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Los 100 discos con valores: Episode 2

¡Lean aquí la inmejorable presentación de este post ÉPICO en cuatro partes! Y continúen sorprendiéndose con nuestra lista de los discos que representan los valores sórdidos y vicisitúdicos que defendemos en ente blós. Y con el hecho de que no nos apetecía escribir otra introducción:

75.- Hans Magnus Eszensberger: Por buleríasSiempre hemos insistido: Si te llamas Hans Magnus Enzensberger, TIENES razón. Así que un disco que arranca al compás de bulerías con un Hans Magnus peleándose con el español antes de pasar a un recitado en alemán sólo puede contener la esencia de las verdades más absolutas. Y de la más completa depravación.
V.Cisitud

74.- Blackmore’s Night : Shadow of the Moon
¡Qué bonito es echarle cojones y actuar en contra de tus fans! Muchos son los que todavía se pasan por los conciertos de Blackmore’s Night con el único propósito de insultar a Ritchie Blackmore por haber abandonado el metal. En lugar de centrarse en lo más importante del grupo. O sea:

¿Acaso vosotros no habrías optado por lo medieval si con doscientos años de edad una rubia como ésta os arrastra a su mundo faérico? Como ya comenté en su momento al hablar de Ciruculs (grupo ausente de la lista por poco), ésta es la verdadera actitud punk: prestarse al escarnio de todo el mundo y hacer lo que te da la gana. Y si eso implica vestirse de mallas y tocar música medieval, pues mucho mejor.

P.Fox

73.- Chiquigrind: ¡Ninguno!
En esta época en que vivimos, con el cd felizmente muerto y desaparecido ¿Por qué no colocar los proyectos de Myspace al mismo nivel? Nos enorgullece que uno de nuestros visitantes haya creado una de las obras definitivas del nuevo milenio: Grindcore cantado por Chiquito de la Calzada. Después de su audición queda claro que todo solo de guitarra (así lo hagan Vai, Satriani, o mejor aún, Joey Tafolla) que no comience con un «Al ataqueeeeeer!!!» carece de épica y virtuosismo. Y que todo cambio brusco de ritmo que no se haga a la voz de «Quietoooorl!!!!» es pura cacofonía. Por no decir que los gorgoritos de Chiquito son la envidia de todas las metal queens desde Halford a Dickinson.
V.Cisitud

72: The Real Milli Vanilli: The Moment of Truth
Cuando Rob y Fab actuaron con sus verdaderas voces en el programa de Ángel Casas (sí, hijos míos, muchos veíamos eso de jóvenes haciendo tiempo para el strip tease) pudimos asistir al mejor intento fallido de cara de poker de la historia. ¡Pobre Ángel!. La patética actuación demostró por qué Mariano Ozores tenía razón: lo ideal era pillar modelos buenorras que se empelotasen recitando el padre nuestro, que luego ya le pondría alguna dobladora la voz. Lo que vale para la música, vale para el cine: no se puede tener todo. Pero aquí, preferimos the moment of TRUTH de the REAL Milli Vanilli, porque es un disco con una enseñanza fundamental: la verdad es fea, como esos dos freaks of nature demuestran, y su fracaso comercial sólo confirma que es superior la belleza física a la espiritual. A joderse.
V.Cisitud

71.- Rock Bitch: Bitchcraft DVD
De entre todas las cosas que puedes hacer subido a un escenario, sin duda alguna la mejor es follar. Adórnelo con reivindicación lésbica pussy rocker, insultos al cristianismo y a la Iglesia y gadgets varios que incluyen latigazos en el clítoris, fistfucking anal, orinar en la boca y, aluego, escupir el orín sobre el público, ser penetrada en pleno solo de guitarra por uno de los asistentes al concierto que porta un dildo adherido a un casco o pajearte con el poster desplegable de Cindy Crawford y tendrán el Dvd perfecto para poner de fondo a la hora del te mientras echan una partida a juegos de mesa como el Carcassone. O, por lo menos, es lo que nosotros hacemos. (Y mi Primo Porno, además, las ve en directo).
V.Cisitud

