Sórdido y fresco

Nuestras películas favoritas de 2018

El equipo de ente vuestro vlog tiene tradiciones que hay que cumplir cada año. La porra necrológica. Hacer chistes de caca. Bailar desnudos alrededor del fuego conspirando por la destrucción de Albacete. Y la lista de nuestras películas del año, la cual nadie en sus sanos cabales pide, pero que nosotros hacemos de todas maneras. En esta edición, tenemos una nueva adición al equipo: Lady Di. Así que ya sabéis lo que eso significa. Efectivamente, que Paco se ha tirado un día maquetando el artículo. Y que ya habla de sí mismo en tercera persona.

Las de Paco Fox

Ano horrible. Quizir, annus horribilis. Sobre todo para el cine cultureta, que me tiene últimamente más decepcionado que la cúpula de Podemos. Mucha superproducción en mi lista y mucho superhéroe, que es algo que me cansa ya, pero, joder: es que no paran de hacer películas buenas del subgénero, los muy malandrines. Lo cual tiene sentido: han pillado a los mejores profesionales del medio. Mientras antes estarían haciendo ciencia ficción, fantasía o acción, ahora todos están liados con el tema de leotardos más allá de las fiestas de Bryan Singer.

Que no está en la lista, pero porque, a pesar de que preveo que ‘Bohemian Rhapsody’ será una peli que veré mucho a lo largo de los años (algo que puede pasar también con la ‘Valerian’ – esto es: la peli normalita pero desprestigiada por todos que será de culto en el futuro- de este año, ‘Mortal Engines’), en realidad no me puedo sobreponer a que sea TAN formulaica.

¿Pero salía Mick Jagger en la peli?

Ahí vamos, pero antes, inspirado en las listas de todos los años de Cava Baja, dos documentales:

Desenterrando Sad Hill: una muestra de cómo hacer que una historia que parece dar sólo para una noticia de informativo regional se convierta en una oda al frikismo más desaforado. En un tiempo en el que la gente encuentra sentido vital en el odio y la confrontación, está bien que se nos recuerde que hay gente que es feliz con sus depravaciones.

They Shall Never Grow Old: El documental de Peter Jackson sobre la vida de los combatientes de la Primera Guerra Mundial es bueno en parte porque va precisamente de eso y no de las estrategias ni de los motivos que llevaron al mundo a la contienda más imbécil de la historia. Pero, a pesar de que se me hizo un poco larga, tengo que ponerla en la lista por tener el momento más impresionante del cine de este año con permiso de THOR LLEGANDO VOLANDO A LA GRAN BATALARFSSSSSSS

Perdón.

El segundo momento más flipante del año: cuando, tras un primer acto del documental mostrando el reclutamiento y entrenamiento de los soldados usando material gastado de la época, la imagen se amplía a panorámico, se colorea y presenta el campo de batalla con los más correctos 24 fotogramas por segundo y con efectos de sonido y diálogos doblados. Es como viajar en el tiempo.

Ahora, la lista de ficción:

14.- Mary Shelley
La prueba de que este año no he quedado muy contento con lo estrenado, o bien he tenido mala suerte y menos tiempo para ver ciertos títulos importantes (no me he tragado ‘Infiltrado en el KKKlan’ ni, por ejemplo, ‘Ha nacido una estrella’, en este último caso porque el country me da todo el dolor anal y nada del placer prostático) es que para la última posición de la lista he tenido que rescatar una película que vi en septiembre de 2017 y que no entró en la lista del año pasado. Lo cual no quiere decir que sea mala. Es una buena semblanza de la señora que creó eso que se llama TODO EL GÉNERO DE CIENCIA FICCIÓN. ¡Un respeto! Está bonica rodada, Elle Fanning transmite la inteligencia del personaje al mismo tiempo que su cierta vulnerabilidad e inmadurez y es victoriana, que ya sabéis que es un rollo que me da vidilla.

A romántica no me gana ni Glenn Medeiros

13.- La caída del imperio americano
Este es el segundo año que voy al Festival de Toronto to chulo para poder decir que he visto las pelis de los Oscars antes que nadie. Sólo que esta vez me he comido un truño y todo lo que iba eligiendo eran decepciones. Así que me quedo con cosas como el docu nuevo de Michael Moore (que se estrelló en taquilla en España, pero que es mucho más interesante de lo que se dice), una peli sobre un negro skinhead (WTF) que se hacía pesada, pero estaba rodada como dios o esta tercera parte de la trilogía de ‘El declive del Imperio Americano’ de Denys Arcand. Sospecho que las críticas no serán entusiastas cuando se estrene, pero hacedme caso a mí. Esta película critica la sociedad actual a través de los que cualquier otra cinta trataría como los villanos (o, en todo caso, los personajes duales que acabarían pagando por sus errores), pero que aquí son desarrollados sin ser juzgados por sus faltas. Eso, amijos, es muy importante en esta sociedad 3.0 en el que todo el mundo está señalando constantemente a todos los demás, en lugar de meterse el índice por el culo y descubrir el placer anal.

Segunda referencia a sexo por el orto en este artículo. A lo mejor mi subconsciente me quiere decir algo.

12.- Deadpool 2
Vale, sí: viene a ser lo mismo que la primera. Pero con el mejor personaje secundario del año:

BIGOTÓN

En un año muy interesante en el tema de bigotones gracias al drama de ‘Misión Imposible: Fallout 76’ (casi en la lista, pero con el mismo problema de las últimas de la saga, esto es, que mañana no me acordaré en absoluto de la trama), el que se lleva el premio es Rob Delaney, la versión sórdida de Jon Hamm. Este tipo me tiene ganado gracias a la inmensa serie ‘Catastrophe’, por lo que al verlo aparecer en el trailer y, encima, con bigotón, haciendo de señor bobo que pasa por ahí a pesar de tener pinta de vendedor de artículos de grifería, mojé mi ropa interior de la emoción.

Vale que en la peli luego sólo sale un rato corto (algo que ya sabía), pero es mi personaje favorito del año. Luego está la peli en sí, que, como ya he dicho, viene a ser Deadpool 1 con más pasta. Y está bien. Pero ya. No creo que la franquicia aguantara otra entrega.

11.- Un lugar tranquilo
¿De dónde ha salido este tío para rodar tan bien una película de suspense? No, en serio. Nos ha cogido a todos con el pie torcido. Hay muchas pelis de este tipo cada año, por lo que es mucho más meritorio conseguir sobresalir entre tanta cinta. Claro que no olvidemos también que es uno de los mejores montajes del año. Que eso ayuda.

10.- Call Me By Your Name
Estoy poniendo en mi lista de favoritas una peli de, básicamente, James Ivory. Si mi yo del pasado se entera de esto, inventa una máquina del tiempo, viaja al futuro armado con una cachiporra y me acaba preguntando que cómo es eso posible. Que cómo he caído tan bajo. Para luego endiñarme en la cabeza, claro. Y con razón.

Porque el cine de Ivory siempre me ha parecido, con la posible excepción de ‘Lo que queda del día’, un pestiño importante. A Luca Guadañordo también le tengo cierta inquina, motivo por el cual no he visto la nueva ‘Suspiria’. Pero van los dos y se hacen la cinta romántica del año. Con una canción de uno de los discos más sórdidos de Battiato, que es lo que le da la calidad a la película.

Puesto 15 de nuestro artículo de las mejores 14 masturbaciones

9.- Inuyashiki
Incluso muchos freaks estamos un poco cansados de que todas las superproducciones sean de super héroes. Que vale, que no queremos que dejen de hacerse. Son pelis de señores volando y metiendo hostias. Claro que quiero más. Pero no que haya una cada dos semanas. Que ya está bien.

Pero hay rendirse a la evidencia poniendo el culo en pompa: no sólo Marvel está que sale, sino que encima llegan los japos y hacen una de las mejores a pesar de sus ajustados presupuestos.

