Sórdido y fresco

Albert Pyun y yo (Parte 1)

El primer post que escribí para ente blog hablaba de nuestro
viejo amigo Uwe Boll. Allí ya adelanté uno de los motivos por los que me
fascinaba este tipo: no se trataba, como la chavalería indocumentada andaba
diciendo por aquellos entonces, del nuevo Ed Wood. Boll era en nuevo Albert
Pyun.
Seis años más tarde y todavía a) ni he aclarado esa frase, b)
ni he explicado quién es Albert Pyun, c) ni he ahondado en el proceso mental que
me lleva a arrancarme pelos de la nariz con las manos desnudas cuando estoy
aburrido en el cine. Hoy, por fin, voy a hablar por encima de las dos primeras
cuestiones. De uno de los directores que más me fascinan. Y aterran, claro.
Digo ‘por encima’ porque no haré un recorrido al uso de su
filmografía. Entre otras cosas porque hay que estar muy mal para haberse visto
toda la ovra de este prolífico y orondo director. Así que intentaré transmitir
las constantes del director de manera somera en el próximo párrafo:
Cyborgs, grandes angulares, post apocalipsis, cámaras
lentas, ochenterismo, caos narrativo, focazos, John Woo, kickboxing, steady
cam, más cyborgs, planos molones porque sí, ritmo de un niño de cuatro años
tocando una batería de juguete. Y cyborgs.
Ala. Ya se ha acabado el post.
No, en serio.
Cambiad de página. Id a ver porno alemán. O, peor todavía: a
leer Libertad Digital.

Parece ser que alguno se ha quedado. Bueno. Os hablaré un
poco más de Albert Pyun y su filmografía.
Es obvio aclarar que Albert no es un director de dramas ni
comedias. Como los hermanos Pang o Nick Rotundo, su apellido le condicionó de
nacimiento para hacer películas de hostias. Y una de ellas en particular es la
que probablemente fuera vuestro primer encontronazo, de cara y con severo
traumatismo craneoencefálico, con este director. Me refiero a su épica
vandamiana ‘Cyborg’, uno de los últimos productos (de hecho, el último lanzado
en salas) de… ¡La Cannon!
Al menos así fue en mi caso. Vista poco después de su
estreno, llegué rápidamente a dos conclusiones:
-Que el tío del póster no se parecía al protagonista
¿Es Van Damme 20 años más viejo? ¿Es un culturista oliendo un pedo? 
-Que si el Van Damme ese no era un Cyborg, ¿por qué coño
titulaban así la peli?
-Que era la peor bazofia que me había tragado en la vida.
¡Qué inocente, indocumentado y gilipollas era! El tiempo me
ha llevado a relativizar esa afirmación y a avergonzarme de ella. Y a descubrir
que el título original era ‘Slinger’, lo cual, seamos sinceros, es un dato
totalmente prescindible, excepto para entender el título de la secuela ‘Cyborg:
Rise of the Slingers’ en la que está trabajando ahora. Pero no adelantemos
acontecimientos.
Por supuesto que el que cambiara mi evaluación juvenil de la
película no quiere decir que ahora piense que sea buena. Amos, no me jodas.
La cosa es… artítica. De hecho, quizá inspirado por la
mezcla de ver ‘El último combate’ de Luc Besson y una indigestión de costillas
barbacoa, Pyun quería hacer una peli en blanco y negro muda. Ante lo cual a
Menahem Golan le dio un ataque de la risa. Al fin y al cabo, se trataba de
hacer un producto rapidito en el que meter contablemente los gastos de
preproducción de ‘Masters del Universo 2’ y ‘Spiderman’, películas que por
desgracia para la historia del humor nunca se rodaron, pero para las que Pyun
fue uno de los directores considerados.
Claro que Albert tenía su trayectoria antes de llegar a la
Cannon. Y es ahí donde yo empiezo a interesarme de verdad en este director.
Porque su primera película fue la muy mítica ‘The Sword and The Sorcerer’,
también conocida como ‘Cromwell, rey de los bárbaros’ gracias a un distribuidor
español seguidor de la tradición de principio de los 80 de parecerse en el
título lo más posible a ‘Conan el bárbaro’. Y que, sin embargo, tiene mucho más
que ver con ‘Los Tres Mosqueteros’ y con las pelis de Toshiro Mifune. Porque
Pyun era, atención, amigo del actor japonés y sus primeros pasos los dio junto
a él en Japón. Probablemente emborrachándose de sake.
Para muchos, se trata de la mejor peli de su director, de la
que ya he hablado varias veces en este blog. De hecho, tuvo tanto éxito que
Dino de Laurentiis le ofreció dirigir ‘Desafío Total’ con William Hurt de
prota, lo creáis o no. Sea o no su obra cumbre (que no lo es, como veremos en
la segunda parte del post), ya presenta ciertas constantes de Pyun: confusión
temporal, su buen puñado de subtramas que nunca se desarrollan del todo y,
sobre todo, molonería visual PORQUE SÍ.
Aquí tenemos LA HESCENA que define por qué me dedico a veces
a ver películas de Pyun:
¡Filtros!¡Esteticismo!¡ÉPICA!¡Saltos imposibles!¡Espada
absurda!¡Plano sin sentido! Pero, sí: Mola. Mucho. Es como ese momento en
‘Golpe en la Pequeña China’ en la que los tres malos, antes de lanzar sus
cuchillos, dan una voltereta. ¿Sirve para algo? No. ¿Mola? Sin duda. Una
lección que ya aprendió Uwe Boll en House of the Dead (titulada con gran
acierto ‘La casa del espanto’ en Argentina) cuando hizo que un zombi lanzara un
hacha dando una voltereta.
El plano final de este clip tiene más magia que toda la
filmografía de Christopher Nolan. Es algo que alguien como Paul Thomas Anderson
ni podría ni tendría el decoro de hacer. Y por eso tiene una prestigiosa
carrera. Y por eso a mí me la trae floja.