70: Camilo Sesto: Alma
Junto con Raphael, Camilo demostró que su reino no era de este mundo. Y mucho menos de los mediocres que no sabían aceptar su grandeza: Camilo es una star, es Jesucristo, vive así y muere de amor, y nosotros sólo podemos agachar la cabeza ante ello. Por eso, cuando su estrella comenzó a declinar, los mediocres del mundo se alegraron. Little did they know que Camilo haría lo que sólo los elegidos pueden hacer: VOLVER por la puerta grande gracias al comeback single definitivo con el que sueñan personas como Paul McCartney, REM o Silvio Berlusconi (por citar insignes «has been»). Me refiero, claro, a «Mola Mazo». Pero ni hacía falta decirlo. V.Cisitud

69.- Os Resentidos: Made in GaliciaOlvídense de cosas cuestionables que haya hecho en tiempos recientes: si el siglo XX español ha conocido un poeta, sin duda no es García Lorca (ni mucho menos Sabina). Ese onvre es Antón Reixa, capaz de cousas tan jloriosas como decir «Mira nena, son coma o sector naval/ jei, jei, resistirei» o «Unha media chepa é a metade de unha chepa/ Pero un medio pensionista non é o 50% dun pensionista». Por no hablar de «Lenin en Lalín» en medio de una versión de Proud Mary o de decir lo que todos ya sabíamos, que los marcianos son gallegos y que, en mucho local nocturno donde se llevan gafas de sol fai un sol de carallo. En definitiva, quien tenga claro que, si se destilan las cosas más vicisitúdica y sórdidamente aprovechables de Galicia (y son delirantemente numerosas), el resultado es Xosé Toxeiro, que sepan también que la banda sonora ideal de ese destilado son los grandes éxitos de Os Resentidos. Ostiaendioscristoenbiafra, ¡Abdul, vente pa europa!

V.Cisitud

68.- Three: To the Power of Three
El disco de Emerson y Palmer con el sórdido de Robert Berry, que incluye una obra maestra de la vicisitud: la épica ‘Desde la vida’ y, concretamente, el clímax ‘Sangre de toro’. G.Sanz habría dicho:
Escarmentado tras los periplos monumentales que sólo quedaron como mementos en sus Works y la parada de carretera del proyecto con Lake y Cozy Powell, Keith Emerson vuelve a viajar con Carl Palmer (reciente su estancia en Asia) y el nuevo compañero R. Berry. Y, dejando a un lado su pasado en la ortodoxia prog, plantea una visita más orientada a la laca sin olvidar los menús de sinfónico rebajado con casera. AOR pop, arena rock y, sí, una nota de sangría-prog a base de ‘Sagre de toro’ que sabe a albero prefabricado para turistas poco exigentes.
G.’Paco Fox’ Sanz

67.- Paquita la del barrio: ¿Me estás oyendo, inútil?
El cuero y el látigo son chorradillas para adolescentes; un verdadero adicto a la dominación femenina sabe que la reina de la humillación y la auténtica dominatrix de la música se llama Paquita la del Barrio. Este disco de catarsis que, según un acertado crítico, debería escucharse arrodillado sobre guijarros de río, no podía ser más claro en su título ni en temas como ‘Qué poco hombre eres’, ‘Te parto el alma’ o ‘Verdad que duele’. Su cardado firme e implacable nos demuestra que Paquita va en serio, así que los no iniciados mejor que se abstengan y empiecen por cosas más suaves como dildos o cock rings.
D.Llinger

66.- Thomas Dolby: Aliens Ate My Buick
Según me comentaron, Thomas Dolby dijo una vez: “¿Soy un one hit wonder? Pues eso es un hit más que tú”. Éste NO es el disco que contiene aquel hit. Más bien es el más sórdido, con trompetas, bigotón, dominación femenina (¡dos veces seguidas en esta lista!), novelas baratas y épicas sobre Budapest (¡Caramba! ¡Esto parece una enumeración gsánzica!). Incluso hay, en la edición en CD, una canción sobre una droga interestelar. Dolby no fue un ‘one hit wonder’. Yo prefiero recordarlo como un ‘multiple times sordid’.

