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Las mejores pinículas del 2007

ATENCIÓN: la lista ha sido editada con la selección de David G. Panadero, que podrán encontrar al final de este largo post.

LAS DE PACO FOX
Sórdidos, sórdidas, resto de personas del mundo y miembros del foro de la familia, les presento mis películas favoritas del 2007:

10 Rocky Balboa:


No es una gran película. Más bien se trata de una estupefaciente anomalía: El punto de partida bordea lo demencial (no como, por ejemplo, ‘La búsqueda 2’, que más que bordearlo, se mete de lleno y le introduce el puño), pero, inesperadamente, Stallone consigue que cuele. Es prácticamente un remake de la primera parte, pero parece nueva. Y, quitando el oliverstonismo del final, encuentro fascinante que una pelí rodada como en los 70 se deje ver tan bien hoy en día. Lo dicho. Una de esas que, como Rocky, triunfa contra todo pronóstico. ¡Rocky!¡Rocky!¡Rocky!

9 Un funeral de muerte:

Primera de las grandes comedias de la lista en el mejor año para este género en lustros. Frank Oz necesitaba alejarse del desastre corporativo de ‘Las mujeres perfectas’ y lo logró con una comedia británica que, debido a la falta de actores de renombre (¿por qué no pusieron a Colin Firth de protagonista?) tuvo una taquilla discreta a pesar del siempre agradecido reclamo de tener culos al aire en el póster.

8 Stardust:

Cuando se encendieron las luces, todas las adolescentes del cine aplaudieron, se levantaron, y empezaron a bailar. Yo miré a mi amigo Carlitos y supimos que ambos pensábamos en lo mismo. Y no era en hacer cosas ilegales con las menores (que acabo de ver ‘Kinjite’ y ya sé lo mal que acaban los pederastas si Charles Bronson está cerca). Más bien nos dimos cuenta de que mentalmente somos niñas de 13 años. Y, ¿cómo no amar un flim con Robert DeNiro bailando en enaguas? Algunos, abrumados por la vicisitud, enarbolarán esa escena para condenar la película. Y quizá tengan razón.

7 Sicko:


Sé que no se ha estrenado en España, pero mis compañeros de blog se han saltado la regla con alguna película, así que yo no puedo ser menos. ‘Sicko’ es el mejor documental de Moore. Está más centrado (al contrario que ‘Bowling for Columbine’). Elige una perspectiva inteligente (no como en ‘Fahrenheit 9/11’). Tiene ritmo y el humor nunca es ofensivo (como ocurría a veces en ‘Roger y yo’) Habla de una vergüenza nacional estadounidense que clama al cielo. De hecho, si el Ciudadano Soberano me consiguiera empleo allí, la falta de seguridad social haría que me lo pensara. Pero sólo un poquito.

6 Cartas desde Iwo Jima:

La peli encogecorazones del año. Cuenta lo de siempre (la guerra es mala y estúpida) pero estupendamente bien. Y tiene el momento de los suicidios con granadas, sin duda la mejor escena dramática del año.

5 Persépolis:

Estructuralmente, el tebeo era difícil de adaptar. Pero eligieron ser fieles y, curiosamente, funciona. Por no hablar de que la única escena nueva no sólo está muy bien situada y hace gracia. Es que, además, cantan ‘Eye of the Tiger’. Lo cual indica que los directores tienen criterio.

4 Más extraño que la ficción:

En los 80, Don Simpson creó la ‘High Concept Movie’. En los 2000, Charlie Kaufman inventó la ‘High Cultureta Concept Movie’. El objetivo de ambas es exactamente el mismo. Sólo cambia el público objetivo. El concepto logró que muchos se despistaran (incluida la Academia de Hollywood) y aclamaran el defectuoso guión de ‘Eternal Sunshine of a Spotless Mind’ (resumiendo: la estructura flashback hace que el conflicto del segundo acto sea irrelevante y las subtramas no están bien integradas). Mientras tanto, esta película, que sí lograba unir un High Concept postmoderno con un guión redondo, pasó desapercibida un año después. Injusticias…

