ente onvre | música

Luca Turilli y la letra más aleatoria de la historia

4.7
(75)

Vuelvo tras las vacaciones, mis viajes múltiples y mis ganas de no hacer nada y entregarme con abandono decadente al arte de perfeccionar el hurgamiento correcto de nariz mientras veo giallos. Lo primero fue muy entretenido, sobre todo porque sólo a mí se me ocurre ir a Bretaña y alojarme en un hotel de dos estrellas al lado de un puticlub en la ciudad más fea de la región y segunda más horrenda de Francia, Brest. Que no elegí porque suene a ‘teta’, sino por tener la iglesia más satánica y deprimente que he visto en mucho tiempo al lado de una calle llamada ‘Rue d’Algésiras’ porque el mundo tiene sentido cuando le da por ahí.

Es mi señor

Lo segundo salió mejor, porque en el Peor Imposible de Gijón la gente vio CineBasura en pantalla grande y se rieron incluso con chistes que a mí me parece que no tienen ni puta gracia, lo cual agradezco y me emociona sinceramente. Por su parte, el Festival de Toronto me otorgó la posibilidad de ver la peli más entretenida de la temporada, ‘Knives Out’, y mi peli favorita del año, ‘Jo Jo Rabbit’, que no incluye música de Yes como ‘Jo Jo Bizarre Adventure’, pero sí tiene esta imagen:

Es lo más jrande que vais a ver hoy. Lo más jrande que vais a oír viene a continuación.

El que ande alrededor de un 50 en Metascore, pero haya ganado el premio del público me ha hecho congregar un cónclave de urgencia para un Tiempo de Culto sobre la crítica (así, en general). Pronto en Ivoox. Y por pronto quiero decir “cuando a Codón le de por ahí”.

Pero ya estoy como siempre haciendo una introducción eterna que no tiene NADA que ver con el artículo. ¿Por tradición? No. Por miedo a la página en blanco, obviamente. Algo que está claro que no padece nuestro héroe de hoy, el onvre cuya capacidad lírica es el equivalente al montaje de una peli turca. Es como tragarse fichas de scrabble, cagarlas y poner en el papel lo que sale. Aunque no fue así de loco desde el principio de su carrera, el muchachote consiguió refinar su proceso en su canción cumbre que analizaré en este post. Ese onvre es… Luca Turilli.

OBVIAMENTE tenía que ser italiano.

Sobre Turilli y su grupo hemos hablado ya en esta web en un par de ocasiones. Pero fue en los tiempos felices en los que la gente leía, así que no está mal recordar quiénes son:

Rhapsody eran el grupo-chiste para todo fan del metal TRVE (tan bien retratados por El Reno Renardo en su última obra maestra de disco). La gente se cachondeaba tanto de su vergonzoso SYMPHONIC EPIC POWER COSMIC CINEMATIC GLORIOUS METAL por su exceso de sinceridad freak que, obviamente, a mí me tenían que acabar gustando. De hecho, fue la primera formación de metal que me interesó de verdad por darme lo que las portadas prometían. Como expliqué en el viejísimo artículo sobre Saurom Lamderth, siempre me jodío que esas carátulas tan bonicas con elfos y dragones ocultaran, bien cosas tan poco medievales como Molly Hatchet, Dio o Halloween, bien cantadas tan profundamente mal si nos referimos a Blind Guardian.

Esto último lo repito porque en la época me insultaron sin parar por esa afirmación y qué queréis que os diga: este post va de HAMOR, pero a veces no puedo evitar tocar los huevos, sobre todo porque son como una bola antiestrés. Ay… ojalá ser gay… no imagino nada más relajante que tocarte con una mano tu propia bolsa escrotal mientras tocas la de tu novio mientras ves en la tele a David Bowie haciendo lo propio con las de cristal en ‘Dentro del Laberinto’.

No, hoy no me he tomado la pastilla.

Bolas anti estrés

Pero a lo que íbamos. Para mí, Rhapsody, con sus principales compositores Luca Turilli y Alex Staropoli, eran los que de verdad captaron lo que representaba la épica de fantasía que a mí no me daba el exceso de aceite de Manowar ni el AORterismo de Magnum. Sí, gente: este es un post de adoración de un grupo de metal escrito por alguien a quien no le gusta el género y al que le ponen enhiesto las orquestas y las flautas. Aceptadlo.