P.Fox

65.- Runaways: The Runaways«Hello Dad, Hello Mom, I’m your ch-ch-ch-ch-cherry bomb«. Las Runaways, jóvenes, adolescentes y sin sujetador fueron el pistoletazo de salida a todo el ultraputerismo femenino rockero y, por ello, les estaremos eternamente agradecidos. ¡Basta ya de mujeres objeto! Ahora les tocaba a ellas darse la vida loca con putos comiéndoles en tralalá en su coche (aunque acabasen como Grace Kelly) y demostrando lo que siempre dijo Sammy Hagar «There’s only one way to rock!»
V.Cisitud

64.- Sara Montiel: Purísima Sara
En estos tiempos en los que cada vez que las discográficas tienen que lanzar a una pedorrilla que ni canta ni vale para nada se dicen pues se la colamos a los tontos de los gays que siempre pican, conviene recordar a las pioneras que se curraron durante años, siendo decadentes ya en sus épocas de gloria, lo de convertirse en ídolo gay cuando tal concepto no existía. Poco antes de presentar Ven al paralelo difuminada en un flou de tal calibre que la hacía parecer surgida de la niebla o más bien de la ultratumba, Sara publicó este rotundo album en el que todo comentario sobra frente a letras tan demoledoras como: yo soy la que mando, lo tengo muy claro, tú a mí me sirves tan solo de esclavo, comprobarás que cuando muerdo dejo la señal, o macho en toda la extensión de la palabra, porque tiene lo que hay que tener. This is hardcore.
D.Llinger

63.- Rod Stewart: Blondes Have More Fun
Rod se da el lote con una morena en la portada. La rubia que se divertía más… ¡¡¡era él!!! Rod, un cock rocker de los buenos, buenos, de los caros, caros, se marcó el hit single definitivo con el que escandalizar a los aburridos puristas del rock: «Do You Think I’m Sexy». Como testimonio de su grandeza intemporal, decir que Sabrina Salerno se dejó caer con su propia versión. Y, no, no lo hizo con temas más antiguos de Rod como «Hot Legs» (aunque no nos hubiese importado). Con «Blondes Have More Fun», Rod logró el equilibrio perfecto entre su cock rock antiguo y su subsiguiente etapa de competente imitador de Julio Iglesias (sin llegar a alcanzar el nivel del original, claro) regalándonos, de paso, un tema con el que tocarle el tralalá y el dingdingdong a cualquiera. ¿Quién da más?
V.Cisitud

62.- Alice Cooper: Constrictor
Reivindique usted terror oscuro y de programa doble y será, en el mejor de los casos, un deleznable Tarantino era Grindhouse y, en el peor, un Jordi Costa. Reivindique cosas como «Viernes 13 IV» y será un perturbado. Eso sí, si hace una canción de hard Casio para dicha película, el resultado es pasar de perturbado a finstro de primera división. A partir de ahí, todo son escalones en tu camino a ser the gretatest ever: giras en las que te ahorcas y decapitas, cutremontajes fotográficos en la portada en la que te meriendas una boa constrictor, sonido pop metal ochentero (que tanto desprecian los gafapastas que prefieren al Alice Cooper más glam) gritar con pintorra de maricona maquillada «El mundo necesita más cojones»… Los 80 rara vez fueron mejores que esto.
V.Cisitud

61.- Hombres G: Esta es tu vida
De entre todos los pensadores políticos aquejados de diarrea crónica que ha producido España (desde el extremeño Rusell Crowe a Jiménz Losantos) pocos han sido tan fascinantes como David Summers. Inicialmente, disimulado entre intrascendencias plagiadas como «Marta tiene un marcapasos» y declaraciones de hiriente sinceridad como «Io sono un strozo di merda» en «Venezia», David nos regaló la sobrecogedora historia de una niñita cubana que «espera la ocasión de matar a Castro». Still, David Summers pasará a la historia por su hit de madurez-demencialmente-entendida: del facherío de juventud pasa a componer un himno… ¡a la reconciliación nacional española! La coplilla «Esta es tu vida» arranca con épicos arreglos orquestales que para sí quisieran Basil Poledouris o Luis Cobos y luego deriva a unas amenazadoras y pesadas guitarras hardrockeras. Mientras uno asimila la sorpresa y se pregunta si está ante algo realmente bueno, la pija y nasal voz de David Summers nos responde con versos que desembocan en un lírico «Y yo no sé por qué/ No nos abrazamos» como sentida solución a la Guerra Civil. El disco, lejos de pedir perdón, se cierra con un reprise del épico tema inicial. Claro que sí.
V.Cisitud

