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El ataque de los clones de combate 5: Parasubnormalidades

Ya lo dice mucha gente: Lo bueno, si breve, es eyaculación precoz. Aquí no nos distinguimos por nuestra contención a la hora de escribir artículos. Por lo tanto, esta saga de El Ataque de los Clones de Combate debe de ser algo así como un polvo de 10 horas. Muy cansado.
Pero ya queda poco. ¿Será ésta la última entrega de la serie? ¿O continuará cual ‘Perdidos’ más allá de lo admisible? Van cuatro entradas (1, 2, 3, y 4) oficiales (además de tres – 1, 2 y 3 extraoficiales; esto es, antes de que se me ocurriera agrupar el fenómeno). Vamos a por la quinta, en la cual, por primera vez, no nombraré ‘Star Crash’. Vaya. Ya lo he hecho.

Fenómenos parasubnormales:

Uno de los casos más antiguos de clonación masiva. Prácticamente, los orígenes de la afición casposa de los italianos por esta forma de cine colonoscopia. Muchos directores y productores que habían pasado los últimos años con peplums y westerns, empezaron a pensar que para qué molestarse en buscar tramas dentro de un género cuando es más fácil plagiar la de otra película.
En 1968 se estrenó ‘La semilla del diablo’, film que triunfó en todo el mundo. Incluso se vio en España a pesar de que ya te contaban el final en el propio título, algo así como (¡SPOILER!) llamar ‘El niño que hablaba con un muerto’ a ‘El sexto sentido’ o ‘Es la puta tierra, Charlton, ¿no ves que hablan en inglés?’ a ‘El planeta de los simios’. El posterior asesinato de Sharon Tate inició una moda por los temas de cultos satánicos, la cual culminó en el 73 con ‘El exorcista’, película excelente que no sólo reventó taquillas, sino que incluso las dejó perdidas de vómito verde.

La revelación de la película de William Friedkin como proto-blockbuster inspiró a los clonadores a lanzarse a producir sus putículas. Como ocurriría en más ocasiones, entendieron el éxito de ‘El exorcista’ a su peculiar manera: No se trata de atmósfera terrorífica, sino de tetas, palabrotas y guarrerida.

Echando un vistazo por internet, me quedé un poco consternado al encontrar una cantidad absurdamente grande de clones italianos de ‘El exorcista’ cuya existencia desconocía. Pero lo mejor de este caso es que, para variar, el primer año tras el éxito de Friedkin también aparecieron clones de otros países.

No sé cuál fue el primero estrictamente hablando. Podría tratarse de ‘La casa del exorcismo’, aunque apuesto por ella básicamente por tratarse de una película ya rodada de Mario Bava (‘Lisa y los diablos’) a la que el productor añadió una subtrama absurda con cura y poseída.
De las que llegaron en el 74, quizá la más conocida y exitosa fue ‘El anticristo’, de Alberto de Martino, tránsfuga de, lógicamente, el peplum y el western y que unos años más tarde dirigiría ‘Pumaman’, uno de los títulos icónicos de este blog. Se trata de un plagio que, aparte de las guarrerías habituales, se atreve a agregar conceptos de cosecha propia, como una escena en la que la protagonista se dedica a besar el ano de una cabra. Un evento que parece ser para los satanistas algo así como las fiestas fin de curso para un niño de seis años: el momento cumbre de la vida y, al mismo tiempo, una aterradora visión para el no iniciado. La película funcionó muy bien en España, sacando más o menos el mismo número de espectadores que ‘Collateral’, lo cual sólo puede significar dos cosas: o que antes la gente iba más al cine, o que España estaba llena en los 70 de adoradores de satán con fijación anal zoofílica. Quizá uno de ellos sea Carlos Aguilar, excéntrico autor de ese libro de humor llamado ‘La guía del video-cine’ que en más de una ocasión he sacado a colación en este blog. En su crítica alaba al flim como ‘El mejor de los plagios de ‘El exorcista’, superior incluso a éste. (…) Cuidada fotografía, estupendos efectos especiales, acotaciones eróticas y excelente interpretación (salvo Mel Ferrer, claro)’.
O sea, esto:

A propósito: la música es de Ennio Morricone, el cual ha fundamentado su filmografía en la absoluta creencia moral de que, si el cheque es bueno, la peli da tal que lo mismo.

