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Cuatro teorías liberales de Albert Rivera que harán que tu cerebro se suicide

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La gente vota, principalmente, por un único motivo: sentirse bien.

Este afán de postureo tan sumamente esPPPPPPPañol es el que, por desgracia, va a conducirnos el próximo 20 de diciembre a la constatación de que un partido político edificado sobre los sólidos y milenarios pilares del cuñadismo vaya a administrarnos por vía rectal una dosis todavía más pura de la misma medicina que llevamos casi ocho años sufriendo.

Y dará igual, porque, por lo menos, mucha gente se habrá sentido bien ese 20 de diciembre.

Bueno, pues en uno de esos arrebatos de deber cívico que le da periódicamente a ente su vlog queremos debernos, una vez más, a EsPPPPPPPPaña. De hecho, Paco gritó hace unos días el nombre de ese nuestro país con tal explosión de P mayúscula que todos los malenis que nos rodeaban en una tetería profundamente homosexual derramaron sus infusiones al unísono. Supongo que luego nos perdonarían cuando vieron cómo, acto seguido, le regalé un carísimo after shave comprado en Covent Garden (‘Moroccan Myrrh’, cuya fragancia arrebata a Paco y que nos indica que la puta mirra – pues eso es lo que significa el palabro – que no quería la madre de Brian sí que vale para algo… para que Fox sea MÁS GAY).

Por EsPPPPPPaña, la vida

¿Y en qué consiste este sacrificio esPPPPPPañol que vamos a acometer? De la misma forma en la que Paco, en su ya histórico post Las doce frases que mejor definen a una persona’ desveló la frase que es la semilla del pensamiento cuñado («Yo soy de izquierdas en lo social y liberal en lo económico»), un servidor de ustedes tiene el oscuro pasado de ser un economista licenciado del ICADE (universidad que acaba de bajar varios puestos después de que desvele su vinculación con un indeseable como yo). Y no, no voy a poner una foto recogiendo el diploma. No quieren verme con esas gafotas de frikazo recién salido de una peli del desarrollismo. Ni aunque en alguna saliese con una compañera de clase bien imponente: ella no se merece sufrir un desprestigio todavía superior al padecido por la Universidad Pontificia de Comillas.

Mi estancia en el Instituto Católico de Administración y Dirección de Empresas se saldó con bastantes buenas notas (especialmente en contabilidad y Cristología). Similares incluso a la de algunos amigos y compañeros que ahora la petan en la City (y con los que iba al New Boy’s de la calle Orense, don’t ask). Evidentemente, se me han olvidado muchos datos después de dedicarme al golferío de esa cosa del audiovisual, pero sí que recuerdo lo suficiente como para echarme las manos a la cabeza con muchos de los disparates que se vienen diciendo en los últimos años. Y que explican por qué la recuperación de esta crisis está siendo una de las más lentas y dolorosas de la historia sólo superada por la de la comunidad freak después del primer visionado de ‘La Amenaza Fantasma’.

Ya en posts pasados – como ‘Ponga un cura en su vida’ – he intentado conciliar mi ateísmo con el ser un ente principalmente eclesiástico. Vamos, que soy un producto 103% jesuítico. Pero, en la educación que recibí, con clases de Teología y Pensamiento Social Cristiano entre medias, siempre se intentó explicar la economía como…

SCIENCE!!!

Thomas Dolby-She Blinded Me With Science por adiis

Por eso no deja de maravillarme que, por arte de magia, prácticamente todo lo que escucho hoy en día desde el sector liberal suene a… religión.

Cuando hablo del sector liberal no me refiero al PP, claro. Ese partido, por el cual jamás he ocultado mi admiración en posts como éste, siempre ha dejado claro que “Aquí estamos las gentes de bien y de derechas, lo que realmente valemos. Y lo sabes. Y no hay más que explicar”. Además, con un presidente gallego, cualquier aspiración a algo que pueda entenderse es vana. Sólo queda adherirse a ellos como el partido definitivo del postureo: la gente a la que hay que  apreciar si quieres ser apreciado (un saludo a un conocido mío, que perdió su trabajo cuando Camps dejó de pagar a la constructora valenciana en la que curraba y que, a pesar de todo ¡va a volver a votarles! ¡Valors!). Cuando hablo del sector liberal me refiero al…

Cuñadismo ilustrado

Lamentamos comunicar que votarla NO va a conseguir que te la folles.