60.- Blondie – Blonde and beyond
La gente sin sangre en las venas prefiere a la pedorra de Patty Smith, cuyo prestigio se basa en ser un callo malayo, escribir poesía, que es lo peor que puede hacer un ser humano en su vida junto con escuchar la COPE, y retirarse joven para ejercer de marujón en lugar de seguir una vida disoluta de estrella del rock, pero yo tengo muy claro que la auténtica mejor cantanta pop-rock ever es Deborah Harry. Por si no fuera suficiente mérito el ser fuenorra, punkarrilla, conejito Playboy, rodearse de sórdidos del calibre de Giorgio Moroder, John Waters o Cronenberg, y no molestarse en teñirse la parte de atrás del pelo, Debbie y sus chicos nos ofrecen un anti-recopilatorio, Blonde and beyond, que incluye una versión de Call me en una lengua incomprensible; me empecé a plantear que pudiera ser castellano cuando me fijé que en el CD ponía Spanish version, pero sigo sin creérmelo.
D.Llinger

59.- Emerson, Lake and Palmer: Ex-aquo Tarkus y Love Beach
¿Tanques con forma de manticoras y (más chungo todavía) armadillos o foto sórdida despechugados en una playa como si fueran los primos californianos retrasados de los Bee Gees? Difícil elección. Así que nos quedamos con los dos. Que esta es nuestra lista y hacemos lo que nos da la gana. Que suele ser NO escuchar Emerson, Lake and Palmer. Claro que ayer mismo me puse el de ‘Emerson Lake and Powell’ mientras fregaba los platos. Y acabé rapidísimo. ¡Vaya retos masoquistas me autoimpogo en el quehacer diario!
P.Fox

58.- El Fary: La mandanga y otros éxitos
Dejemos que el Fary se explique:

Y ahora reflexionemos sobre la siguiente frase «aplástate aquí, que estoy muy a gusto». Si estás muy a gusto… ¿Por qué te vas? Si el Fary hubiese sido Jesucristo, esa frase ya hubiese sido analizada en mil tratados teológicos. Lamentablemente, el Fary no fue Jesucristo, lo cual no hace sino subrayar el patetismo de todos los que profesan el Cristianismo.
V.Cisitud

57.- Rhapsody: Symphony of Enchanted Lands Part II
Todo verdadero fan del metal clásico odia a Rhapsody. Lo cual es estúpido. Porque es el grupo que mejor transmite una sensación de ¡ÉPICA! medieval. (el razonamiento tras semejante afirmación tocapelotas se expuso ya en este post). Para este disco se propusieron tirar la casa por la ventana, conseguir una orquesta de verdad y, sobre todo, vestir a Christopher Lee con una capa de ‘Disfraces Paco’ y una corona de roscón de Reyes:

Ante la grandeza y vicisitud de esta imagen, sólo puedo exclamar: ¡Cristo cósmico! Además, temáticamente, la cosa da mucha risa. Tras haber cerrado su anterior tetralogía de fantasía heroica cutronga (que hace parecer buena hasta a Eragon) con un emotivo y, una vez más, ¡ÉPICO! final, decidieron seguir con la misma historia y hacer una secuela. Efectivamente: los tipos llevan todos sus discos contando lo mismo. Eso sí que es tener confianza en la propia visión artística. Digan lo que digan.
P.Fox

56.- Boney M: The Christmas album
Una encomiable coherencia ha llevado este grupo a una lógica evolución de reyes de la pista de baile setentera a carne de televisiones autonómicas donde Boney saca a bailar a las señoras para que le metan mano con gran deleite por ambas partes. Mucho habría que comentar sobre discos con letras dedicadas a personajes históricos tan variados como Rasputín, Ma Baker o El Lute, pero yo me quedo con su triunfo en el campo musical más cerrado e inaccesible, el villancico, donde sólo ellos, Raphael y Wham! han logrado hacer nuevas aportaciones.
D.Llinger

55.- Manowar: Fighting the World
El metal estaba hecho de viento negro, fuego y acero, hasta que llegó Manowar y añadió el ingrediente del aceite: sólo por eso, cualquier disco suyo merece estar aquí. Su coherencia con la estética Conan, el «death to false metal» o el fulminante «If you are not into metal you’re not my friend» les reservarán un lugar en el olimpo de los elegidos forever. Pero yo apuesto por el que fue su primera apoteosis comercial – «Carry On»- y, sobre todo, EL tema que definirá para siempre la épica en el metal: «Defender». Tener a Orson Welles como narrador es un detalle de calidad sórdida al que ningún grupo heavy volverá a acercarse jamás (ni Rhapsody con Christopher Lee, y mira que ése era un buen intento).
V.Cisitud