Como acabo de decir, me encantó que Rob Delaney hiciera de señor experto en grifería industrial metiéndose a héroe de acción. Bien. Pues en Inuyashiki el prota superpoderoso tiene pinta de algo peor: de vendedor de seguros divorciado a punto de ser despedido:

Vamos, como Gil Gunderson de Los Simpsons

La magia del asunto es que la película bebe en términos éticos de otros mangas japoneses como Death Note. Esto es, que en vez de hablar de cómo el gobierno se tomaría la existencia de superhéroes como hacen los americanos, aquí se trata de algo más tolkieniano: cómo el poder puede o no corromper. En la película, un señor de Murcia y un chaval molón adquieren poderes. Cómo afecta a sus personalidades es muy distinto a lo que estamos acostumbrados en el tebeo clásico.

A todo esto, que las peleas climáticas molan mucho y tal. Que esto también se trata de dar espectáculo.

8.- Hereditary
Ésta es una de esas que dividen al público. Obviamente, yo tengo razón. Que para eso es mi blog. Es obvio que ‘Hereditary’ será una película de culto en el futuro. He visto a mucho impaciente que no se come que durante toda la primera mitad de la película se esté estableciendo a los personajes en lugar de dar sustos como en una peli de ‘Expediente Guarren’ quejarse de ésto para luego alabar ‘La Semilla del Diablo’. Incoherencia. Hay sitio para cine de terror como una montaña ruso al estilo de la franquicia de James Wan Tow Three y sitio para cine de terror más lento, de ese que no da sustos y sí hace que se te ericen los pelos del escroto.

A los que piensan que un final de señores viejos adoradores de satán en pelotas no es creíble sólo les digo dos cosas: que os creéis un diablo rojo vestido como Darth Maul y que vosotros no visteis las míticas fotos de las orgías de Roldán en el Interviú.

Madre mía. Eso sí que me quitó las ganas de sexo durante… aproximadamente dos días y tres horas. Que tampoco hay que exagerar.

7.- One Cut of the Dead
Anda que la peli rara que me da por poner… pero ya sabréis los que leáis este artículo anual que yo apoyo mucho a las comedias, y ésta ha sido con la que más me he reído este año. Nivel haberla visto en el trabajo y todos mis compañeros mirarme muy raro. Bueno: más raro de lo normal.

El problema es que no se puede entender por qué la película es tan divertida sin joder el giro de guión. Sólo diré que durante los primeros 46 minutos, se trata de una peli de zombis muy mala en plano secuencia (de ahí el título). Pero de esas que ves y te crees muy listo por señalarle los fallos. “¿Y esto tiene unas críticas tan buenas?”, piensas con media sonrisa mientras planeas ponerla a caldo en redes y remueves lentamente el coñac de una copa de balón con una mano mientras acaricias a tu gato blanco con la otra.

Pues no. Exactamente en el minuto 48 (es que en medio están los créditos finales de la película y aseguro que no me estoy inventando esto), la cosa cambia y empieza el festival de la risa y la vicisitud.

¡Ve esta peli o te hago tragarte un maratón de Malick!

Me han dicho que alguien la ha comprado para España. No creo que llegue a cine, puesto que es una rareza. Por no hablar que hay que estar loco para comprar algo que es muy malo durante toda su primera mitad. Pero apoyadla cuando sepáis de ella.

6.- Spiderman: Un nuevo universo
Bueno: esto también es en parte una comedia. No olvidemos que el éxito del cine Marvel son los chistacos. Lo que pasa es que aquí se mezclan con esas ideas locas que no deberían funcionar pero que fluyen de puta madre. Una pena que en este caso la campaña de promoción adelante ciertas sorpresas que sospecho que habrían sido la leche vistas sin saber nada de la película.

Pero eso no quita que se trate de la superproducción más libre y loca del año y una que le da sopa con ondas a todos los que han intentado transmitir la sensación de leer un cómic antes que ella.

5.- Yo,Roña
Una biografía de una choni que le metió una puñalada a su competidora en patinaje artículo. “Pereza” es la primera palabra que se me vino a la cabeza. Erré, por supuesto. Una vez varios amigos me convencieron de que la peli era un dechado de virtudes, me metí en el cine. Salí muy contento, claro. Que por algo está en el top 5. Lo que más me gustó fue el brío digno del mejor Scorsese con la que está rodada la historia. Yo con ese tipo de estilo narrativo ya soy feliz.

4.- El Reino
Esta peli tiene la mejor secuencia del año y la mejor escena del año. No la pongo la primera porque hay otras que me han producido más impacto emocional o me han maravillado más con su inteligencia. Pero que aquí hay maestría es algo innegable.

La mejor secuencia del año es el brutal viaje del protagonista y su abogado para localizar datos incriminatorios de corrupción política a un chalete en Andorra. La mejor escena del año es ésta:

Jrandeza

El desmorone de Luis Zahera cuando se cree traicionado por los políticos corruptos a los que ha ayudado es desde YA historia del audiovisual español y de eso que llaman ser actor.

A propósito: también tiene una de las mejores frases del año: “Ya os dije que llevarse el dinero a Suiza era de horteras”. La película de la España del pelotazo.

3.- Ready Player One
En semana santa hice un artículo hablando de todo lo que rodeó al estreno de esta película. Lo podéis debéis leer aquí. Pero como suele ser habitual en estos despotriques que me marco una vez al año, no digo lo que me ha parecido la película en sí.

La leche. Me ha parecido la leche.

Me he emocionado, me ha parecido que mejora varios aspectos del libro y adapta muy bien otros. Está rodada por Spielberg, lo cual, bueno: a estas alturas meterse con él es como llevarse el dinero a Suiza: de horteras. Y va sobre la celebración de la fantasía, que es algo que apoyo sin reservas.

A los que decís que el final es pro corporaciones anti yo qué sé y vaya usted a saber qué más interpretaciones chorra sólo os digo una cosa: sed felices, porque lo vuestro no es saber qué te ha querido contar una peli.

2.- Tres anuncios en las afueras
Madre mía, qué maravilla de guión. Como hobbit que se ha pasado todo el año y parte del anterior escribiendo un libreto que desarrolla la nada despreciable cifra de ocho subtramas, ver lo bien que están llevados todos los personajes de esta película, la verdadera ganadora moral de los Oscars, me hace aplaudir hasta con los testículos. Todos los personajes tienen una doblez, y ninguno es quien parece al principio. Lo cual plantea lo que te quiere contar la película: que no demos por sentado cómo es una persona basándonos en un arquetipo y que la gente tiene múltiples aspectos en su personalidad. En un año en el que he visto varias películas bien rodadas, pero que no tenían NADA que contar (incluso llenas de ideas originales… y estoy pensando en ti, ‘Vox Lux’), ésta tiene bien claro que las mejores películas no van sólo de la historia que relata su trama.

…y nos ha dejado un Oscar para el mismísimo Guy Fleegman

1.- Vengadores: Infinity War
Pues sí. Mi peli favorita del año es de superhéroes. Joder. Os juro que no quería, pero me rindo a la evidencia. La clave es que no sólo admiro la maestría con la que se ha levantado una cinta con gorropocientos personajes principales, algo más difícil que jugar un Jenga con piezas embadurnadas de miel mientras tienes un vibrador metido en el cerete.

Y van tres referencias ojales. Me preocupa.

Tanto personaje acojonaría hasta a Robert Altman

Como decía, no es que el puzzle haya sido digno de aplauso. Es que, además, Vengaboys 4 tiene emoción. Tanto en su final (Ese Tom Holland improvisando un homenaje al Doctor Who de Tennant) como en sus momentos heróicos. Pocas veces dan ganas de aplaudir en el cine (la dedicatoria final a Stan Lee y Steve Dikto en ‘Spiderman’ ha sido otra), pero aquí lo hicimos hasta tres veces. La aparición de Capitán América me hizo recordar cómo apenas hace unos años Disney se preocupaba de cómo iba a colar un personaje tan chorra fuera de EEUU. Pero el descenso en la batalla final de Thor con Groot y Rocket Racoon ha sido, con permiso de Antonio de la Torre y Luis Zahera, el momento del año en el que realmente he dicho:

COJÓN, cómo me gusta el cine.

