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Cinco películas que me gustan más dobladas

4.8
(11)

La ECAM. Un lugar que te forma como persona en el mismo sentido que una academia militar, un viaje en barco sin biodramina (pronto, el relato sobre ese hecho en ente bloj) o nacer en un polígono de Vigo en los 80: no es que te curta. Es que sales de ello renacido como Jean Grey después de una ahogadilla.

Es un pozo de experiencias que, en lo positivo, me ha dado para mucha anécdota en estas páginas y, en lo más positivo, me hizo no querer dedicarme al cine. Porque me gustan las películas, pero no tanto el mundo del cine. Ángel Codón y yo tenemos, de hecho, un proyecto de guión que queremos titular “Cine Español: La Película” con un objetivo claro: que nunca nos llamen para nada relacionado con el audiovisual español.

Pero de lo que quiero hablar (que esto es V&S y, como si de un capítulo de Los Simpsons se tratara, no hay artículo sin una larga introducción que no tiene que ver con el resto del texto) es sobre conversaciones que tuve cuando llegué a ese lugar. Ya podéis imaginar que no casaba exactamente con lo que se estilaba por ahí. Sobre todo en las disciplinas que muchos suelen llamar erróneamente ‘más creativas’ y que yo conozco como ‘más diletantes’. No sólo defendía cierto tipo de cine comercial (lo cual me hermana con los problemas que tuvo un sordidazo como Ronald Emmerich en su escuela de cine), sino que además tenía opiniones no precisamente sancionadas por la intelligentsia cultureta de los 90 (que era como se llamaba entonces a los hipsters, en lugar de lo que pasa hoy, que a los hipsters se les conoce como ‘miralgilipollasese’). No: no era por rebeldía. Era porque yo siempre he sido un fistro incluso antes de que existiera la palabra. No me llaméis ‘outsider’. Llamadme: ‘madera de colleja’.

Aunque siempre he sabido más o menos vivir en democracia, en la época en la que nos conocimos Vicisitud y yo era un poco más bestia y me daba mucho más igual lo que pensara la gente de mí. Así que soltaba boutades que ojalá pudiera decir hoy en día, era en la que tienes que medir cada palabra que dices, escribes o meas en la arena de la playa. Una de mis opiniones que atraía más miradas raras era que no estaba en contra de las pelis dobladas. Eso en una escuela de cine es el equivalente a decir en un bar de modernos que Rosalía te parece un bluf.

Que lo es, pero ese es otro tema.

Recientemente, James Rhodes, uno de mis candidatos favoritos a Persono del Año como creo haber comentado en mi pasado artículo sobre Ringo Starr, comentó en Twat-ter que no entendía muy bien cómo es que se doblaban las pelis y a la gente les gustaba eso. Ello dio paso a un Cuñarnado de discusiones, obviamente. Porque esto es twitter.

En la discusión subsiguiente se posicionaron muy a favor de ‘por favor vivamos en paz’ dos amigos míos traductores y tuitstars, Bóinez y JJ Yborra (persona a la que conozco desde que era casi un bebé y OH MIERDA QUÉ VIEJO SOY). Por supuesto, a ambos se les puede acusar de mirar por su trabajo. Pero estoy de acuerdo con ellos.

A pesar de que yo veo todo en VOS.

Pero entiendo a quien ve doblada una película si no se conoce el idioma original. Se puede perder inmersión. Se puede perder información de imagen. El ritmo puede variar. Personalmente, cuando hay una película en un Idioma del Infierno (™) como el alemán o el holandés (madre mía, qué puto espanto sonoro, que mezcla lo peor del alemán y lo peor del klingon), siempre prefiero verla doblada. O con cine oriental. No voy a pillar los matices de las interpretaciones porque no tengo ni puñetera idea de cuáles son. Un actor japonés puede declamar con la emotividad del imbécil de Ben Stein y yo pensar que es tan expresivo y sutil en la forma de decir sus frases como Meryl Streep. Por no hablar de que los juegos de palabras finlandeses tienen que ser hilarantes. Pero la inmediatez de escuchar uno dicho por el actor adecuado y con el tono adecuado no es la misma que leerlo.

