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Cine-colonoscopia: Fuga del Bronx

Título Original: Fuga dal Bronx
Año: 1983
Director: Enzo G. Castellari
Productor: Fabrizio De Angelis
Guionista: Tito Carpi y Enzo G. Castellari, según un argumento de Tito Carpi.
Fotografía: Blasco Giurato
Música: Francesco De Masi
Intérpretes: Mark Gregory (Trash), Henry Silva (Floyd), Valerua D’Obici (Moon Grey), Giancarlo Prete [acreditado como Timothy Brent] (Strike), Paolo Malco (Vice President Hoffman), Ennio Girolami [acreditado como Thomas Moore] (Presidente Henry Clark), Antonio Sabato (Dablone), Alessandro Prete (Junior), Moana Pozzi (Juana)
Sinópsis:

Trash y sus rizos perfectamente acondicionados regresaron al Bronx por un motivo claro: la búsqueda de dinero. Según el director Enzo G. Castellari, ‘1990: Los Guerreros del Bronx’ fue un gran éxito. En una entrevista a David G. Panadero, declaró que su película estuvo en quinta posición de las más taquilleras en Estados Unidos durante varias semanas. Una sospechosa afirmación que no he podido contrastar pero, qué demonios, que voy a creerme porque sí.

Así que era lógico que Fabrizio de Angelis produjera una rápida secuela. La cual, curiosamente, resultó más divertida que la original. Una vez quitado de en medio la necesidad de plagiar la trama de ‘1997: Rescate en Nueva York’, Castellari se unió a otro guionista para crear una historia un poco menos derivada. El elegido fue Tito Carpi, colaborador habitual del director desde sus inicios (suyos son los guiones de las primeras cuatro películas del director, así como de la reconocida ‘La polizia incrimina, la legge assolve’).

El resultado fue bastante más simpático y demencial. Algo que se pone de relevancia en los primeros minutos de película. Exactamente en el momento en el que el protagonista hace explotar a un helicóptero con un par de disparos de su pistolilla. Y que se confirma cuando el chaval entra en el piso de sus padres, recién carbonizados, los cuales tenían… ¡un póster de su hijo vestido como en la primera parte! Después de ver tanta devoción, la única acción lógica que debería tomar Trash sería tatuarse ‘amor de madre’ en la nalga.

Pero no. En lugar de eso, clama venganza y se convierte en el líder de la revolución de los habitantes del Bronx frente a la malvada corporación™ que quiere derribar el barrio y construir una ciudad del futuro. Efectivamente: se trata de un planteamiento similar al de la futura Robocop. Sólo que, en vez de perder el tiempo experimentando con robots que limpien la zona de gente, aquí empiezan con señores armados con lanzallamas desde la primera escena. Un elemento de la trama que recuerda a ‘2019: Tras la caída de Nueva York’, una de las películas post-apocalípticas italianas más divertidas (y, sí: también demencial) que he visto. Con ella no sólo comparte dicho ejército de malvados eliminadores, el ser un plagio principalmente de ‘Rescate en Nueva York’ y hasta algún miembro del reparto, sino también su empeño en mover las cosas lo suficientemente rápido como para que no nos demos cuenta de lo absurdo que resulta todo.


Una virtud que ya tenía en menor medida la primera parte, pero que aquí se agudiza y mejora. Se abandona la estructura más episódica para centrarse en set pieces más largas y elaboradas. Sobre todo durante la mayor parte del segundo acto, una persecución que se desarrolla en el lugar favorito de todas las películas post apocalípticas italianas: las alcantarillas. Frase metafórica donde las haya, a propósito.

Todo culmina en una nueva batalla campal, esta vez en la superficie, con bastante acción, abundantes visitas de esa vieja amiga de Castellari que es la cámara lenta e, incluso, la explosión de un coche de juguete haciéndose pasar por uno de verdad.

El apartado interpretativo es algo menos reseñable que en la anterior película. Mark Gregory sigue con sus poco masculinas maneras, y, una vez pasada la sorprendente hilaridad que su presencia causaba en la primera parte, es eclipsado por todos los secundarios. Sobre todo por Giancarlo Prete y su hijo Alessandro interpretando a un familiar dúo experto en trampas bombas. Por su parte, tomando el relevo de Vic Morrow como actor-medianamente-reconocible-esperando-su-cheque tenemos a un cansado Henry Silva. Muchos dirán que es un intérprete recordado por la serie Buck Rogers, pero, para mí (y sospecho que para muchos otros), siempre será el tipo que presentaba el segmento ‘Gilipollez o no’ en ‘Amazonas en la Luna ’.

Y ya que lo pregunta Henry y su mandíbula tamaño familiar, habrá que darle una respuesta. ¿Gilipollez? Claro que sí. Pero gilipollez divertida.

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