Sórdido y fresco

10 películas salvadas en montaje

Antes de tragarme en directo como un campeón ese espectáculo de condescendencia que han sido los Oscar de 2019, pensaba que ‘Bohemian Rhapsody’ no podía ganar el premio mejor montaje. Al fin y al cabo, había mejores nominados y el editor era amigo de Bryan Singer. Naturalmente, había cometido el error común de todos los años:

Muy pocos Oscar se dan por motivos cinematográficos.

Este año ha sido toda una merienda de negros de motivos extra fílmicos. Muchos han sido otorgados por aquello de ‘Me siento mejor persona si voto tal cosa’ que muchos confesaron tras el éxito de ’12 Años de Chiwetel Ejiofor’ (se dicen poco las palabras Chiwetel y Ejiofor). En el caso del premio a mejor montaje se ha tratado de ‘Me siento peor persona, pero este tío ha salvado un desastre rodado por tres directores y lo ha convertido en un taquillazo y quizá una tendencia, así que habrá que reconocérselo’.

Y luego están los que han votado la peli por ser un musical y, por lo tanto, debe de estar bien montada si hay cosas al ritmo de la música, porque para ser miembro de la Academia exigen menos credenciales que para ser presidente del PP.

Claro está que luego existen los Goya, en los que la mitad de las veces gana mejor montaje la peli que tenga algún tiro o cosas de coches.

Pero de lo que se trata esto es de llamar la atención sobre la cantidad de veces que las películas se salvan o rehacen en la sala de montaje. No me refiero a esa tendencia de muchos directores de alto presupuesto de rodar todas las secuencias desde todos los ángulos posibles y luego entenderse ya con el material en el Avid. Hablo de pelis que eran un lío al nivel del Parlamento Británico en un debate del Brexit y que, en manos de una persona hábil, acaban teniendo sentido e incluso éxito. Éstas son 10 películas salvadas en la sala de montaje:

1.- Annie Hall

Esta película dio al mundo dos cosas de enorme importancia: el único Oscar a Mejor Película de Woody Allen y la moda de mujeres llevando chalecos y pantalones anchos porque todos tenemos derecho a ir vestidos de maneras que luego te den ganas de arrancarte los ojos cuando ves fotos de hace dos décadas y sus hombreras en las que podía aterrizar un 747.

Magic Pixie Pantalones bombachos y chaleco con corbata Girl

Todo ello en parte gracias a la carismática presencia de Diane Keaton. Feck: la peli se llama como su personaje. La trama va sobre la relación de un hombre más feo que yo que se liga a Diane Keaton, dando esperanza a todos los enanos pecosos del mundo. Pero tal éxito fue producto de un montador que se encontró con un chochazo de cojones y un director que tenía menos idea de lo que realmente quería contar que Terrence Malick en cualquiera de sus películas. Leñe: viendo sus últimas cintas, creo que el tipo se lía hasta con la lista de la compra.

La monstruosidad de montaje preliminar se llamaba ‘Anhedonia’, título rechazado por el estudio porque no tenían ganas de explicar lo que significaba y que para mí ha sido importante porque me hizo quedar tremendamente culto cuando la psiquiatra me preguntó si tenía ‘dificultad para sentir placer’ y yo respondí “No creo que tenga anhedonia” gracias a conocer la historia de ‘Annie Hall’. Ante lo cual, obviamente, la doctora escribió en sus notas “Éste lo que es es un listillo de mierda”. No la culpo.

‘Anhedonia’, luego ‘Una Montaña Rusa Llamada Deseo’ e incluso ‘It Had To Be Jew’ (título que defenderé hasta que me lleven en camisa de fuerzas, una vez más, por listillo) duraba dos horas y media y su estructura era la de una narración de libre asociación. Esto es, el personaje escuchaba una frase o veía algo y ello le retrotraía a un momento de su vida. O lo que fuera, porque algunas escenas cortadas incluían un partido de baloncesto entre los Knicks y un equipo encabezado por Nietzsche y Kierkegaard, una larga secuencia en el infierno e incluso una escena con Danny Aiello. Todos salimos ganando con el último corte, aunque me hubiera gustado ver el primero.

