Sórdido y fresco

Aprenda a escribir críticas como G.Sanz

De los pocos posts en los que me he cachondeado cruelmente de una persona, mi favorito es el que dediqué a Gerardo Sanz como paradigma de la crítica musical gafapasta. No es algo que suela hacer, pues si algún día me encontrara con él me moriría de la vergüenza por haber insultado sin misericordia su actividad profesional. De hecho, me incomoda que muchos articulistas basen sus escritos en la descalificación constante.

Así que voy a cachondearme de él otra vez. Porque nadie ha dicho que yo sea un tipo coherente.

Primero, un rápido repaso del post anterior. El antes mencionado G.Sanz es un crítico cuyas reseñas musicales breves en el suplemento del El Mundo son una fuente constante de hilaridad por lo obtuso de su estilo. Ente onvre, cuya existencia me fue revelada por mi amigo Quique (señor que protagonizará un próximo artículo sobre cierto famoso pianista sórdido), se convirtió pronto en una referencia esencial de este blog. No sólo colocamos su propia sección fija en la barra lateral, sino que su estilo hizo apariciones especiales en los artículos de Mecano, El Fary y, sobre todo, Luis Cobos. Vicisitud quedó impresionado por la facilidad con la que podía inventarme una reseña gsánzica en cuestión de minutos. Por lo tanto, me pidió que revelara los secretos de esta compleja técnica de gran valor para diletantes de todo el mundo.

Éstos son los pasos a seguir:
Regla de Abigarramiento General (R.A.G.): Busca la forma más oscura de decir las cosas. Aplicable siempre.

Paso 0: Coge un disco. Da igual el género: como si se trata de funk esquimal interpretado con ventosidades. De hecho, sería mejor. Cuanto más extraño el grupo, más posibilidades de que los lectores no tengan ni idea de lo que hablas. Yo, por el contrario, voy a poner ‘Amazon music’ en Google y pillaré lo que me salga. En este caso: Ricardo Arjona y su excelso cd ‘Santo pecado’. Ni puta idea de quién es. Pero como no tengo que escucharlo me da igual.

Paso 1: Imagine una metáfora. La que sea. Da igual. No tiene por qué tener que ver con el disco. Es más: vete a la wikipedia e inspírate en lo primero que te salga con un artículo al azar. A mí me ha tocado ‘Estación Carpetana (metro de Madrid)’. Así que toda la crítica será sobre un viaje en el suburbano.
Paso 2: Mira en internet (con la wikipedia vuelve a ser suficiente) un poco de su biografía y, sobre todo, los nombres de tipos con los que haya colaborado. Preferentemente que no conozca nadie. Que aquí eres tú el que imparte sabiduría.
Paso 3: Piensa en un palabro que esté en la delicada frontera entre ‘qué-curioso-y-curto-ese-término-que-utilizas’ y ‘¿qué-te-pasa-en-la-boca?’y prepárate para meterlo COMO SEA en el texto. Yo elijo… pleonasmo, que me gusta como suena y que hasta he utilizado para hacer un chiste en un post pasado. Que este blog no sólo va de caca, F1 y colonoscopia. Que aquí… ¡tenemoh eztudioh!
Paso 4: Plantea la estructura. Bueno, no lo hagas, que de eso ya me encargo yo: son tres frases.

a) Frase primera: Suelta los datos biográficos y comienza con la metáfora.Veamos mi ejemplo. Empezaré con el lugar de origen del cantante. Pero NUNCA diré ‘Guatemalteco’: hay que aplicar la R.A.G… La opción sería decir su pueblo de nacimiento. Pero con el gentilicio. Epataremos más si añadimos algún dato extra: resulta que el tipo tiene una fuerte relación con el Méjico DF. Busquemos la palabra más rara para decir eso: Chilango, según la RAE, gentilicio de los de la zona del DF. Sin esforzarnos mucho, hemos conseguido mostrar nuestra sapiencia sobre el personaje y (más importante) soltar un término iberoamericano que nadie conoce en España con el fin de enmarcarnos en la corriente perrofláutica latinoamericanófila:

El cantautor jacoteco de nacimiento y chilango de adopción…”Pasemos a la metáfora y sazonémosla con nuestra sapiencia de colaboradores o grupos anteriores relacionados, aunque sea de manera muy oblicua, con el artista: “… toma el tren del futuro dejando atrás las estaciones de Microchips, Cuco Peña y sus exitosas Historias.”

b) Frase segunda: IMPORTANTE. Empieza con la construcción “Y+gerundio”. Esta simple regla encierra el secreto del ritmo de escritura gsánzica. A continuación, decide si vas a decir si el disco es bueno o es malo. Ahí reside la importancia del crítico musical y su verdadero trabajo. Deberás evaluar si:
1) Es desconocido y te conviene reivindicarlo para, en el futuro, recordar a todos que tú hablaste de él primero. Si luego triunfa, cojonudo. Si no llega a nada, no hay problema: nadie se acordará de tu crítica. ¡Siempre ganas!
2) Está de moda entre los culturetas. Crítica positiva al canto.
3) Está DEMASIADO de moda: es momento de hundirlo. Negativa o tibia.
4) Ya ha pasado de moda: A por él.
5) Estuvo de moda y ya ha pasado por la necesaria cuarentena uncool: Ahora toca reivindicarlo.
6) Tiene una edad y no es un pope indiscutible del gafapastismo. A cachondearse de él.
7) Tiene una edad y es un intocable: Crítica orgásmica.En el caso de que se trate de un cantante popular, tendrás que destriparlo. A no ser que haya entrado en el territorio kitsch, momento en el podrás integrarlo en el circuito antes descrito. Con mi ejemplo no he tenido suerte y me ha tocado un cantante pop ligero con una carrera establecida, por lo que será mi deber hundirlo. Utilizaré el socorrido lugar común de ‘buen sonido, pero sin alma’. Así que, continuamos:“Y, haciendo paradas en el desengaño y el desamor, nos entrega un disco lleno de reflexiones sobre su reciente divorcio en busca de un trasbordo definitivo a la madurez que, sin embargo, se queda en vía muerta.Lo he puesto a caer de un burro y, además, he logrado puntos extra por utilizar la ‘Táctica True Hollywood Stories’ (T.T.H.S.). Esto es, nombrar alguna desgracia personal como quien no quiere la cosa.

c) Frase tercera: enumera géneros musicales compuestos o, directamente, invéntatelos. Luego, lleva la metáfora hasta el final cueste lo que cueste, incluyendo el palabro previamente seleccionado si no los has hecho todavía. “Pop rock, power baladas y hasta guiños al latin-dance para un producto acomodaticio y forzado que suena a pleonasmo y aconseja un cambio a otras líneas menos transitadas.”¡Ya está! ¡Tu propia reseña musical pedante sin necesidad de escuchar el disco!

Como estoy algo frustrado por el cantante que me tocó al azar, voy a escribir otra. Veamos… pues mira, el último directo de Thomas Dolby, que todavía no he escuchado. Como tema al azar, me ha salido la religión. El palabro que utilizaré será ‘redivivo’, que es uno de los favoritos de G. Sanz para hablar de glorias pasadas y cumple la máxima R.A.G. de ¿por qué poner ‘resucitado’ si puedes echar mano de un adjetivo que absolutamente nadie utiliza?. Así que:Redivivo tras su exilio tecnológico, el londinense Thomas Dolby regresa a la escena musical retomando su apostolado techno jazz que lo apartó de las catedrales post-Lene Lovich y le abrió las capillas de feligreses más exigentes. Y, echando mano de la factoría Jazz Mafia, entona un repaso a sus salmos menos populares pero más suculentos. Mexican-swing, african techno, bendiciones de crooner y un recuerdo del prelado George Clinton para una biblia paralela reescrita al ritmo del nuevo mantra ‘Your Karma Hits My Dogma’.

Coña, qué fácil es esto.

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