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De cuando Telecinco era la cuna de la sordidez

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Aquí Paco Fox: Vuelve Lady Di con un artículo de esos que gustan cuando viene el AY QUÉ CALOR, quizir, el verano. Un alegre repaso a la cumbre televisiva de la historia de Esppppaña que no se repetirá. Os dejo con LADY DI:

Bueno, pues vamos con un post fresquito que no huele para nada a “apolillao”. Uno de los deberes de este blog es haceros partícipes de la más rabiosa actualidad y aquí vamos a sumar dos conceptos de los que todo el mundo habla (o al menos la gente que no es normal, como nosotros): la muerte de Chicho Ibáñez Serrador y el documental de HBO sobre Jesús Gil.

¿Cómo hablar de estos dos personajes un mismo post? ¿Pero qué locura es esta?

Pues bien, resumámoslos en un concepto: la televisión de calidad.

Lo fácil sería hacer un artículo hablando sobre ‘Sálvame’, pero no quiero que me dé un derrame cerebral, así que voy a remontarme a una época pasada. Que siempre fue mejor.

Vamos a establecer una línea temporal para que no os perdáis como viendo “Dark” y vamos a emprender un viaje que nos llevará al punto álgido de sordidez de la cadena, a partir del cual ya nada pudo estar al nivel. Tomaos la biodramina que nos vamos.

1986-1993. Reinado de Lazarov I de Italia y V de Rumanía

Los años ochenta estaban dando sus últimos coletazos cuando empezaron a proliferar en nuestras parrillas televisivas las cadenas privadas: Telecinco, Sogecable y la cadena triste fueron las primeras. Hasta entonces lo que teníamos en nuestros hogares era TVE (La1 y La2 para los gafapastas) y esas autonómicas de primera hornada en las que echaban Doctor Who y algo llamado ‘L’Espantaocells i la senyora King’, que no sé lo que es, pero que leer sobre ello en el Tele Indiscreta prometía un mundo de fantasía y calçots. Sin embargo, ya empezaban a verse las telarañas. El mundo pedía un cambio. Y ese cambio lo tuvimos gracias al control sobre Telecinco que se le dio al país que mejor entiende la sordidez: Italia. Valerio Lazarov, que aunque era rumano procedía del “Canale Cinque” de la tele italiana dirigida por Berlusconi venía dispuesto a abrirnos los ojos (los tres).

Por el culo te la estrujo

Hasta este momento lo más colorido que habíamos visto en la televisión eran las producciones de Chicho Ibáñez Serrador (see what I did there?) que no sólo nos brindó el “Un, Dos, Tres”, sino otras lindezas como “Waku Waku”, “Hablemos de Sexo” (“Hablemos de Eso” como decía la Doctora Ochoa de Josema Yuste) o “El Semáforo” donde se dio a conocer el gallego con problemas lingüísticos que debería habernos gobernado: ¿Rajoy? no. CAÑITA BRAVA.

Creación de un género necesario: los programas pseudo-eróticos:

Con este panorama, y con los años noventa recién estrenados, os imaginaréis que un canal de televisión emergente no iba a basar su oferta en tertulias filosóficas, sino más bien en otro tipo de contenido mucho más “mediterráneo»: CULOS Y TETAS. Es entonces cuando llegaron a nuestras pantallas “entas munheres” llamadas Las Mamachicho. El programa donde saltaron a la fama, “Tutti Frutti”, iba a emitirse en TVE pero Javier Solana lo rechazó. Olé los visionarios.

Y ¿qué habría sido de nuestra infancia sin este grupo de mujeres inquietas? Pues nada, una cosa triste y gris.

“Tócame Chicho si mamá no mira”.

Tiembla, “me too”.

Pero ojo cuidao que no sólo teníamos el “Tutti Frutti” con sus Mamachicho para subir la temperatura con unas bailarinas tapaditas. También nos brindaron el “¡Ay, Qué Calor!” con sus Chicas Chin-Chin (Afflelou, páganos) y el VIP con sus Cacao Maravillao. Hagamos una paradita para explicar un poco más en profundidad estos dos formatos, que os va a hacer mucha risa.

