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Tiempo de Culto Podcast: Amores de la infancia, Julia Otero, y otras cosas

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Seguimos en un impasse del blog (uy, he dicho una palabra en francés: ¡tengo ehztudioh!). Vicisitud está preparando tanto la nueva Liga Fantástica de Fórmula 1 como una estupenda reedición de su libro sobre el tema. Eso quizá le haga parecer un ansiao que quiere nuestro dinero, pero es falso por dos motivos. El primero es que la literatura NO da pelas. Si  quisiera aumentar sus ingresos, se metería a hacer cosas más provechosas como montar otra vez porno. Lo cual TAMPOCO da casi dinero. No, si entre nuestras habilidades no hay nada que nos permita hacernos ricos. ¿Por qué no estudiaríamos algo respetable como la arquitectura! Lo sé: porque la mayoría de los arquitectos, bien están en el paro, bien gastan su sueldo en sus sectas de adoradores al maligno.

Por mi parte, ya sabéis que no paro con lo de pedir dinero para ‘Cine Basura: La película‘. Salgo a entrevista por día. De hecho, atiendo a absolutamente todas las solicitudes, de tal manera que no discrimino. Así que cuando me contactaron para un medio llamado ‘Vice’, obviamente pensé que era un blog normalito de alguien buena gente que quería colaborar e hice un artículo muy rápido y del que no me siento nada orgulloso sobre mis diez pelis colonoscópicas favoritas. Como daba por hecho que era de algún fan del blog, pues me dediqué a hacer referencias a Videofobia sin ningún problema.

Sólo que la tal ‘Vice’ es como que la revista de referencia cultureta del país. Muy bien, Paco. Muy bien. Enterado de la realidad. Al menos sí sabía en dónde me metía cuando me entrevistaron en Radio 3, pero me dio igual: conseguí decir ‘pezón’, ‘porno’ y ‘colonoscopia’ en directo en un programa matinal gafapasta. Y de algo sirvió: que yo sepa, al menos dos personas pusieron 6 euros al escucharme en esa retransmisión.

Y la presentadora se rió conmigo

Así que me tomé como un descanso el que Ángel Codón me llamara para hacer un Tiempo de Culto, su nuevo podcast que hereda el espíritu corrupto y vergonzoso de su vieja web homónima. El tema: amores de nuestra infancia. Aunque acabó convirtiéndose en una charla de absolutamente todo: Cannon, vicisitud para hablar con famosos y, por supuesto, pajas. También hubo momento para la traición y, sí: volví a instancias de Ángel y un poco a regañadientes a promocionar el crowdfunding porque, joder, nos faltan apenas 3.500 euros para alcanzar el objetivo.

El modelo de podcast de tiempo de culto es ese que descubrí en ‘Carne de Videoclub’ y que tanto me fascina. No se trata de un programa de radio normal (para eso ya he estado en los estimables Shomer Shabbat y Amor de Robot), sino de una charla de freaks sin ningún tipo de estructura. Dos perturbados grabando una conversación errática que podría haber empezado diez minutos antes y haber acabado media hora después (porque justo al terminar estuvimos dos horas hablando de videojuegos con vistas a un libro a punto de publicarse en el que ambos hemos colaborado y que está coordinado por nada menos que El Ciudadano Soberano)

Pues nada: que os dejo con esta larga conversación nerd de dos tíos sin ninguna vergüenza, en la que el ritmo, el tiempo y el espacio desaparecen como en el cine de Albert Pyun. Y son sustituidos por pura y dura CALENTURA. Y un poco de pederastia. Pero digamos esto último bajito:

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