Y es que Pyun sabe hacer imágenes que se te quedan en la
mente como gonorrea en las partes inferiores. Lo de contar una historia decente
con ritmo es algo totalmente diferente. De hecho, antes de que Pyun fuera ‘El
Enemigo Público del Cine ™’, ya críticos Roger Ebert le pillaron el punto
cuando, en su reseña de la época sobre la primera peli del director con la
Cannon, ‘Los Centinelas’, comentó: “Esto es un ejercicio técnico, una clase de
cine diseñada para mostrar que el creador puede manipular las herramientas de
su oficio para su propia satisfacción”. O lo que es lo mismo: un pajero visual.
La reseña tenía cero estrellicas, pero, feck, al menos le reconocía buen ojo
al, por entonces, chaval. (El flim ese es una cosita un tanto rollo que se
distingue por poner mucha música ochentera y focazos tremendos en las escenas
nocturnas, amén de la participación de Carey Lowell, uno de mis mitos eróticos
de la infancia)
Así me gustaban a finales de los 80. Ahora me gustan TOAS. 

Pyun siguió con la Cannon varias películas más porque
Menahem sabía reconocer el talento de mierda cuando lo veía. Sin embargo,
primero hizo una escapada con Charles Band que no he visto, llamada ‘Vicious
Lips’. Pero teniendo en cuenta que presentó una gran innovación
cinematográfica, la prostituta  extraterrestre
de tres tetas, YA ESTOY TARDANDO. De vuelta a Cannon, hizo ‘El Tesoro de San
Lucas’, una especie de ‘El misterio de la pirámide de oro’ sin elementos
sobrenaturales y con menos gracia (comparar películas muy oscuras con películas
ligeramente oscuras: placer de freak diletante). La siguió ‘Alien from L.A.’,
importante por varios motivos: el primero, porque vuelve a introducir su pasión
por escenarios apocalípticos que ya se dejó ver en su segundo flim ‘Sueños
radiactivos’ (de la que no hablaré porque acabo de hacerlo ahora mismo. Joer.)
El segundo, porque supuso la existencia de otra película. Una de las más
lamentables de la historia del cine.
Yo he visto mucha mierda. Pero pocas que realmente me hayan
sentado psicológicamente mal. El equivalente a meterse en el cerebro un
bocadillo de criadillas con morcilla y nocilla. ‘Viaje al centro de la tierra’,
siguiente película no acreditada de Albert Pyun, es una de ellas.
Los bichos de arriba salen en una secuencia onírica. Los de abajo, ni eso.

