Sórdido y fresco

Videojuegos sórdidos: Guerrilla War

Algunos sabréis que hago gameplays en un canal de Youtube que poca gente sigue. Me sirve para relajarme entre los momentos más habituales de consumir PornHub como todo hijo de vecino y acurrucarme en una esquina de la habitación ponderando sobre el sentido de la vida mientras escucho discos comprados por un euro que me han salido 75 céntimos más caros de lo que merecen.

El caso es que me iba a grabar jugando a la adaptación a Spectrum de la recreativa original de ‘Guerrilla War’, una especie de secuela espiritual de ‘Ikari Warriors’, título que suena a ‘Chuck Norris muy cabreado comiendo sushi’. Básicamente porque ‘Ikari’ significa ‘Coraje’, ese término que en altos círculos militares se traduce como ‘vamos a decirles a las ovejas que se lancen a lo loca a matar a gente sin que lo piensen mucho, que a nosotros nos viene bien’.

Pero, claro: ¿por qué probar una cutre adaptación 8 bits cuando puedo jugar a la recreativa original, que nunca llegó a mi pueblo? Así que la busqué en el emulador. Pero, claro otra vez: ¿por qué grabarme el gameplay para que lo vean trescientas personas cuando puedo dejar constancia en ente majno vloj de la existencia de este juego?

Os preguntaréis, mientras cerráis la pestaña de PornoHub y buscáis en la wikipedia, qué puñetas tiene de especial una especie de ‘Commando’ que fue regular de popular en los 80. Pues que será todo lo que queráis de tiros, granadas y tanques, pero era un juego político. De aquella manera, pero político.

Antes de que Reddit y foros de tarados alt right se llenaran de discusiones gilipollas sobre si en los videojuegos debería haber política (spoiler warning: POR SUPUESTO QUE SÍ, panda de imbéciles incels), existían productos de los que se aprendía sobre la sociedad más que viendo ‘Están Vivos’ de Carpenter.

Éste no es uno de ellos.

Obviamente, este tipo de productos en los 80 estaba básicamente dirigido a chavales y de todas maneras, tampoco había capacidad técnica para tramas complejas más allás de las temidas aventuras conversacionales. Que ya sabéis lo que era aquello:

Abre puerta – no entiendo
Abrir puerta – prueba otra forma
Abrir puerta con llave – no entiendo
Abrir puerta a pollazos – no tienes pollazos en tu inventario
Obliterar puerta con misil termonuclear – no entiendo
Ia ia cthulhu fhtagn – estás perdido en el tiempo y en el espacio. Pero vamos, que la puerta sigue cerrada.

Alguna cosa se coló en los 80. Por ejemplo, mi favorito, ‘Elecciones Generales’. Un juego que es más valioso que todo el catálogo de Electronic Arts por un motivo claro: un personaje en el juego y la portada era Gerardo Iglesias, uno de los dos únicos políticos vivos que respeto y no sólo por motivos OBVIOS

BIGOTÓN

Además, te podías enfrentar contra la A.P. del Señor Don Braga Iribarne, persona muy querida por Vicisitud y al que le dedicó uno de sus posts más personales que explica por qué la gente le tiene miedo cuando se lo presento. De éste hice un gameplay, pero, siendo un juego de estrategia, me quedó espantoso. Aunque podéis verlo aquí.

Más allá de la sátira de figuras políticas en ‘Splits Personalities’ y ‘Spitting Image’ que eran respectivamente un buen juego de rompecabezas y un mal juego de lucha, los ingleses sí tuvieron su cachondeo de contenido realmente político con ‘Yes Prime Minister’, adaptación de la famosa serie satírica en formato de aventura de tomar decisiones más o menos evolucionada a partir del concepto básico del ‘Dictator’, el juego que dio origen espiritual a la serie ‘Trópico’ y que nos enseñó a toda una generación a ser unos cínicos nivel Rubalcaba en sus años de gloria.

(Qué grande ha sido ver supuestamente afectados a gentes del PCHOE pasar por el hospital tras años de llamarle “El Príncipe de las Tinieblas”, que en la escala de ‘mote afectuoso’ está más o menos entre “Infraser” y “El hijoputa ese”. Joder, que se nos ha ido un político inteligente, y en la era de Trump, Farage y Díaz Ayuso es algo que echamos de menos)

Pero a lo que iba. ¿Os he comentado que esto iba a titularse ‘Post breve: Guerrilla War’? Si quieres que dios se ría, cuéntale tus planes, que dicen la gente más cínica que Rubalcaba y yo juntos. Quería quedarme en ‘Dictator’ y no glosar todo videojuego político de los 80 y 90 porque tiene relación con la recreativa de la que estoy escribiendo. El mítico programa de gestión trataba de gobernar una república bananera. Si bien la imagen de la portada original de Spectrum estaba más bien inspirada en Pinochet, la de Commodore 64 era un poco más centroamericana.