 

Las de Vicisitud

Durante unos segundos se barajó la posibilidad de que, en la lista de películas de este año, no pudiésemos disfrutar de la de esa maravillosa mente alternativa que es Marlow. Así pues, en un homenaje que nuestro escocés favorito se merece de noite e de día, me puse a escribir con haterismo furibundo sobre tres pelis muuuuuy maaaaalas, horriiiiiibles, una bazooooofia (nunca me saldrá su acento, pero me toca mucho el tra-la-lá intentarlo). Por ello, permítanme un preámbulo sobre tres mojones que marcan el espíritu de estos tiempos lamentables en que vivimos. Y está bien que sea un preámbulo, porque, para un servidor de ustedes, el 2019 ha estado lleno de jrandérrimas películas con valors que justifican la fe en la humanidad. Aunque en Méjico, país en el que no se hace examen para obtener el carnet de conducir (lo pagas y ya está) ha quedado meridianamente patente que le dan el carnet de cineasta a cualquiera.

Tres mojones en las afueras:

‘Roma’ de Alfonso Cuarón.
Ya lo decía el padre Karras de Lucifer y de las cintas de Villarejo: “Satán te dirá verdades y mentiras para confundirte”. En el caso de Cuarón, la verdad es que rueda como Dios. Así, sin paliativos. La mentira es que su estilo signifique que te está contando algo que se eleve por encima del nivel de lo meramente subnormal (‘Gravity’, su mejor obra, funciona por aquello del star system: el personaje de Sandra Bullock ya lo teníamos definido en jrandes oVras como ‘Mientras dormías’ y ‘Miss agente especial’, así que ninguno queríamos que le pasase nada malo; eso sí, cambie a Sandra Bullock por cualquier otra actriz y todos desearíamos que esa subnormal retratada machistamente y a la que se le tiene que aparecer el espíritu de Clooney para arreglarle el día y venderle una Nespresso hubiese fallecido en los primeros minutos de película).

– Señor, ¿acaso quiere que le enseñe las bragas? – What else?

En Roma, pasa lo mismo: su brillante estilo necesita una campaña de publicidad que te venda el gimmick subnormal de que “el gran cine ya no se hace para las salas, sino para el streaming, Netflix es el futuro, pollaviejas”. Y, de paso, hace la estupidez de rodar en blanco y negro para dar con cucharadita el mensaje cinéfilo de “Esto es gran cine de autor, como ‘Los cuentos de Tokio’ de Ozu”. Y todos a repetirlo. Evidentemente, no cuela conmigo, aunque solo sea porque estoy acostumbrado a la pobre gente que quiere hacerse a la ilusión de “vivir momentos históricos” y decir que los cuatro títulos de Vettel lo convierten en Prost o los cinco de Hamilton lo convierten en Fangio. Pues igual de subnormal es intentar igualar ‘Roma’ con un monumento del calibre de ‘Los cuentos de Tokio’. Más que nada porque la cretinez que Cuarón cuenta es “aunque yo fuese un pijo, tenía una chacha indígena que me quería con locura porque era un niño muy creativo. Y, por aquello de la mala conciencia de pijo mejicano, voy a contar las cosas desde su punto de vista, salvo cuando me paso su punto de vista por el forro porque me apetece marcar paquete con el director con tonterías visuales no tan lejanas del retrasado de Iñárritu”. Y ahí ‘Roma’ se convierte en un mejunje imposible: quiere ser ‘Los cuentos de Tokio’, pero no está dispuesta a ser lo que es esa maravilla: pura sobriedad en la que no pasa absolutamente nada y pasa absolutamente toda la vida. No, Cuarón no puede renunciar a la imagen estrambótica o a la narración más artificial y culebronera (lo del halconazo y el subsiguiente parto de la criada es de traca)… pero, entonces el baremo sería ‘Amarcord’ y vuelve a dar la risa floja. O, si quieren, por aquello de que al poner dos hombres malos que abandonan a sus mujeres tras hacerle respectivos bombos y familia, la peli es una “denuncia implacable de privilegios en Méjico”. Entonces el baremo sería ‘Los olvidados’ de Luis Buñuel, y de cómo hacer cine social trascendiendo la realidad a través de imágenes alucinantes. De nuevo, la comparación vuelve a dar la risa.

Pero, sobre todo, lo más importante: esas tres aproximaciones – Ozu, Fellini, Buñuel – son INCOMPATIBLES entre sí. O ruedas de una forma o de otra. Pero qué más dará: ahí tienen el gimmick de Netflix logrando hasta el monopolio de la genialidad cinéfila, ahí tienen la apariencia del gran cine de autor ¡hasta en blanco y negro! Y ahí tienen a un señor que rueda bien para distraer de lo profundamente subnormal que es. ¿Es que estos tiempos merecen algo más? Dale a like si te gustó.

‘La forma del agua’
A diferencia de Cuarón, Del Toro ni siquiera sabe rodar bien. Así que ‘La forma del agua’ tiene una evolución más sencilla: comienza siendo un ‘Amelie’ marca Hacendado, luego evoluciona de tal manera a una incapacidad atroz para el fantástico que uno termina pidiendo perdón al señor Roig por manchar el honor de su marca blanca. Luego, cuando aparece el malo más exagerado y ridículo de una peli de alto presupuesto ever, uno intenta explicar a los que defienden este engendro “porque es un cuento” la diferencia entre sencillez y simpleza. En vano. Pero, hacia el final, cuando los giros y trucos de guion van más allá de lo ofensivo, Del Toro nos lanza el insulto definitivo a los freaks. O, por lo menos, los freaks que hemos leído ‘La cosa del pantano’ de Alan Moore. Y eso es el polvo de la prota con la entidad acuática. Cojón, uno es de una generación que gozo/se traumatizó con el ‘Rite of Spring’ de Moore: un comic book que eran 24 páginas alucinadas/LSD del polvo entre una muchacha y una entidad botánica. Sin más. Como si hiciese falta más: la saga de Fénix Oscura se quedaba en chascarrillo de bar a lado de aquello. Treinta años después, Del Toro afronta lo mismo… ¡cerrando la cortina de la ducha en nuestras narices! ¡Y haciendo un ‘Bailando con lobos’ al final que explicaba que la chica también era una entidad acuática, no pensemos que había zoofilia!

Posiblemente, la peor película de cualquier año.

Añadamos que al menos la peli nos dio el mejor tuit del año de @dandastur: «Michael Shannon es como si a Pedro Sánchez lo dibujara Pedro Vera».

Mojón 3 – Cádiz 0: Avengers, Infinity War

De nuevo, memoria histórica freak: cuando Jim Shooter hizo el guion de ‘Secret Wars’ y, un año después, hundió los cómics de superhéroes con ‘Secret Wars 2’, los frikazos comprendimos una cosa: que, a veces, cuesta entender lo del “menos es más” (sobre todo en el metal, donde más es siempre más), pero que, con Jim Shooter nos quedó clarísimo cuando “más es menos”.

¿Qué ocurre cuando metes a ciento y la madre de superhéroes en una historia más simple que ‘La caja de diez cerrojos’ de Mortadelo y Filemón? Pues que cada una de sus absurdamente ridículas y facilonas subtramas se alarga hasta el infinito y la peli se convierte en estar viendo DIEZ combates aéreos del ‘Dunkerke’ de Nolan montados en paralelo. Una acción de lo más simple alargada hasta el infinito y más allá. Sumen a esto la incapacidad de todos los guionistas de Marvel para que un personaje femenino sea más que una forma corporal embutida en Latex y tendremos que la GRAN motivación de la peli, el conflicto entre Thanos y su hija, es una estupidez sin desarrollar en torno a la cual una serie de actores intentan ser Mortadelo y Filemón fracasando miserablemente.

Una cosa buena – y solo una – tiene la peli, eso sí: al principio se dice “No tengo el teseracto”, pero, al no entenderse bien la mezcla de sonido, se escucha un “No tengo el tercer acto”. ¡Y eso es lo que le pasa a este mojón después de casi tres horas! ¡No hay tercer acto! ¡Y eso que le costaría lo mismo que las cuatro páginas que dibujaba Ibáñez para cerrar ‘La caja de diez cerrojos’! Salvo que asumamos que la resolución de la peli ya la había dado el Doctor Extraño en una frase allá por la mitad del metraje. Pero esa es otra historia.