Como deja claro el título de ente post, el cachondeo va con el partido cuñado por excelencia. Me refiero a Albert Rivera y sus Cuñadans que, en esta EsPPPPPPaña tan acostumbrada al “por mis santos huevos” han aportado la increíble novedad de molestarse en explicar en qué consiste la buena nueva del advenimiento del ultraliberalismo, que hará que crezca tu picha, se te deje de caer el pelo y que tu Smartphone sea más potente que el de tu cuñado.

Esta novedad, la de explicar el liberalismo de forma educada y razonada ha sorprendido tanto como, en su día, lo hizo el que Gallardón tuviese cultura, buenos modales y, usando palabras de John Waters, “no se cagase en el suelo de tu casa”. Por ese motivo, se juzgó a Gallardón como “de izquierdas” de la misma forma que al delirio ultraliberal de Rivera y su economista Luis Garicano (a partir de ahora Cuñaricano) se le considera “de centro”.

A través de su web, ‘Nada es gratis’ (sí, suena exactamente igual que el sublime himno Randiano de Rush ‘Something for Nothing’, pero con mucho menos arte y salero) Cuñaricano fue dándonos lecciones de economía, especialmente de su amada escuela austriaca, mientras, en un gran afán divulgador, intentaba explicar a las masas las bondades de su programa para Cuñadans.

El problema es que Cuñaricano no era un divulgador del nivelazo de economistars Milton Friedman o de Paul Krugman. Era, lo han averiguado ustedes: un cuñao. Sus opiniones, tan fundamentadas como las de cualquier buen tertuliano esPPPPPañol, se basaban en un “¡qué malvado e ineficiente es todo lo público y qué sublime lo privado!: vean la eficiencia de un camarero, que tiene que competir en el mercado contra la de un malvado profesor, que hace huelga todo el día”. Luego, claro, se aplican aburridos métodos de observación científica y se descubre que, en realidad, los profesores tienen mayor eficiencia. Pero, para cuando se llega a eso, el cuñao ya se ha ido a ver tu coche y decirte que menuda cafetera te has comprado, macho.

Pero no seamos duros con Cuñaricano: si no llega al nivel de economistas de derechas como Friedman o de centro-izquierda como Krugman (del sex appeal de Varoufakis mejor ni hablamos, o sí, hablaremos todo el rato: hay que respetar a todos aquellos cuya profesión sea molar de noche y de día) no es tanto por su ausencia de talento literario como porque muchas de las tesis que ha regalado para el partido de Cuñadans son un choteo que nunca se hubiese estudiado en mi universidad. Porque no es serio ni científico (y, sí, en mi universidad estudiábamos a padres de la economía como Marx y Adam Smith para luego desmontar, a golpe de matemáticas, las cagadas DE LOS DOS).

Para cerrar esta larga introducción, me gustaría intentar – en vano, pues para eso estamos en internez – poner varias cartas sobre la mesa para que no intenten hacer hombres de paja conmigo. Después de todo, es lo único que sabe hacer Albert Rivera: ante cualquier propuesta socialdemócrata, grita cuñadísticamente “¡Cuba, Venezuela!”, ante la memoria histórica, todo lo asimila  a Ada Colau retirando un busto del rey y, ante la violencia machista, niega evidencias y lo reconvierte todo a crimen pasional. Así pues, me defino sin mayor rubor como neokeynesiano, lo cual equivale a decir que defiendo que la economía se explica con sistemas matemáticos de demanda agregada. Y que equivale a decir que, cuando la realidad me demuestra que estoy equivocado, tengo que revisar mis teorías (y la realidad metió varios goles a Keynes de los que se ha aprendido: el más mítico, la estanflación – lo veremos más adelante, no se asusten, o sí – o que la deflación no ha respondido como se predecía en la crisis actual). NO piensen que el debate es entre Estalinismo y Capitalismo laissez-faire porque eso es una simplificación de mentes débiles. O de cuñados que votan al partido naranja.

Tanta palabrería para ocultar que soy de Keynes por SU BIGOTÓN

Así pues, y tras este ladrillo, con todos ustedes, el ranking de las cuatro teorías económicas de Cuñadans que harán que su cerebro de ustedes se suicide. Y hará muy bien: todo es preferible antes que perder un segundo intentando asimilarlas. Y, por supuesto, que perder una décima de segundos en las más que esperables réplicas de los liberales integristas: en el mejor de los casos me llamarán «panfletario comunista de mierda”. En el peor, se calzarán párrafos inacabables que, con teoría ladrillaca, intentan responder a un blog que se llama «Vicisitud y Sordidez». Y que pone fotos de Cristiano Ronaldo marcando chocolatina en vez de gráficos de la reserva federal. Animalitos…

Esperando un ‘coming out’ que podría ser mejor aún que el gol de Iniesta

4º Puesto: El paro NO existe

¿Cómorl?

