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La liga fantástica de F1 2010. Round 7: Turquía

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Por sistema, la gente suele quejarse de los anuncios que nos hacen ver la carrera en una ventana minúscula. Pero, en este último GP de Turquía, hay que reconocer que difícilmente Lobato hubiese logrado un efecto superior al de su propia locución en el sórdido anuncio de Mahou en el que se oía un «¡Qué desastre!» mientras Vettel decidía entrar en modo de ahorro de energía cerebral contra Mark Webber. No sé quiénes hacen esos anuncios ahora – en su época, monté un par de ellos – pero, si siguen siendo mis queridos Ángel y Lucas… ¡Por favor, comenzad a redactar locuciones en las que se celebren los hostiazos del Mierda!

Said that, es una pena que el resultado de la carrera haya sido tan negativo, porque hacía tiempo que no veíamos tanta alegría en cabeza. Especialmente con el nuevo psicodrama que no habíamos presenciado hasta ahora: el ahorro del combustible.

Una rápida explicación de lo que realmente pasó en la maniobra memorable que ha decidido la ‘star of the race’: debido al elevado ritmo de la prueba, los pilotos comienzan a utilizar una mezcla de gasolina excesivamente rica, lo cual hace que los equipos – McLaren y Red Bull – prevean que pudiese no llegarse hasta el final. En un momento dado, los mecánicos de Red Bull, como ven que Vettel tiene ¡1 Kilogramo! más de gasolina que Webber le dicen que tiene una vuelta para tirar a saco y probar a adelantar al australiano, ya que el Mierda amenaza con lograr pasarle de un momento a otro. Por su parte, el ingeniero de pista de Webber informa a Mark de dicha circunstancia.

Reflexionen ahora un poquito… ¿No les huele esto a McLaren 2007? Pues les huele bien. En efecto, Vettel es un chavalín que representa la apuesta del «proyecto de jóvenes pilotos» de Helmut Marko. El señor Marko quiere justificar todos los dineros invertidos en algo que, so far, lo segundo mejor que ha producido es Alguersuari. De ahí que, en Red Bull, poco a poco, van mostrando su auténtica preferencia: QUIEREN QUE GANE VETTEL. That simple. ¿Acaso no sabían que, tras el GP de España, el garaje de Red Bull parecía un funeral? El círculo de Webber estaba flipando. Menos mal que el equipo, como Dennis en el 2007, dio la orden de poner buena cara cuando nuestro australiano favorito – además de un inapelable cruce entre Superman y Bruce Campbell – volvió a humillar a Vettel en Mónaco.

Pero poner buena cara no significa «no ser un mierda» sino todo lo contrario. Así, en Turquía, la apuesta fue más que clara: usando la excusa de la gasolina, decidieron darle la victoria a Vettel y dejar que el cipote de Mark se defendiese a mala hostia contra Hamilton. Thing is, Mark, cual Alonso de la vida, decidió pasarse las órdenes de equipo por el forro – and rightly so, 5 puntos – así que, cuando Vettel logró emparejarse con él, hizo lo único que cualquier piloto con un mínimo sentido del ridículo hubiese hecho: NO MOVER EL VOLANTE EN PLENA RECTA. ¿Tenía espacio Vettel? Por supuesto: sus cuatro neumáticos estaban en el asfalto. ¿Podía alegar que la fuerza centrífuga iba a desplazar su coche en una dirección? Por supuesto que no: estaba en plena recta. ¿Hubiese desplazado su coche a un lado Webber si éste fuese un eunuco à la Barrichello? Claro que sí: pero Mark es un onvre de los de calzoncillos Abanderado y camiseta Imperio. Más aún: Mark DEBERÍA haber desplazado su coche si aspirase a tomar la inminente curva a una velocidad decente para no ser adelantado por el Mierda en la siguiente recta, pero para Mark el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Peich. El resto es historia de la tontería formulaunística y el accidente más mongolo del año. Si la FIA no le ha metido una sanción a Vettel es porque su hostiazo, retirada y bochorno ya son castigo suficiente. Y porque no hay una normativa de invitar a Mark a Solysombras, dos putazas y cuatro cartones para jugar al Bingo, porque no duden que más de un comisario se rascaría para recompensar a Mark por su onvría y saber estar. Nosotros le damos dos puntillos por ello, oye.

Still, no podemos negar a Sebastien su star of the race: sus 6 puntos – Mark no se retiró, pero perdió su victoria – llevan 4 de estilo por sincronía con el anuncio cervecero y 10 de psicodrama por estamparte contra tu compañero. Añadan, además, otros 5 puntos por todos los gestos insultantes dirigidos a Mark una vez se bajó del coche. Webber también participa del sustancioso botín con los ya citados 5 puntos por desobedecer órdenes de equipo y los dos por mantener una trayectoria absurda, y otro punto más por la mano que sacó a Vettel durante el derrapaje posterior al hostión. Red Bull, por su parte, sale herida del envite: como bien apuntó Martin Whitmarsh – y le voy a dar 2 puntos por ello – «¿A qué venían los abracitos a Vettel en el box de Red Bull? Si uno de mis pilotos hiciese eso les echaría una buena bronca.». Así que -5 para Red Bull por su lamentable «Aquí no ha pasado nada». Un -5 que mitigan al haber corrido a boinazos a un periodista que se acercaba a su motorhome (3).

Al lado de esto, lo demás en el GP ha sido anecdótico. Desde el pitstop semicutrongo al Mierda (2×2) al cutrongo del todo de Rubens, a la lamentable forma de celebrar el GP 800 de Ferrari, al incidente de Buemi y Hulkenberg (3 puntos para cada uno), al empate por ‘team of the race’ entre Hisp-p-p-pania y Lotus merced a sus dobles abandonos y demás chorradas que podrán aprehender en la tabla sin más explicación. Y es que lo importante hoy es que ha estallado la guerra civil en Red Bull de la mejor manera posible. No se a usarcedes, pero esa bebida, gracias al magggnífico ‘Vaya Semanita’, la asocio a shavá turning de Barakaldo llamado Jonan. Así, cuando vi a Vettel tomándose un Red Bull justo antes de la carrera sólo pude exclamar «¡Ese Sebastieeeeen toooo guapoooo y tooooo ciclaooooo! ¿Que no?». Y joer que si acerté. A partir de Turquía, Christian Horner tendrá que decidir si su equipo va a ser Williams (escuela «Que os den mucho por culo a los dos, panda gilipollas, el próximo año me ficho a Kubica y a Raicoñen) o caerán en el mierdismo de McLaren allanándole a Vettel el camino hacia el título de la forma más chunga.

Temo que ocurra esto último y que el otrora simpático Vettel se convierta en un nuevo Mierda al que ya no riamos las gracias cuando bautice a un nuevo chasis con el nombre de otra actriz porno. El puntillo que le demos por «Randy Mandy» puede ser el último que reciba. Salvo que se saque un «Karina Falagán» de la manga, claro.

Ah, y le seguimos deseando rock’n’roll all nite and party every day a Jessica Michibata allá donde busque alegría lejos de los brazos de Jenson. Nos atrevemos a sugerirle a sta chiquilla que John, el padre, promete ser una epopeya en la cama.

Para quien no lo supiese: Ferrari, salvo una mejora de su F-Duct (que me ha hecho escribir esta semana, en la GPA, sobre Danica Patrick y el strap-on dildo) no trajo NADA a Turquía. Así que no todo está perdido para Alonso. Pero casi.

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