Al final, ‘Avengers Infinty War’ solo da una lección, y es que el guantelete del infinito es una horterada, y que hay que ser muy frikazo sin novia para no haber visto ese guante en cualquier tienda de bisutería. Aventúrate por esos ámbitos y, a lo mejor, logras ser tan feliz como en las tiendas de tebeos.

Y, ahora, vamos a por lo bueno, porque, como decía Raphael, “más dicha que dolor hay en el mundo”. Y la cosecha de este año ha tirado a estupenda, teniendo que dejarme fuera del top 10 varias pelis estimables, como la adaptación de ‘La gaviota’ de Chéjov (la distribuye el productor de ‘Cinebasura: la película’ ¡apóyenle!), el divertido delirio de ‘Hereditary’ (como pasar de la sobriedad chunga de un Lanthimos al despelote erótico festivo de un De Palma sin pedir perdón a nadie), la subnormalidad gozosa de ‘Mission Impossible: Rogue Nation’, el finstrismo de Sam Rockwell en ‘Tres anuncios en las afueras’ (no me pude tomar 100% en serio la película porque, durante todo su metraje, canturreaba “Y en los carteles han puesto un nombre que no lo puedo mirar/ Francisco alegre y olé”), los momentos memorables de ‘Tiempo después’ de Cuerda (No llega al nivel de ‘Amanece que no es poco’ ni de coña, pero acercarse un poco a ese monumento debería llegar y sobrar a cualquier persona de bien) y el malrollismo delirante y de crítica social de ‘Sorry to Bother You’, sin duda alguna la mejor peli jamás hecha por un rapero.

Y, ahora sí, el top 10, porque todo self respectig post de Vicisitud y Sordidez DEBE tener más preámbulo que cuerpo del artículo:

10. Lady Bird

De las nominada a los Oscar, le hubiese dado el de la mejor dirección, y por lo que a mi profesión se refiere, el de mejor montaje sin pestañear. La historia, el ‘coming of age’ de una adolescente, es de lo menos original del mundo. Pero es que en este género lo que importa no es la peripecia, sino el tono, el que todo sea de verdad. Y, feck, es un género lleno de basurillas por doquier (este año, ‘Eight Grade’, por ejemplo, en otras épocas la lamentable ‘The Perks of Being a Wallflower’). Pero, en ‘Ladybird’, lo clavan todo, y el montaje, ya lo he dicho, es una pura filigrana de saber destilar momentos memorables. En los Oscar del ‘Me too’ hubiera quedado de la hostia premiar a Greta Gerwig, pero líbrenos Peich de ello, vamos otra vez a por el chiste de molestar a Trump con un mejicano. A lo mejor hasta logran, visto al inútil de Del Toro, que a los votantes demócratas les termine por parecer bien la idea del muro.

La Shosha

9. Deadpool 2

Mi problema con el primer Deadpool es que el tono estaba ahí, pero la historia era un corto estirado que terminaba aburriendo. Para eso, mil veces mejor la primera ‘Kick Ass’. Y resulta que el problema se llamaba “dinero”: sube el presupuesto, elabora el guion, mete más chistacos sin miedo al For Sale… pues a ver si sale y el resultado es una fiesta descerebrada que me hizo llorar con el “Te voy a hacer lo que Korn hizo al metal de los 90”. Cómo no.

8. Blackkklansman

La historia real detrás de esta película es tan gozosamente demencial que lo del ‘A Spike Lee joint’ nunca tuvo más sentido. Un despolle de película con dos actores protagonistas absolutamente en plena forma y con una secuencia sobre ‘El nacimiento de una nación’ que parece hecha específicamente para mí. Algún día haré un post sobre montaje al que llevo dando vueltas mucho tiempo, pero aquí dejo un avance: para un servidor de ustedes, al momento más alucinante de la historia del montaje, sobrecogedor por cómo hace avanzar el lenguaje cinematográfica más que nada en esta tierra es… el linchamiento de un negro en la obra cumbre de Griffith. Ahí lo dejo.

7. Un pequeño favor

Podemos decirlo con orgullo: AÑOS antes de que lo petase en taquilla con ‘Bridesmaids’ o que recibiese el haterismo nivel Dios del fandom por ‘Ghostbusters’, el ÚNICO sitio de EsP-P-Paña en el que se hablaba de Paul Feig fue en este su blog de ustedes. Paul es un Dios de la vicisitud, un héroe del neverfuckerismo y pocas cosas me hacen más feliz que el ver una peli suya y dejarme las manos aplaudiendo. ‘Un pequeño favor’ es una comedia sofisticada en la que Paul Feig logra el más difícil todavía: que el primer acto sea lo mejor de todo. Crédito a sus dos soberbias actrices, Anna Kendrick y Blake Lively por ello, aparte de escribir un capítulo propio en la historia de la química que no se veía desde el debut de Catherine Tate en Doctor Who.

Evidentemente, nadie se dio cuenta de esta película, porque no estaba reescribiendo la historia del cine de la mano de Netflix, claro.

6. Todos lo saben

Cuando uno ve un drama tan soberbio, perfecto, y sobre todo, tan DESAFORADAMENTE ESP-P-PAÑOL dirigido por un iraní que no conoce el idioma, uno solo puede plantearse tres opciones:
a) estamos ante los mejores efectos digitales de la historia del cine
b) Asghar Farhadi es un puto genio como no habíamos visto desde que Valerio Lazarov dirigió a Antonio Garisa haciendo el ‘For Sale’
c) España e Irán son, básicamente, el mismo país desde el 711.

Ustedes elijan su opción. Lo que yo sí que tengo claro es que, Penélope Cruz, aparte de una actriz excelente (el por qué se insulta a alguien que siempre el lo mejor de toda película en la que sale solo me lo podrán explicar aquellos que ven de izquierdas el votar a Vox) es alguien sumamente inteligente que, ahora que ya sabe que, por aquello de la edad, Hollywood no la va a llamar de vuelta, ha decidido atraer directores cojonudos con problemas para encontrar financiación a Madrid. (Y,sí, Farhadi es de ese nivel).

Puede que el próximo sea Todd Solondz. Lo cual equivale a decir que, gracias a Cruz y Bardem, podemos estar ante una nueva edad de oro de la producción española. Pero ahí habrá quién siga insultándolos mientras enarbola la bandera de ‘Roma’.

5. Ant Man y la Avispa

La segunda mejor película del Universo Marvel – la mejor es, oh sorpresa, ‘Ant Man’ – repite lo que hizo Jrande a la primera: personajes definidos de maravilla – ¡incluso los femeninos! – humor que hace avanzar la trama, sense of wonder de la mano del cachondeo… y, además, añade hallazgos como Michael Douglas disfrazándose de Juan Cuesta o, lo que es mejor, ¡Satanes en miniatura que llevar como maletas con ruedas y que magnificar donde te salga del fistro creando una mole inmensa de jormigonaco churrentoso!

¿Cómo no iba yo a llorar de la emoción?

4. Yo, Tonya

La mejor historia de la ídem del deporte es, sin duda, la de James Hunt y Niki Lauda (por eso elegí a ‘Rush’ como merecida mejor peli de su año), pero la de Tonya Harding, con su catetismo, sordidez sin límites y violencia gozosa le anda MUY cerca. Si la ruedas con la interpretación sobrenatural de Margot Robbie (ese primer plano en el que, en treinta segundos, pone más expresiones faciales que Jim Carrey en toda su carrera es ya historia del cine) y reformulas la narración a la Scorsese a algo más sobrio que funciona infinitamente mejor el resultado se parece mucho a una obra maestra de la sordidez. Vamos, de esas pelis que, cual ‘Elle’ de Verhoeven, sales del cine comentando todas y cada una de sus escenas (con el riesgo de romperle la pierna alguien cuando la interpretas apasionadamente).