Algunos que no estéis liados todo el día con el Witcher 3 habréis oído esa expresión/eslogan de “La oferta crea su propia demanda”. El último en hacerla ha sido el cretino de François Hollande en su transición al ultraderechismo y el ‘Faites vous enculer’ a sus votantes, que no termina de tener el salero de un buen “Fuck You”. Bien, pues esta es la expresión que resume una cosa que se llama la Ley de Say, uno de los pilares del liberalismo clásico y de la mansión de Cthulu en el fondo del mar.

Esta ley sostiene que lo que alguien gana por producir mercancías le permite obtener unos dinerillos para comprar otras mercancías distintas. Así pues, como todo el mundo necesita comprarse el último iPhone, intentarán producir otros bienes para tener el ingreso que haga más ricos a los herederos de Steve Jobs. De este modo, los mercados de productos estarán siempre en equilibrio constante. Así pues, tampoco existirá, en el mercado de trabajo, el desempleo involuntario, porque un ajuste en los salarios asegura que los desempleados encontrarán otro empleo. Además, como los trabajadores necesitan comprar mercancías, aceptarán trabajos peor pagados.

Sólo existe, pues, un paro “friccional”, que no es el del que se queda en casa haciendo fricción en su glande, sino aquel en el que los trabajadores tienen que pasar de un empelo a otro. Rivera y Cuñaricano lo saben y por ello han diseñado su maravillosa propuesta:

La propuesta de Cuñaricano:
El cheque de formación. Con él, no puedes pagar tu hipoteca o comprar comida, pero no temas, porque el mercado libre te dará en seguida un curro sublime. ¡El paro no existe! ¡Equilibrio! ¡Ley de Say!

¿Cómo te explicaría esto tan coñazo un cuñao mientras sueña ‘Tiempo de juego’ de fondo?

«Pues mira, chaval, lo que hay es mucho vago, mucho cachondeo, y mucho andaluz viviendo del subsidio. Que así no les sale a cuenta trabajar. Tú haz que yo deje de mantener a parados y ya verás cómo curra todo Dios. Que aquí el que está mal es porque se lo ha buscado, y el que no va al curro por enfermedad en realidad está haciendo un paripé».

¿Por qué esa teoría asaltará con napalm todo el flanco occidental de mi corteza cerebral?

Bien, en 1929 ocurrió una cosa que, si tienen estudios, ya sabrán qué es lo que fue. Con la Gran Depresión, la teoría económica clásica se fue a tomar viento, porque no había forma de justificar que se llegase a un estado de equilibrio en la economía en el que prácticamente todo Cristo estaba desempleado.

Y, en ese momento, apareció el libro fundamental de la historia de la economía: la inmensa ‘Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero’. En ella John Maynard Keynes despedazaba las tonterías de la Ley de Say con dos sencillas evidencias que hasta un cuñado podría entender. Primero, que parte del dinero SE AHORRA. La gente se guarda su dinero a no ser que sea un freak terminal ante los nuevos juguetes de El Despertar de la Fuerza. Mi madre ahorra. Mi padre ahorra. Joder: hasta Nicolas Cage ahorra.

Creo.

Pero lo más importante: Incluso las empresas ahorran. No todo lo que se ingresa se pone a producir, así que los planes de ahorradores e inversores no son siempre lo mismo, por cual no es tan sencillo llegar a un equilibrio en el mercado de valores. Si no les vale la explicación de Keynes, este tema inmortal del Fary sobre el dinero, explicando lo que hay que gastar y ahorrar, se lo dejará todo claro.

En segundo lugar, Keynes se dio cuenta de otra obviedad: los salarios son rígidos a la baja. Sí, aunque estéis cobrando una mierda, la comida de supervivencia en el Mercadona cuesta lo que cuesta. E incluso alguien profundamente enfarlopado…

…Yo no…

… podría darse cuenta de una evidencia matemática cuando pones los salarios en una gráfica: hay un límite inferior, que es “0” (aunque el afán emprendedor del ser humano no tiene límites, y la crisis ha cread las nuevas modas de contratación esas tan bonitas del pagar por currar por aquello de ‘conseguir experiencia’). Sin embargo, en el otro lado de la gráfica está el llamado efecto Buzz Lightyear: Hasta el infinito y más allá. Porque para un rico cocainómano compulsivo, no hay límite a los bonus a recibir e ingresar en las islas Caimán.