El caso es que su intención de hacer una banda sonora épica con doble bombo de una partida de Dragones y Mazmorras funcionaba. Mejor incluso que discos que intentaban hacer música de fondo de partidas de rol. Porque de eso se trataba: de historias de D&D chungas. De la Dragonlance, vamos. Que el propio Turilli reconoció que no había leído ‘El Señor de los Anillos’ cuando salieron las pelis de Jackson, momento en el cual el tío ya se había escrito una saga de tres discos, un EP y un spin off en solitario sobre COSMIC WARRIORS AND EMERALD SWORDS WITH TITANS AND WINGED UNICORNS ON THE WINDS OF ETERNITY. Lo cual es, obviamente, bueno, porque nos revela que el tipo es lo que los científicos conocen como ‘un chaval flipao’. Porque son italianos y, como su cine de fantasía de los 80, lo suyo ha de ser una especie de clon de combate de chaval de instituto. Sus hilarantes textos de su primera saga (y segunda, que tampoco es que la cosa mejorara mucho) eran como un ‘Star Crash’ en relación con ‘Star Wars’. Como un ‘Los Hermanos Bárbaros’ en relación a ‘Conan’. O sea, la risa y la diversión. El bienestar. La verdadera salud.

El grupo fue logrando al mismo tiempo el aplauso del público flipado y el vilipendio y/o cachondeo general de la gente que piensa con razón que ‘The Rime of the Ancient Mariner’ es lo mejor jamás compuesto en el terreno del metal y sin razón que Tool es un grupo que merece respeto.

Necesitaba un segundo insulto gratuito para que no todo fuera reciclar otro viejo.

Tras grabar sus CDs con orquesta y Christopher Lee, lo cual les otorgaba un +4 de carisma, el grupo implosionó. Staropoli y Turilli se separaron y ya sólo comparten emails de vez en cuando como unos divorciados que ya ha cerrado incluso los términos de custodia de los hijo. El hijo, a propósito, es un tío con pelo perfectamente permanentado que parece la Mérida de la Toscana y mi cantante favorito del género, Fabio Lione.

Pronto en ‘Brave 2: Aventura Italiana’

Comenzó aquí una saga más divertida que esa de la de EMERALD SWORDS ON WARRIORS OF ICE IN LEGENDARY COSMIC EPIC TALES: la de los grupos alternativos.No sólo se habían tenido que cambiar el nombre a Rhapsody OF FIRE antes de la separación. Es que ahora iba Staropoli por un lado con el nombre del grupo y el Turilli como “Luca Turilli’s Rhapsody”. Luego, el guitarrista se fue de gira con Lione porque le tocaba custodia ese año bajo el nombre de simplemente «Rhapsody» y acabó editando este año un disco como “Turilli / Lione Rhapsody” sólo tres meses después que el nuevo de “Rhapsody of Fire”, en la misma compañía y sin que ninguno haga de una puta vez una versión metal con doble bombo de Bohemian Rhapsody para completar el cacao de rapsodias y hacer del mundo un lugar igual de caótico, pero más divertido.

Pero de lo que iba este artículo era de centrarse en un tema de la breve etapa de dos discos de “Luca Turilli’s Rhapsody”. En un momento determinado, quizá cansado de tanta espada y brujería (aunque había hecho un disco de ciencia ficción en solitario), a Luca le da por el magufismo. Sin que me de cuenta, empieza a meter mierda pseudocientífica en sus CDs. Yo había abandonado todo contacto con esta gente tras la separación, sobre todo porque las influencias de música medieval, clásica y barroca en sus temas cada vez eran más escasas. Pero siempre me escuchaba al menos los singles. Entonces llegó… PROMETHEUS.

Mary Shelley nos enseñó que cualquier cosa con ese nombre puede ofrecer un análisis profundo, entretenido y emotivo de la condición humana. Ridley Scott, por su parte, nos advirtió que ese nombre esconde un análisis idiota, entretenido y subnormal de la condición humana. Y Luca Turilli nos iba a meter palabras en una bolsa, tirarlas al suelo y editar lo que saliera. Ésta es la maravillosa canción:

La música es ÉPIC COSMIC HOLLYWOOD METAL DE LA HOSTIA. Pero atención a la letra. Todo palabras al azar. A veces en inglés. A veces en latín. ¿Cuántas canciones conocéis que incluyan los vocablos TITANS, FOETUS, MULTIVERSALIS, STARCHILD, GENETIC y, por supuesto, QUATUM?

Aseguro que Íker Jiménez lee esto, llora de emoción y saca tres podcast analizando el tema. El nivel de azar es tan delirante que he de traduciros del inglés y latín parte de lo que se espeta. Porque esto no se canta. Esto se endiña al oyente:

Nexo cuántico (que digo yo que cuántico tenía que salir en cualquier mierda magufa)
Fuego nuclear (mucho más ÉPICO que el fuego de la barbacoa de tu cuñado)
Cyborgs humanos (para distinguirlos de los cyborgs perro y los cyborg colibrís)
Dioses y titanes (que al fin y al cabo esto va de Prometeo)
Neo genética (que es la genética que aprendes en tutoriales de Youtube con loquendo)
Movimiento del karma (porque si está lo cuántico, el karma es necesario. Sólo falta ‘aliens’ y ya tienes un documental del Canal Historia)
Fetus alienígenes (¿Lo véis? Acerté)
Cuerpo Matrix (clara referencia a Neo, que mira que está bueno Keanu)
Fuego cuántico (el hijo incestuoso del nexo cuántico y el fuego nuclear)
Titanes humanos (a ver si nos aclaramos… ¿o es que cuando nos dieron el fuego nos convertimos en titanes? La respuesta está clara: yo no, que mido 1,68)
Nuevo movimiento (¿un movimiento sexy?)
Cuerpo alienígena (porque ¡ALIENS!)