Pero vamos, que yo veo todo en VOS.

Lo repito porque ya no estoy en la ECAM, no tengo 23 años y me da pereza que venga alguien a comentarme sin leer bien el texto todas las virtudes de ver el cine en versión original. Creedme: las he escuchado todas. Y algunas hasta tienen base.

Así que os voy a hacer un breve top de películas que, en mi humilde opinión, mejoran si se ven dobladas.

Sí, cojones: he dicho que mejoran. Mejoran la experiencia para un español medio. No quiere decir que sean así mejores películas. Ésto no se trata tampoco de la típica lista de un clon español de Watch Mojo diciendo qué actores con soberbia voz en castellano suenan ridículos en versión original. No voy a hablar de Bogart ni de Morgan Freeman o Darth Vader. Sólo de comedias, el género cinematográfico, vital y cósmico supremo. Porque, al fin y al cabo, son el tipo de películas que se ve más afectadas por el doblaje y la adaptación. A veces, notas que muchos chistes se pierden en la traducción si sabes el idioma de origen. A veces, los traductores localizan como auténticos maestros. A veces se vuelven completamente locos. Vivan estos último ‘a veces’.

5.- El príncipe de Zamunda

… Aunque podría haber sido ‘Esta casa es una ruina’. Porque no veáis la decepción que me llevé al saber que había un doble nuevo en el Blu Ray de este peliculón poco reconocido de los 80 (¿Sabíais que era una especie de remake de una peli de Cary Grant? ¿Recordáis que está producida por Spielberg? Quizá no, porque internet está lleno de gente recién salidas de, sí, escuelas de cine, haciendo Video-Ensayos sobre por qué ‘Ciudadano Kane’ es en realidad una mierda – pronto en vuestro YouTube cuando se acerque el estreno de ‘The Other Side of the Wind’).

… Aunque podría haber sido ‘Despedida de soltero’, porque pocas cosas me hacen reír más que la forma que el doblador de Hanks en ésta al decir  ‘La paprika’ o el grito de ‘¡Putillaaaas!’ del amigo mecánico. En general, todo en esta peli es sobresaliente. Una obra maestra de la comedia tan grande que hasta se nombra en esa cosa incomprendida que es ‘CineBasura: La peli’.

… Aunque podría haber sido ‘George de la Jungla’, porque nada supera el impacto del espectacular narrador en español de ese cachondeo siempre infravalorado.

Vamos: que quiero decir que éste es el apartado que podéis rellenar vosotros mismos. Son las películas que visteis con la edad adecuada para enamoraros de las pequeñas inflexiones magistrarles de ciertos doblajes. No se trata de que sean mejores que las originales. Por dios: en ‘George de la Jungla’ está la voz de John Cleese. Pero hay que dejar testimonio en esta breve lista de un hecho innegable: que hay doblajes a los que le tienes cariño y que, bien por nostalgia, bien por pericia del actor, te hacen más gracia que el original. Nadie dice que sea mejor Juan Fernández que Eddie Murphy. Pero yo me río mucho más con su ‘¡Sí! ¡Sí! ¡Que te jodan a ti también!’ y su ‘¡Chocolate Sexy!’ que cuando la veo en versión original. ¿Es una depravación? Por supuesto. Y las depravaciones alegres e idiosincráticas son algo que siempre hemos defendido en ente bloj.

4.- Top Secret

Cuando salió en DVD esta grandísima magna incomparable mayestática polladejohnhólmica película, la ví, como no podía ser menos, en VOS. Y, de repente, descubrí una película menos graciosa de lo que recordaba. De hecho, investigué y me di cuenta de que se trata de una cinta de éxito principalmente en España: en otros países es algo así como la gran parodia desconocida de los ZAZ.

