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Rick Astley, Kylie, Bananarama … vote su artista favorito de Stock, Aitken y Waterman

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Los intentos fallidos de desarrollar una constitución europea deberían llevar a nuestros representantes a las conclusiones adecuadas acerca de lo que realmente nos une a todos los europeos de distintas nacionalidades: la exitosa supervivencia del incombustible Festival de Eurovisión a lo largo de cincuenta maravillosos años prueba de forma irrefutable que la pachanga y la sordidez musical son la mejor forma de hermanar a los pueblos. La clave de la superioridad indiscutible de nuestro continente sobre Estados Unidos no es pues la cuestión política; reírnos de que allí tengan a un ceporro integral como George Bush por presidente, cuando a este lado del atlántico pajarracos como Aznar, Tony Blair o Sarkozy tienen millones de votos, me trae a la mente cierto refrán acerca de la paja en el ojo ajeno; no amigos, Europa es superior por ser la orgullosa patria del tecnopop: mientras aquí Sabrina y Modern Talking son un pilar de la memoria histórica y sentimental de todo el continente, en USA apenas saben quienes son Depeche Mode, imagínense que vida tan triste.

Antecedentes históricos de Stock, Aitken y Waterman

Este glorioso estilo se empezó a gestar como movimiento vanguardista durante los años 70, en buena medida gracias a la gran labor de los pioneros Kraftwerk, que enseguida atrajeron la atención de los culturetillas de la época; pero los sonidos electrónicos eran y son demasiado sórdidos para el gafapastismo puro: entonces desde Alemania el ilustre Giorgio Moroder, que pronto se convertiría en autor de la mejor banda sonora de la historia, American Gigolo, y de hits ochenteros tan épicos como Flashdance o Take my breath away, puso las cosas en su sitio introduciendo el nuevo estilo musical en las discotecas. En una delgada línea fronteriza entre la modernidad y la pachanga se situaron grupos como OMD, Yazoo, unos incipientes Depeche Mode, o los injustamente olvidados Visage, que alternaban inglés, francés y alemán en sus canciones para resultar no se sabe si más chic o más sórdidos. Con la ebullición del Casio, la new wave y el afterpunk perdieron la poca respetabilidad que habrían podido tener: los ochenta habían comenzado.
 

La intelectualidad de la época despedazaba a grupos como Spandau Ballet y Duran Duran en un vano intento de frenar la expansión de los teclados en todas las radios del continente; como ha ocurrido desde siempre, la Super Pop tenía razón mientras que en Popular 1 y Rock de Lux no se decían más que gilipolleces. Aunque el género es de origen alemán, pronto los británicos lo hicieron suyo; no obstante, de todos los países llegaron réplicas que llenaron las listas de éxitos de jovialidad y horterada erótico-festiva a raudales: Noruega aportó a A-ha, en Italia uno de los personajes más célebres y respetados del blog, Franco Battiato, se sumó al movimiento, y hasta más allá del telón de acero la juventud polaca o checa disfrutaba también de Laura Branigan o Eurythmics.

La pátina de pretenciosidad y vanguardia de los primeros años del tecnopop desapareció mediada la década, y con ella también la vergüenza. La sordidez empezó a campar a sus anchas en una cuesta abajo de desenfreno Casio que vivió sus momentos más gloriosos con personajes como Baltimora, las divas del pussy pop o los pinitos musicales de Estefanía de Mónaco. Y ya a finales de los ochenta, cuando en buena lógica la sordidez debería de haber tocado techo, o fondo, tres reyes magos de la música demostraron que quedaban todavía nuevas y gloriosas cumbres por alcanzar: hablo, por supuesto, de Stock, Aitken y Waterman (véanlos en foto), reyes del chicloso estilo que batió records de ventas en toda Europa durante esos años.