3. On Chesil Beach

Muerto Philip Roth, Ian McEwan puede aspirar a considerarse el mejor escritor vivo del momento. Con obras como ‘Expiación’ o ‘Amsterdam’ es difícil disputárselo. Y mi favorita de todas ellas es ‘On Chesil Beach’: una novelita muy corta en la que no falla ni una coma en la que se cuenta una historia de amor durante los primeros 60 en la que la chica tiene un pavor inmenso a la hora de follar. Lo que hace JRANDE a esta peli es la adaptación del propio McEwan: consciente de la dificultad de poner en imágenes todos los problemas y reparos de la muchacha, Ian elige una estructura narrativa en la que coge una secuencia del final de la novela (el peor polvo de la historia de Ingaterra) y narra toda la película paralelizada con ese polvo. Lo que en ‘Infinity War’ era un desastre aquí convierte a ‘On Chesil Beach’ en una oVra cumbre de la VICISITUD nivel Dios. Saorsie – se pronuncia “shosha”, en serio – Ronan está todavía mejor que en ‘Lady Bird’ y la película logra casi la misma emoción al final que el magistral libro.

Hola, Shosha

No llorar es de sociópatas.

2. La última bandera

Hay películas que triunfan porque responden de una forma magggnífica al zeitgeist, a lo que la sociedad está demandando en ese momento. Y otras que se estrellan por ofrecer exactamente lo contrario. ‘Last Flag Flying’, la mejor peli de Linklater desde ‘Antes del atardecer’ pertenece con alegría a ese segundo grupo. Y, viendo el zeitgeist del momento, creo que también debería ser un orgullo.

La peli es una especie de secuela fistra de ‘The Last Detail’ en la que Jack Nicholson lucía uno de los más mejores y sórdidos bigotones ever. Aquí el bigotón es de Steve Carrell y el tono es infinitamente más crepuscular.

La historia es la de tres marines retirados y su viaje para recoger el cuerpo del hijo de uno de ellos, fallecido en Irak. Y es un prodigio actoral en el que Cranston, Carrell y Fishburne están en otra dimensión. Y también un prodigio de realismo y de tono. Pero, qué quieren: poner en pantalla hoy en día la psicología de tres ex militares acabados sin hacer trazo grueso de crítica desaforada a los USA debe ir en contra del este zeitgeist tan sutil como cagar y mear a la vez (y sin la voz de Sammy Hagar para divertirnos).

Así que no solo su taquilla fue un fracaso, también tuve que aguantar a “concienciados” en la sala insultando a la peli durante los títulos de crédito. Ya vez, mensajes menos mononeuronales que el de ‘Roma’ causan escozor.

1. El reino

La cámara sigue a Antonio de la Torre desde una playa a una maricada. Una vez se sienta, antes de que puedas pensar tonterías como “¿Esto está hecho en plan Scorsese?” tu cerebro ya ha sido absorbido por los sonidos, colores, sabores y olores de la mejor corrupción. ¿La mejor? Sí: el listón lo marca Josep María Pou cuando le recrimina a uno “Hey, tú ya llevas cuatro carabineros”. Lo que viene a continuación son dos horas del mejor tripi corrupto que puedas tomarte en tu vida: bien pegados a Antonio de la Torre no solo veremos la mejor interpretación de la historia del cine (en serio, si este señor fuese norteamaericano medianías como Robert de Niro, Brando o Pacino serían ridículas notas a pie de página de la guía del videocine de Carlos Aguilar) sino que nos convertiremos en chorizos que tendrán más que claro que la corrupción esta conceptuada socialmente… muy mal. Sin embargo, es la verdadera salud, la felicidad, la alegría.

Cada actor, cada detalle, es perfección pura que solo podía salir del país más cínico y que ha hecho el mejor realismo social de la historia del arte (sí, en EsP-P-Paña estaremos incapacitados para la fantasía o la Épica – que viene a ser ser un ingenuo y un infantil que falsea sin parar – pero a hijos de puta realistas no nos ha tosido nadie desde la época del Lazarillo). ¿Es casualidad que la mejor novela del siglo XXI – ‘Crematorio’ de Chirbes – y la mejor peli – esta misma – sean de corruptos? ¡Claro que no! Lo sublime el lo mucho que se puede disfrutar.

Evidentemente, hay que destacar dos momentos: uno es el plano secuencia en el chalet de Andorra – hecho no por virtuosismo vacío como el retrasado de Cuarón – sino para lograr el tiempo inmersivo en el que Antonio de la Torre nos transporte a un plano superior de la existencia (corrupta). El otro momento es una debilidad mía personal:

Como montador, en ‘Sin tetas no hay paraíso’ tuve la suerte y la desgracia de trabajar con el material de Luis Zahera. La suerte, porque es un actor sobrenatural que encarna lo mejor y más sórdido de Ghalisia. La desgracia porque Zahera es una fuerza de la naturaleza a la que no se debe someter a un guion y una planificación. Cuando yo editaba sus secuencias en plano/contraplano, quitando reiteraciones (y escarallándome cuando lograba que María Castro, toda una genia quitándose su acento vighés, terminase casi hablando en gallego por su influencia) no podía evitar decir al director “Esto está mal: a Zahera hay que dejarlo suelto, darle todo el escenario, poner la cámara a una distancia prudencial, dejarle que improvise y que sea lo que Marx quiera”.

Bien, en esa escena del balcón de ‘El Reino’ hicieron eso y el resultado es una performance for the ages. El momento en el que Zahera ridiculiza a Basil Fawlty, Malcolm Tucker e incluso a Fernán Gómez cagándose en los Hermanos Lumiére.

ESO es vivir un momento histórico, y no ‘Roma’, coñe.

PD: el final me parece igualmente sublime a la par que inteligente.

0. Bohemian Rhapsody

Y, para acabar, una película más allá del tiempo y del espacio. Desde siempre ha quedado claro que la pregunta más absurda y sin sentido de la historia del cine era “¿Es ‘Star Wars’ una buena o mala película?”. Bitch, please! Ese debate quedó en otra dimensión, porque ‘Star Wars’ juega en otra liga.

Bien, pues con Freddie Mercury pasa lo mismo porque… bigotón.
‘Bohemian Rhapsody’ arranca con un plano aéreo de Wembley y, acto seguido, pasa a un detalle del bigotón de Freddie en el espejo. Si eso no son valors y tener el corazón en el sitio correcto…

Exigirle a una peli sobre Queen que “cuente la verdad” no solo es un atentado contra el decoro: es no tener ni puta idea de qué es Queen.

‘Bohemian Rhapsody’ muchas veces se salta la cronología, como cuando dice que ‘We Will Rock You’ se compuso en el 80 en vez de en el 77, pero eso es para adelantar lo más posible la aparición superheroíca del bigotón de Freddie. Get it?

‘Bohemian Rhapsody’ fue una canción que, cuando vio la luz, fue despellejada por la crítica. Una peli que se llame igual debería ser un fracaso de crítica y éxito de público. Y así ha sido.

Algunos dirán que la peli es puro “borrowed interest”, que si no fuese sobre Freddie no sería soportable. A esa gente solo les puedo decir que se dejen bigotón, sean Freddie, salgan al mundo y compongan las mejores canciones de la historia. Hasta entonces, a cerrar la puta boca.

El plantearse el clímax como el concierto COMPLETO del Live Aid no se ha visto en ningún biopic, es osado, original y, sencillamente funciona porque.. bigotón.

Así se crean las leyendas y las pelis más allá del tiempo y el espacio. Y, sobre todo, cumple A LA PERFECCIÓN lo que en ente vlog exigimos a una secuela. Qué a la perfección: esta peli maravillosa NACIÓ para poder llegar a esta secuela.

Jran colofón a un buen año de cine. Y que el 2019 sea aún mejor.

Las de Cava Baja

Bueno, hamijos, a la tercera va la vencida. Por fin este año he conseguido hacer triplete con películas que no he visto. Ni Malos tiempos en el Royale ni Infiltrado en Klan van a salir en esta lista, cuando creo que podrían haber estado muy tranquilamente. BIBA y FRAFO.

