Sórdido y fresco

Eurovisión 2017: Vamos con Italia

Eurovisión. Ese pozo de sordidez que se ha asomado muy poco por ente bloj. Un hecho realmente extraño. Quizá lo que haya ocurrido es que no somos verdaderos expertos en el tema. Con titanes amigos como Tita Hellen por ahí sueltos, poco más podemos aportar. En su día sí que apostamos por Lordi por aquello de anomalía que supuso. Curiosamente, fue el único festival de Eurovisión desde hace casi dos décadas que me perdí por tener visita. El año en el que realmente me hacía ilusión que ganara una determinada canción me pilló de cervezas por el centro. Y lo peor es que yo no bebo cervezas.

Generalmente, nuestro acercamiento a este… este fes… este cer… ESTO, siempre ha sido apoyar a los países que mandaban tarados. Desde Guildo Horn hasta el señor austriaco con maniquís de vacas y gatos o las ancianas rusas, siempre hay momento para la diversión que contrasta con las locas que se quedan prendadas por canciones poco memorables interpretadas a gritos. Claro que, al igual que nos pasa con el cine malo, no somos especialmente fans de la mierda hecha a propósito a no ser que sea la que se deja fuera del retrete de un bar en el que el servicio no está incluído y nos cobran siete euros por el café. Por lo tanto, lo del Chiquilicuatre no es lo nuestro y, desde ese día, nos fuimos apartando de la chunguez premeditada en busca de otros valores.

Y este 2017, por fin, hay una canción que es sin duda la mejor del año y de la última década. Esto lo decimos sin haber escuchado ninguna otra de las participantes de esta edición. Porque that’s how we roll, baby. Ahí está la jrandeza.

Nosotros vamos… con Italia. En un mundo en el que la disidencia de Lordi fue rápidamente aplacada por los eurofans, buscamos ya un tipo de transgresión más sutil. Francesco Gabbani podría ser nuestro candidato favorito por muchos motivos:

– Tiene bigotíns de John Waters
– Hace una coreografía que parece una muñeira.
– Ha compuesto una melodía pegadiza y con personalidad para variar
– Canta en ITALIANO, la principal fuente de vocabulario del Idioma Mundial
– Mola más que tú y yo.
– Tiene pollón (efectivamente: me informo con eurofans que conocen de lo que REALMENTE va este festival)

Pero no se trata sólo de eso. Lo principal es que la letra no va de amor o desamor. Eso, si en el pop ya es un crimen peor que hacer un chiste machista en twitter, en Eurovisión es como hacer un chiste sobre Carrero Blanco en twitter. ANATEMA. Francesco (gran nombre) nos propone una canción… escéptica.

Una letra (por lo que me dicen recortada para la gala) que se ríe de las corrientes de pseudo-espiritualidad oriental de plástico de los burgueses europeos. De los “intelectuales de café”. De las “respuestas fáciles a ideas inútiles”. Feck: va a Eurovisión una canción que se cachondea de que “La inteligencia está obsoleta”. Es lo más cerca que ha estado esto de cuando casi gana Battiato. Obviamente, viniendo del mismo país.

Viva la patria de Bud Spencer, joder:

¿Lo más curioso? Que el segundo año en el que realmente me hace ilusión que gane una determinada canción me va a pillar fuera. No de cervezas. Me va a pillar en un concierto de OBK, Rebeca, Technotronic, Snap y Mi Horterismo No Tiene Perdón de Dios. Pero ese es otra tema…

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