Resulta que la Cannon estaba a punto de implosionar por
hacer el mal en forma de contabilidad creativa. Pero como había vendido los
derechos de una adaptación de Verne que comenzó a rodarse tres años antes,
tenía que cumplir sus compromisos con los distribuidores internacionales. ¡El
futuro de Ízaro Films Espppaña en peligro! Así que Menahem, que no tenía dinero
para terminar los efectos especiales de la película dirigida por un tipo con
nombre de refresco de soda llamado Rusty Lemorande, pilló la secuela de ‘Alien
from L.A.’ y la pegó detrás de 10 minutos ya rodados de ‘Viaje al centro de la
tierra’. O eso dice la IMBD y Albert Pyun. Una vez visto el resultado y llorar
de vergüenza y pena por el director original, queda claro que Pyun aprovechó
los escenarios de su anterior ovra para rodar en dos días cualquier cosa que
pudiera llamarse ‘película’. Él dice que se siente avergonzado de “cómo
pillaron su filme y lo pusieron detrás de los planos de la de otra persona”.
Pero la presencia de actores de una en la otra me hace sospechar de sus
afirmaciones, pues más bien revela que Albert fue aquí un mercenario al
servicio de la Cannon y ahora se avergüenza del mal realizado.
Albert Pyun se avergüenza de la película. Recapacitad sobre
esa frase.
¿Dónde ir tras esta horrible experiencia con Menahem?  Pues directamente a otra horrible experiencia
con Menahem. Porque si sus películas no son coherentes, ¿por qué cojones lo va
a ser él?
Tras cerrar la Cannon, a Golan le quedaban pelas todavía
para un paquete de Chester, una bolsa de hielo y los derechos de ‘Capitán
América’. Así que, una vez le dejó a Pyun rodar la oscura ‘Deceipt’ en tres
días, insistió en su visión de que Albert era quien tenía que realizar su gran
película de súper héroes. La que reverdecería los laureles del israelí. Solo
que faltaba un insignificante detalle:
Dinero.
Quién sabe. Puede que Pyun hubiera podido hacer una peli
divertida de El Capitán América. O más bien no. Pero desde luego que su visión,
en sus propias palabras, ‘psicológica del personaje’ no pudo llegar a ninguna
parte. Porque se vio perdido en algún lugar de Yugoslavia esperando, día sí,
día no, que apareciera un tipo con un maletín para ir pagando esas tonterías
como sueldos, película o, qué se yo… comida.
El resultado es bien conocido por internet. La peli incita
al noble arte de abrir agujeros en la pared de tu casa a cabezazos. Algo que se
complica si encima tienes gotelé. No porque te pinches más en la frente, sino
porque ver ‘Capitán América’ y gotelé al mismo tiempo es peor para la salud que
meterle un dedo en el culo sin permiso a Mr.T. Así que pasemos a la segunda
etapa de la carrera de Albert: Pyun el artesano.
En casi todas las películas comentadas, el director
intentaba poner su impronta estética como fuera. Sus focazos, sus angulares,
sus cámaras lentas, sus ideas de guión… todo un artít-ta. Pero tras ver su ‘Capitán
América’ hecho una mierda, cómo le cambiaron el montaje de Cyborg (¿quizá para
que se entendiera?) y cómo le quitaron el montaje final de ‘Sueños radiactivos’
y ‘Cromwell, Rey de los bárbaros’,  decidió
que era el momento de dejar de luchar por la integridad de su obra, convertirse
en un artesano y ponerse voluntario a cualquier palabra o acto amoroso de
productor.
Lo gracioso de todo esto es que, cuando años después recobró
el control total sobre sus películas, la cosa se puso mucho más lamentable y,
al mismo tiempo, delirante. Poco a poco, parecía que se le iba olvidando eso de cómo hacer una película. Pero esta historia la dejaremos para la segunda
parte del post. Que es verano y ver más de cuatro páginas es algo que seguro que
le provoca a los lectores una sensación de aburrimiento y desorientación mayor
que la mía tras un maratón de películas de Albert Pyun. Porque Pyun se mete en
tu mente. Anida en tu cerebro. Y caga en él.

La segunda parte, aquí: http://vicisitudysordidez.blogspot.com.es/2012/08/albert-pyun-y-yo-parte-2-de-3.html

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11 comentarios en “Albert Pyun y yo (Parte 1)”

  1. Creo que una lobotomía deja menos secuelas que verse todo eso. ¿Que cosa horrible hiciste de pequeño para que te quieras torturar de esa manera? ¿Le ponías en bucle las sintonías de "300 millones" y "Bla Bla Bla" a tu hermano? ¿Le quitaste todas sus pegatinas de Cropan y las pegaste en el Seat 127 del vecino? Te measte en su Mirinda el día de su comunión, como si lo viera… Porque está claro que tu hermano es una víctima…

