cultura

Ciudadanos Orgullosos Cada Año

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Aquí Paco Fox: Guille se tira un año fuera del blog y regresa dos veces en el mismo mes. Pero es que ciertos temas políticos le tienen un poco escocido. Sí: Políticos. Porque a veces nos ponemos serios. Pero no os preocupéis: hay chistes de caca. Así que aquí os dejo con @Guille_Stardust y sus opiniones sobre lo acontecido en el Orgullo de este año:

 

¿Recordáis cuando Draco Malfoy se queda en la batalla de Hogwarts para ayudar a Voldemort desde dentro? Pues algo así ha pasado en el orgullo de Madrid este año. Ciudadanos, los compinches de VOX y PP (no se usa compinche todo lo que se debería hoy en día) decidieron meterse en el desfile de Madrid, no en la parte de las carrozas, sino en la de las pancartas reivindicativas pero sin reivindicar nada.

Ciudadanos por la concordia y el entendimiento.

Este año, la organización del orgullo puso como condición para participar a los partidos políticos la firma de un manifiesto que incluía como punto el no pactar con la extrema derecha, ni PP ni Ciudadanos lo firmaron. Desde el PP, que son fachas pero van de frente, lo aceptaron y no se presentaron, pero Alberto Carlos, que aún teniendo nombre de galán de telenovela venezolanza ni es un galán ni mucho menos venezolano ¡Dios le libre!, tenía otros planes; hacer lo que le saliera de los huevos y allí que mandó a su arrimada Arrimadas.
El problema no es que Ciudadanos sea de derechas, que lo es, es que lo intentan ocultar. Si parece de derechas, pacta con la derecha, tiene ideología de derechas, amigo, es de derechas. Ciudadanos es el típico tío que va de aliado feminista para arrimar cebolleta. Lo que ha pasado en este orgullo, por ponerlo en una situación más cercana, es como si alguien se presenta en una fiesta en tu casa, manosea las medias noches de foi gras después de haber meado sin lavarse las manos y cuando te plantas y le dices que se vaya se hace el ofendido y la víctima.

Hay dos cosas que me flipan de su presencia en el orgullo. Primero que no reivindicaban nada, había grupos de nudistas, de osos, de dog training, de transexuales, de gays rurales y cada uno defendía sus principios, pero Ciudadanos estaban ahí como el jubilado que va al ambulatorio a pasar el día (o yo a la sección de yogures del Mercadona en verano porque hace fresquito). Y la segunda es que llevaban la cofia de El cuento de la criada, ¡los muy desgraciados que están a favor de la gestación subrogada! Es como celebrar el día del niño vestido de Michael Jackson o el de la mujer vestido de Bill Cosby.

Albert, terapia de conversión de la homosexualidad masculina.

Después de haber sido expulsados del orgullo, Arrimadas cargaba contra la intolerancia de un colectivo que pide tolerancia. Que dicho de otra forma, es como un esclavista pidiendo respeto a los negros que trabajan en su plantación: “¿pero vosotros os creéis que a mí no se me cansa el brazo de daros latigazos?”. El filósofo Karl Popper lo describía en la paradoja de la tolerancia explicando cómo una sociedad ilimitadamente tolerante acabaría siendo regida por los intolerantes y, que por lo tanto, una sociedad sana debía ser intolerante con la intolerancia. Como aquí habéis venido a leer chistes de caca y no filosofía, lo voy a expresar de una forma que sea más clara: lo de poner la otra mejilla, mis cojones treinta y tres.

Precisamente esto es lo que está pidiendo el partido naranja, que toleremos a los intolerantes de VOX. Dicho sea de paso, no se me ocurre un color que defina mejor a Ciudadanos que el naranja, es chillón, le gusta llamar la atención y la fruta da diarrea (ahí tenéis vuestro chiste de caca). Y es que el partido tiene una larga trayectoria de pinkwashing y ya lo demostró cuando apareció en la fachifestación de Colón con sus amiguis de VOX y para distanciarse sacó la bandera gay y trans de fondo.

Inciso: no estoy en contra de las banderas gays, pero dadles un planchado, por Dios.

¿Qué diría tu madre si viese la bandera con esas arrugas? “Muy maricón pero la plancha no la coges”

Pero los huevazos del bueno de Albert son tan grandes que necesita dos sillones en el congreso y, después de que la policía desmintiese las acusaciones de agresión a los tolais que fueron al orgullo, Rivera anuncia que presentará una denuncia por las ¿agresiones? que se produjeron en el orgullo. Hay que ser hijo de puta. Me gusta pensar que Albert está despechado por la ruptura con Malú y, como ella es un icono lésbico, esto lo hace para hacerle daño a sus amigas: es un metemierda de manual. Yo me lo imagino en su casa, en calzoncillos Abanderado y camiseta imperio, borracho como una cuba y sollozando mientras escucha en bucle Aprendiz de Malú mientras grita “Todas putas” al gotelé del techo.

Albert llegando al congreso.

Siempre he dicho y siempre diré que me cae peor Ciudadanos que PP y VOX. Éstos son fachas y lo dicen abiertamente pero Ciudadanos es como esas personas que dicen que son tus amigos pero luego te hacen fotos mientras duermes, las suben a EBay y acabas siendo el juguete sexual de un señor turco que huele a cigarrillos y le sabe el aliento a shawarma #TrueStory.
Ciudadanos es el partido que cuando te agachas te la mete por el culo y ni siquiera tiene la decencia de escupirte primero. Es el tío que se corre en tu boca sin avisar y encima te pregunta si estás sano. Es ese tío que tiene herpes labial y bebe del vaso de todos sin avisar. Ciudadanos es la ETS de la política española, que se va pasando de uno a otro como en una comuna hippy de antivacunas. Ciudadanos es un terraplanista que vende globos terráqueos.

Para aligerar, os pongo el mejor momento del orgullo 2019:

Y llegados a este punto os preguntaréis ¿Dónde está el chiste de la cocaína? Pues lo siento, pero no va a haber. No hay droga que justifique ser un hijo de puta.

Es coña, leed la primera letra de cada palabra del título.

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