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¡Hoy es el día! ¡Hoy se estrena «Proyecto Dos»!

«La espera ha terminado: los dioses del metal han vuelto». Bueno, not quite. Se trata de una película y no de lo nuevo de Gigatrón. Pero, después de tantos meses de montaje y más de dos años después de que se gritara «acción» por vez primera, por fin ha llegado el momento mágico del estreno. ¡Corran a verla este fin de semana antes de que el rodillo de Iron Man nos aplaste a todos el viernes que viene!

«Pareces nuevo» me dijo Lucía Jiménez (gran fans del montaje de la peli, fijaté) cuando, junto con lanavajaenelojo, le pedí una foto con ella. En efecto, ya llevo en esto mis añitos, y «Proyecto Dos» no es el primer largometraje estrenado en cines que monto. Pero, seis años después del estreno de «El segundo nombre» de Paco Plaza, hoy puedo canturrear la coplilla de Foreigner «Feels like the first time» (póngasenla de fondo, AORteras). Una vez, Paco Fox, hablando de «Stardust» me dijo «Cuando gritaba de emoción, igual que las niñas de la fila de delante, pensé que tenía la mentalidad de una niña de trece años. Tú no. Tú tienes la mentalidad de una niña de dieciséis. Eres más guarra». Bien, pues hoy, por un momento déjenme ser algo más ñoño que Paco Fox (if possible) y, tal vez, ser una niña de doce años. Para quienes esto pueda ser demasiado, pueden parar de leer (lo del estreno ya está dicho) y tener la certeza que el siguiente post será nuestro estilo de siempre, si no peor. Pero hoy, es un día distinto.

Cuando terminé de montar «El segundo nombre», la sensación fue increíble (aunque, en el fondo, no se tratase más que de una peliculita con exigua taquilla). Ya no lo fue tanto el día que mi querido Paco Plaza tuvo que decirme que las maniobras de un infraser a cargo de la Fantastic Factory (un director infame en mente de todos cuyo nombre no ensuciará este blog) harían que estuviese vetado del montaje de «Romasanta». Aquel día me quedé realmente hundido y muchas cosas, laboralmente, fueron cuesta abajo. Llega con decir que esos míticos montajes de porno, que tanto aportaron a los lectores de este blog, fueron posteriores a la peli. Todo al revés: suits me fine.

Pero, siguiendo con gilipolleces dichas en inglés – o, mejor dicho, practicando el idioma mundial – «what goes round comes around», al final las cosas se enderezaron y, años después del Romasanta affaire, me encontré montando publi de la buena (eternamente agradecido a muchos, con el gunthérico Nacholo a la cabeza) y ficción de la igualmente buena, en la que tengo que dar todo mi agradecimiento y amol cósmico a Guillermo Groizard.

Mi primer curro con Guillermo fue «Supervillanos», una serie para teléfonos móviles: la primera producida, de cero, específicamente, para ese soporte. ¡Toma pionerismo! Durante ese montaje fue donde se consolidaron cosas como el «no era un tubo» y, sobre todo, apareció esa JRAN actriz que es Erika Sanz. Cada vez que nos referíamos a ella, todas las frases tenían que acabar con un «de España» (y no os podríais creer lo sencilla y buena gente que es con lo buenísima que está). A destacar la vodevilesca escena que viene a continuación (y, a aquel que ose comentar sólo los decorados, le diré «¿Estás gilipollas?»)

Que un servidor iba a conectar con Guillermo quedó en evidencia cuando, en la lectura de guiones, yo propuse que – a la que no se podía enseñar empelote – el personaje de Erika apareciese con las tetas cubiertas por boquerones. ¡Sórdido! E idea aceptada

Un par de años – y otras colaboraciones después, donde se puede destacar el descubrimiento de María Castro y Amaia Salamanca en SMS – por fin vuelvo, de la mano de Guillermo, al largometraje. Más viejo y más sabio. Respecto al Segundo nombre, que era una película sobria y de montaje invisible (aunque muy currado: aquí lo expliqué en su época) «Proyecto Dos» ya se ha visto que tiene un montaje que es todo menos invisible. Guillermo es una persona que implica mucho a todos los colaboradores para que lo den todo y vayan mucho más allá. Pero no es ese implicación chunga de «Te motiva tanto que así no hace falta que te paguen». Guillermo de siempre ha combatido para que no existan pufos ni se ruede en abusivas horas extra sin remunerar: de lo que se trata es de embarcarte en una aventura apasionante para que el resultado sea el mejor posible.