Ni un dictador setentero lampiño

Pues ‘Guerrilla War’ se desarrolla en uno de esos escenarios en los que los americanos se pasaron décadas dando pasta para que se mataran entre ellos. Normalmente, estos juegos tenían a un bravo guerrero yanki (o dos para el coin op) matando charlies o latinos con alegría por el bien de la democracia y el estado de los accionistas de las bananas marca Chiquita. No en el caso de este juego japonés. Que, a propósito, no se llamaba ‘Guerrilla War’. Su título era otro.

En Japón se lanzó como ‘Guevara’.

Branding ‘estilo mis cojones’

Sí, gente: el señor que más aparece en pósters de universitarios después de Obama, Los Ramones y Cindy Crawford en los 90 (algún día os contaré una anécdota sobre lo profundamente imbécil que era la modelo). Una figura inmensamente popular porque un buen día a alguien se le ocurrió hacer una serigrafía de su foto. Ojalá hubieran escogido a una persona más interesante como Lina Morgan, pero qué se le va a hacer: nos quedamos con el argentino este con bigotillo de chaval de 16 años que intenta hacerse el mayor. Que, ya puestos, considero que es más icónico Stalin. Joder: que una vez Elvis tuvo una experiencia mística viendo a Josef en unas nubes y convirtiéndose en Jesucrito.

Esto, amigos, no me lo estoy inventando. Elvis consumía muchas drojas. Joder: hasta hay una canción de Al Stewart sobre este suceso histórico que contiene probablemente la mejor imagen nunca vista en la historia del videoclip:

Os reto a encontrar algo más mágico

¿Cómo se le ocurrió en plenos 80 a SNK convertir a un icono comunista como el Che en protagonista de un juego para niños? ¿Es que habían contratado a Oliver Stone como asesorador? Pues no. Parece ser que el jefazo de la compañía era un flipado de tanques y armamento pesado militar. Así que él sólo quería una recreativa con muchos vehículos pesados. Pero como había que distinguirse de la competencia y pagar una licencia es caro, ¿por qué no poner una figura real? Pues esa misma que es tan famosa en pósters y camisetas.

Vamos, que no había interés político. Claro que hay que mantener la coherencia narrativa aunque sea en un juego de scroll de disparos. Y en 1987 todas las recreativas y las posibles adaptaciones a NES tenían opción de dos jugadores. Por supuesto, creo que ya sabéis a dónde se dirige esto. Mi parte favorita de la existencia de este juego. El segundo jugador era ÉL

Clash of the Titans

No sé a vosotros, pero a mí la existencia de un juego en el que Fidel Castro va en plan Rambo por en medio de la selva matando como loco y destrozando tanques me fascina. Le da retroactivamente sentido al que Jack Palance lo interpretara en aquel desastre de peli sobre el Che de Richard Fleischer del 69, que habría mejorado si hubiera sido una cinta en plan Commando escrita por Steven E. De Souza.

Woody Allen hizo un Castro pelirrojo más convincente en ‘Bananas’

Por supuesto, cuando llegó el momento de exportar el juego a la Europa y América de la Guerra Fría, alguien de la compañía que no estaba hasta arriba de sake sugirió que un programa con dos héroes comunistas matando gente para rescatar al país de la opresión de un colaboracionista con los intereses estadounidenses y de la mafia (anda que lo que se aprende viendo ‘El Padrino’) quedaba feo a nivel comercial. Así que le cambiaron el título y borraron todo rastro de los personajes principales. De esta manera, los jóvenes de la época podían matar a gente sin seguir una ideología clara, que es de lo que se trataba esto en la época antes de ‘The Division’ o ‘Far Cry 5’. Porque lo que hacen en Assassin’s Creed no lo tengo nada claro y van ya 10 años jugando a la puta saga. Menudo chochazo ideológico tienen en Ubi Soft, por el amor de dios. Creo que sólo lo pueden arreglar haciendo ‘Assassins Creed: Transición’, ambientada en el 78 en el que controlas a Imanol Arias matando fascistas antes de ir a comer con Merche. Con escenas en las que Carrillo con peluca se te une saltando por los tejados del barrio de Salamanca persiguiendo a un misterioso hombre que resulta ser Gutiérrez Mellado, el cual te hace una llave de kárate y te deja inconsciente.

Luego que ya metan su mierda extraterrestre incomprensible de todos las secuelas si quieren. Que menudos desastres de guiones hacen los franceses estos.

Vota esta publicación

¡Haz click en una estrella para puntuarla!

Puntuación media / 5. Recuento de votos:

Dejanos tu comentario sórdido

Deja un comentario

Utilizamos cookies para brindarle la mejor experiencia posible en nuestro sitio web. Al continuar usando este sitio, usted acepta nuestro uso de cookies.
Aceptar