Ja Ja Jaa / Yo juego al baloncesto con Kierkegaard

Pero Ralph Rosenblum, el montador, que consideraba la película una tortura, convenció a Allen que lo que realmente interesaba del filme era la subtrama de Annie. Total, ya podría utilizar ideas Allen para otras películas, porque la cosa parecía una colección de sketches. De hecho, no sólo la secuencia en el infierno acabó en ‘Desmontando a Harry’: es que el guión original, más ambicioso todavía, incluía una subtrama sobre un asesinato de la cual Allen sacó uno de sus mejores guiones: ‘Misterioso Asesinato en Manhattan’.

2.- Solo ante el peligro

Esta película es la leche. En serio. Ya sé que se ven pocos largos clásicos y menos si están en blanco y negro. Pero echadle un vistazo. No sólo es un western atípico y una peli importante por su condición de parábola de la era de la Caza de Brujas (aunque ese lectura se la soplaba al director, Fred Zinnemann), sino es que además es muy entretenida teniendo en cuenta cómo ha cambiado el ritmo del cine desde que se realizó. El truco no fue tal. Se trató simplemente de trabajo y perfeccionismo.

Supongo que en ‘Atmósfera Cero’ los relojes eran digitales. Con calculadora.

La película transcurre en tiempo real, un término que ni siquiera existía en 1952, pero que se aplicó como dios les dio a entender. Se trataba de una película independiente, hecha por su productor (Stanley Kramer) y guionista (Carl Foreman) específicamente como parábola. A las dos semanas de rodaje, Foreman fue apartado de la grabación dado que había sido miembro del Partido Comunista y estaba en el punto de mira del subnormal de MaCarthy, al que hoy en día llamaríamos «Persona con punto de vista diferente que al menos no se ha comprado un chalet». Además, al productor no le estaban gustando nada los brutos. La película era muy sombría, muy realista y, aunque eso ya lo sabía, era un western sin grandes vistas ni grandes escenas de acción.

Vamos, que era un rollo.

Así que decidieron convertirla más en una cinta de suspense que en una del oeste. Una vez terminado el rodaje, Kramer y el editor Elmo Cosquillas Williams estuvieron largo tiempo editando y reeditando hasta conseguir el ritmo adecuado. Una película que narra en tiempo real cien minutos… en 84. Resultado: un éxito que hasta cabreó al muy derechoso John Wayne, el cual hizo la similar Río Bravo como respuesta. Y todos tan contentos, porque esa también salió cojonuda.

3.- Nueve cartas a Berta

Este caso es más sencillo. ‘Nueve cartas a Berta’, que sería el título definitivo de peli hipster si no fuera porque ‘Berta’ suena a regüeldo, es uno de los principales exponentes de lo que los historiadores nacionales conocen como ‘El Nuevo Cine Español’ y yo como ‘Las Intensitas Que Se Hacían En Los 60 Sin Landa Ni Manolo Gómez Bur’.

Se trató de la ópera prima del realizador Basilio Martín Pestiño, que años más tarde nos daría un montón de documentales e incluso falsos documentales sin los cuales no existirían las escuelas de cine en España. For the record, he visto tres veces ‘La seducción del caos’ y creo que es la posha de buena.

Pero Nueve cartas a Bertín Osborne era su primer intento de largo. Y ya sabemos lo pasa con los recién salidos de una Escuela de Cine: han de ser más intensos que nadie y plasmar en su primera peli toda su sapiencia y madurez. Por lo tanto, el joven Basilio creó su magna obra sobre la vida en provincias basando la trama en once cartas que un joven recién regresado de Londres le manda a la tal Berta.

Salamanca Shore

Sí: once. Pero claro: con el ritmo tranquilito que le estaba dando a la peli Martín Patino, llegó el momento en el que el mítico montador Pedro del Rey se plantó. En nueve se quedan, chaval, que esto no hay quien lo soporte.

Y así nació una de las películas más importantes de la historia del cine español junto con ‘La Caza’, ‘Volver a Empezar’ y ‘CineBasura: La peli’. Lo cual me recuerda….

4.- CineBasura: La peli

¿Es meter mi película en esta lista ego o autofustigación? ¿Acaso no sería un poco de ambas? ¿O mejor dejo de hacerme preguntas que yo mismo tengo que contestar y me pongo a ello?