Pero no asustarse, que aun así tengo una buena colección de películos que me han gustado y que no harán mejorar la futura gala de los Oscars -que se avecina bastante aciaga- pero que pueden servir para recordarnos que 2018 ha tenido filmes muy interesantes.
Antes de comenzar, dos menciones: El ritual, estrenada dirtectamente en Netflix, es una adaptación digna de la novela de Adam Nevill, una nueva muestra de ese terror que pasa casi de puntillas y que podría haber estado mejor en su tramo final, pero que posee elementos de sobra para pasar un buen rato, amigos coñones y hostiables incluidos.

La segunda mención es para Suspiria, que tiene errores y aciertos. Los errores no desmerecen a la original de Argento ni la mejoran (ese ser a lo Jabba the Hutt con gafas), pero los aciertos (ese akelarre, madre mía) nos dejan claro que Guadagnino es un pirado al que hay que prestar atención. Una pena que le sobre metraje y que contenga ciertos elementos que no tenían por qué estar ahí. Pero en general me parece una película que merece la pena ver. Al menos, más que la pedantada infumable de Mandy.

Ahora en serio. Vamos a la lista.

13. El instante más oscuro
Otra muestra de la era Brexit dejando claro que los ingleses son la pera y que tienen un pasado glorioso, si por glorioso entendemos el maquillaje absolutamente chanante de Gary Oldman. Y sí, es muy de señor, y seguro que María, reina de Escocia me va a dar bastantes alegrías. Sin embargo, la película me gustó y me hizo recordar que el cine de corte clásico puede reinventarse y dar buenos resultados a día de hoy.

¡WISTON CHORCHIL! (CHORCHIL)

12. Un lugar tranquilo
Le perdono un giro de guión metido con calzador en forma de supositorio porque tiene escenas absolutamente memorables –los fuegos artificiales- y una idea curiosa y original. Emily Blunt está estupenda, como casi siempre, y la tensión se mantiene bien a lo largo del metraje gracias a los Niños que meten la pata cuando no deben y dan zuzto™, con algún que otro momento que me recordó a ‘La carretera’ de McCarthy.

11. Aniquilación
Una película basada en un libro que no pretendía en modo alguno ser lovecraftiano se convierte en la peli lovecraftiana del año (No veáis Lo infinito, de verdad, no hace falta, ya la he visto yo, que para eso tengo medicación). Actrices que interpretan fenomenal, momentos de intriga y auténtico terror, una ciencia ficción tirando a dura que reflexiona y hace reflexionar. Natalie Portman estupenda y referencias a Alien, La Cosa… una joyita que no fue valorada como merecía y que, por desgracia, no se estrenó en salas, además de tener esta cancionzaca en su BSO.

10. Yo, la Toñas
Los biopics pueden ser peligrosos, ahí tenemos Bohemian Rhapsody, con momentos que dan mucho hamor a la humanidad y otros se te hacen un pelín eternos. Sin embargo, la biografía de una señora más basta que unas bragas de esparto luchando por ser campeona olímpica de patinaje desde la más absoluta de las sordideces, sufriendo violencia de género, a una madre loca y rodeada de los compinches más cutres de toda América me genera mucho más HAMOR que el biopic de la famosa banda de rock. Mención especial a una Margot Robbie que lo borda desde el minuto uno. Si no la habéis visto, no la dejéis pasar, porque te deja muy claro que Estados Unidos tiene su propio esperpento.

Lo que da gran regocijo

9. Lady Bird
Una de esas películas que te desnuda por dentro, tal cual. El reflejo de qué era una adolescente en año 2003, con todos sus pros y contras. Sí, hamijas, todas hemos discutido con nuestra madre pensando que hablaba klingon cuando se refería a nuestro futuro, y todas nos hemos enamorado del clásico gilipollas Timotei-Elio-Paul Atreides de Jesús antes de darnos cuenta de que era un cuñado estelar. Esta película rezuma verdad por los cuatro costados sin caer en maniqueísmos ni nostalgias facilonas. Es maravillosa.

8. Los increíbles 2
La primera y no la última de animación de esta lista. Tras años de la primera entrega, que me gustó, llega esta secuela con lo mejor del cine de superhéroes, lo mejor del cine de James Bond y lo mejor del cine familiar. Tiene elementos para niños y mayores, se pasa un rato estupendo y el bebé está para comérselo con patatas. No le pido más a la vida.

7. Tres anuncios en las afueras
¿Se puede hacer funambulismo entre un drama desgarrador y la comedia negra? ¡Claro que sí! Y esta película de magníficas actuaciones, de guión ingenioso y bien desarrollado, lo consigue con creces. Una de las gratas sorpresas del año. ¡Qué gozada!

6. Spiderman. Un nuevo universo
La opción perfecta de estas Navidades por encima de Aquaman. El dibujo y el arte de esta película deja alucinado al más pintado. Los chistes y las autorreferencias, así como las rusputras de la cuarta pared hacen te partas la caja a dos aguas sin problemas. Adolescentes verdaderos, héroes de todo pelaje, raza, género y color. ¡Incluso memes! Los chavales la van a gozar cosa mala, pero los adultos nos echamos unas buenas risas.

Sólo faltó Supaidaman

5. Ready Player One
En su novela, Ernest Cline metió referencias por el mero hecho de meterlas. Para muchos esa es la gracia de la historia, pero a mí me dejó fría, la verdad. La referencia facilona llega a momentos estomagantes. ¿Quién podría arreglar una idea en la que había diamantes escondidos bajo el barro? Pues el tito Stephen, que convierte una novela regulera en una película espectacular, con una banda sonora memorable y estupenda, y con ese gesto de director mayor que tanto me gusta de: “Quita un momentito, niño, que tú no sabes. Ya te lo hago yo, hermoso”. Y, como no podía ser de otra forma, le salió a pedir de boca. ¡Y por cierto! Por una vez ponen una canción de Joan Jett que no es I love Rock & Roll, sino I hate myself for lovin’ you, que me priva. Y el malo se llama Nolan. Bien jugado, señor Spielberg.

4. El Reino
Corrupción a ritmo de chunda chún, donde no es necesario estar sacando cada cinco minutos la vidorra que se pegan tantos y tantos políticos a nuestra costa. La película es una mezcla de referencias que todos conocemos y que, vistas juntas y contextualizadas, nos dejan con el cuerpo indignado y triste. Antonio de la Torre está perfecto, aunque he de decir que no me sobra ninguna actuación. Las escuchas ilegales, las puñaladas traperas, el peligro, el papel del periodismo má alejado del concepto de Cuarto poder de la historia y, cómo no, la mejor frase de la película: “Llevar el dinero a Andorra es una horterada”, lo que nos lleva a pensar que América tiene su propio esperpento, pero que el padre de dicho invento era un señor muy sórdido y muy gallego (perdón por el pleonasmo). Todo ello convierte este flin en un clásico a reivindicar, junto con B o Que Dios nos perdone, entre otras.

3. Hereditary
Ahora sí, la mejor película de terror del año, seres pluricelulares. ‘Lo infinito’ consiguió quedarse en anécdota, ya he hablado de ‘Suspiria’, ‘Aniquilación’, ‘El ritual’, el coñazo supremo de ‘Mand’y y esa cosa fallida y poco original que ha sido ‘El Monjo’. Todo eso da igual cuando llegamos a esta película. Terror psicológico, escenas de séances que sorprenden, niñas inquietantes, violencia medida hasta el milímetro, giro de trama y final que recuerda a algunas piezas de terror de los 70. Es magnífica. Por favor, nominación al Oscar a Toni Collette ya. Y si no, no te preocupes, rica mía, que aquí te queremos igual por el miedo que nos has dado.

¡Mi Oscar, hijos de puta!

2. Los Avengadores 4. Infinity War
Cine de absoluto espectáculo, aplausos y lagrimitas varias. Desde que me enteré de que las películas de Marvel iban a tender hacia las Guerras del Infinito, he estado salivando por esta película. Y no me ha defraudado. Ver a todo ese plantel de superhéroes con los tiempos tan bien medidos, las aportaciones de cada uno y el humor en su sitio, me recuerda a lo que decía Michael B. Tretow de las canciones de ABBA. Cuando las escuchas, te das cuenta de que cada elemento está donde y como debe estar, y que esa es la organización perfecta. Pues eso es lo que le ocurre a los Vengadores. Saltando de la épica al humor, del drama a la pura acción. Lo siento por Pantera Negra, pero, aparte de que debería tomarse un cocidito para tener un aspecto menos demacrado, me gusta más cuando se junta con el resto de héroes, qué le vamos a hacer.

