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La liga fantástica de F1 2010. Round 17: Japón.

Doy gracias al Dios del Trueno y del Rock’n’Roll por la abortada clasificación del sábado bajo el diluvio japonés. En un primer momento pensé «¿Para esto madrugo, hijos de puta?», pero luego me callé cuando vi el clip final con el que despedían la emisión. Normalmente, el montador usa la música cañera para montare una retahíla de hostias, derrapajes y, para cerrar, el dedito que toda persona de bien desea que Sabastian Vettel utilice para practicarse un tracto rectal. Esta vez, sin embargo, ese clip parecía el trailer perturbado de una peli de Angelopoulos, con los pilotos tocándose las bolas, o jugando al póker (sendos puntos para Glock y Di Grassi) o organizando carreras de balsas (1 punto ridículo para McLaren, Kovalainen, y dos para Red Bull por habérselo currado más). ¡APASIONANTE! El día que tenga que explicarle al alguien la grandeza de la F1 usaré ese clip (con la banda sonora de Videofobia por debajo, claro).

De una cosa estoy convencido: algunos jefes de equipo no sólo participan en esta liga fantástica (¿Alguien podría culpar a Carabante si le hace ilusión ser el primero en algo?) sino que, además, practican un espionaje industrial que ríase usted de Nigel Stepney. Sólo así puede explicarse la notoria falta de originalidad de Renault, Virgin y Mercedes a la hora de apretar las tuercas de sus ruedas. Como no soy un povre onvre de las tribunas, temeroso de que un cacho de Bridgestone acabe con mi vida, voy a desempatar a puntos cada equipo en vez de denunciarles:

Mercedes. 5 puntos sin mayor complemento de estilo. Ocurrió hacia el final de la carrera y las leyes de la física chapucera pueden explicar lo ocurrido.

Renault: esperar a la tercera vuelta del safety car para perder la rueda tiene ya mucho más mérito. Añadan, please, un punto de estilo a los merecidos 5 por la desgracia de Kubica.

Virgin: ¡Por fin! El impulso homicida que todos esperábamos por parte de Richard Branson (ha estado a punto de morir varias veces merced a sus delirantes viajes en globo) y que nos confirmaba con su reclamación de «que prohíban las banderas azules» (1) para que vuelos como el de Webber en Valencia sean más frecuentes nos regaló un tremendo hostiazo de Di Grassi ¡en la vuelta de formación! Además, su destrozo fue notoriamente más plástico. 4 puntos de estilo. Estos 10 puntos parece que daban a Virgin la Star of the race. Sin embargo…

…¿No aplaudieron todos cuando la caja de cambios del Mierda se fue a la ídem? (4×2) Súmenle, además, 2 de estilo debido a que era una caja nuevecita para arreglar lo que el Mierda había destrozado en los primeros libres, o en Singapur, lo mismo da (2×2 y 1×2 de sanción de la FIA para el innombrable – por cierto, 1×2 para Williams por haber denunciado bloqueo, aunque Lugo no hubiese penalización). Pero el equipo de Woking lo redondea con la estrategia de mierda (5) desarrollada por el pobre Jenson: no sólo le hizo perder puestos en parrilla – hubiese sido el tercero – sino que, además, una vez se vio que aquello de alargar el primer relevo no funcionaba – no lograría rebasar a Alonso – decidieron mantenerlo en pista con la sana intención de inmolarlo: hacer un trenencito con los Red Bull para que «ese» pudiese alcanzarlos y, a lo mejor, acojonarlos con alguno de sus adelantamientos suicida. Por estadística, esta vez tenían que salirle. Pero, claro, el Mierda tuvo sus problemas y McLaren hizo parar a Button en un momento absurdo. Team of the race para ellos.

Respecto a los pilotos, también hubo un duelo poderoso:

Nuestro Jaume, después de haber sido virilmente adelantado por un brillante Kobayashi – que usó, como todos hacemos en la Pleisteichon, la ancestral técnica de apoyarte en el otro coche para no salirte de la curva (1) – vio como, vueltas después, Kamui le volvía a hacer la misma jugada. Desesperado, Alguersuari no tuvo mejor idea que golpear repetidamente el coche del héroe local… ¡cuando ya le había adelantado! ¿El premio? Joder su alerón delantero y su – hasta entonces magnífica – carrera. 5 puntos a los que añadir otros cinco de estilo no sólo por su salvajismo ceporro sino por decir, al final del GP, que «mi jefe estará orgulloso de mi combatividad». ¡Enajenao! No cambies nunca, Jaume.

Adrian Sutil, por su parte, no tuvo la culpa de romper el motor (los 5 puntos van para Force India) pero… ¿A que llorasteis de la emoción cuando Lobato exclamó «¡Ha patinado en su propio aceite?». 1 punto+3 de plasticidad+3 de afirmación sexual.

¿Y qué decir de Felipe Massa? Cierto, fue Rosberg (1) el que el que le empujó fuera de pista, pero su retorno descontrolado a la curva fue tan indocumentado como plástico. Que se lo pregunten a Liuzzi. 6 puntos más 8 de estilazo. Para más de uno, Felipe merecía su tercera Star of the Race de esta liga, pero ese honor corresponde a…

Vitaly Petrov. ¡Claro que sí! En pleno furor de rumores que sitúan en el segundo asiento de Renault desde Raicoñen hasta a Alguersuari, Eric Bouiller hizo juegos malabares para justificar la presencia de Petrov sin hacer mención a sus patrocinios rusos. Es como jugar al Tabú y que te obliguen a definir a Hamilton sin decir la palabra «Mierda». Muy jodido. Al final, Vitaly decidió ponérselo más difícil todavía con una salida mongólica en la que resultó difícil recorrer menos metros montando una más gorda. Su impacto contra Hulkenberg (6) lleva 9 de estilo por el aparente desafío a las leyes de la física. Añadan 1 por el safety car y ahí queda la Star of the Race.



PD: Invítennos a unas cañas, venga, que no cuesta nada…

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