Supongo que la historia de la edición de ‘CineBasura’ es muy similar a la de muchas otras películas de muy bajo presupuesto con pocos días de rodaje y equipo poco engrasado lleno de gente con poca experiencia. Al final acabas cortando en rodaje del orden de media página de guión al día. Lo de rodar mucha cobertura para el montaje se convierte en una utopía cuando sólo hacer un cambio de foco es una odisea y el coprotagonista que no ha sido actor en su puta vida es incapaz de aprenderse el diálogo.

Vamos, yo. Es que no soy muy bueno memorizando.

Ahí que se vió Vicisitud, que es quien debería haber escrito este artículo, pues no por nada se dedica a montar ficción y publicidad. Partiendo de un material falto, lleno de huecos y con algunas tomas que directamente eran menos aprovechables que una idea de Pablo Casado sobre la liberación de la mujer. Lo peor de todo es que el arranque de la película era un desastre y varias subtramas establecidas luego no se desarrollaban en parte por no estar siquiera rodadas. Pocas veces se puede decir esto de una película, pero tras los primeros visionados todos nos dimos cuenta de que la cinta no empezaba hasta que se ve el primer pollón.

El mundo sería un lugar mejor si de más películas se pudiera decir “la película arranca cuando se ve el primer pollón”.

Sí, claro, que iba a poner una foto de una pisha…

Así que Vicisitud, junto a Beatriz Pérez, se inventó directamente un nuevo arranque y, ya que estaba en ello, un nuevo punto de giro para el clímax, amén de darle al personaje de Paco Fox (víctima de las reescrituras que realizó el fallecido guionista Fernando Rodrigo cuando el personaje de Miguel Ángel iba a ser interpretado por un actor todavía más malo que yo en esto de declamar diálogos) una verdadera motivación.

El resultado está claro: una nota de mierda en la IMDB y en CuñaoAffinity (registraos en ambas webs y poned un 10, que me hace ilusión), pero numerosos clientes satisfechos. Porque al fin y al cabo esto siempre se trató de que los fans del cine de mierda estuvieran contentos con el resultado, y las ventas del BluRay así lo atestiguan. Lo de ver beneficios de la peli, ya otro día.

5.- Tiburón

Tampoco quiero dar la impresión con este artículo que a menudo los montadores son las únicas mentes preclaras que le salvan el culo a un director inútil. Cierto es que a veces hay películas totalmente insalvables (como pasó con ‘Caza Legal’, debut en el cine de Cindy Crawford, sobre la cual pocos saben que tuvo que volverse a rodar en un 60% tras su primer montaje), pero también lo es que los directores trabajan con los editores y entre los dos alcanzan soluciones para problemas que se presentaron en los rodajes. En el caso de ‘Tiburón’, en la época se sobrevaloró el papel de la veterana Verna Fields por haberle salvado el ojete al chaval ese al que le venía la peli grande. Pero, claro, el tiempo nos ha revelado que el chaval ese de Spielberg era el puto amo. El tiempo y declaraciones del guionista Carl Gottlieb a The New York Times dejando las cosas claras.

Lo cual no quiere decir que la película llegara a la sala de montaje con muchos problemas. El más importante, el del tiburón gigante, el cual, como muchos saben, no funcionaba y se veía falso como una petición de amistad en facebook de una tía espectacular. Joder, que la cosa podría haber quedado tan cutre como una monster movie de Corman. Recordemos que sólo cuatro años antes, y sin salirnos de monstruos marinos, había cosas como ésta:

Por Rick Baker. En serio. El de la coleta y SIETE OSCAR.

Por supuesto que el trabajo de Fields y Spielberg no se limitó a ‘vamos a poner más subjetivos del bicho, que esto se ve cutre’, sino a hacerlo de manera que quedara mejor y no como un parche. No en vano es una de las películas mejor montadas de la historia del cine.

6.- Full Monty

Es difícil de creer la importancia que tuvo esta película. De repente, la comedia social se puso tan de moda que hasta en España hicieron una peli, y os juro que no me estoy inventando esto, que se tituló, en un alarde de desvergüenza, “Se buscan Fulmontis” (en esa dulce época en la que, y esto TAMPOCO me lo invento, Willy Toledo era el actor de comedia más famoso).

Aquí Guillermo y sus amigos, saludando a la derecha

Sin embargo, el exponente más famoso y popular a nivel mundial del subgénero estuvo a punto de ser una película directa a vídeo en lugar de un fenómeno nominado al Oscar. ¿Y sabéis lo jodido que es que una comedia alcance esa notoriedad en los Premios de la Academia? Casi tanto como que una gane y luego no tengamos que pasarnos dos décadas leyendo artículos sobre cómo no se mereció el premio por ser ‘blandita’.