And now it gets, LEGEN – wait for it
DARY

El ataque a la Ley de Say fue un torpedo a la línea de flotación tan antológico que… ¡no se podía tolerar! En un ataque de delirio, los clásicos acusaron a Keynes de haber hecho, décadas antes de que Albert Rivera lo convirtiese en un arte, una falacia del hombre de paja. Pero no era cierto: la Ley de Say era así de estúpida.

Por supuesto, había que convertir la Ley de Say en algo cierto, y por ahí van todas las dinámicas de los partidos ultraliberales con Cuñadans a la cabeza: su complemento salarial famoso en una forma de flexibilizar los salarios todavía más a la baja – «yo te pago lo que tú dejes de pagar a tus trabajadores» – y su “cheque de formación” es típico de los que usan sistemas económicos de oferta agregada, en los que el principal problema es que la gente no sabe adaptarse a las nuevas estructuras económicas, con la “malvada universidad pública” a la cabeza. Es una pena para la sensibilidad cuñada que los modelos de demanda agregada Keynesianos, sin embargo, expliquen a la perfección TODO lo que ha pasado durante estos últimos años de crisis.

Pero… ¿Y la evidencia irrefutable de la crisis del 29? Pues no infravaloren la capacidad cuñadística para defender lo indefendible. Ahí tienen el ejemplo del fútbol: si se pueden ningunear las 10 copas de Europa del Real Madrid o, feck, si yo puedo ningunear los 4 títulos mundiales de F1 de Sebastian Vettel o los 3 del Mierda… ¡Por qué no se va a poder tergiversar lo que se quiera la Gran Depresión! De hecho, cuando se produjo el crack del 29 la Reserva Federal tomó malas decisiones en un primer momento, lo cual hizo que, en una falacia lógica de libro se confundiese causa con efecto… ¡Y se dijese que el gobierno era el responsable de la Gran Depresión! ¿Reformularse tras el crack? ¡Un mojón! La religión de la Ley Say es más inflexible que un fan de Dragon Ball intentando reconocer que desde que desparecieron los chistes de tetas, la serie se convirtió en un desastre.

3º puesto: Bajando impuestos se recauda más dinero

¿Cómorl?
En los años 70, los economistas Laffer y Wanninski “demuestran” con una formulación matemática llamada ‘Curva de Laffer’ que, bajando los impuestos, se logra recaudar más dinero.

Este Laffer no: otro. Aunque ambos tenían la misma capacidad para entender la realidad.

La propuesta de Cuñaricano:
Sencillo: Bajar el IRPF, pero mucho. (Bueno, principalmente, solo a los de arriba, no os vayáis a engañar…)

¿Cómo se puede vender eso en un Whatsapp que tu cuñado te manda, acompañado de un Photoshop en el que Pablo Iglesias sale con la picha bien fláccida mientra grita “¡Podemos!”?

«Mira, que no te enteras. Yo tengo una empresa de repuestos para dildos y si nos crujen menos a nosotros los emprendedores, vamos a ser más competitivos, ganar más dinero y, al final, aunque paguemos menos, va a ser más el dinero que se llevan, porque hemos ganao más. Que hay que explicártelo todo, tú con tu afición a las coletas y que nos quieres joder a los que levantamos el país».

¿Por qué esa teoría hará un cupcake con mi bulbo raquídeo para servirlo luego en un cocktail del FMI?

La teoría tiene su parte lógica: en un caso extremo en el que el gobierno te cobrase el 100% de todo lo que ganas, la opción lógica sería dedicarse a jincar shosho en el eskai y ganar nada para pagarle al gobierno el 100% de nada. Es un caso canónico en el que subir los impuestos hacer perder dinero al estado.

Tan canónico que era algo que había descubierto…

John Maynard Keynes.

Recordemos: BIGOTÓN

De nada.

El problema es que si se fijan bien en el gráfico verán que lo que es válido por el lado de la derecha…

…Y al ver un gráfico, el 80% de los lectores huyó despavorido

…también lo es por la izquierda. En un mundo actual, en el que quieren decir que algo tan moderado como Keynes es Marxismo (no me miren a mí, miren a Albert Rivera llamado “¡Venezuela!” a todo lo que se menee un poco) me admira que no vean lo equilibrado del pensamiento de John Maynard: que no todo es blanco y negro como decía Ayn Rand y que, sí, el estado puede ser corrupto, pero el sector privado puede ser enormemente ineficiente. Y que tiene que darse con el grado justo de intervención estatal (no apuntar su casi desaparición como hace Cuñaricano aún reconociendo que el gasto público español es ridículo comparado con el europeo). Para eso, esta curva les explotaría en la cara a Laffer y compañía porque demostraba que, por el lado de la izquierda de la curva… ¡bajar impuestos implicaba recaudar muchísimo menos dinero!

