Sórdido y fresco

Mocedades: El heavy que no sabe que es heavy

Aquí Paco Fox: Estoy de vacaciones, por lo que viene al rescate de ente vlog la gran Tita Hellen, mítica autora de El Libro de Conjuros de Tita Hellen, la cual ya se había pasado por aquí a colaborar en un par de ocasiones. Os dejo con ella:

Todo empezó hace más años de los que quiero reconocer para seguir manteniendo vuestra creencia en que soy más joven de los que soy (que no soy vieja, pero soy menos joven de lo que el mundo sospecha), un fin de año en una casa perdida de Villalba (bonitos pueblos de la geografía española). Tras varias copas, porque para algo era fin de año como digo, y porque en la nevera solo había refrescos, comida insana, un brick de leche que computaba como arma bacteriológica y unos huevos que, por lo que debían llevar ahí, eran de dinosaurio, uno de los heavies de la sala puso la 5ª sinfonía de Beethoven de Beethoven. Tal cual. Y el hombre en cuestión entró como en una especie de éxtasis musical ( de esos que te hacen mirar tu copa con escepticismo y preguntarte si te han echado la misma mierda a ti… o la leche de la nevera) y la gente empezó a mirarse incómoda y divertida. Entonces soltó con naturalidad pasmosa las palabras mágicas: “imaginaos esto con guitarras y doble bombo”. Todos los heavies de la sala al principio sonrieron, pero las sonrisas mutaron ante el pensamiento de negociación con el concepto, derivando a un meneo de greñas al viento digno de una gira de Slayer.

Como dijeron Les Luthiers: este hecho no solamente es cierto, sino que además es verídico.

Ahí nació el concepto: hay cosas que son heavy, pero no saben que son heavy. Si fuera antropóloga podría haber hecho un estudio sobre esto, pero no lo soy (otra mala decisión vital, como la de reconocerme más mayor de lo que pensáis) y ante el miedo de que mi tesina con el titulo “El heavy que no sabe que es heavy: aplicación terapéutica en recuperación del daño emocional (estudié trabajo social, tengo que meterlo con calzador) y post traumático de canciones que se creen melódicas pero realmente forman parte de la cultura rock- heavy” fuese rechazada, planteo mi concepto aquí mu‘ rápido. Que estamos en verano y la neurona no da pa‘ más. Tomadlo como una de esas tapitas que os vais a tragar en el chiringo: pequeña, poco currada, quizá hasta insalubre pero con una cerveza, te lo tragas. Aunque también sería aplicable a la política actual, a la programación de ciertas cadenas, y si no fuese intolerante a los sulfitos (lo cual me impide tomar alcohol y por ello, evitar muchas malas decisiones) a ciertas excusas que veo últimamente…

Ahora te puedes ir con tu abuela de concierto y ser los dos felices.

Los heavies, como los de Bilbao, nacen donde quieren: tú puedes haber crecido entre discos de Jesus and Mary Chain, Makina Total, cassettes de Camela o Valses vieneses, si tú has nacido heavy, la cabra tirará al monte. No lo niegues por tanto, abrázalo, asume tu naturaleza: dentro de tí, hay una estrella (del metal), si lo deseas, brillará (más que la calva de Rob Halford). Aunque no lleves camisetas negras, tachuelas y tu ideología vegana vaya contra el cuero (opción que, paradójicamente y que sí sería razón de estudio, está creciendo en la comunidad de death metaleros: te desean la muerte a ti, pero a tu perrito Timmy no, criaturita), es una evolución natural y tu primer referente nunca será tu primer disco abiertamente heavy, seguramente tu referente venga de antes y no lo sepas. Y sea heavy del que no sabe que es heavy. ¡Sal de ese armario, hijo del trueno!

Mi hipótesis parte de gente que intenta sacar ciertos intérpretes como “guilty pleasure”, pero entre ellos hay mucho heavy que no se ha dado cuenta de que es heavy. Me gustaría llamarle Sleeping Heavy, por aquello de que no se ha despertado de su inconsciencia, pero lo mismo se piensan que me estoy refiriendo a algún disco narcoléptico de Nickleback o Mägo de Oz, así que soltaré el nombre por el concepto (paso de hacer la modernez de reducirlo a HQNSQEH). El término definitivo, de momento, lo dejamos en stand by, pero se admiten sugerencias.