1. Call me by your name
Sé que Onvre Vicisitud ya habló de esta película el año pasado, porque fue uno de esos seres afortunados que la pudo ver antes de tiempo. Pero qué queréis que os diga. Por aquí ha pasado el terror, la acción, los videojuegos, el drama… pero a mí me gana el ñoñismo. Y es que esta es una película, de nuevo, verdadera, aunténtica. Da igual que estemos hablando de una pareja homosexual. Se trata del primer amor. Ese que te da escalofríos con un ligero toque de hombro, ese que te hace buscar la mirada del otro para revivir cinco minutos. Ese amor que se vive, se va encendiento y explota con todo el abandono de Timotei-Elio-NiñoGilipollasdeLadyBird-Paul Atreides de Jesús en los brazos de Oliver. Por supuesto, la puesta en escena en los 80 no es únicamente un compendio de nostalgias vacías, sino que sirve de perfecto telón de fondo, con su luz y su naturalidad, a una historia que es la historia de todos y cada uno de nosotros, que se repite cíclicamente en nuestra vida cada vez que volvemos atrás la mirada gracias al guion de Yvory y al preciosismo de Guadagnino. Si ya tenemos una escena de onanismo melocotonero auspiciada por Battiato, en serio. ¿Seguís sin haberla visto? Teneis una segunda oportunidad, no la desaprovechéis.

Primer amor. Definición gráfica.

Un par de documentales
De este año voy a destacar dos y un deseo navideño:
Ícaro: fue la ganadora de los pasados Oscars y con todo el merecimiento. Una supuesta historia tipo “21 días dopándome por hacer el cabra” se transforma en una trama de corrupción, política y servicios secretos que te caes de culo. Magistral.

Whitney: puede que no te guste Whitney Houston, motivo por el cual tienes menos alma que algunos personajes de Hereditary, pero que ello no te impida ver este documental que está rodado con un gusto y un cuidado que más parece que estemos viendo cómo se trabaja un diamante en un anillo de oro. Este año algunas plataformas han sacado varios dosumentales sobre el tema, todos reguleros y con poco fuste. Con este se da el salto cualitativo definitivo que la sórdida historia de Whitney Houston necesitaba.

Y mi deseo navideño es que el documental sobre la Primera Guerra Mundial de Peter Jackson y su ‘parato para restaurar metraje de hace cien años’ sea tan maravilloso como promete su trailer. ¡Qué síndrome de Stendhal me ha dado al verlo, pardiez!

¡Feliz año y felices películas y amores a todos, calamardos!

Las de Marlow

Ha sido mi peor año en el cine.

La cantidad de decepciones que he vivido supera todos los récords, desde «Misión Falo Out» (pensaba que mi querido Tom Cruise – ¡de verdad! llevo desde «Taps, más allá del honor» reivindicando a Wee Tom como actor – nos daba un guiño a su sesualidad con las tres últimas letras del título, pero que no, no quiso caer de ningún armario… y ¿como puede ser TAN mala una peli con mi diosa particular, Angela Bassett, y mi demonio particular, Sean Harris, más el buenorro Henry Cavill con bigotón, y en la que muere Pedro Picapiedra, quicir, mi odiado Alec Baldwin?), pasando por un nefasto «Rey Lear» con mi adorado Ian McKellen en la peor versión que he visto de la mejor tragedia de Shakespeare (que sí, AÚN peor que la versión de Jean Luc Goddard de los 80), e incluyendo la horrenda oda fascista que es «Sicario 2,» o el muy hostigable Paul Rudd en «Ant-Man y la Avispa» acompañada por el bostezo que es Evangeline Lilly, tan poco memorable en todos sus papeles que parece la melliza de Ewan McGregor.

Pero sí he disfrutado de algunos flims muy buenos, sin embargo, aunque no he descubierto ningún clásico.

Malos Tiempos en el Royale

Drew Goddard (nada que ver con el antes mencionado Jean Luc Godawful) sabe entretener a su público, de eso no hay duda ninguna. El problema es que su público cuando fuimos a verla solo incluyó a un servidor, mi munhé, y – y esto va totalmente en serio – tres chicas jóvenes que creían que era una peli de superhéroes protagonizada por el actor que hace de Thor por culpa del póster, y un señor de cierta edad que olía raro (no necesariamente malo, pero raro) que pensaba que tenía que ver con “Casino Royale” de 007.

Con un guión muy divertido y el mejor y más natural uso de los espacios que he visto en una peli norteamericana últimamente, la enésima actuación espléndida de hijo de Lloyd Bridges (¿hay otro actor activo que haya hecho tantos papeles buenos en el cine de EE.UU como Jeff Bridges?), un reparto a su altura – la hija de Melanie Griffith (primera vez que veo a la chica y, por la mala fama de «50 Sombras de Beige» y la incompetencia de sus padres como actores, no pensaba que la hija de Don Johnson pudiera ser una actriz tan solvente), el hijo de Bill Pullman como el botones torturado, el marido de Elsa Pataky como una especie de Charles Manson demasiado guaperas, la peli es un pasatiempos estupendo y parece mentira que dura dos horas y media.

Breakout stars – Cynthia Erivo como la vecina del hermano de Beau Bridges y Cailee Sapeny como la hermana pequeña inquietante de la ex-hijastra de Antonio Banderas.

El Malvado Zorro Feroz (No va de Paco Fox, que es malvado, como ya veréis, pero nada feroz)

Uno de los muchos inconvenientes de ser padre de una tropa de hijos es que uno tiene que tragar mucho bodrio para niños en el cine para complacer a los peques, y como los mios son muy sádicos, hasta suelen insistir en ver truños con «colaboración especial» del escocés menos especial de la historia, Ewan McGregor, véase: «Robots» con uno de los mayores hace años, «Jack el Matagigantes» con uno de los medianos hace un lustro, o «Christopher Robin» con la pequeña este año. Incluso «El Ataque de los Clones» con el renacuajo más pequeño e infantil de todos. Por desgracia este último era Paco Fox, que ya tendría más de 30 años cuando me obligó a tragar la chorrada de George Lickass en v.o. («versión orinal»).

Y hablando del Renard de Roma, esta pequeña joya francesa de animación tradicional va de un menudo zorro excéntrico ( Os lo dije – no es un biopic de Paco), muy estresado (que no – no es un biopic de Paco) por culpa de sus problemas de comer (¡Jo-er! a lo mejor sí es un biopic de Paco) y los bichos demenciales que son sus amigos y familiares (Definitivamente va de Paco).

Breakout stars – los pollitos combativos que se creen depredadores carnívoros.

Call TV

Solo hay dos cineastas del mundo que son fans del Prog y su grupo magno, Yes: Vincent Gallo, que perpetró «Buffalo 66» hace unos años con Christina Ricci al frente de su reparto, nunca mejor dicho porque la niña parece tener una pantalla Imax encima de sus cejas, y nuestro amigo Norberto, director de «Call TV».

A diferencia del muy grungy (quicir poco aseado) Gallo, Norberto no va a sacar su polla en ninguna escena de sus ovras cinematográficas, aunque llevo años intentando convencerle a hacerlo.

Pero mi mayor decepción llegó cuando fuimos a ver «Call TV» en el cine y me di cuenta que era muy buena: no hay mejor goce para un servidor que humillar a mis amigos por su incompetencia artística, pero por segundo año consecutivo, después de Paco Fox y su «CineBasura: la Peli,», tengo que reconocer que un amigo por otra parte completamente inútil ha hecho un flim muy interesante y entretenido: «Call TV» tiene una historia intrigante, es visualmente sorprendendente, con unas actuaciones realmente impresionantes de sus actrices, y, como Norberto es nuestro John Carpenter, una banda sonora hasta deliciosa, a pesar de que su creador reivindica el disco más espantoso de Yes, «Retarder» en una muestra de infamia que ni Vincent Gallo sería tan abyecto de cometer.