“¡Ay, Qué Calor” podría parecer una sordidez cuyo único propósito era verle las tetas a una tía. Y lo era. Pero con un poco de complicación. Era como jugar a Dungeons and Dragons pero con una meta fija. Había varias fases: la pareja concursante (hombre y mujer, no seáis progres) tenía que escoger primero una fruta de un color determinado que determinará su destino en el juego, entonces la chica que la portaba se abría la chaquetilla y enseñaba las tetas, que podrían tener una fruta o una estrella, lo que equivalía a ciertos puntos iniciales. Parece que no puede ir a mejor ¡pero sí!. Lo siguiente era realizar una pregunta a los concursantes y el que acertase sumaba más puntos. La tercera fase era para todos los ludópatas televidentes: se trataba de apostar un mínimo de 25.000 puntos en una tragaperras esperando que saliera la fruta, magia. Una vez llegados a este punto volvía el despelote: tenían un juego de cartas donde tenían que decir si al voltear una carta supondría que una chica perdiera una prenda o la añadiera. Pero no pasaba nada si los concursantes perdían sus puntos: siempre podían hacer un striptease para recuperar puntos, y si llegaban a la última prenda (sujetador si era la chica o pantalón si era el chico. IGUALDAD) se les daba una suma mayor. Al final conseguían un viaje por Europa, pero eso no le importaba a nadie de los que veía el programa.

Es que hasta los anuncios eran HORO.

Milikito, las ovejitas, Xuxa y EL PRESI.

Bueno, vamos a bajar un poco el contenido profundo del artículo, que para eso tenéis otras webs como la del Marca. Os voy a recordar otro programa importante de esa época para completar vuestro viaje al pasado. Y unos párrafos más arriba tenéis la pista. Declina”Miliki”. ¿Qué te sale? ¿Rodi? no. Declínalo bien. Sí: Milikito. O Emilio Aragón, hijo de Arathorn.

El concurso llamado VIP que luego cambió a VIP Noche, VIP Mar (VIP naranja y VIP cristal) tenía unos balconcillos dispuestos como un tablero de tres en raya ocupados por personajes “populares” y a los que se les formulaban preguntas sobre su vida. Los concursantes tenían que adivinar si la respuesta dada por el personaje popular era verdadera o falsa. En el mientras tanto las Cacao Maravillao, caras visibles de la marca ficticia que patrocinaba el programa, nos entretenían con sus bailes de salón.

Este programa era “tan bueno” que la audiencia tuvo que pagar una deuda con el Príncipe de las Tinieblas: la carrera musical de Emilio Aragón. Esto no sé si alguien lo pedía, pero a los que estábamos empezando a consumir música en esos años nos hizo mucho daño. Escuchar “Cuidado Con Paloma Que Me Han Dicho Que Es De Goma”, “Te Huelen Los Pies” debería convalidar como una diplomatura, mínimo.

Ojo que yo tengo este cassette

Espero que hayáis vuelto de vomitar, ahora viene la “cara amable” del canal. Os hablo de la genial Carmen Sevilla y su “Telecupón”. Este programa tenía dos puntos clave: las equivocaciones de la presentadora y el final del espacio cuando jugaban al “Hugo” con la audiencia. Que ahí muchos de los que éramos niños por aquel entonces dudamos de dónde teníamos la izquierda y la derecha porque lo hacían todo al revés.

Logro desbloqueado.

¿Que sois más de cita romántica con ramo de flores y Brummel? Pues no pasa nada, Telecinco, “tu cadena amiga”, te ofrecía un programa en línea con tus expectativas: “Su Media Naranja”. Este espacio daba un poco de vergüenza ajena, pues se basaba en el conocimiento que tenían entre sí las parejas de concursantes. ¿Lo mejor? que lo presentaba Jesús Puente, aunque en 1994 lo fichó la cadena triste para que estuviera al frente de “Lo Que Necesitas es HAMOR”. Joder, tengo que reconocer que ese programa era una fantasía.

¿Nos vamos de putas después, señor Muñoz?

A ver: no todo Telecinco iba a basarse en el público adulto, que también tenían programación infantil. Venida “du Brasil” teníamos a Xuxa (lo que me gusta a mi decir “CHUCHA”) que nos traía sonrisa y dulzura en su “Xuxa Park”.

Cuando tu padre se interesaba más por ver la tele contigo que nunca antes.

Pero no nos dispersemos. Vamos a lo gordo de este artículo. Y digo gordo de manera sutil. Si por esa época había un personaje polémico y que nos hacía un poquito de risa ese no era otro que Jesús Gil, el presidente de mi Atleti. Y a Telecinco no se le escapaba una, así que en el verano de 1991 le dieron un programa inclasificable pero maravilloso al mismo tiempo.

No me digáis que no le votaríais.

Muy influencer tenías que ser para que un programa gire en torno a tu opinión mientras estás sumergido en una piscina rodeado de mujeres en bikini. Jesús Gil era el cuñao antes de que existieran los cuñaos. Era un hombre que no pertenecía a su época, un emprendedor, un romántico. ¿Podríamos decir que era un hombre del Renacimiento? Pues casi. Y sino, aquí tenéis una muestra de su talento:

VALORS.

Mr. Gil tenía un caballo al que le consultaba los fichajes que debía hacer para el equipo de fútbol. Imperioso como mente privilegiada del mundo animal en el deporte mucho antes que el pulpo Paul. Jesús Gil vivía en 2010 desde los años noventa.