Ya lo ven: esa brillantez de coger solo la parte de la explicación que le interesa – cuando Rivera dice “quiero ser como Dinamarca” – obviando todo lo que molesta (los impuestos daneses, por ejemplo).

Genios.

And now it gets, LEGEN – wait for it…
DARY

La curva de Laffer se puso muy de moda durante el gobierno de Ronald Reagan. Y el resultado no se hizo esperar: la recaudación de sus impuesto fue del nivel que hará que los ingresos de la película ‘Cine Basura’ parezcan los de ‘Perdiendo el norte’ (no nos hacemos ilusiones con la taquilla de nuestra peli cutre, pero le pondremos igualmente toda nuestra ilusión ahora durante la fase de montaje). Así que, en poco tiempo, volvieron a subir los impuestos, aunque sin recuperarse del todo de unos déficits del carallo que tuvo que solventar Bill Clinton.

Años después, Laffer siguió  haciendo predicciones teniendo un don sistemático para cagarla. Y yo entiendo que es complicado acertar, salvo que tus predicciones sean del tipo “En el futuro, dos países entrarán en guerra, pero solo uno ganará” o «Preveo que en el Expocómic habrá jamonas enseñando canalillo». Pero lo de Laffer fue, desde luego meritorio: su último apocalipsis hablando del efecto devastador de la subida de impuestos tras la reelección de Obama fue acompañado por el mayor crecimiento en puestos de trabajo de la historia reciente de Estados Unidos.

Por eso es maravilloso que, tantos años después, el partido Republicano vuelva a resucitar a Laffer. Y que Cuñaricano lo haga un poco. Pero no se alarmen: los que han hecho tablas de cálculo sobre la reforma impositiva de Rivera han visto una fórmula bien clásica: los de en medio vamos a pagar todo el pato.

2º puesto: Quien come dulce caga amargo (AKA: Teoría del resacón)

¿Cómorl?
La mítica escuela austriaca (que no es la localización de una peli de miedo de Argento, sino un grupo de economistas) descubre la causa de TODOS los ciclos económicos. Se llama ‘Teoría del ciclo de negocio’ y dice que, cuando los Bancos Centrales prestan mucho dinero a los bancos privados a un tipo de interés demasiado bajo hace que termine circulando mucho dinero que la gente, toa ciclá, usa para especular creando burbujas económicas. Y luego explotan y llega el paro masivo, el llanto, el rechinar de dientes y lo que es peor: los concesionarios llenos de audis de segunda mano.

La propuesta de Cuñaricano:
Para solucionar el paro brutal producto de la crisis y permitir que las empresas funcionen mejor, proponen el contrato único.

¿Cómo se puede vender eso a través de un hilo de Forocoches?

«- ¡Que te compraste el piso en un PAU por encima de tus posibilidades, so listo! Si no puedes, no te metas en cosas que no puedes permitirme
– Pero si tú me dijiste que la vivienda nunca bajaba
– ¡Pero eso era para emprendedores como yo!»

¿Por qué esa teoría graffiteará mi cerebelo con el profundo mensaje «Tú y yo: 3MSC»?

Por una cuestión muy sencilla que explica porque la escuela austriaca – siempre admirada por Cuñaricano – es la madre, padre, abuelo y emperador de la galaxia de TODO el cuñadismo económico. Básicamente se trata de que la economía que maneja la escuela austriaca…

…NO es una ciencia.

En efecto, no hay observación de la realidad, modelos matemáticos o contraste de las hipótesis con método científico. Todo son divagaciones de tertuliano con base psicologizante dicho por sus santos huevos. Vamos, como el reciente libro de entrevistas con Albert Rivera (aunque el libro triunfa en el hecho de que Albert es más mono que Mises, Hayek o Schumpeter)

Joseph Schumpeter: Mister Transylvania 1915

Por ese motivo tuve la suerte de que no me enseñasen esa escuela en la Universidad: porque una institución seria no puede permitirse impartir lo que muchos han denominado, acertadamente, como la “homeopatía de la economía”.