Casualmente, por la época en la que la volví a ver apareció un gran reportaje al respecto en la revista británica Empire, en la que analizaban el fracaso de la cinta, por qué era tan desconocida en el Reino Unido y, de paso, te enterabas de que ‘Tour Eiffel’ (Déjà Vu en el original porque viva la falta de respeto al texto fuente) era el mismo actor que el mayordomo de ‘Downton Abbey’

Mind blown, sir

Personalmente, achaco la calidad de película referente que se ha ganado en España a que la versión doblada es para ponerle un piso en Torrevieja (Alicante) a traductor y dobladores. Porque nadie puede negar la jrandeza de frases con más sabor a chorizo que a hamburguesa como:

Souvenirs, novedades, artículos de coña.
Lo siento, pero me habéis confundido con otro. Yo soy Julito Iglesias.
La cosa tiene bemoles: Un día más y habría terminado mi túnel
Ni hablar: a toda mi clase nos obligaron a ir al Gran Cañón a estudiar la impotencia senil de los escorpiones
Imagínate que estás saboreando una riquísima paella y de pronto (…) una cucaracha espachurrada en el arroz
¿Y trabajar en domingo? ¡Qué huevones!
Hace un año, yo estaba aprendiendo a tocar la zambomba en el conservatorio superior de música…

Nadie con corazón, dos dedos de frente y secuelas por varios ictus puede negar que ‘tocar la zambomba’ es una expresión inherentemente hilarante si está bien usada. Concretamente, si se usa en cualquier contexto. Sobre todo, velatorios.

Por supuesto que se pierden muchos chistes y juegos de palabras. Es el destino de mucha comedia extranjera. Sin ir más lejos, aquel en el que ‘Déjà Vu’ le dice a Val Kilmer “¿No nos conocemos, monsieur?” Un chascarrillo tan flojo que al traductor hasta se le pasó cambiar. Quizá no sabía francés. Pero la clave es que aquí lo alteraron todo por LA FIESTA. Un pasarse por el ojal el texto original (parezco una rima de José María Cano) sólo comparable a los momentos en los que ‘El Príncipe de Bel Air’ sacaba a colación a Pitita Ridruejo y el Betis.

¿Queréis ver los chistes originales que no os harán ni la mitad de gracia pero os harán sentiros satisfechos por todas las clases de inglés que recibísteis? Pues adelante. Disfrutad. Sonreíd con las referencias a Mel Torme si eso es lo que os pone mientras pensáis en lo que os vais a descojonar con las referencias a la américa profunda de una peli de los Coen. Vivid felices con esos diálogos: no van a desaparecer. Los tenéis en el segundo canal de audio. Pero sin este doblaje, no existirían momentos cumbres de la historia, no ya de la comedia, no ya del cine, no ya del arte, sino de la historia de la humanidad y todo lo que hemos conseguido como civilización como éste:

3.- Kung Fu Sion

Recientemente estuve hablando con una amiga sobre ‘Cuerpo de Élite’. Ella razonó que la peli no le interesaba porque los chistes regionales son casposos. Tuve que concederle eso, pero según volvía a casa pensé:

No. Los chistes regionales son la polla. ¿Son viejos? Sí. Pero ahora que todo en este mundo gira en torno a odiar al de fuera y tenerle inquina a quien hable de tal o cual manera, creo que es el mejor momento para hacer chistes chorras de este tipo. Porque ayudan a hermanar con una gran verdad:

Que TODOS somos ridículos. Procedamos de donde procedamos. Tengamos el dinero que tengamos. Profesemos o no religiones. Todos hemos tenido ese momento de cagarla debido a nuestra herencia infantil o, mucho peor, a vestirnos con trajes tradicionales en la función de fin de curso del colegio.

Yo me vestí de traje canario. Inventé la apropiación cultural antes de que existiera.

Ahora, que toda muestra identitaria tradicional se ha de tratar con un respeto hasta hace poco sólo dedicado al Arca del Alianza y la Piedra Negra, es bueno recordar que, en el fondo, son todo tópicos que merecen el mismo respeto que un chiste de gangosos. Recordad la Teoría de La Vicisitud Andaluza: Cualquier muestra de orgullo nacional que, trasladado a Andalucía, de mucha risa, es una gilipollez.

Por lo tanto, no pude dejar de aplaudir cuando Columbia España, enfrentados con el marrón de distribuir una película china sin estrellas que continuaba un éxito anterior freak que nunca se había estrenado en España (Shaolin Soccer. que para muchos fue la primera película que vimos descargada alegalmente), decidieron tirar por la calle de enmedio.