Tras un rodaje infernal, los ejecutivos de Fox vieron el montaje y dieron su veredicto. Al DVD que se iba. Los actores ya se esperaban que la película sería una cosa menor, pero el productor Uberto Pasolini creía que, al menos, merecía un estreno en salas. Así que largó al director Peter Cattaneo y al editor David Freeman (que venía de trabajar con David Puttnam) y se encerró a remontar la película con el debutante Nick Moore, cuya experiencia se circunscribía a ser ayudante de montaje. Desconocemos qué hicieron entre los dos, porque el corte original, que ya había tenido problemas de duración y para el que tuvieron que rodar material adicional, nunca se ha visto. Pero sabemos el resultado: a los Oscar y, lo que es peor, a darle una excusa durante más de una década de señores con carnes flácidas para quitarse la camisa durante bodas, bautizos, comuniones y fiestas de guardar.

7.- La Boda de mi mejor amigo

Con esto the Full Monty he nombrado la práctica de rodar material adicional o repetir escenas que directamente no funcionan. Es algo muy común y, como nos enseñó hace poco ‘Fantastic Four’, a veces es señal de mejor llevemos al cine una bolsa de potar de los aviones.

Aunque no siempre. No les hagáis caso a los voceros de páginas de fans anunciando el armagedón cada vez que una película vuelve a rodar escenas. Hasta ‘El señor de los anillos’ lo hizo. Claro que el caso de ‘La boda de mi mejor amigo’ fue especial, porque convirtió un claro fracaso en un clásico de la comedia romántica, ese género que ahora es para algunos todo lo peor de la civilización occidental.

En la foto: El Anticristo

Pero en los 90 era de lo más taquillero, y Julia Roberts era su mayor estrella junto a Merralla Megryan. El problema del primer montaje de la película es que el público salía odiando a la prota. Y odiar a la Roberts en los 90 era como ver un vídeo de gatitos y querer quemar el ordenador con furia homicida. Simplemente eso no pasaba. Pero es obvio: todo lo que hace su personaje en la peli… cómo decirlo de una manera sutil… de loca del coño. Es la mala. No ayuda nada que Camarona Díaz esté adorable en la cinta. ¡La bruja era la prota! Los que vieron los pases previos destacaban especialmente cómo el final, en el que Julia conocía a un tío guapo (el prota de ‘Mi gran boda griega’, por no salir del sub sub género) y se abría la posibilidad de, en los ojos del guionista Ron Bass, una bonita relación futura y en los de cualquiera con dos dedos de frente, un polvo salvaje en los servicios y luego situaciones incómodas en encuentros sociales futuros.

Sin embargo, P.J. Hogan, el director, que venía de petarlo con ‘La boda de Muriel’, se dio cuenta en esos pases de otra cosa: que el personaje de Rupert Everett sí que tenía las simpatías del público. Coñe: creo que una de mis escenas favoritas de todo el cine de esa década es aquella en la que Everett se gana a toda la familia cantando ‘I Say a Little Prayer’

Como tres o cuatro veces durante intermedios de clases en la ECAM nos dedicamos a cantar eso. Al menos los que no teníamos vergüenza de aquella escuela de diletantes. O sea, los de montaje, los de sonido y yo. Anyway

Así que Hogan comprendió que la solución estaba en Everett. Era la conciencia de Julia y, para cuando se volvía demasiado loca en el tercer acto, tenía que volver a explicarle que estaba haciendo la imbécil, pasando así de ‘Localcoño’ a ‘Aferrada a su sueño de manera irracional’. Por lo tanto, se espolvoreó un poco de ‘amigo gay’ (en adelante, un tópico más de las pelis de bodas… y si no, que se lo pregunten a la espantosa ‘Crazy Rich Asians’) en el clímax y, sobre todo, en un nuevo final, en el cual en vez de la perspectiva de un polvo de bodorrio, aparece el otro mejor amigo de la protagonista a centrarla un poquito. Y, de paso, vuelve a sonar ‘I Say a Little Prayer’ para recordar a la audiencia el mejor momento de la peli.