– Grandes artistas surgidos de SAW

Como es natural, no voy a plantear un debate sin sentido como si estás a favor o en contra de la fun factory de SAW; la disidencia no es posible: la gente sin sangre en las venas que no esté con ellos y prefiera a plomos como Bruce Springsteen o Mark Knopfler debe ser expulsada de la comunidad sórdida y a ser posible exterminada en favor del bien común. La polémica que sí se admite es quién fue el talento más sublime surgido de esta factoría: no vale salir del paso con obviedades como que todos los artistas de los que voy a hablar son sensacionales; eso ya lo sabemos, pero sólo yo como moderador del debate puedo permitirme ser ecuánime. Los sórdidos del mundo deben mojarse y votar por sólo uno de ellos:

Opción 1: Kylie Minogue 

Buque insignia de la factoría SAW. Su curriculum en las listas británicas es para dejar con la boca abierta al más pintado, como pude descubrir visitando con asombro una Kylie exhibition que tenía lugar en el mismísimo museo Victoria & Albert de Londres; ¿se imaginan aquí al Reina Sofía albergando una exposición con discos y trapos de Marta Sánchez? Stock Aitken y Waterman diseñaron a Kylie como una simpática girl next door: pero nuestra amiga pronto se cansó de ser una niña buena y quiso convertirse en fuenorra: en su tercer album renunció a la sordidez extrema de los videoclips de hits como I should be so lucky o Hand on your Heart: Better the devil you know, una de sus obras maestras, presentaba a una Kylie más sofisticada que unos meses más tarde acabaría de soltarse el pelo zorreando un poco bastante en compañía de su entonces desconocida hermana Dannii en el vidrio de What do I have to do que pueden disfrutar aquí mismo. La apoteosis del grungerío y el britpop le hizo sufrir durante los años 90 una travesía en el desierto en la que sus discos cayeron en la descatalogación y ella, un tanto a la deriva, intentaba conseguir respetabilidad colaborando con tontorrones de prestigio como Nick Cave o Manitrimprichers; pero el nuevo milenio la hizo resurgir logrando, quien lo iba a decir, su mayor éxito y su tema más perfecto, Can’t get you out of my head, flirteando además con el pussy pop al ofrecer una foto desplegable de ella en plan maciza quasi en bolas con el CD. Este pelotazo tuvo un efecto de sanación en la raíz convirtiendo a sus discos descatalogados de pachanguilla ochentera en Kylie classics. Votar por ella es la opción más conservadora pero, teniendo en cuenta que es la única de la lista que logró sobrevivir triunfalmente a su etapa Stock, Aitken y Waterman, no puede haber nada que objetar.

Opción 2: Rick Astley 

La otra alternativa más segura y lógica para quien no quiera descender a los infiernos aún más profundos que vienen a continuación es este pelirrojo que, al igual que Kylie, arrancó su carrera en quinta con el single más vendido de su año en el Reino Unido, Never gonna give you up. Los otros cuatro sencillos de su primer album no tuvieron mucho que envidiarle; ¿se pueden creer que, a pesar de tal arrase, le negaron el Grammy al mejor artista revelación de 1987 para dárselo a la coñazo de Tracy Chapman, una negra camionera de la época a la que sólo le faltaba regalar junto con sus discos la cuchilla para abrirse las venas? Que mundo tan injusto; el caso es que, al observar la bajada de ventas en su segundo LP, Rick intentó cambiar de estilo en el tercero, un olvidable disco “adulto” en el que se dejaba el pelo largo para romper con su imagen de yerno modelo y al que tuvo el mal gusto de llamar Free, como si se hubiera sentido cautivo en su etapa SAW. El público castigó merecidamente esta ingratitud, similar a la de Miguel Bosé al renegar de Don Diablo, Super Superman y varios de sus temas más épicos. Nunca más se supo de él, salvo esta afoto reciente que me he encontrado y que, si no es un gran trabajo del photoshop o del botox, prueba que este hombre sigue igual de lozano y buen mozo que hace veinte años. Enhorabuena, Rick.


Opción 3: Jason Donovan 

Todavía más modosito y con cara de no haber roto un plato que Rick Astley, Jason fue la pareja perfecta para Kylie, con quien compartía protagonismo en el culebrón Neighbours antes de empezar su carrera discográfica; juntos grabaron Specially for you, tal vez el mayor bombazo romántico de toda la factoría SAW. Su perfecto album Ten good reasons, de fulgurante éxito, contaba con una versión de Sealed with a kiss y con su primer y mayor hit, Too many broken hearts. Como buena estrella venida a menos, ha publicado recientemente en Inglaterra una apasionante autobiografía en la que narra psicodramas como su dolorosa ruptura sentimental con Kylie, su adicción a estupefacientes varios o sus dificultades para que alguien creyera en su sorprendente heterosexualidad. ¿Otras razones para votar por él? Una bastante buena es que salga tocando una guitarra absolutamente inaudible en este vidrioclip que, como toda la música de la que hablamos, es una apoteosis del Casio.