Y ahora el estribillo que juro que tiene más sentido:

Fuego alfa (no como esos mierdas niños soja del fuego beta)
Señal de las estrellas (¿por los aliens, por el zodiaco o porque los aliens inventaron el zodiaco alineándolo con pirámides murcianas?)
Llama omega (mucho más chula que la llama alfa o la beta, porque es la que hace chimpún al final)
Multiversal (concepto sin el que no existirían los tebeos de superhéroes)
Regálanoslos, Prometheus (vale, por aquello de la mitología griega… sabes a dónde vas Luca y te queremos por ello)

El tema sigue con cosas como “Paradox of waves behavior” que más que una frase parece el producto de la esquizofrenia aguda. Lo que está claro es que la primera vez que escuché la canción con el lyric video casi me da una embolia de la risa.

Naturalmente, me la descargué y no paro de ponérmela desde entonces. Porque es LA HOSTIA. Luca le da leches pseudocientíficas al estúpido “A mulatto, an albino, a mosquito, my libido” el intento de letra dadaísta de Kurt Cobain. Porque eso está claro que es producto de todo lo que se metía el de Nirvana, pero el italiano es completamente serio en sus intenciones. Y justo por eso lo queremos. Por ser ambicioso sin miedo a que nadie se ría de él.

Sabemos que el tipo cree en lo que escribe por dos motivos: en la nota de prensa decían sin problemas, vergüenza ni contacto alguno con la realidad que se trataba de “un viaje emocional y memorable por puertas cuánticas, dimensiones paralelas, mitos y leyendas que encierran verdades cósmicas, secretos ancestrales y revelaciones espirituales”. Normalmente ese tipo de palabrería iba acompañando a CDs de música ambiental con cánticos tribales que vendían en las tiendas de New Age hace unas décadas para gente que viajan a la India para que les cambie la vida. Pero es mucho mejor si viene con orquesta y doble bombo. ¡Dónde va a parar!

El segundo motivo es que Luca continúa su temática matemático-magufa en su nuevo disco. Porque si fue suficientemente constante como para tirarse más de diez años escribiendo letras para una partida de rol imaginaria, ahora tiene material en plan Cuarto Milenio como para dos décadas. Atención al single:

¡EPIC MATHEMATIC CINEMATIC GEOMETRIC POWER HOLLYWOOD METAL!

Pero no os apenéis si lo que queréis es seguir escuchando épicas en plan dragones y elfos. Staropoli sigue sacando discos de fantasía e incluso hay grupos que siguen la estela de Rhapsody pero a veces hasta con canciones mucho más maravillosas. De hecho, existe uno que nos ha dado el mejor título de la historia de la música. Se llaman Gloryhammer y tienen esto: The Unicorn Invasion of Dundee.

A ver. He dicho THE UNICORN INVASION OF DUNDEE

Vale la pena comentar que los unicornios no son de los que cagan arcoiris. Son, según wikipedia, UNICORNIOS ZOMBIS. Que invaden Dundee. Es como si existiera un tema llamado “La Invasión de Albacete por Unicornios”.

Ya está tardando El Reno Renardo en escribirla (que ya hicieron su parodia del power metal -y sospecho que específicamente de Rhapsody – aquí)

Lo mejor de Gloryhammer es que, además de fantasía, meten temas espaciales, lo cual da a la humanidad canciones tituladas «El rey de los goblins de la galaxia de las tormentas tenebrosas», y, gracias a ello el mundo es un lugar más feliz. Porque necesitamos tarados que crean que deben hacer épicas fantásticas con letras que muchos considerarán gilipollas, pero que otros consideramos gilipollas y maravillosas. Hay que amar a la gente que hace las cosas por amor y pasión y, al mismo tiempo, ser consciente de su locura y abrazarla. Reírse de lo mucho que te gusta Luca Turilli es bueno para la salud. Vivimos en una época en la que, poco a poco, la gente ha convertido a sus gustos u opiniones en una religión. Ya hasta los proggers se enfadan si te ríes de King Crimson, en lugar de llamar a Robert Fripp psicópata tarado justo después de aplaudir hasta sangrar porque ‘Mandy’ abra con ‘Starless’.

Frente a los talibanes de los gustos, yo os doy QUANTUM NEXUS NUCLEAR FIRE. Yo gano.

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