Sórdido y fresco

Productos sórdidos: Clearblue

Lo repito por trigésima vez: de todo se puede encontrar una referencia en Los Simpson. Y a ello voy:
A mí me hace mucha gracia siempre que sale un producto Krusty y luego la voz en off viene a decir que no sirve para nada. Algo así como: ‘Pomada de hemorrides Krusty’ (Voz en off: “No cura las hemorroides; puede provocar inflamación anal)».
Algunos pensarán que eso es un chiste y que en el mundo no puede existir algo similar. Pues no. Os presento “Clearblue: Monitor de Anticoncepción”.
El maravilloso folleto que anuncia este producto se estrelló en mi camino hace ya un buen puñado de meses. Pero lo perdí en casa del antiguo colaborador de Cine Basura no acreditado Dr. Elektro. Hoy me lo ha vuelto a dar y sigue reteniendo ese maravilloso aroma a poca vergüenza que tanto nos gusta en ente bloj.
Comencemos con la primera página:
¡Nuevo! ¿Insatisfecha con tu método anticonceptivo? Anticoncepción sin hormonas.
Mire usted que bien. Yo a eso lo llamo ‘condón’ o incluso ‘diafragma’. Pero puede haber nuevas opciones, como un tapón de corcho o unos nano robots espermicidas. No seamos demasiado escépticos. Así que profundicemos:
La idea de tener un método anticonceptivo que no sea hormonal y que sea natural…” Magnífico: detectamos la maravillosa falacia natural. Ya sabéis: lo natural mola. Es guay. Toma esas bonitas setas rojas que encontraste en el campo, que tendrás una muerte entre retortijones la mar de natural. Y encima, dejarás sin casa a un pitufo.
Luego insiste en lo mismo y te explica que tiene que ver con el análisis del pipí. Jugar a mear en un palito siempre es divertido, así que le doy mi aprobación. Por qué no le han puesto al producto ‘Clearyellow’ o ‘Magic Pipi’ es algo que no llego a comprender.
En la siguiente página llega ya el cachondeo extremo:
“¿Para quién es adecuado el Monitor de anticoncepción Clarblue?”
Interesante hacer notar que se utiliza inequívocamente la palabra ‘anticoncepción’. Supongo que para no concebir hijos. Porque está claro que no impide concebir algo como un producto comercial diseñado por la Conferencia Episcopal.

El monitor de anticoncepción Clearblue puede ser adecuado para:
Mujeres con relaciones estables
Vale… Dado que se trata de análisis de ciclos menstruales se supone que las que NO tienen relaciones estables follan cuando se tercia y no pueden ligarse a un estricto calendario. Claro que la ausencia de la palabra ‘preservativo’ en el folleto que no implica a los hombres, responsables de la opción gomita, me sigue fascinando. ¿Ponerse un condón? ¡Vamos hombre! ¡Que eso es pecado y resulta ligeramente molesto e inconveniente cuando ando empalmado con un calentón! Un producto orientado a la mujer. Pero sin la mujer.
Mujeres que quieren anticoncepción, pero que les preocupa usar un método hormonal que interfiera con su concepción natural en el futuro.
¡Uy, pillines! Metiendo una mentirijilla de nada para acojonar al personal. Ya podrían decir otros mitos como ‘te ponen gorda’ o ‘te salen granos’ (esa obsesión de relacionar negativamente la actividad sexual con el acné tan conocida por los infantes en lo referido a las pajas). Aquí se inventan uno que nunca había escuchado y del que ni siquiera soy capaz de encontrar referencias en internet, no solo para rebatirlo, sino incluso para apoyarlo. Algo que me sorprende, ya que decir “búsqueda de información médica en la red” es como utilizar el Necronomicón como guía para el desarrollo espiritual. Feck,  estoy seguro de que existe un equivalente a la regla 34 respecto a las enfermedades en la red: sea cual sea tu síntoma, una búsqueda en google te dirá que te vas a morir en 24 horas.
Pero sigamos: “Mujeres que han experimentados efectos secundarios con otros métodos” Pues muy bien. Hay alergias al látex. Y…. bueno. Las pastillas, en una persona sin otras enfermedades ni medicación, pueden producir cefaleas, náuseas o senos sensibles. Lo cual es malo si tu pareja tiene la afición de tocarte las domingas como si fueran la bocina de Harpo Marx. Pero vamos: que como todo, hay efectos secundarios negativos (y positivos, todo hay quedecirlo: reduce riesgos de ciertos tipos de cáncer, de anemia, curiosamente del acné antes mencionado y, miren ustedes por donde, el tener niños).
Continúa con alegría: “Mujeres que buscan soluciones naturales, no invasivas”. Obviando otra vez la falacia natural, puedo ver que el hecho de que te metan una polla con condón sea considerado una invasión: desde el que el hombre es hombre, que vayas a casa de otro con armadura siempre se puede considerar ir buscando gresca.
Y AHORA VIENE LO BUENO:
Mujeres para las que un embarazo no sería completamente inaceptable
Sí, lectores: este método anticonceptivo es bueno para gente que no le importaría que no funcione. Para eso, qué coño: la marcha atrás. O, ya puestos, un condón bien lavable y reutilizable. De croché.
Grandiosamente, el texto continúa con el epígrafe “No debes utilizar el Monitor de anticoncepción Clearblue si…”. ¿Y a que no sabéis con qué frase termina tras hablar de lactancia, menopausia y otros problemas de salud? Pues lo mismo, pero al revés:

“…no puedes o no deseas quedarte embarazada de ninguna manera”.
Esto es, no uses este método anticonceptivo si no quieres concebir. Como diría Vizinni: “¡Inconcebible!”.
No hay nada malo en satisfacer a un sector de la población con problemas mentales ofertando un producto que reclaman. Si hay gente que piensa que ponerse un plastiquito o tomarse una pastilla es pecado, pues… yo les diría que fueran coherentes y se mataran a pajas. Aunque eso también es pecado.
Qué lío.
Pero bueno. Yo no estoy aquí para juzgar. Hay un mercado para personas que se sienten culpables sin motivo. Pero es una poca vergüenza llamar al producto ‘anticoncepción’ cuando en las propias instrucciones dejas claro que no sirve como anticonceptivo. De hecho, no sólo me parece tonto cobrarte por un aparatito para básicamente vestir de tecnología moen-na algo con 90 años de historia y probada ineficacia (20% de error según Wikipedia) como es el método Ogino. Lo mejor es que resulta hilarante en su desvergüenza como claro intento de revestir de palabrería científica (el resto del panfleto se llena de orgullo hablando de hormonas y folículos)  comportamientos irracionales y aberrantes dictados por la religión.
¿Debo indignarme porque una farmacia venda esta tontería como las que se dedican a dispensar homeopatía, con el peligro de confusiones que conlleva? No, claro. Bien pensado, apoyo sin reservas la existencia de este producto. Por un motivo simple: Está diseñado como un tricorder. Y, como todos sabemos, en las manos del Sr. Spock ese aparato podía hacer maravillas. Incluyendo que te quedaras preñada sin querer.

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