Ya hice un post sobre ello en mi blog, donde todo el mundo se lo tomó con un jijijajá, pero a la hora de la verdad terminaron como los heavies de Beethoven y admitiendo que Rocío Jurado es más heavy que el viento. Ojo, no confundir un heavy que no sabe que es heavy con bandas que juegan a ser rockeras, como el disco de La oreja de Van Gogh en el que jugaron a ser Evanescence o el famoso Saint Anger que Metallica llamó «buscar producciones menos cuidadas», pero todos conocemos como «incursión en el chándal metal». Seamos serios.

Y sí, la petición de «haz un especial Rocío Jurado es la reina del metal y precursora del heavy» ronda el ambiente. Igual que también debería dejar claro el heavy que no es heavy, pero creo que el primer post sería un monográfico de las Naciones Unidas aclarando que, no importa lo que tu prima Maricarmen y sus posters de Superpop digan: Bon Jovi no es heavy (que recuerde, nada que haya salido en Superpop lo puede ser).

Os sitúo en la anécdota que nos ha llevado a este post. En agosto en las oficinas sólo hay dos tipos de personas: las que ya se han cogido las vacaciones y los que no se las han cogido aún y agonizan en sus puestos. Así que se generan las típicas conversaciones de hablar de todo y nada, que derivan a «intentemos conocer a esta individua nueva en el departamento que dice que le gusta el metal».

-¿Cuál fue el primer grupo serio que escuchaste?

-Mocedades

-No, venga, en serio

-Mocedades: es heavy que no sabe que es heavy.

Y Hellen se queda 5 minutos sin amigos. Nunca me adaptaré al mundo por estas cosas.

Carpintería metálica.

Primero, no sé qué hay contra ciertos intérpretes o grupos en España que causan rechazo porque parecen viejuners incluso de jóvenes (sí, viejóvenes) y la gente los toma como cursis, ñoños, de abuelas… Vale que las portadas de Mocedades no ayudan: pasan de ser las fotos vacacionales de un grupo de catequistas hasta las reuniones del APA de colegio/conservatorio, con algún escarceo con “fiesta de fin de año en el Hotel Miranda de Benidorm” (nombre y localización dichos al tuntún, cualquier coincidencia es fruto del azar más absoluto) o moda otoño para señora y caballero en el Corte Inglés temporada 87-88. Vale que cantan con una ternura reservada a las tarjetas de felicitación de supermercado. Y también vale que siempre han sido mayormente discretos. Pero tampoco hace falta ir como el malogrado cantante de Prodigy en la vida para aparentar que ser un abuelo es lo peor, cosa totalmente incierta. Considerando que a los abuelos en este país les pagan las pastis, les dan descuentos en viajes, pueden criticar lo que les dé la gana y tocar la moral que no tiene consecuencia ninguna y se aseguran de que tengan bailes viernes, sábados y domingos, guardo la esperanza de que el Imserso me pague el Wacken (y seguro que sigue asistiendo Saxon, que seguirán estando mejor que todos). Y lo divertido que va a ser tener a un montón de abuelos en sus sillas plegables quejándose de la zona de camping, de los aseos y de la birra.

Localizar el heavy por las típicas serpientes, calaveras, dragones, mujeres de vestimenta lacónica, personajes dignos de una partida de AD&D, cuero y metal es de básicas, así te lo digo. Pero lo de Mocedades es sólo un subterfugio. No todo el mundo tiene los cojones de Dee Snider de ir a defender su música a un estrado con unos vaqueros tan ceñidos que nos hacen dudar de la procedencia biológica de sus llamados hijos, ni que sus glúteos no son como los de la Kardashian, son naturales, así que démosles margen. Conste que en mi labor de documentación tampoco le he mirado el culo a los integrantes de Mocedades para pensar si eso sería factible… miradlo vosotros, soy un ser sensible para según que cosas.

Versos como «puñal que corta mi puñal, amor mortal», «hoy le miró a los ojos y le dijo que por él daría hoy la vida, daría hoy la vida si lo quiera», «aunque tengamos que vivir en una nave espacial, sobreviviremos» (inspiración Barón Rojo total y absoluta), «y si vuelves trae contigo la verdad, trae erguida la mirada, trae contigo a mi rival», «cantando al silencio, matando a la oscuridad, rompamos los muros que encierran a la verdad» o «dile al huracán que no se calle, que suene fuerte el trueno, que mi guerra va a empezar, que no se escondan las estrellas» nos sitúan en la naturaleza de los bilbainos. Mucho drama termina de redondear la mezcla, porque Dio lo hubiese querido así.

