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La liga fantástica de F1 2009. Round 9: Alemania

Un servidor se dirige feliz e inconsciente al palacio de deportes para ver a Sammy Hagar en directo. Mientras me acerco al ámbito en cuestión canturreando himnos sobre el cipotismo en carretera del calibre de “Can’t Drive 55” o “Bad Motor Scooter” me encuentro con que el concierto había sido cancelado. Me cago en todos los dioses de cock rock, encamino mis pasos de vuelta a la boca del metro de Goya y… ¿Qué me encuentro? ¡Un escenario donde van a “actuar” De la Rosa y Hamilton llamado “Kilómetros contra el alcohol”! Un sudor frío análogo al sentir la mano de Esperanza Aguirre ayudándome a desenredar el vello púbico del prepucio se apodera de mi y me pongo a correr hacia el metro.

Y menos mal, porque, frente al “Más Tequila” de Hagar, la oda antialcohólica de Hamilton volvió a ser otra apoteosis del Mierdismo con mayúsculas. Que si él estimaba mucho a Alonso, que si “a los dos nos gusta mucho jugar a la Playstation”, que si “el 2007 fue un año fantástico”… -10 puntos que auguraban que NO iba a ser la star of the race en esta ocasión.

Sin embargo, conforme avanzaba el fin de semana, el Mierda iba acumulando méritos. Especialmente con el desastre de relaciones públicas de dar un pilotaje de exhibición con el McLaren de Senna. Como dije en el artículo publicado en este número del GPA, “alguien como yo, ateo y talibán de Alain Prost, siente el impulso de santiguarse cuando el McLaren de Senna decide autoinmolar su motor antes de que Hamilton le ponga sus manos encima.”. 3 puntos y 5 de estilo. Por aquello de que NI Senna acepte desde el más allá a un meapilas como el Mierda.

En carrera, la tónica continuó. Me he repetido varias veces la salida y esto es lo que ocurrió: el Mierda pulsa el botón del KERS y adelanta a varios coches de un tirón. Cuando quiere cerrarse para recuperar la trayectoria se echa tan encima de Webber que su neumático trasero roza levemente el alerón del Red Bull. Contrariamente a lo que quiere imaginarse la prensa inglesa, ahí no se produce el reventón ni el desequilibrio que impide al Mierda tomar la curva, no. Lisa y llanamente, entró tan pasado que, pese a blocar neumático, no pudo tomar la curva. ¿El veredicto? 1×2 por salida de pista con 2 puntos de estilo por imbécil. Y 5×2 por el reventón, ya que la colisión con Webber es enteramente culpa suya. ¿Balance final? -10+3+5+2+2+10= 12 puntos.

En teoría, llegaría para convertirle en star of the race (una vez más…). Sin embargo, por donde menos se lo espera uno, surge algo que invade tu boca y puede que fuese un tubo.

No. No era un tubo. Era Sebastien Bourdais proclamando “No me toquéis los cojones. Claro que voy a disputar el GP de Hungría” (1 punto). Acto seguido, tras una gris carrera en Alemania, Toro Rosso decide sustituirle por un chavalín que apenas ha rodado 200 km. En un F1. Y creo que todos en línea recta. En cualquier caso, allá van los 25 puntazos de despido de Sebastien. ¡Y Alguersuari añade leña al fuego diciendo que “nunca lo dio todo”! (añadiendo “Tiene una hija y ya ha ganado la Champ Car”…) Añadan 3 puntos para Jaime, que será el piloto que tengan ahora los afortunados poseedores de Bourdais. Auguro piñas sistemáticas. O las deseo, lo mismo da.

Por supuesto, si todo esto es mentira, cambiaré las puntuaciones, pero esperen otro festival de puntos para Hungría… ¡Donde no es segura la presencia de Nelsinho! La liga se va a volver loca. Por lo pronto, Flavio, en otra muestra de grandeza, a la que le preguntaron si Nelsinho estaría en el R29 en Hungría, respondió “Igual en esa carrera soy yo el que conduce el coche” (3). Todo un esfuerzo de rediseño aerodinámico para que Briatore entrase en el cockopit. Pero valdría la pena.

Si quieren seguir el psicodrama de Nelsinho en directo, éste es su twitter.

Otros hechos reseñables de la carrera fueron las psicodramáticas declaraciones de Barrichello contra su equipo. Del tipo “No sólo te digo puta, sino que, además, voy a describir en detalle toda la fauna de tu sucio felpudo”. Uséase, bronca de la que rara vez se espera uno reconciliación. O, por lo menos, yo nunca he oído la frase “No Ross, cuando yo decía que tu madre sólo experimentaba el placer sexual cuando era capaz de defecar un solo excremento continuo de gran longitud, como quien pela la naranja de una sola vez, en realidad iba de buen rollo”. El caso es que a los 5 puntos les doy 10 de estilo. Porque lo del “Ni quiero oír lo que tengan que decirme” supera cualquier momento histérico de las tomas falsas del primer Gran Hermano.

Por supuesto, la elegante réplica de Ross Brawn lleva 5 puntos por dar a entender, con sutileza, que Rubens es una histérica y que su único problema era que su ritmo en carrera era ridículo (“No se puede ganar una carrera haciendo el undécimo mejor tiempo”). No son los únicos puntos del equipo: sus estrategia de mierda (5 y 5) son redondeadas, a su vez, por un patético repostaje para Rubinho (4). Poniendo la venda antes de la herida…

Enhorabuena, por cierto, para todo un onvre como Mark Webber que se merecía la victoria hacía mucho tiempo. Su recital de gritos incoherentes le suponen 3 puntos como también suponen puntos su descerebrada colisión con Barrichello (1) y su merecidísmo Drive-through (1). Su compañero de equipo, más anodino en la pista gana 3 puntos por demostrarnos lo difícil que es para un alemán que no sea músico indietrónico berlinés el militar en el gafapastismo. Red Bull se unió a la fiesta con una multa por dejar salir peligrosamente a Vettel de su repostaje. ¡Alegría!

Por lo demás, ecuánime reparto de puntos para Raicoñen y Sutil en su piñazo (3 y 3) y unos puntillos para Alonso por su trompo en entrenamientos (1) y en la vuelta de formación (1+2). Será la alegría de haber protagonizado el título más forsálico de la prensa deportiva italiana en mucho tiempo. Ferrari se lo merece.


¿El momento de la carrera? Sin duda se produjo cuando, reunidos Paco, lanavaja y Snowymary ésta última dijo “Pues me he apuntado a lo de Johnny Walker para que, si gana Hamilton alguna carrera, pongan mi nombre en su casco”. Segundos de estupor y consternación. Paco comienza a poner su cara de “Esta noche no follas ni de coña”. Yo pregunto “¡¿Pero por qué, Snowymary, por qué?!”. Y me responde contundentemente: “¡Para que ese hombre, por lo menos, tenga una cosa buena, aunque sea escrita en su casco¡”.

Excelsior.

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