3 Supersalidos:


La gente asegura que, de las dos películas relacionadas con Judd Apatow que han barrido en taquilla este año, ‘Lío embarazoso’ es la mejor. Pero están equivocados. Se dejan llevar por lo supuestamente seriote del la trama en relación con lo aparentemente banal de ‘Supersalidos’. Pero ‘Lío embarazoso’ es larga y tiene la típica moralina evidente de la comedia reciente americana. Mientras que su hermana menor es mucho más graciosa, con mejor ritmo y con el mejor subtexto del año, que no revelaré por si alguien no la ha visto. Y, por supuesto, McLovin. El mejor personaje de la temporada. Y lo más grande que ha dado la comedia adolescente.

2 El Libro negro:

Verhoeven sigue siendo un grande de la sordidez. No sólo huye del maniqueísmo tan habitual al tratar la segunda guerra mundial, sino que lo hace incluyendo fornicio, acción, violencia, caca y teñido de vellos púbicos… ¿cómo no apreciar esta gran película?

1 Hot Fuzz (Arma fatal):

En ‘Shaun of the Dead’, Simon Pegg y Ed Wright lograron algo inesperado a estas alturas de la vida: crear un nuevo subgénero cinematográfico. Eso sí, más difícil de explicar que el sex appeal de Javier Madrazo. Se podría definir más o menos como “comedia paródica cuya trama no es sólo una acumulación de gags y que sigue funcionando como película del género del que se ríe”.

Ahí lo llevan.

La segunda película del equipo mantiene el impresionante nivel de su predecesora. Y presenta uno de los mejores repartos del año. Desde Bill Nighy hasta Jim Broadbent, pasando por Bill Bailey, Steve Coogan, Paddy Considine, Edward Woodward, Martin Freeman… o un gran Timothy Dalton con bigotón.


Menciones especiales:

Al contrario que el año anterior, esta vez sí que he salido satisfecho del cine en numerosas ocasiones. Ausentes en la lista están ‘Hairspray’, una buena adaptación que sólo necesitaba un director con más inventiva; ‘Los Simpson: La película’, un milagro de calidad después de casi 20 años en antena; ‘Dos días en París’, vilmente vilipendiada y yo aquí, sin entender el porqué; ‘La maldición de la flor dorada’, esteticismo y épica mezclados con un dramón teatral; y, como no, ‘Encantada’. Que ya lo he dicho: tengo la mente de una niña de 13 años.

LA LISTA DE VICISITUD, QUE NO ES LO MISMO QUE LA LISTA DE LA VICISITUD ¿O SÍ?
Concluye el 2007 y con el un muy buen año de cine, plagado de grandes, depravadas y sórdidas películas entre las cuales cuesta elegir un top 10. Destacar que, sin duda, éste ha sido el año del “¡¡¡Era yo!!!”. En su momento, tuve que hacer mucha memoria para sacar una exhaustiva lista del género, pero… ¡¡¡es que este año ha habido nada más y nada menos que 18 películas de “Era yo”!!! (y sólo ‘Naboer’ era buena…).

Por supuesto, me quedan películas por ver que prometen bastante (‘Tristram Shandy’ o ‘Deseo Peligro’), a la par que otras grandes obras se han quedado fuera de la lista por poco (‘Propiedad Privada’, ‘La maldición de la ‘Shoot ‘Em Up’ o la primera hora de esa maravillosa cumbre del Dillingerismo que es ‘Soy leyenda’). También he de confesar que esta lista se ha elaborado bajo la alargada sombra de ‘Transformers’. ¿Merecía o no figurar en ella “la peli mala buena definitiva”? Duro debate, pero he de decir que salí del cine diciendo “He presenciado algo histórico”.