Aparte de la ignota ‘L’Ossessa’, el otro clon italiano de éxito fue ‘Chi Sei?’, conocida como ‘Poder maléfico’ o, en los internetes, ‘Beyond the door’. Dirigida y producida por el amigo Oliver Hellman (el cual posteriormente continuaría su carrera infernal con ‘Tentáculos’ y ‘Piraña 2’), esta cosa que ni siquiera tiene un poquito de originalidad acabó sacando 17 millones de dólares en Estados Unidos, y fue una de las dos que denunció Warner por plagio.
La otra fue ‘Abby’, una blaxploitation dirigida, como ocurría a menudo dentro de la corriente, por un blanco: William Girdler, autor que algunos recordarán por su clon de ‘Tiburón’ con oso y póster de Neil Adams (‘Grizzly’), otros por ‘Retorno desde la quinta dimension’, con Tony Curtis y un monstruo indio creciendo a partir de un furúnculo, y unos cuantos suertudos por absolutamente nada.
Esta película fue el único clon americano, y una demostración de que, en esta vida, hay que mentir como un bellaco. Mientras que Ovidio se salió con la suya, Girdler admitió que su putrícula era un simple clon de combate, y la AIP la retiró de la circulación, supongo que tras llegar a un acuerdo con Warner. Pero el flim ya estaba condenado al olvido, a pesar de los pelos afro e incluir un clímax en un bar con bolas de discoteca explotando. Algo que obviamente eleva su interés un… bueno, 10%.

Las aportaciones más extrañas de esta primera hornada vinieron de un país poco habitual y de otro aficionado a los clones estupefacientes. Los primeros fueron los germanos, que sacaron la ignota ‘Magdalena poseída por la bestia’, dirigida por un alemán procedente del cine erótico que acababa de hacer una peli guarra en 3D. ¡Versatilidad! Los otros fueron los turcos, que regalaron al mundo del humor youtubico ‘Seytan’, que era más bien un remake, pero con un demonio bastante entrañable.

¿No es un muñequillo encantador?

Al año siguiente tuvimos dos aportaciones españolas: ‘Exorcismo’, con Paul Naschy y ‘Endemoniada’, de Armando de Ossorio (el de las películas de los zombis templarios que se mueven más o menos a la velocidad de un renault), cosa para la que contrató (agárrense) a la tipa que dobló a Linda Blair. Eso sí que es mimetismo, y no lo de Bruno Mattei. Los ingleses produjeron ‘The Devil Within Her’, una mezcla con ‘La semilla del diablo’ en la cual Joan Collins es una stripper a la que le sale un niño diabólico asesino. Una buena muestra de que la Collins nunca tuvo una verdadera carrera que tirar a la basura al pasarse a los culebrones.

Los italianos siguieron a lo suyo con ‘Il Medaglione insanguinato’ y, sobre todo,’ Un urlo nelle tenebre’. Digo ‘sobre todo’ porque el director de esta última fue el amigo Luca Damiano, mítico director de ‘Blancanieves X’, uno de los porno de risa que más me ha marcado. Principalmente por su magnífica canción de créditos ‘Hi-Ho, I Want to Fuck’, homenaje que hasta le habría encantado al propio Walt Disney. O más bien no.
A propósito: Damiano también dirigió, antes de dedicarse al porno, una peli de El Zorro con Charo López. Sí: podemos decir con rotundidad en nuestras próximas reuniones freaks que Charo López ha trabajado con Luca Damiano. Que para esas cosas sirve leer este blog.