Si por ‘la calle de enmedio’ consideramos un camino rural pedragoso lleno de ventas con expositores de CDs amarillentos en que une Almería con Ferrol. Porque su solución para llamar la atención, usando la supuesta coartada de la variedad de dialectos que aparecen en la peli, fue… usar acentos locos españoles. Algunos curiosamente suficientemente logrados, sobre todo el andaluz de dos de los personajes principales. Pero esto no iba de fidelidad como el de Penélope Cross en ‘La niña de tus ojos’ (excelente, hoygan), sino del CACHONDEO. Obviamente, la mayoría de los puristas te dirán que lo que se hizo con esta peli fue una carnicería.

Están equivocados. Lo que se hizo fue un monumento al tipo de desvergüenza que yo aprecio: la que nos hacer descojonarnos. Podría ver la película en VOS. Pero qué queréis que os diga: ¿por qué perderme acentos gallegos en una peli china? ¿Es que no véis que eso es magia y fantasía?

2.- Austin Powers 2: La espía que me achuchó

Perdidos en la nube de sus imitaciones de Chiquito y sus programas posteriores, no nos damos cuenta de la jrandeza de Florentino Fernández. En primer lugar, hay que honrar a este señor por un motivo claro: que sea el Florentino más importante de España y no EL OTRO.

En segundo lugar, porque en un panorama con el enano pelirrojo diabólico poniéndose en ridículo con estrellas americanas y el formato de El Intermedio más quemao que Darkman en Qatar en julio a pleno sol, el recuerdo de ‘El Informal’ es algo que atesorar. Sí: era chorra. Pero es que los tiempos pre-11M, pre twitter y pre turra del egoísmo en todo lo político y social eran mucho más ridículos e inocentes. No todo tenía que ser sarcasmo con mensaje, y un ‘Si la cosa va mal, voy a Sacedón’ o ‘Tras su paso por la Berlinale y su triunfo en la Seminci, El Guerrero Rojo…’ eran maravillas del entretenimiento.

Pero, sobre todo, los doblajes de El Informal forjaron a toda una generación de futuros creadores de memes. Y en eso, Florentino era tan bueno que pudo perfectamente pasar al gremio profesional del tema con total fluidez. Lo mejor es que, de paso, arregló una saga muy popular pero que nunca fue realmente buena.

‘Austin Powers: Misterioso agente internacional’ pasó por España con apenas 68.500 espectadores. En EEUU le fue un poco mejor, aunque no mucho. Sin embargo, se convirtió allí en un fenómeno de videoclub (oportunidad que, a propósito, ya no tienen las películas). En España no. Era una peli no muy conocida cuando llegó la secuela. Que llamó a salas a más de 900.000 espectadores. Ese salto no es normal en una continuación. Lo que había pasado era… Florentino

Pero no sólo el Doctor Maligno quedó en el subconsciente colectivo de las imitaciones para cualquier situación social al mismo nivel que el doblaje de Robert De Niro en ‘Una terapia peligrosa’ cuando quieres hacerte el gracioso imitando a José Mota imitando a De Niro. Gordo Cabrón era básicamente Jesús Gil. A nadie le pareció molestar que un gordo cabrón tuviera la voz de un gordo cabrón.

Joder: si hasta inventó a el Trumpismo

Todo redondeado por pequeños toques de genialidad que solían ser bastante fieles a la película original y sabían separarse cuando era necesario. Posiblemente es el mejor doblaje de comedia de la historia. En una película en la que sale Heather Graham y nombran a Alan Parsons. ¿Cómo no me va a gustar?

¿O es Proyecto Hombres G?

 

1.- Las aventuras de Ford Fairlane

Meter a famosos a doblar es una costumbre más fea que sacarse mocos en la cena con los padres de tu novia y, aluego, limpiarte en la permanente de su abuela mientras hablas sobre las bondades de la revolución bolchevique. A veces, estos fichajes dan resultados hilarantes, aunque más en el sentido de ‘ay, lo que me río de la vicisitud’ que los que trato en esta lista.

Momentos para el recuerdo del doblaje en Espppaña.