Así pues, la teoría del ciclo económico (que manda huevos formularla con vaguedades del tipo “Cuando el banco central mantiene artificialmente bajos los tipos de interés durante un prolongado periodo de tiempo” ¿Qué es un tipo bajo? ¿Qué es un periodo prolongado? ¿Por qué Sebastian Vettel me está poniendo ojitos mientras me tira un beso?) fue… ¡Contrastada científicamente! Y no por un rojo de mierda, no. Lo hizo el más gigantesco titán intelectual de los economistas liberales: Milton Friedman himself.

Antes de liberlaizar a saco Chile, explícame; ¿Pinochet es Pinocho en catalán?

Con mucha paciencia, Friedman analizó los periodos en los que la Reserva Federal había mantenido bajos los tipos de interés y los comparó con los periodos de crisis subsiguientes que deberían haberse producido. Su conclusión fue bastante clara:

“La explicación de Hayek y Mises sobre el ciclo de negocio se contradice con la evidencia. Es, según creo, falsa”.

And now it gets, LEGEN – wait for it…
DARY

La teoría del ciclo económico era, evidentemente, una falacia de unos señores muy ciclaos que tenían claro que todos los males del mundo provenían de restringir lo más mínimo la libertad de mercado. Y el Banco Central era el Anticristo: su sola presencia era lo que causó las crisis de 1929, 1953, 1973, 1987, 1992, 2001 y 2007.

Pena que, antes de que hubiese una Reserva Federal, existiesen las crisis de 1720, 1722, 1792, 1796, 1819, 1825, 1837, 1847, 1857, 1873, 1884, 1890, 1893, 1896, 1901, 1907, y 1910. Lo cual me recordaba la primera cosa que me pusieron en clase nada más llegar a ICADE: una escena de ‘Mary Poppins’

Aunque, para la escuela austriaca, les iría mejor este momento de la mejor comedia de todos los tiempos:

En efecto, lo más alucinante de los austriacos era su fervor religioso liquidacionista. Para ellos, la forma más eficiente de salir de una crisis era dejar que todo se hundiese en la miseria hasta el fondo. «Sabías dónde te metías, así que ESTRÉLLATE Y TE JODES». No había que intentar curar nada, dejar que el sistema se consumiese en un fuego purificador costase lo que costase.

Kali-ma arreglará los mercados

No es una interpretación: está en los propios escritos de Hayek, ante lo cual lo menos que se puede exclamar es un sentido “¡¡¡vástago de meretriz!!!”.

Pero no nos enfademos: es muy divertido ver cómo presumían de haber creado una teoría que lo explicaba TODO y cómo reaccionaban a la hora de ver que era incapaz de predecir NADA. Para eso está el obviar las matemáticas y largar como un cuñao, para zafarte con todo el arte (como Rivera cuando intentó explicar su contrato de «despido único» en una pizarra ¡y no terminó explicando nada!).

Lo mejor de todo, sin duda, es el nivel de malabarismo austriaco para explicar la autorregulación de los mercados: los empleos que deberían destruirse en una recesión son los puestos de trabajo creados artificialmente en el boom anterior, ese pecado que nos conduce a la penitencia (por ejemplo, la construcción) pero ¡oh, sorpresa! en una recesión se van a destruir empleos en todos los sectores. ¿No deberían recolocarse los parados en los sectores nuevos favorecidos por la bajada de precios de la recesión? Pues fijaté que la evidencia dice que no. Una vez más: en este blog defendemos LA CIENCIA.

¡Pero no dejen que la pesada evidencia y el método científico se carguen sus divagaciones de cuñado! ¡Diga que lo va a arreglar todo con un contrato único que es tan solvente, estudiado y viable que… han pasado de dar una puta cifra sobre las indemnizaciones por despido! Y no, no se engañen: el partido cuñado no habla de contrato único, sino de despido único, cosa que queda más fea. Si cogemos lo más fiable (las cifras publicadas por Cuñaricano en NadaesGratis) veremos que, en efecto, lo que hay es una bajada delirante de las prestaciones por desempleo. Pero lo más cachondo es que la mayor parte de los contratos temporales son con los sueldos más bajos, con lo cual tampoco es que se produzca una ruina tremenda para el empresario… Ya ven, los de siempre pagando el pato. Jrande, Albert.

1er puesto: Somos muy, pero que muy, muy, muy, MUY listos. Sí, tú, el que te estás descargándo ‘Leonardo Dantés Rises Again: the director’s cut’ con toda la intención de vértela, TAMBIÉN.