Agotada la fiebre (al fin y al cabo, hay un límite en aquello de mostrar a niñas con la cara de puré de potaje de habichuelas), los clonadores se concentraron en la nueva sensación: ‘La profecía’, estrenada en el 76. Con todo, todavía quedaron unas cuantas cutreces más, extremadamente chungas. Tras el estreno de ‘El exorcista 2’, clásico del cine-colonoscopia de alto presupuesto y película a enarbolar cuando alguien habla de las virtudes como realizador de John Boorman, todavía tuvimos ‘Cathy’s Curse’ (una cosa canadiense que está en dominio público) ‘La profezia’ (que se nutría de ‘El exorcista’ a pesar de los que pueda indicar el título) y, un año más tarde, Malabimba, de Andrea Bianchi (El de ‘La noche del terror’) cosa lamentable rodada directamente como flim erótico (¡con insertos porno en algunas versiones!)
La película comienza con una sesión de espiritismo en la que, a los usuales efectos secundarios de desordenar la casa, se une el hecho de que el espíritu se dedica a desabrochar las blusas de la gente. Más rápido de lo que se tarda en decir “vaya, ya estoy viendo otra mierda de película italiana”, la joven de la casa es poseída por el ente parasubnormal y se dedica a las labores ya conocidas por todos: empelote delante de toda la familia, incesto, felación a su tío paralítico y más palabrotas que un marinero borracho que acaba de recibir una patada en los huevos. Sin olvidar intentar seducir a una monja que pasa por allí, que no en vano ‘Interior de un convento’ se acababa de estrenar. La película suele relacionarse con una del 83 llamada ‘La Bimba di Satana’, dirigida por un tal Mario Bianchi, que no sé si es hermano, primo o producto de reproducción por esquejes del director de ‘Malabimba’.

Pero ya había anunciado que la moda parasubnormal se trasladó a otras películas, ambas estrenadas el mismo año. ‘La profecía’ engendró ‘Holocausto 2000’, digna de estupor debido a que el propio Alberto De Martino (el de ‘El anticristo’) engañó a Kirk Douglas para que la protagonizara. Y a esta escena onírico-vicisitúdica que demuestra que tuvieron algo más de dinero del habitual presupuesto para bocadillos de chope:

La trama gira en torno a un empresario que va a montar una planta nuclear en Oriente Medio. Poco a poco, empieza a sospechar que su hijo es el Anticristo y tiene el plan para armar un pequeño desastre nuclear. ¿Y qué esperaba, si su retoño se llama ‘Ángel Caín’? No es para sorprenderse: estás en una película de terror italiana. Sólo faltaba un letrero de neón sobre la cabeza del chaval diciendo: ‘peligro, diablo trabajando’.

El amigo Ovidio Hellman también produjo su ‘Profecía’ particular (siento que hay una pauta por aquí…). Se llamó ‘The Visitor’ y para ella timó a John Huston, Shelley Winter y Glenn Ford, probablemente a cambio de la mensualidad del alquiler, una botella de bourbon y un paquete de Cheetos. Se trata de una película cuya existencia desconocía y que me he encontrado cuando buscaba información sobre ‘The Godsend’, otro clon distribuido por la Cannon. Parece ser que la trama incluye seres extraterrestres (‘Encuentros en la tercera fase’ también está reciente) y una aparición de unos segundos de Jesucristo interpretado por… Franco Nero. Resumiendo: Italia. Demonios. Aliens. Estrellas venidas a menos. Y un dios del bigotón haciendo de, obviamente, dios. Tengo que verla.