Así pues, con el permiso de Michael Bay, paso al top ten, que para eso pagáis…


10. Barrage (de Brian de Palma)
Redacted’, como conjunto, es un poco una nadería, con varias escenas ridículas y con un final magnífico. Entremedias, las cortinillas de vídeo que nunca llegaron a usar en Eurovisión o Aplauso por sórdidas, nos demuestra que Brian no tiene miedo a nada ni a nadie y, de paso, que sabe hacernos felices a los que nos gustan las emociones estéticas fuertes. Pero, oh sorpresa, a los 20 minutos de película… ¡Brian se descuelga con un cortometraje hecho en plan Godard y con voz en off en francés! Tras el título “Barrage: un film de Pierre et François Climent” (directores ficticios), encuadres pausados y pretenciosos se suceden al compás de “Saraband” mientras yo intentaba ver si era la víctima de una cámara oculta. Brian viaja a los 60 y nos ofrece cine político depravado del de verdad. Del que se tiene que hacer en gabacho.

9. El ultimátum de Bourne (de Christopher Rouse)

¿El guión es una mierda o sólo es el ajustado vehículo para hilvanar secuencias de acción? Personalmente, creo que ‘Bárbara la bárbara’ tenía una trama más elaborada que ‘El ultimátum de Bourne’. Pero me parece bien: Matt Damon es un infra-actor y las dos partes anteriores un monumental peñazo. En ésta, quitando el ridículo y absurdo final, todo es una auténtica fiesta: acción sin parar como pocas veces he disfrutado y una escena en la estación de tren que me veré mil veces: la estudiaré y terminaré diciendo “Así se monta”.

Ah, y decirle a Paul Greengrass que Michael Bay rueda las persecuciones de coche mucho mejor que él.

8. El romance de Astrea y Celadón (de Eric Rohmer)

“Voy a adaptar una novela del siglo XVII sobre unos galos de la época romana. Y la voy a ambientar de la manera en la que en el siglo XVII se imaginarían esa época”. Y, en vez de pegarle al abuelote Rohmer, van y le producen la película. Olvidaos de la serie Z: en todo el siglo XXI es difícil enontrar una película más fistra que ésta: Astrea, una pija del siglo XVII se enfada con Celadon (un Ashton Kutcher gabacho pero en más mariquita) y le dice que no le quiere volver a ver. Celadon, desesperado, se suicida, pero es salvado por unas ninfas del bosque que, de paso, se lo quieren tirar. Pero él huye, porque es fiel a Astrea. Problem is: como no quiere faltar a la promesa que le hizo a la chiquilla de “no volverla a ver”, se convierte en un Dillinger de los bosques. Un druída se encuentra a Celadon y, además de explicarle con detalle las tesis de la contrarreforma, le propone un astuto plan sacado de una película de Alvaro Vitali: disfrazarse de mujer para que estar con Astrea. Así, al no ser reconocido, no falta a su promesa.

Los 20 minutos finales son historia de la depravación: Astrea le dice al travestido Celadon que “quiere ser su mejor amiga”. A partir de ahí pasan el día juntos, mientras los onvres del pueblo que pretenden a la bella pijilla le dicen Anabotéllicamente lo de las peras y las manzanas. Sorprendentemente, Astrea faze una proclama lésbica siglo XVII-style que me hizo buscar la cámara oculta en la sala una vez más. El colofón de la película es una escena con cuatro personajes en el que Celadon debería dormir solo (está vigilado, además, por una celosa ninfa) pero en el que, con malas artes, pide a Astrea que le ayude a ponerse el camisón. Frases como “Sus besos y caricias eran correspondidas con mayor intensidad de la que existe habitualmente entre amigas” leídas en off – y lo que es más sentencioso, en francés – mientras Celadon se va poniendo progrsivamente palote sólo son superados en bollerío cuando la celosa y despechada ninfa espeta a la pareja de amantes “¡Pues podéis hacer lo que os venga en gana, que aquí tengo yo una pastorcilla con la que divertirme!” mientras corre la cortina de su cama.

Qué avanzados han sido siempre los franceses. ¿Cuatro siglos de ventaja?