  2. "Viaje al centro de la Tierra sigue estando en lo más alto de mi ranking de bazofia cinematográfica. Y Albert Pyun sigue siendo tema recurrente de conversaciones con mi cuñado, obviamente tan enfermo como yo. Así que me alegra muchísimo ver este dossier en este blog que tanto le pega. Qué ganas tengo de leer la segunda parte…

  3. Frase para enmarcar "El plano final de este clip tiene más magia que toda la filmografía de Christopher Nolan".
    Vicious Lips es de la etapa de digamos "colorines" de Pyum y de hecho es una especie de pseudo musical con decorados y maquetas reciclados de Galaxy of terror
    No es tan inaguantable como Alien from LA ni tan divertida (entre comillas) como Radioactive Dreams..o algo

  4. Mi primer acercamiento a Pyun (y a Van Damme), también fue "Ciborg". Desde ese momento, mi vida ha ido cuesta abajo. Recuerdo grandes momentos de mi adolescencia (y post-idem) en compañía de su "Capitán América" y otros maravillosos tordos como "Adrenalina" y… no sé, alguna otra cuyo título se me emborrona.

    En otro orden de cosas, me estoy revisando unas cuantas delicias Cannon y vuelvo a mi idea de que hay un documental sobre Golan-Globus esperando ser hecho (a-la "Best worst movie" pero en plan épico). ¿Te imaginas plantarte delante de Menahem Golan y empezar a preguntarle? Yo no sabría por donde empezar…

    Espero ansioso las siguientes partes del post!

  5. Yo hay momentos en que estoy seguro que hay una conexión raruna Tarkowski-Cyborg..
    (La estructura temporal, el blanco y negro color se pia,lugares plagados de zonas prohibidas donde no hay nada, lo torturado-estreñido de sus protagonistas.)Luego se me pasa la borrachera…y no.

    Un saludo

  6. Pues mi primer contacto con Pyun fue "Capitan America" y años despues vi "Nemesis" y "La galaxia del terror" (la peli en la que un gusano del espacio viola a una tia).
    Es uno de los directores habituales de nuestras sesiones de cinebasura, y ahora ya tengo algunas pelis mas para ver. Ya tengo ganas de ver la segunda parte.

    ¿Para cuando un post similar sobre Tomas Tang? Lo tiene todo, pelis ultrahorribles (Robovamp es la peor peli que he visto jamas), prolifica filmografia (hizo 50 peliculas en un año) y ademas un apellido con chispa.

  7. ¡Jrandioso! Paco como siempre sacrificándose por todos nosotros para traernos otro post ¡ÉPICO! sobre cine cutrongo. Al hablar de los primos israelís, quedó pendiente esta oda al buen hacer de su subordinado Pyun. Habiendo hablado también de UBA o Mattei, imagino que algún día tocará post en profundidad sobre Joe d'Amato o Claudio Fracasso.

    PD: Me quedo con la mejor definición ever del amigo Pyun: un pajero visual.

  8. Otropaco: Pues con esa descripción creo que ya me hago una idea muy muy clara de la peli. Pyun de colorines define muy bien el look de la época ochentera.

    Thedevilrulestheworld: Ya le tocará a 'Adrenalina' para la segunda parte, ya. Respecto a lo otro: De hecho, me puse en contacto con el agregado cultural de la embajada de israel para que me tramitara una entrevista con Menahem, pero el viejo productor declinó la propuesta 🙁

    Francesc: Es que… LA HAY

    Ashenbach: 'La galaxia del terror' es de un director poco conocido, pero la verdad es que tiene mucho que contar. Curiosamente, no soy muy experto en Tang (gran apellido) más allá de Robo Vampire de Godfrey Ho, QUE DOLIÓ.

    Shirokuri: De D'Amato he visto mucho, pero es demasiado gris para que me fascine. Fragasso es mucho más interesante, porque se le nota que cree en lo que hace.

  9. He.leído.todas las entradas sobre este fenomeno . Siempre que.iba al.videoclub me.engañaba el.cabron. Te cascaba.una.portada wapa con algún actor en decadencia pero que.molaba.y picabas y la.alquilabas. Luego te.cagabas.en su puta madre pero.era.ir al.videoclub y volver a caer en su trampa jajaja . Apesar de todo consideró.que.ciborg es una obra reivindicable. Y ya quisiera ver.yo.a.Michael Bay rodandola con los.presupuestos que manejaba.Pyun . Y por.favor que alguien resucite a la.Cannon!!!!!!!

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