Opción 4: Bananarama 

Estas tres sórdidas ya tenían una carrera con unos cuantos éxitos antes de que SAW se cruzaran en sus vidas; el encuentro fue pura sinergia: una versión de Venus, que fue su primera colaboración, supuso un decisivo impulso internacional a la carrera de las tres mozas mientras que sus productores también saltaron a la primera división; en este caso es difícil saber quién hizo famoso a quién. Las bananas merecen su voto además por haber introducido a los hombres objeto en los vidrioclises pop, en los que hasta el momento salir medio en bolas perpetrando coreografías inenarrables era algo reservado sólo a las chicas. La estabilidad del trío peligró cuando una de sus componentes se casó con Dave Stewart y las abandonó; la reemplazaron por una especie de Elisenda Roca de nula expresividad que aportó un aire patoso al grupo.


Opción 5: Samantha Fox

Aunque tengamos el corazón dividido entre ella y Sabrina, la señora Fox es una de las mayores autoridades morales, éticas y estéticas de este nuestro blog. Como referente en nuestras vidas vapulea a cualquier otro de la lista, pero recordemos que aquí se trata de valorar nada más los frutos de su colaboración con Stock, Aitken y Waterman. Huelga decir que estos no eran nada tontos y no intentaron domesticar a Samantha ni emprender la imposible tarea de convertirla en una simpatiquilla asexuada como sí hicieron con Kylie: respetaron su sordidez y nos permitieron disfrutar de Fox at her best en obras maestras como Nothing’s gonna stop me now. Le consintieron además que alternase sus producciones con las de otras gentes, por lo que sus trabajos conjuntos son singles esporádicos. Sam ha seguido sacando discos durante estos últimos años con menor repercusión, entre los que destaca la versión de su clásico Touch me al lado del gran Günther, con el que lograron el número 1 en las listas suecas.


Opción 6: Mel and Kim 

Estas dos hermanas son dignas de mención y de posible voto aunque sólo sea por el estribillo de su mayor éxito, we’re never gonna be respectable, lema con el que evidentemente nos identificamos en el blog. Éxitos como este Respectable o Showing out hacían presagiar una gran carrera que se truncó por el éxito de otros productos SAW como Kylie o Rick y por la trágica enfermedad y prematura muerte de Mel. Kim siguió luego en solitario logrando algún que otro éxito y al parecer tiene un nuevo tema que se puede descargar por el Intenné.


Opción 7: Sinitta 

Si son ustedes sórdidos impenitentes y Kylie les parece demasiado light, entonces Sinitta es lo suyo. Para las gentes indocumentadas esta genuina estrella del pussy-pop a la que conocí con una teta fuera en The Sun es solamente aquella que cantaba Toy boy; su ignorancia les priva de una larga lista de canciones memorables: algunas de exaltación de valores correctos como GTO (mi novio tiene un cochazo grande y rojo), otras sentidas baladas como I don’t believe in miracles o Lay me down easy o temazos variados como este Cross my broken heart. Aprecien el simpar vidrioclip que reúne the best of both worlds: una desvergonzada apoteosis gay en su vertiente más trash con decorados rosas, dos amigas contándose cotilleos en un burger y un macizorro por el que se pelean ambas mezclada con planos detalle de toda la anatomía sinittiana que harán las delicias de cualquier hombre hetero que se precie.