¿Cómorl?
Dado un acceso perfecto a la información (algo que el libre mercado logra sin despeinarse y sin que te queden restos de farlopa de la farra de ayer) los consumidores son perfectamente racionales y tomas las decisiones más adecuadas dado el contexto económico.

Albert: La farola no

La propuesta de Cuñaricano:

Esto lo lleva en su ADN liberal tan incrustado como si se le hubiera pegado un alien a la cara.


¿Se puede decir eso de forma todavía más cuñadística?

No. La verdad es que el párrafo de introducción supera en cuñadismo a decir «Que se independicen, pero que el Barça juegue la liga en Cataluña».

¿Por qué esa teoría hará que tu masa encefálica sea incapaz de procesar algo tan elemental como que Luis de Guindos tiene la voz de un pijo de Loewe en el cuerpo de Chiquito de la calzada?

Esta vez, aunque lo odie, voy a ser ecuánime. En los años 60, los economistas liberales de la escuela de Chicago lograron meterle un golazo a Keynes por toda la escuadra: descubrir la estanflación.

Sí: sé que suena a palabra inventada por Antonio Ozores. Y quizá lo sea.

El caso es que fue un descubrimiento cabrón, porque jodía aquel chiste de que Franco muere, va al cielo y le pide a dios que los españoles sean inteligentes, buenas personas y de derechas. Yahvé le respondió que eso era muy difícil, y que solo podrían darse dos de tres casos: si eres listo y buena persona, no puedes ser de derechas, si eres de derechas e inteligente no puedes ser buena persona y si eres buena persona y de derechas no puedes ser inteligente.

En economía pasaba lo mismo con las curvas de Philips, que relacionaban el crecimiento económico con la inflación y el paro. Como siempre se quiere crecimiento económico parece que hay que elegir entre paro o inflación (y, en muchísimos casos, sucedía así: el “milagro económico” de Pinochet, siguiendo las recetas de Milton Friedman sentado a su diestra, creó tantísimo para que, durante unos cuantos años ¡tuvieron que aplicar medidas keynesianas para desfacer el entuerto!). Pero Friedman demostró que, si se mantenía la inflación mucho tiempo, los consumidores – ‘homo economicus’ para Friedman – ajustaban sus expectativas y podrían llegar a producirse situaciones de inflación galopante con elevados índices de paro. Gol de Friedman, desde luego.

La cuestión es que se aprovechó este descubrimiento para meternos un paquete de medidas (empezando con Reagan y la Thatcher) que siguen escociendo a día de hoy. Y que no todas eran necesarias para corregir la inflación de la crisis del petróleo (por supuesto, el pato lo pagaron los de siempre, con unas cifras de desempleo despelotadas, pero no olviden jamás que la economía liberal cree en controlar la inflación y la progresista el desempleo). Si ustedes son señores deudores o inversores masivos en deuda pública, les interesará el universo Cuñadáns. Si son curritos al borde del despido, hará falta ser muy gilipollas para apoyar medidas liberales. Matemáticamente simple.

El caso, hecho este larguísimo inciso, es que los liberales más enajenados creyeron ver un hueco monumental en la defensa progreta creado por el gol de Friedman. Así que, pensando que iban a meter cinco goles en siete minutos como Alemania a Brasil (ignorando que, para la mayoría de los casos, la curva de Philips SÍ que funciona) se lanzaron a inflar de Clembuterol al ‘homo economicus’ de Friedman. Y así nacieron las “Expectativas racionales”.

Básicamente, se trataba de decir que todos somos la polla de Montoya, que vemos venir cualquier jugada que el malvado gobierno quiera hacer MUY de lejos y que, por ese motivo, ya reaccionamos contra esos herejes que quieren distorsionar el mercado. Así, todo lo que haga el gobierno NO sirve para nada. Si, por ejemplo, ganase Pablo Iglesias y ese bolivariano quisiese hacer gasto expansivo para activar la economía, la gente, que es super lista, pensaría “Ah, que hijoputa perroflauta: si va a reventarnos con impuestos, pues voy a dejar de gastar yo el dinero que me va a crujir”. Así, todo lo que haga el gobierno no sirve para NADA.