El onvre que susurraba a los caballos

Todos los programas que hemos comentado hasta ahora dejan un nicho sin cubrir: los adolescentes. No os preocupéis, que también tienen contenidos adecuados (adecuados si eras proto-tronista): “La Quinta Marcha” y “Hablando Se Entiende a la Basca”. De verdad, el título del último me da escalofríos. Como la cara que tiene ahora su presentador, Jesús Vázquez. Este programa deja de emitirse en 1993, que es cuando el reinado de Lazarov termina y comienza el de su sucesor Maurizio Carlotti.

1993-1999. Reinado de Carlotti “El Iluminado”

Según avanzaba la década y la cadena triste iba rellenando su programación, Telecinco tenía que hacerse un lavado de imagen (más bien un exorcismo) para seguir estando en boga. Por aquel entonces los late night shows eran el último grito en Estados Unidos. Y este formato iba a ser explotado aquí hasta la hartura máxima.

La Veneno, Apeles y Cárdenas

El más importante fue “Esta Noche Cruzamos el Mississippi”, con Pepe “Narrabo” al frente y que nos descubrió a personajes históricos de la televisión así como otros de los más asquerosete: Pepelu, Lucas Grijánder, Krispin Klander o LA VENENO.

https://www.youtube.com/watch?v=5oj2CCQvpXk

Más grande que Asia.

Pero si un personaje sórdido surgió en esta nueva época fue el padre Apeles.

Ente onvre se dio a conocer en el debate “Moros y Cristianos” que comenzó a emitirse en 1997 y que presentaba ese intelectual llamado Javier Sardá. Entre los contertulios había pesos pesados, ojo: gente como Ramoncín o Aramis Fuster. Fijáos hasta donde llega la trascendencia de este programa que incluso sus capítulos tienen fichas en IMdb. He estado echando un ojo y entre los temas que se trataron están: “La Macarena, ¿Orgullo nacional u horterada?”, “La pornografía, ¿entretenimiento o vio?”, “Ruiz Mateos: ¿héroe o villano?”. No me digáis que no os dan ganas de verlos todos del tirón como si fuese la nueva temporada de Stranger Things.

Pues bien, el padre Apeles fue desautorizado por la Conferencia Episcopal, ente orgañismo tan vanguardista.

NOBODY EXPECTS THE SPANISH INQUISITION.

El bueno de Apeles tuvo hasta programa-evento propio, “Todos Contra Apeles” (el cual nos dió la mejor canción de la historia de la cadena con el ripio «Todos contra Apeles / El curita más cañón / de toda la tele», chúpate esa José María Cano), pero terminó llegando al espacio “Crónicas Marcianas” en 1997. Esta maravilla bebía del Mississippi pero llegando al barroquismo en cuanto a caspa, que es lo que le da la calidad al contenido. Junto a Javier Sardá teníamos a Galindo y Mariano Mariano, que podrían ser personajes de Tolkien, pero aquí apareció una sección que me dio la BIDA: la de Javier Cárdenas. Este jovenzuelo venía del programa de Arús “Al Ataque” en la otra cadena y que nos dejó un personaje histórico. Ya sé que es poner algo de la competencia pero es que no me puedo resistir.

Historia de Espppppaña.

Pues bien, con su llegada a la cadena del dial cinco contó con los medios para presentarnos a JOYAS como Paco Porras, Carmen de Mairena, Tamara (la buena), Arlequín, la pitonisa Lola, el Pozi, Toni Genil, la Pantoja de Puerto Rico o Juan Miguel. Tal era el tirón de estos seres venidos de Ganímides y Raticulín que los juntaron para hacer una película: “FBI (Frikis Buscan Incordiar)”. ¿Veis? no todo va a ser caja tonta, que también aquí aprendéis del séptimo arte.

Una mujer de pelo en pecho.

1999-actualidad. Reinado de Vasile y el oscurantismo (o apagón TDT)

Desde el comienzo de Telecinco hasta esta época todos nos sentíamos como alguien que había consumido pastillas y entraba a una macrodiscoteca: a topísimo y con la mandíbula descontrolada. Pero como todo lo que sube baja, después de esta época todo fue cuesta abajo: comenzaron los programas de telerrealidad (que un Gran Hermano hace risa, pero ochenta ya…) y el sensacionalismo que se comieron toda la oferta de entretenimiento.

Esto es lo que dice la tele ahora.

Llamadme romántica (y/o hortera), pero la tele nunca volvió a ser la misma. Quizá otra generación recuerde con la lagrimilla asomando esa programación de “Historias Para No Dormir” o “Estudio 1”, pero esos eran tiempos en blanco y negro dominados por el NO-DO (alza la pata que te jo*o). No os olíais esta rima para terminar el artículo, ¿eh?. Chúpate esa, Nacho Campillo.

Besis.

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