Opción 8: Big Fun

Si Kylie, Rick o Jason llegaron a gozar de gran popularidad, recordar a Big fun le certifica a uno como sórdido de pata negra. Se trataba de tres fuenorros que cantaban en falsete; por si alguien tenía alguna duda de que estaban imitando a los Bee Gees, hacían música disco y su principal hit fue una versión de un tema setentero de los Jackson five, Blame it on the boogie. No consiguieron imponerse a los, por otra parte muy inferiores, New kids on the block y su éxito fue efímero pero no se convirtieron en juguetes rotos como Jason Donovan; en la actualidad uno de ellos sigue en el mundillo musical y ha trabajado como manager de la mismísima Geri Halliwell, mientras que los otros viven felices con sus novios en Londres.


Opción 9: Sonia

Entre tanta chica cañón, SAW decidieron probar con una auténtica girl next door que las niñas pudieran ver como su mejor amiga. Sonia logró un número 1 con su hit You’ll never stop me from loving you y redondeó su carrera concursando en Eurovisión, donde quedó en segundo lugar. Está claro que es un personaje con boletos para ser concursante de reality en estos tiempos y efectivamente participó en 2003 en Reborn in the USA, una segunda oportunidad para cantantes ingleses que eran desconocidos, y por lo tanto no estaban quemados, en los Estados Unidos. ¿Tanta sordidez la hace merecedora del voto de nuestros ilustres lectores? Juzguen ustedes.


Opción 10: Cliff Richard

Richard ha conseguido por su sordidez lo que Phil Collins y muy pocos más: no tener ni pizca de prestigio (bueno, al menos lo han nombrado sir) a pesar de sus muchos años de éxitos y millones de discos vendidos. ¿Por qué no nos interesamos por él y le dedicamos un post? Pues porque no nos aporta nada que no nos den con creces artistas que nos resultan más próximos como Raphael, Yulio Iglesias o Camilo Sesto, pero en Inglaterra sí es una figura imprescindible. A finales de los 80 vivió un nuevo rerenacer musical tras uno de sus liftings fichando por nuestro trío favorito; este encuentro entre gigantes no cambió la vida de ninguna de las partes pero sí produjo uno de los temas más perfectos de SAW, y eso es mucho decir: I just don’t have the heart.


Opción 11: Donna Summer

Otro ejemplo de artista que quiso poner la guinda a una exitosa carrera anterior grabando con SAW grandes temas como This time o Love’s about to change my heart. Esta nueva cumbre en su carrera se vio empañada por rumores de declaraciones homófobas por parte de Donna, que al parecer consideraba al SIDA como un castigo divino. Al ver que las ventas de sus discos caían en picado, nuestra amiga debió llegar a ciertas conclusiones acerca de esos chicos tan arreglados de camiseta apretada de la primera fila de sus conciertos que, curiosamente, siempre iban a verla en compañía de amigos y no de sus novias: ¿¿pero qué público pensabas que tenías, mujer de Dios?? Al caer por fin de la burra, intentó dar marcha atrás y llevar a cabo conciertos benéficos para las víctimas de la susodicha enfermedad; la verdad es que se le vio un poco el plumerillo y que probablemente su coeficiente intelectual no esté muchos puntos por encima del de Curry Valenzuela, pero esta mujer puede presumir de haber sido musa a la vez de Giorgio Moroder y Stock Aitken y Waterman, por lo que merece sobradamente el respeto y el posible voto de los lectores.


Opción 12: Mandy Smith

Esta guarrilla se ligó al no menos salido rolling stone Bill Wyman cuando sólo tenía 13 años y él 47. Pero su amor, pese a lo que puedan pensar las malas gentes, era puro y del bueno, acabaron casándose seis años más tarde, aunque sórdido, se divorciaron dos años después. Mandy tuvo tiempo de empezar una prometedora carrera musical con el bello tema I just can’t wait, pero una escandalizada Inglaterra le negó un apoyo que no le faltó en el continente. Algún tiempo después los ingleses se reconciliarían con ella y reconocerían otras de sus virtudes dándole el premio al mejor culo británico del año en 1994. Es el momento de recuperar o dar a conocer todos los méritos de Mandy.

Y estos son sólo los más destacados miembros de la factoría SAW; existen muchos otros, junto con alguna colaboración aislada de lujo como la mismísima Divine, que pueden descubrir buscando el imprescindible recopilatorio Stock Aitken Waterman Gold. Por mi parte no les quiero complicar más la difícil tarea de elegir su favorito; opten por el mejor y el más sórdido.

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