El público perdonó a Juilia y el resultado fueron como 300 millones de dólares. Hoy en día ver eso en una comedia romántica, incluso sin ajustar inflación, sería un milagro.

8.- La noche del escándalo Minsky’s

Vuelve Ralph Rosenblum a este artículo por un motivo claro: que es uno de los pocos montadores que dejaron sus aventuras por escrito. Esto de la posproducción suele ser un trabajo bastante anónimo y quién sabe qué historias ocultan muchos grandes éxitos del cine.

No que ésta sea un clásico, claro. Pero es de la que hay datos. Así que ahí va la historia breve, que estaréis esperando que hable de ‘La guerra de las galaxias’. “La noche del escándalo Minsky’s”, también conocida como “¿De qué peli estás hablando, Paka?” fue la tercera película de William Friedkin, al que conoceréis por “El Exorcista” y, si habéis seguido mi twitter en las últimas semanas, por decir lo sobrevaloradas que están “Vertigo” (con razón) y “El resplandor” (sin razón). El buen señor estaba todavía aprendiendo el oficio, algo que a los directores de hoy en día no le dejan hacer, puesto que todo el mundo debe demostrar ser un genio en su primera película y vales tanto como tu filme más reciente. Lo que rodó fue la historia de un striptease acontecido en 1925 en el que la chica movió las tetas, lo cual estaba prohibido, por lo que se armaron hasta disturbios.

Cómo me gusta vivir en la era de PornoHub.

¡Burlesque! ¡Enaguas! ¡Sombreros! ¡Medias de rejilla! ¡Tetas!

Vamos: una comedieta musical que acababa en plan pelea morrocotuda como el primer “Casino Royale”. Pero el resultado fue abominable. La peli tardaría exactamente un año en estrenarse a lo ‘Dark Phoenix’. ¿Qué pasó en el ínterin? Pues que lo que entregó Friedkin fue un homenaje a las películas viejunas… que resultaba demasiado viejuno. Un ejecutivo de United Artists llegó a decir que era “El peor primer montaje de una peli que había visto en su vida”. Friedkin se largó a otras cosas y hasta dio entrevistas diciendo que la peli era una mierda. Así que Rosenblum se encerró a básicamente rehacer toda la película. Su idea: usar material documental de la época de manera original para darle un toque al mismo tiempo un toque más moderno y afianzar el aspecto nostálgico. Aunque parezca una contradicción, funcionó. El mezclar imágenes antiguas con otras de la película viradas a blanco y negro y luego sacar el color quedó innovador. Además, el editor decidió que la película se debería parecer más bien a lo que había estado haciendo Richard Lester como renovador del ritmo de edición (no olvidemos que la prehistoria del ochentero «ritmo de videoclip» está en sus pelis con The Beatles).

El filme acabó siendo un éxito de crítica con una buena taquilla. En sus memorias, William Friedkin confesó que “(La película) tenía muchos problemas, pero el mayor fue mi propia ineptitud”. Es lo que tiene llegar a cierta edad y que te la sude todo: que reconoces tus errores con alegría y que te cagas en ‘Vertigo’ sin problemas.

Otro día hablamos de por qué esa peli es la favorita de los críticos mientras que el resto de la humanidad prefiere de Hitch ‘Psicosis’ o ‘Con la muerte en los cojones’.

9.- Easy Rider

Una peli de fumaos hecha por fumaos. Fumaos pretenciosos. Que querían hacer una obra de arte de cuatro horas y media, media hora arriba, media hora abajo.

Booorn to beeee intensiiiitoooo

Tras el éxito de sus pelis contraculturales con Roger Corman, Peter Fonda decidió hacer la épica definitiva sobre moteros y drojas. El mítico productor pasó, porque ya había hecho ‘The Wild Angels’. Así que Fonda y su amigo de drogadicción Dennis Hopper se fueron a hacerla solitos para luego ofrecérsela a Columbia, que la pilló por aquello de tener una de esas cosas que le gusta a los jóvenes, que son los que van a ver pelis baratas pero no pagan las entradas de las grandes pelis que de verdad nos dan dinero.

La cosa se terminó de rodar en el 68, pero como pasó con la anterior entrada, no se estrenó hasta un año más tarde. El motivo fue que Hopper se molaba tanto que quería ser más original que nadie y narrar la peli con una cronología absurda llena de flash fordwards. Cosa que hizo el pesado de Iñárritu con la insoportable “21 Gramos”, titulada así por lo que se tuvo que consumir diariamente durante la edición de la peli.