Buenas noches, carrozas, buenas noches, carrooooozaaas…

La discografía de Mocedades, antes de que hiciesen como los Whitesnake y pasasen por White Lion, Great White… tiene 22 discos sin contar recopilaciones y consorciadas.

Heme aquí que voy a escoger temas muy conocidos de Mocedades, voy a sostener esta hipótesis en un top 5 de canciones que son heavy, pero aún no lo saben.

Amaya: la Doro de Bilbao

Has perdido tu tren.

Este tema que empieza con un sub ritmo que recuerda al espresso de turno a Bilbao (bastante equiparable al ritmo motero que tiene Neon Knights de los Black Sabbath), tiene un estribillo claramente detectable como heavy que no se sabe como tal, con ese mensaje agresivo-pasillo. No, no es una errata: “me has dejado escapar, has perdido tu tren” es esa frase que perfectamente Joan Collins podría decir a su ex de turno por el pasillo antes de dar un portazo épico y dejar la escena. Joan Collins es una actriz heavy que no sabe que es heavy, no cometáis la estupidez de decir que no es heavy. Las valkirias no siempre van de cuero. «Has dejado escapar el tren, por no hacer caso al corazón y te quedas en el andén, sin billete ni solución» suena a dos cosas: la primera, a huelga de conductores de tren (lo cual también es heavy, pero por conciencia de clase, te callas y apoyas al conductor del caballo de hierro) y a drama comparable al de una declaración velada de amor con una cassette de baladas de los Scorpions, que a veces son un poco como declarar que eres la Merche del metal. El comienzo es muy hard casio ochentero, pero que sabes que es una frase que con guitarra quedaría como un rugido ochentero de los típicos de Slash (rollo comienzo Welcome to the Jungle) o de Richie Blackmore. Que sí, que las voces le ponen cierta dulzura que enmascara su poder heavy -ya hemos hablado de esto, debería estar superado ya, joven guerrero-, en vez de rabia y mala leche, pero esto bien podría tener una versión en inglés de Doro Pesch o Nora de Black Beast podrían hacer bien.

Joe Lynn Turner se ha vuelto Camilo Sesto y no nos hemos dado cuenta.

Le llamaban loca

Este tema de por sí, ya tenía un deje country que podría confundirnos. Un heavy de verdad no se deja engañar, podría ser perfectamente un tema que se gire a canciones más ochenteras de Rainbow, lo que pasa es que Mocedades no saben cantar desde la rabia heavy, su rabia es equiparable a la de un mal corte de pelo: se llaman Maria Jose, le gustan los libros, es taciturna, vegetariana… animalista. Es un claro homenaje a las melodías de canciones rollo Don’t stop believin de Journey, y con toques de ELO y Boston. Nos metemos más en rock, pero da para meterle un buen solo de guitarra y da también para versión con una voz más de Joe Lynn Turner. Si te vas por la calle de en medio, pones una pista de batería sencilla como la de Brothers of Metal United de Manowar, sin florituras, pero con contundencia -con ternura, pero con huevos, que diría Gigatron- y la fantasía toma forma. Vayamos a la letra: «ella gritó no señor, yo no estoy loca, estuve loca ayer, pero fue por amor» es un paralelismo a «people tell me a and b, they tell me how I have to see the things I have seen already clear» del famoso I want out de Helloween, luchar contra un sistema que reprime al heavy y no le deja expresar lo que siente… y por eso, escucha heavy que no sabe que es heavy. Feel the metal.

Ralf Scheepers, nada que ver con la tónica

Tómame o déjame

Es una balada, pero no tiene alma de balada (no me seáis ñoños, una cosa es que como decía Gigatrón, los heavies tengan también a sus nenas y otra que no sepamos gestionar el metal), es power metal: los griegos lo sabían, los cartaginenses lo sabían y ahora lo sabes tú. Si algo hemos aprendido con Doro y Tarja Turunen es que todo puede ser una canción de amor y no tiene que ser todo balada de las lentas. Esta canción da para metal del que podría hacer Battle Beast o incluso Sabaton si les da por cambiar la letra y hacer una alegoría al asedio a Troya/Numancia /Moscú (porque Sabaton sólo hace metal bélico). Lo bueno de Mocedades es que sus coros no son unos coros falsos de esos que hemos oído que solo suenan a casiotone como ya lo hizo Manowar o Rhapsody en sus discos primeros, que sonaban a baratillo. Esto suena con una voz rollo Ralf Scheepers y la lías muy fuerte. Tomada tal cual nos metemos conceptualmente en una mezcla entre el Für Immer de Doro, What about Love de Heart y el Babe de Styx . Intensidad, también un poco más rock, pero es que en el estribillo se vienen muy arriba. La cosa, es que te lo cantan como si fuera el Master of the Wind de Manowar. Y no te das cuenta, pero se quedan tan panchos, porque además te saltan con un montón de frases contundentes encabezadas con el título de «tómame o déjame» que es un paralelismo a «if you’re not in to metal, you are not my friend» por aquello de «feel the power of my sex baby» que decían los Gigatron .