A diferencia de los austriacos, los economistas de Freshwater, se pusieron a parir unos modelos matemáticos complejísimos. Lo cual hace que se posicionen en el lado de Sheldon Cooper y que les tengamos cierta ternura. La cuestión es que, otra vez más, la evidencia empírica demostró lo equivocadísimos que estaban. Y se puede explicar con un ejemplo muy simple:

¿Qué ocurriría si el antisistema Pablo Iglesias subiese los impuestos SÓLO dos años en vez de hasta el fin de los tiempos? Pues que la gente no dejaría de gastar hasta el fin de los tiempos, sino que lo haría poco a poco, con lo cual SÍ que habría efecto expansivo del gasto público. O explicado de forma todavía más cuñada: si te compras una casa… ¿La pagas toda de golpe el primer día o poco a poco durante varios años? Pues eso.

Y ahí tienen la diferencia entre un economista racional y una secta. El primero aprende de sus errores y el segundo se enfanga en hacer fórmulas matemáticas cada vez más disparatadas (Freshwater) pero sin que le rueden una serie tan cachonda como ‘Big Bang Theory’ sobre sus desvelos. O, si es un austriaco con alergia a las matemáticas, a divagar todavía más en tertulias de Intereconomía haciéndole los coros a Cuñaricano.

¿Y vosotros que vais a hacer, rojos de mierda?

Creo que en este, el post más ladrillo de la historia de ente vlog, hemos intentado no caer en lo que seguro caerá más de un liberal escocido en los comentarios (porque no os engañéis, antes entrará una aguja por el ojete de un camello que… no, esto… que es más fácil trolear a un liberal que a un catalán) que es NO hacer hombres de paja, joer. Que el debate no es entre el franquismo-estalinismo de la economía controlada vs el sueño americano. Que ya tenemos pelo en el pubis todos, o nos lo depilamos creativamente. Y que la SCIENCE! nos demuestra cuando la hemos cagao y que emperrarse en negar lo evidente es de cuñaos.

O de economistas austriacos, como ya hemos visto.

Así pues, como blog que ha defendido a Bergman, Godard y Antonioni… ¡viva el aburrimiento! Porque no hay nada mejor – ni menos eficaz, eso sí – contra el cuñadismo electoral en el que estamos viviendo. ¿Que eres un liberal? Pues, oye, has llegado hasta aquí, eres lector del blog y… ¡te queremos! Como queremos a lectores integristas cristianos y falangistas con los que hemos llegado a restregar cebolleta in person. Pero que sepas que, si no te apuntas a la corriente liberal más académica y menos enajenada (léase, el liberalismo que, en el fondo, parte de que Keynes acertó en un huevo de cosas) pues… eres algo enajenado. Como nosotros, que seguimos oyendo discos de rock progresivo a estas alturas del partido.

Ahora bien, si piensas que qué afortunado eres por haber logrado huir del suicidio cerebral al que te estaban induciendo estas ideas liberales… que sepas que, si te planteas un voto a Cuñadáns, estás haciendo el canelo en el nivel mítico del Guitar Hero con solo de Malmsteem incorporado. Y, este 20-D, te vas a inmolar tú y al resto contigo.

Por nuestra parte, queremos hacer un último ejercicio de coherencia. En uno de los posts fundacionales de ente su vlog – ‘El Primo Porno y la mítica Olga’ – dijimos que las fiestas que organizaba mi primo eran el modelo de tolerancia, diversidad y diversión (cuarto oscuro y fustas incluidas) con que se debería construir EsPPPPPaña. Y lo sigo defendiendo.

Bien, pues solo UNO de los candidatos asistió varias veces a las didácticas sesiones que organizaba mi primo (de una de ellas, sobre la masturbación, surgió el post del Schlager). Olvidemos propuestas, programas y mítines. Sólo ESO, y no debates en Antena 3, es lo que marca la diferencia.

Por si esto no les llega, y les debería llegar, les digo que es ESE candidato es la opción de una nueva musa de ente bloj que además sale en ‘Cine Basura: La película’. Pueden – y deben – mandarnos al carallo a nosotros y nuestra ictericia crónica al liberalismo, pero mandar al carallo a Amarna Miller… eso… eso… es de malas personas.

Amarna Miller con un vestido de Ewok. YOUR ARGUMENT IS INVALID.

Update: Para quién se anime a profundizar en estos temas económicos, les ruego encarecidamente que visiten LA MEJOR página que hay en español para desmontar mil y una magufeces y falacias sobre economía. Es el sublime blog de Chemazdamundi, de donde ha podido sacar mil datos y fundamento para este post, y en la que podrán hallar todos los links que aquí no hay, además de un sólido fundamento matemático y un estilo jovial, cañero, divertido… Casi tan bueno como leer a Krugman.

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