Por indicación del director Rob Rafelson, amiguete de Jack Nicholson, se trajeron a Henry Jaglom, que lo que se dice director no era todavía, pero se ve que les parecía un tipo cabal (el buen señor terminaría teniendo una carrera como realizador de culto). El productor se llevó a Hopper de viaje para que no armara una revolución, y Jaglom sacó las tijeras de podar, una cortadora de césped, una trituradora industrial y probablemente un lanzallamas con el objetivo de dejar las casi cinco horas de ARTE en una PELÍCULA de hora y media. De entrada, empezó la historia más o menos en el punto en el que el montaje de Hopper llevaba media cinta, quitándose de en medio así como que dos horas de locura drogadicta.

Al regresar, el director cogió un cabreo típico de artít-ta al que le han fastidiado su OVRA MAENTRA, pero supongo que se le quitó parte de la tontería cuando le cascaron un premio en Cannes, le nominaron a un Oscar y cambió la historia del cine. Porque cuando Columbia empezó a ingresar carretillas de dinero por la película y su banda sonora, se dieron cuenta (junto con los éxitos de Bonnie & Clyde y El Graduado) de que estaban haciendo el tonto dirigiendo sus esfuerzos hacia grandes musicales para mundo viejuno y que la clave de todo estaba en la chavalería.

Y así estamos hoy en día.

10.- La Guerra de las Galaxias

Dejo para el final el ejemplo que todo el mundo conoce. Por dos motivos: que es la película más popular de todos los tiempos y, por lo tanto, la que tiene su proceso de gestación más documentado y estudiado y que, en la era de internet, miles de cabreados por ‘La manaza pantasma’ han dedicado sus esfuerzos en hacernos ver que Lucas siempre ha sido un inútil.

Mira, niño: el tío de la barba ese es un chungo que dentro de unos años producirá Howard El Pato.

Lo cual es mentira, claro. Pero es cierto que el mítico primer pase de la peli que Lucas hizo para sus amigos fue un desastre y sólo Spielberg le dijo que veía un éxito ahí encerrado. De Palma hasta se cabreó de lo espantosa que le pareció la peli (si bien su sugerencia de no haber entendido un carajo llevó a que le encargaran la reescritura del mítico texto inicio). Así que Lucas se encerró con sus tres editores a ver cómo puñetas se las maravillaban para convertir eso en algo visible. Hicieron de todo: cambiar la introducción de Luke Skywalker, ajustar todos los montajes paralelos de las subtramas para que la mitología de la historia se entendiera, cambiar chistes de sitio, quitar escenas repetitivas (una de las cuales aparecería en el clásico de la mugre ‘Star Wars Holiday Special’) y sobre todo lo más importante: el final y la ya mítica idea de Marcia Lucas de que la Estrella de la Muerte estuviera a punto de destruir la base rebelde, algo que no ocurría en el primer montaje. Todo sin rodar nuevos planos y usando sólo material ya rodado e incluso colas de montaje e imágenes marcha atrás.

De desastre aburrido incomprensible a la película más influyente de todos los tiempos. Porque la Academia de Hollywood puede pensar que habría valido la pena dar un Oscar menor como el de montaje en la pausa para los anuncios, pero nosotros sabemos que es, junto a guión y rodaje, la tercera pata de la mesa cinematográfica.

Una mesa de tres patas. Menuda imagen más inestable para acabar el artículo. El cine es un constante equilibrio de genio, suerte y dinero que en cualquier momento se puede desestabilizar y darnos un ‘Campo de batalla: La tierra’ o ‘Fantastic Four’. Esas pelis de las que piensas que cómo es posible que nadie se diera cuenta tras las tres etapas de creación que aquello era un desastre.

Así que ahora me toca ir hacia atrás y leer este rough cut de artículo para afinar lo escrito. Pero yo no soy Marcia Lucas, así que el resultado estará más cerca de ‘Star Crash’ que de ‘Star Wars’. Y ni tan mal. Que yo con la mierda italiana espacial me divierto mucho.

Señor Cozzi: la primera vez que vi Star Crash fue en un autobus y me hizo el viaje más o menos tolerable. Que tampoco hay que exagerar.

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