Inciso: vais a oír mucho a los Gigatrón, pero es que son unos grandes traductores entre el mundo claramente heavy y el heavy que no sabe que es heavy. No los desdeñéis como toda esa panda de ofendiditos que se han cagado en Nanowar por el Norwegian Reagetton. Tienen su función en el metal.

Otros que ahora tampoco parecen heavies…

Eres tú

La conversión al metal fácil sería si, como los Ramones con What a wonderful world, le quitas violines y le pones punchás machacón de ritmo. Hermanos del metal, elevad vuestras miras y expandid vuestras mentes como Eric Carr expandió su colección de maquillaje al llegar a los Kiss: estoy hablando de que la naturaleza de Eres tú no es ser balada. Para entender la esencia real de Eres tú como heavy hay que pasar por el catalizador de Blind Guardian. Sí, mi neurona sigue aquí, pero pronto la vuestra no. Obviamente en una canción de época franquista, de 3 minutos no puedes hacer la fantasía heavy que merece: Me refiero a un comienzo destroyer con una batería impresionante digna del muro de sonido de Phill Spector y del muro del norte de Jon Nieve, rollo I’m Alive, que te pide a gritos el tema, me refiero a voces ásperas haciendo polifonías vocales como en el estribillo del Mirror Mirror (los agudos al menos son comparables), me refiero a meter solos de guitarras de mínimo 30 segundos entre estrofa y estrofa, que no tengan que ver con la melodía, que parezca morralla, pero morralla disfrutable: y a pesar de toda esa simplificación, la canción te aguantó un segundo en Eurovisión, con corte de mangas implícito a Cliff Richards que iba de moderno y que volvió a quedar detrás de España (otra vez), que eso también es muy actitud del metal. Está escrito que aquel que se atreva a acometer tan valerosa hazaña de volver la canción a su verdadera forma, será besado por Thor todas las noches antes de descansar. A ver, que lo mismo, dicho así, no parece gran cosa, pero contar con la bendición de dioses vikingos siempre es bueno, nunca sabes cuándo les vas a necesitar. ¿Además a vosotros os dan un mimito antes de dormir? ¡Pues eso!

MetalLeeca

Amor de hombre

Venga, está la he dejado para el final por si no habíais pillado las similitudes anteriores, porque es la fácil, que seguro que os alegra acertar una. Es la obvia, el cantazo: si hasta los propios arreglos orquestales te dan la pista. Suena a Luca Turilli en colaboración con uno de los heavies más legendarios de la historia, Christopher Lee. Es que ni me tengo que esforzar, piensas en ese concepto y te viene la versión a la mente sola si esfuerzo. La voz de Christopher cantando con acento ligeramente macarrónico y voz grave eso de “aaaaaayyyy, amooorrr de hooombrrrre, asuuuucar blanca, negra saaaaaal, amor vitaaaaaal”. Le pones un par de frases con el sonido de un clavicornio o de un pianoforte y lo tienes. Lo que si sería un esfuerzo, desde que se fue Christopher es conseguir a alguien que le sustituya en voz y carisma para hacer esa versionaca que nos merecíamos y que nunca tendremos. Como me dijo Charly Glamour en el Twitter: el metal para quién lo trabaja.

No os engañéis por el Consorcio, que también tiene sus temas heavies. Mocedades van de blandos, de sensibles, han jugado la carta contraria a Bon Jovi: Bon Jovi lleva años vendiendo que es heavy y hay quien le ha creído, ja, ilusos! (ya hemos dicho que es Superpop). Mocedades va de folk y canción melódica: puede que no lleven cuero, ni pinchos, ni melenazas. Puede que no canten en octavas imposibles. Puede que no usen doble bombo en sus estribillos. Pero lo han suplido con bigotones, con canciones que son precursoras de sonidos posteriores, con arreglos orquestales que harían envidiar a muchos discos featuring -inserte nombre de Filarmónica-, mucha laca y frases con ternura, pero con huevos (Gigatron again dixit) dando como fruto uno de los grupos de heavy patrio al que más tenemos que agradecerle.

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