Lo normal, sin embargo, es que más que risa, den cabreo. Sobre todo si no es en una peli de animación, como pasó con la debacle de Dani ‘A mi lado Mario Casas sabe vocalizar’ Martín en el papel de Jack Black en ‘School of Rock’, una cinta que es un 23% mejor porque se nombra el ‘Fragile’ de Yes.

Pero hubo una ocasión en la que meter a un cantante a doblar una película fue una decisión de genios:

Sí: no es voz de doblaje ni de lejos. No va en boca ni por casualidad. Pero es parte de la magia de la versión española de la obra cumbre de Renny Harlin, un finlandés de dos metros que se fue a probar suerte en EEUU y vivía casi de homeless (a pesar de haber rodado ya una peli allí) cuando New Line lo llamó para ‘Pesadilla en Elm Street 4’ y lo volvió a avisar para que se presentara en el rodaje a pesar de que en todas las entrevistas previas llevaba el mismo jersey y daba la OLOR (fact).

Así que Harlin pasó a las ligas mayores gracias al éxito de su ridícula entrega de Freddy y llamó la atención de Joel Silver, el megaproductor de acción de los 80, el cual le contrató para la secuela de ‘La Jungla de Cristal’ (que no está nada mal) y la presentación como estrella de cine del polémico (esto es: chistes machistas y homófobos a tutiplén) cómico Andrew Dice Clay. ¿El resultado en taquilla? Digamos que al año siguiente estaba haciendo un homenaje a ‘Calles de fuego’ en modo serie b dirigido por Albert Pyun. Así fue la hostia. Nivel ‘me han dado un anti oscar’ de odio.

En España se encontraron, una vez más, con una película de producción solvente protagonizada por un tío al que no conocía nadie. Así que se la jugaron y llamaron a Pablo Carbonell para doblarlo porque ¿por qué no? ¿Hubiera valido también Ramoncín? No lo dudemos. Y además ya tenía experiencia amplia como actor en películas que dan mucha risa sin ser comedias. Pero nos quedamos con el gaditano de apellido aceitoso.

Y todos ganamos.

Esta película tiene varios puntos en común con ‘Top Secret’. El primero es que es bastante más de culto en España que en la propia EEUU. El segundo es que, una vez más, se echó mano de la ‘traducción creativa testicular’. Os invito a que veáis la peli en dual y, cada vez que algo os parezca raro, cambiéis al original. Así descubriréis que, como si cobraran por palabra, los responsables (blebleblés) del doblaje se dedicaban a meter frases extra llenas de morcillas cada vez que podían. Las cuales hicieron la película mucho más memorable. Una cinta que todavía ronda el 24 sobre 100 en Metascore. Pero ponedle a mucha gente que la descubrió en la época momentos como éste con Ed O’Neill con bigotón y veréis cómo se les ilumina la cara:

“Menosmola. Booty Time: Tócame las bolas”. ARTE.

Éstas son mis cinco películas. Vosotros tendréis las vuestras. Buscando ideas para este post he encontrado amor por muchos otros doblajes: Vicisitud es fan del de ‘La jungla de cristal’ y, claro, ‘El resplandor’ porque Verónica Forqué la convierte en una gran comedia. Marlow defiende Los Simpsons en español. Mi ayudante de trabajo tiene amol por ‘El baile de los vampiros’. El nombrado JJ Yborra, por lo bien que está hecho el de ‘Guardianes de la galaxia’. Cava Baja se ve ‘El jovencito Frankenstein’ doblada. Y así todos.

Porque está bien defender la VO en general, sobre todo si conoces el idioma o si es italiano (TODO es mejor en italiano, desde las películas a la música pasando por los Salmos Responsoriales y las declaraciones de guerra). Pero también hay que saber disfrutar de un buen doblaje hecho con arte y, sobre todo, dejar de ser diletante con el tema. Porque nunca has convencido a nadie diciéndole ‘cateto’ en twitter.

Bueno: nunca has convencido a nadie en twitter y punto en boca. Calladito. Chitón. Desátame o cierra el pico. Que te caneo, eh. Ju su hai pindo wong (subtítulo: se me calle).

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