De ello pueden dar fe los compañeiros de blog, que vieron la película en una première el pasado miércoles: tres personalidades distintas que hallaron valores diferentes en la peli. Paco Fox aplaudió el Bruckheimerismo y la acción sin descanso de la media hora final. Dillinger encomió la gran capacidad de Lucía Jiménez para el psicodrama en un personaje que evoluciona mucho a lo largo de la película. Gepunto Panadero tuvo miles de elogios hacia el carácter operístico y de cuasi Giallo de algunas secuencias como la de «El cuento de Caperucita» (de verdad, se nota mucho cuando un amigo te pone bien «por cumplir», y todos los invitados disfrutaron mucho y sinceramente con la peli). De paso, aprovechamos los escasos momentos de estar todos juntos para inmortalizarnos con el jran Adrià Collado («Me enviaron un mail diciéndome ‘mira, sales en la propuesta que hacen unos frikis sobre el reparto español de Lost» «-Adrià… ¡Era yo!»). Con el resto del famoseo, destacar lo turbado que estuvo Paco Fox a la que le presenté a María Castro (tartamudeó de tal forma que creo que si llego a proponerle una foto se me cae al suelo). By the way… ¡María también leyó el blog! Su padre le dijo «Busca en google ‘María Castro mejor actriz de España'» y verás. ¿Por qué esa búsqueda? ¿Es que todos los gallegos pensamos en términos igual de hiperbólicos? Pudiera ser…

Cosas así son las que me hacen seguir cantando el » Feels Like the First Time». Cuando, en el Festival de Málaga, quedé para comer con Paco Plaza, ni se notaban los años respecto a nuestra época en la escuela de cine: ahí seguían los recuerdos de los cortos, los videos industriales codo a codo y muchas cosas que mejor deberán quedar en la esfera de lo privado. Que luego una parte de la crítica desinformada pusiese la peli a caldo tachándola de «americanada» sólo demuestra que acertamos en nuestra propuesta: son varias las voces a las que les ha gustado (e incluso me tomo a bien las voces sabias a quienes no les agradó ¡Me comparan con Superlópez montando Tronak el Kárbaro!) y esa es no poca recompensa.

Hoy, la recompensa es estar pudiendo compartir esto con tantos lectores que tan bien nos lo han hecho pasar desde hace ya más de dos años. Es un día muy especial, aunque, dada la patética promoción hecha por la distribuidora sólo aspire, cual Fernando Alonso, a lograr entrar en la Q3. Y, sí, estoy preparado para que muchos nos pongan a caldo incluyendo alguna insulto al montaje: ese es el carácter de la película. Por supuesto mentiría si dijese que soy inmune a las malas críticas y peor taquilla. Nadie lo es, ni siquiera con el argumento de «Sólo eres el montador y no has invertido tu dinero en la peli». Pero no pongamos la venda antes de la herida. ¡Caigamos luchando! ¡No tenemos nada que envidiar a «3 días»! (cuyo director es amigo y, toma coincidencia, estrenamos a la vez nuestros primeros cutrecortos en un colegio mayor: él ‘La cólera’ y yo ‘Jack la piedra’ y, aparte de colaborar en cortos, él presentó su minuto de «Los diminutos del Calvario» en el mismo pase de Sitges que se puso «El segundo nombre» y ahora, las dos pelis el mismo viernes) y, por supuesto, aplastamos a esa tonterida de Corbacho de «Cobardes». Por favor, vayan a verla. Como decían mis amados Rush «You can fight/ Fight without ever winning/ But never ever win/ Win without a fight»

Comienza la lucha. Con todo mi amol para todos vosotros.

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