(Haciendo mis hurtos de Reyes en una FNAC el otro día, vi «Call TV» y «Cinebasura» en la sección de DVDs de Cine Español. Just sayin’.)


La Muerte de Stalin

Peli que salio en las listas de Vicisitud y Paco hace una año, pero como no soy un cabrón pijo profesional del cine y televisión, sino un humilde miembro del lumpen que tiene que comprar sus propias entradas y ver las pelis con el resto del proletariado después de su estreno, la vi en el 2018.

Como admirador número uno del Tío José, me daba miedo el titulo tan triste, pero la peli es una comedia magnífica de mi paisano Armando Iannucci. Steve Buscemi, Jason Isaacs (segunda año consecutivo que mete una peli en mi lista y eso que hasta hace poco me había parecido un actor mediocre) y el secreto mejor guardado del teatro inglés, Simon Russell Beale, geniales e hilarantes. Esto si, el antaño Monty Python Michael Palin ni tiene gracia ni representa en absoluto la personalidad de Molotov, y la gran Andrea Riseborough es la enésima actriz brillante en descubrir que los humorista británicos suelen fallar cuando escriben papeles para munheres, pero aún as. la peli merece ser vista, y ya.

Breakout star – Rupert Friend como el hijo imbécil de Stalin – otro actor que me había parecido muy soso pero que roba todas sus escenas.

Peor Peli del Ano

“El árbol de la sangre” de Julio Medem da demasiadas risas para ser candidata, por lo cual la medalla de plata es para “El Infinito” de Justin Benson y Aaron Moorhead, truñazo hipster intelectualoide y totalmente hueco con malas actuaciones de los dos protas/directores que no hacen nada bien excepto recibir buenas críticas de la gente más pretenciosa.

La medalla de oro va a “No dormirás”. Tan aburrida que si dormirás, incoherente, actores fatales y con la peor frase de diálogo que he sufrido en años declamada por la vergonzosa Belen Rueda :

«¡Cecilia – las pantuflas, por favor!»

Las de Lady Di

1 – Ready Player One

Sin duda la película que más me ha gustado este año. ¿Por qué? pues porque tiene todos los alicientes para que mi pequeño corazoncito se llene de emoción y de regocijo:

• Homenaje a la cultura pop. Y quizá con homenage me quedo corta. Esto es una locura de referencias concatenadas a las cosas que me han hecho feliz (y que todavía lo consiguen). Que aparezca Buckaroo Banzai, la pista de baile al ritmo se “Saturday Night Fever” de los Bee Gees, la pistola de “Shadows of the Damned”, el “cubo Zemeckis”, la “Holy Hand Grenade” de Monty Python… se me enamora el alma.
• Que Nolan Sorrento apunte el password para acceder al Oasis en un post-it pegado en su silla (B055MAN69). No siendo yo nada de eso (¿o sí?).
• Que salga Simon Pegg. Este factor le da a la película un 200% más de probabilidades de encontrarse entre mis preferidas del año en cuestión.
• Que la trama principal sea mucho más profunda de lo que pueda parecer en un primer momento: aquí lo que se nos presenta es una sociedad en la que todo el mundo se aísla de la realidad para meterse en un mundo virtual. Qué idea más loca, ¿no?.
• El cazarrecompensas (i-R0k). Quizá esta es la principal mejora de la película respecto al libro, donde su aparición era meramente testimonial. Me he reído cada vez que ha aparecido en escena y eso ES BIEN.

¿Punto negativo? Pues que no dura cinco horas. Y que no salga la ELO en la OST.

2 – Avengers: Infinity War

Es la película que hizo que me bajase la regla antes de tiempo. Desde el minuto uno me tuvo pegada a la butaca y aunque sabía que lo que iba a ver no me iba a gustar, no era capaz de dejar de mirar. Deberían haber puesto una cámara enfocando las reacciones del público (seguro que hay algún vídeo en YouTube). Hasta dónde no llegaría la cosa que terminé abrazada a un desconocido que tenía sentado al lado. Eso sí, luego cada uno a su casa, porque sino no sería yo.

Como punto negativo destaco que me ha hecho cogerle un poquitito de asco a Peter Quill, que ya se podría haber estado quietecito.

3 – Solo: A Star Wars Story

Probablemente me pongáis a parir por haberla añadido a mis cinco películas preferidas del año, pero qué queréis que le haga si es así. He de decir que fui con muy pocas esperanzas a verla al cine después de leer todo lo que ocurrió en el rodaje, sobre todo lo de que tuvieron que contratar a un profesor de interpretación para Alden Ehrenreich, que no sé hasta dónde es leyenda urbana… Y joder, porque para mi HAN SOLO ES HARRISON FORD. Pero, ocurrió la magia, y resultó que Solo ha sido el mejor western del año. Pensaréis que he bebido (que ojo, a lo mejor estáis en lo cierto), pero tiene tramas de venganza, aventuras, amor y de descubrimiento personal. Y ese Lando, por favor, qué acertado estuvo el director de casting al elegir a Donald Glover.

Lo único que dejaría en cuarentena es la escena en la que Han dice cuál es su apellido… un poco cogido con pinzas, ¿no?

4 – A Star Is Born

Qué giro de guión ¿eh?. Pero sí, la incursión de la Germanotta en la gran pantalla no me podría haber gustado más. Vale que estamos hartos de ver esta historia, no os lo voy a negar. Pero la conexión entre los dos protagonistas (Rocket Raccoon y la Gaga) es buenísima, hacen que te creas lo que estás viendo y que te metas en la historia que viven hasta el fondo. Los números musicales son, todos y cada uno de ellos, una delicia (la llorera del último es de las que te dejan los ojos arreglados para ponerte lentillas).

Hay una escena concreta (tranquilos, que no os voy a destripar nada si no la habéis visto y pensáis hacerlo cuando se lleve algún Oscar, que os conozco como si os hubiera parido) en la que la protagonista se va al hotel de la estrella de rock, van hacia la cama y ella le dice a él que la espere mientras va al baño, entra y se ve cómo se hace un “polaco” que me parece una fantasía. Perdón, es que soy muy básica.

Lo peor que tiene esta película es la grasa del pelo de Bradley Cooper, que no sé si se inspiró en Ryan Adams en cuanto a lo capilar.

5 – Deadpool 2

Tengo que poner Deadpool porque es lo mejor que ha entrado en el Xavier’s Institute for Gifted Children después de Erik Lehnsherr. De hecho, pensándolo detenidamente y dejando de lado a Fassbender y su belleza que no es de este mundo, sea lo mejor. La segunda entrega de las aventuras del “merc with a mouth” me ha parecido digna sucesora y ha hecho que me lo pase piruleta viendo a la “X-Force” y además Thanos ha hecho muy bien de Cable. Y joder, sale Juggernaut.

El único punto negativo es haber sacado tan poco partido a Rob Delaney, que se merecía su propio spin of. Pero no se puede tener todo en la vida.

6 – Bad Times at El Royale

Iba a poner cinco películas por aquello de que el cinco es un número con premio, pero ayer la vi y no podía dejarla fuera. Y la primera razón para tenerla en cuenta es que va a pasar injustamente sin pena ni gloria por los cines.
La segunda razón, ni me preguntéis:

Lo mejor de la película resumido en un fotograma.

Estética sesentera y banda sonora de dulce ya casi me tienen ganada, pero es que además la estructura de la peli me recuerda mucho a “Four Rooms” y eso hace que se me remuevan cosas dentro (y no es comida cajún). Aquí hay apenas comedia pero, qué queréis que os diga, casi no hace falta: hasta Chris Hemsworth consigue que casi no pienses en Thor y le veas como una especie de Charles Manson buenorro.
Quizá es una peli formulaica, sí, pero bien hecha. Los pocos personajes que se nos presentan se complementan muy muy bien y entiendes la motivación de cada uno, que eso no se puede decir de la mayoría de largometrajes que se estrenan en estos tiempos.
Y las escenas violentas son una fantasía.

Si tuviese que ponerle un “pero” sería que Jon Hamm no sale en el 100% de los planos.

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