y plantarla en el cartel. Con su bonito 3,4 en la IMDB (lo cual significa seguro un 2 o un 1 en CuñaoAffinity) debería haber supuesto el fin de Rifkin.

Claro que no, joer. Ente onvre no se achanta ni ante un espermatozoide gigante con dientes dispuesto a devorar una ciudad. Y si pensáis que esta comparación es rara incluso para Vicisitud y Sordidez, tendréis razón: de hecho, se trata de la trama de su siguiente película como director, el segmento ‘Wadzilla’ (algo así como ‘Lefazilla’) de la película de episodios ‘Chillerama’.

La sutileza no es el fuerte del humor de Adam.

Con todo, este corto, en el que Eric Roberts interpreta a un personaje llamado ‘General Bukkake’ y todos acaban bañados en una lluvia de semen, no es el momento más popular y asqueroso de la peli. El premio es para un segmento breve llamado ‘Deathication’. Vamos, Muertefecación. Hay caca. Mucha. Incluso a mí me dio asco.

Así que para qué lo voy a poner si sé que ya lo estáis buscando…

A estas alturas, Rifkin ya se había convertido en el director de culto más raro de la historia: es de culto pero no se habla de él en los círculos del cine de culto. Tanto es así que consiguió sacar adelante junto a un compañero algo más famoso una peli por crowdfunding. Un dolor de proceso con el que PUEDO EMPATIZAR. Se trata de una peli interesantísima y, como ya adelanté, sobre cine dentro del cine… y el motivo de la existencia de este artículo.

Porque con mucho retraso debido a lo ignoto del título (tardé un tiempo en saber siquiera que existía) y a unas negociaciones que nos han dado gran dolor anal, ‘Director’s Cut’, su penúltima película, se estrena en España en Movistar +. Como algunos sabréis, la parte que más me gusta de mi trabajo es rescatar para España películas curiosas que no iban a tener distribución de todas maneras. No suelo hablar de ello mucho aquí porque, al fin y al cabo, sería muy pesado que empezara a dar la tabarra con mi curro. Pero me he visto en la necesidad de explicar qué demonios es esta cosa.

La peli empieza como un thriller casposo directo a VOD… pero con el comentario del director. Pronto sabemos que no se trata de éste (que en la peli está interpretado por el propio Rifkin), sino de un aficionado que está haciendo un remontaje para que la peli se ajuste mejor a la visión de los verdaderos fans.

Sí: ES LA PELI DE EL FANCISTA. O de Andrés Trasado, ya que estamos.

El fan tarado que piensa que sabe más que cualquier cineasta en cuestión es Penn Jillette, el famoso mago que hace pareja con otro bajito llamado Teller y que quizá os suene por haberse destacado en la última década en el mundo del escepticismo a partir de su programa de hace unos 15 años ‘Bullshit’ en el que desmontaba toda la bazofia pseudocientífica. Ya por eso, a pesar de sus momentos chungos liberales, me cae bien.

Para la gente con gustos más refinados y que no lo ubican, decir que hacía un cameo en esa peli de prestigio titulada ‘Sharknado 3’.

La gracia de la locura esta es que el audiocomentario sigue durante toda la película, mientras que el fancista inserta en el corte que estamos viendo escenas de él infiltrándose en el rodaje y raptando a la protagonista para, como diría Santiago Rouco, hacer las cosas profundamente bien. Todo lo podréis ver a partir del 19 de noviembre en Movistar CineDoc&Roll.

Después de ‘Director’s Cut’, a Rifkin le dio tiempo a seguir meta con la última película de Burt Reynolds, ‘La última gran estrella’, en la que nuestro bigotón favorito (con la venia de CHON Connery en ‘Zardoz’) viaja a un festival de cine de mierda a ser homenajeado más o menos engañado por los organizadores y pensando que es algo un poco más serio.

Huelga decir que TAMBIÉN me sentí identificado. (Más promo: El primer invitado de la CutreCon de este año será Greg Sestero y estamos a punto de anunciar la segunda invitada…)

La peli está sorprendentemente bien y demuestra un verdadero cariño hacia esa veterana estrella que una vez consiguió cabrear a Paul Thomas Anderson cuando le hizo ver a lo bruto que NO era un genio y que todo lo que creía que estaba inventando ya estaba hecho. ¿Habrá dejado Rifkin de hacer mierdas? ¿Volverá a su mundo de la serie Z? ¿Escribirá una comedia familiar que lo pete en taquilla? ¡Esa es la magia! Nunca sabes por dónde va a salir. Y por eso admiro a ente onvre. Sí: ‘Marty El Chepa’ hizo que quisiera masajearme el cerebro con un pincho moruno por vía nasal. Me morí de vergüenza con las escenas de potorros peludos de ‘Stoned Age’. No soporté entera ‘The Invisible Maniac’. Pero todo su cine destila amor a su trabajo, mala leche y una absoluta falta de preocupación por su imagen, su reputación y su carrera.

Por eso amo a Adam Rifkin y ahora vosotros también. Al menos los que habéis llegado hasta aquí y no estáis viendo lo de la caca y lo de la lefa gigante en YouTube. A vosotros os diría: espero que no estéis en la sobremesa.

Final Feliz

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