La segunda película paranormal que se estrenó en el 76 fue ‘Carrie’. Esta vez, los italianos no le prestaron demasiada atención, y fueron los americanos los que nos regalaron los primeros clones. ‘Ruby’ es un muy extraño film dirigido por Curtis Harrington, director de culto que comenzó su carrera a las órdenes de Roger Corman. Tiene bastantes fans, y me gustaría verla. Curiosamente, la película está protagonizada por Piper Laurie, actriz que acababa de revitalizar su carrera haciendo de la madre de Carrie, y que no tardó ni un año en volver a tirarla por el retrete aceptando hacer este clon. Parece ser que la trama también bebe de ‘El exorcista’, e incluso tiene una escena de andar como una araña que fue descartada por Friedkin y que no se vería hasta el montaje del director del 2001. ¿Coincidencia sospechosa o dato gilipollezco? La duda me corroe.
El film-ladilla de más éxito, sin embargo, vino de Australia. Se llamaba ‘Patrick’, cuyo póster, en el que simplemente figuraba un tío muy feo en un hospital, me llamaba mucho la atención de pequeño, no sé muy bien por qué. El caso es que ese señor era el tal Patrick, un enfermo en coma que parece matar a gente con sus poderes telequinésicos. La película estaba dirigida por Richard Franklin, el cual rodaría unos años más tarde ‘Psicosis 2’. Secuela que está bastante bien. Ya sé que muchos críticos no la consideran gran cosa. Pero hacedme caso a mí. Por muy claro que esté que mi mente no funciona bien.
Los italianos cayeron muy bajos en esta ocasión, pues, en lugar de hacer su propia copia, lo máximo a lo que llegaron fue a realizar una secuela extraoficial de ‘Patrick’ (‘Patrick vive ancora’). Tendrían que pasar más de diez años para que Lucio Fulci rodara ‘Aenigma’, película de la que no voy a hablar por un buen motivo: que me he cansado de parasubnormalidades.

El terrorífico mundo de Video Brinquedo:

En los comentarios de un artículo anterior hice saber que no me iba a meter en el tema de las copias baratas de películas infantiles que asolaron las tiendas de 20 duros como si de una versión audiovisual del casete de gasolinera se tratase. De hecho, lancé el guante para que otro bloguero lo recogiera, cosa que ocurrió. Sin embargo, el otro día descubrí que lo de ‘Ratatoing’ y ‘Little Cars’, clones de combate cuyos originales no creo que sea necesario nombrar, no eran casos aislados. Como The Asylum, existe una productora especializada en plagios, pero esta vez animados. Hasta tienen su canal en You Tube:
http://youtube.com/user/VideoBrinquedo

La principal aportación de Brasil al audiovisual no es ‘Ciudad de Dios’, sino clones de GRAN vicisitud, perpetrados con una animación producto de una noche de sexo y drogas entre un Commodore 64 y un 386 adorador de Satanás. ¿Será ‘The Little Panda Fighter’ más original en su trama que la previsible ‘Kung Fu Panda’?. Veamos:

¡¡¡¡Aaaarg… mis ojos!!!! Ya sé lo que sintió Abdul Azhared cuando escogió por primera vez el Necrononicón como lectura de inodoro.

Lo más extraño de todo es que, buscando alguna imagen para ilustrar este post, me encontré con otra compañía clonadora. Esta vez alemana y llamada Dingo Pictures, que no sé por qué, me suena a nombre de polla:
http://www.dingo-pictures.de/
Unos lamentables plagios de ‘El rey león’ (que, como todo deberíais saber, es a su vez una copia de Osamu Tezuka), ‘101 Dálmatas’, ‘En busca del valle encantado’ y todos los sospechos habituales que causan gran vicisitud y el reconocimiento automático de una gran verdad: que tenía razón al plantearme el no meterme en este tema. El motivo: higiene mental.
Creo que nunca me recuperaré de esto. Sé que anuncié que esta parte de la saga ‘El ataque de los clones de combate’ llevaría por título ‘Miscelánea mortal’. Pero acabo de ver los apuntes que he escrito para el último sprint de bazofia en plan batiburrillo y… simplemente, no puedo. ‘The Little Panda Fighter’ me ha dejado mentalmente tocado. Así que, como era de esperar, éste no será el último capítulo de la serie. Todavía queda más cine colonoscopia que glosar y lamentar.

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