54.- Giorgio Moroder: Metropolis OST.
Que Giorgio es un dios del bigotón es algo que nadie en su sano juicio discutiría porque seguro que ni se lo ha planteado. Pero lo decimos nosotros. De entre todos sus discos, hemos escogido éste. ¿Por qué? Pues por joder. Concretamente a los puristas del cine que defienden ver una película muda acompañada por música de organillo en versiones absurdamente largas (un tema que debería dar para un post futuro) en lugar de una más cortita con Freddie Mercury, Jon Anderson y, cómo no, el propio Moroder y su casio.
P.Fox

53.- Whitesnake: 1987
Desde que Paul Rodgers gritó «baby baby!» a finales de los 60, el camino del cock rock ha sido largo y tortuoso. Pero, en 1987, llegó a donde tenía que llegar. Todo, en el disco de Whitesnake es la perfección absoluta con aroma a Varón Dandy. ¿Alguien puede resistirse a un onvre que te diga «¿Qué se supone que debe hacer un señor como yo/ Cuando lo único que quiero hacer es follarte/ Así que no te vayas antes de que acabe la noche». Y eso es lo más delicado de un álbum con poder, laca, pellizcos en los pezones, cochazos descapotables, modelos de playboy, te rockearé por la mañana y te rollearé por la noche… Nunca cuajaron mejor todos esos ingredientes, ni volverán a hacerlo.
V.Cisitud

52.- Electric Light Orchestra: Xanadu
Ya lo dije en su momento: música pop y patinaje son una combinación que sólo puede arrojar dos resultados: vicisitud y dificultades para encontrar pareja. Por eso, en este blog tenemos en gran estima este flim protagonizado por la canija Olivia Newton John, un poeta del aerógrafo y un Gene Kelly tremendamente avergonzado. No porque sea bueno, dios me libre, sino por ese gran final en el que todo el mundo es feliz en un lugar donde puedes patinar bajo neones al ritmo de la ELO. Lo que para unos sería una resolución insoportablemente aterradora, para otros es una muestra de amor y la confirmación de un grave problema mental. ¿Y la música? ¡Que alguien tenga el valor de dudar de la jrandeza del tema principal! ¡La segunda mejor canción con ese título cantada en falsete por una mujer! Ah, no. Que Geddy Lee es un tío. Y yo toda la vida pensando que lo de Rush era la mujer más fea del progresivo…

P.Fox

51.- Pete Townshed: Psychodelerict
Existe un género artístico llamado «Me veo tanto mi propio orto que termino desapareciendo por él». Normalmente, estas obras egocéntricas suelen ser un coñazo resumible en la expresión «Me pica el chichi». Pero, si se realizan a lo grande – o sea, el más difícil todavía y con problemas de almorranas – el resultado suele ser una cumbre de la histeria más que disfrutable. «Psychoderelict» es su mejor ejemplo: Pete Townshend narra la historia de un rockero retirado que intenta un retorno. Lo original no es que lo haga en formato de ópera rock con actores que hagan diálogos entre las canciones. Y DURANTE las canciones. O que vaya de gira de ese disco con esos actores – recordemos que hay canciones que incluyen magníficas y gratuitas escenas de azotes en el culete. O que el rockero protagonista se vea acusado por pederastia un año ANTES de que Pete Townshend fuese acusado por el mismo motivo. O por que intente hacer una canción tecnológica sobre Internet que termine sonado a hippismo de misa sesentera (inspirada, por cierto, por el gurú indio con bigotón – y pinta de retrasado – de Pete: Meher Baba). O por que, en un momento, se termine follando el prota a la crítica musical que lo está poniendo a parir (ojo, G. Sanz, alguien que no te apetezca podría sodomizarte en su próximo disco). No, lo realmente maravilloso de esta empanada mental que es «Psychoderelict» es que, cada vez que oigo sus arreglos de instrumentos de viento pienso en un grupo de guardias civiles con bigotón que, tocando la trompeta, terminan por quitarse sus pantalones a lo Full Monty quedándose con la parte de arriba del uniforme, el tricornio, y un tanga de la bandera de… ¡ESPPPAÑA! Esa es la grandeza de este disco.
V.Cisitud

Lean aquí la tercera parte.
Y aquí la cuarta.

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