7. The Host (de Joon Ho-Bong)

Como nulo aficionado al cine de género que soy (más bien me repatea) aplaudo esta maravillosa frikada en la que los descerebrados protagonistas tienen que luchar más contra la sociedad que contra el Godzilla de turno. Que los malos sean los americanos y la solución estuviese en un cóctel molotov anti-globalización no me dejó de tener su coña. La escena del funeral en el gimnasio, para la historia. ¡Aprende, Spielberg! (y métete por el orto tu guerra de los mundos…)

6. Más extraño que la ficción (de Zach Helm)

Me remito a lo que dicen Paco Fox y lanavajaenelojo: si prefieres un Charlie Kauffman a esta maravilla metaligüística es que los árboles no te dejan ver el bosque. Léase: que te quedas en el detallito de tal o cual planito pretencioso o tal o cual drogainómano que asoma por allí mientras que te pierdes la visión de conjunto. Y el conjunto es un guión glorioso y una película que poner en clases de ghión hasta el fin de los días.

5. Persépolis (de Marjane Satrapi)

Un cómic magistral adaptado magistralmente. La receta de la obra maestra. Ante unos Pixar formularios y en decadencia (me da igual lo bien hecha que esté ‘Ratatouille’: su historia está más trillada y acabada que la Falange) se demuestra que hay más tipos de animación, que Marjane Satrapi es la hostia en verso y que, si ves las películas en una iglesia reconvertida a cine como ésta…

…todo se disfruta una vez más.

Again, Francia nos da un bello ejemplo de qué carallo hacer con el patrimonio eclesiástico. Y nos vuelve a recordar los cuatro siglos de ventaja que nos llevan…

4. Zwartboek (de Paul Verhoeven)

Comentada en el blog en el día de su estreno, este film en el que Paul hace escarnio de los “héroes” de la resistencia, es el peliculón que esperábamos de él. Sordidez, caca e incorrección política en un alarde de cine clásico del bueno. De ese que John Ford no tenía intelecto para hacer. (Y Michael Bay tampoco, pero sí tenía helicópteros).

3. La Moustache (de Emmanuel Carrére)

La comenté in depth en su momento: una obra sobrenatural, feérica y telúrica de la que aún no me he repuesto (y que me hizo tener pesadillas en las que mi señor padre se afeitaba su bigotón). Decir que, justo después de vibrar con ‘La Moustache’, me ví otra película basada en un libro de Emmanuel Carrére, ‘L’Adversaire’ ¡y también era una peli Dillinger! En ella, Daniel Auteuil fingía que tenía un trabajo y luego se dedicaba a aparcar su coche en la cuneta y hacer el Dillinger. Claro, luego mata a toda su familia.

Sean fans de Carrére. Léanse toda su obra. Feck, si tiene hasta una sobre Philip K. Dick en su etapa LSD en la que se encerraba endroghao en su cuarto para… sí, para hacer el Dillinger.

Qué maravilloso año de cine francés. Es verdad que ‘La Moustache’ no se ha estrenado en España ni se estrenará, pero, en un alarde de vanidad, en este blog consideramos que la hemos estrenado nosotros. Y, probablemente, consiguiendo el mismo número de espectadores que conocería con una distribución normal.

2. Supersalidos (de Judd Apatow, Seth Rogen & friends)

La única cosa más difícil que meterle a Acebes un balín engrasado por el culo es poder ver una buena comedia. Si, además, en el mismo año tenemos DOS cumbres absolutas de la historia del género, es para pensar que hay fuerzas sobrenaturales que nos controlan.

El grupo de amigos del gran Paul Feig ha rodado la peli adolescente definitiva: los personajes son de verdad. Sufren, padecen, los quieres… Si en el plano de la escalera mecánica, en el que los dos amigos se separan, no echaste una lagrimita, es que eres un heterosexual de mierda.

Y, si no te apetece cambiarte tu nombre por el de McLovin pues… también.

1. Hot Fuzz (de Edgar Wright y Simon Pegg)

Con ‘Spaced’ y ‘Shaun of the Dead’, Simon Pegg y Edgar Wright demostraron ser jrandes entre los jrandes. Si, en la ecuación incluyes el homenaje a Jerry Bruckheimer el resultado es la perfección absoluta. Historia de la comedia on the making. ¿Mejor que Wilder? ¡Sin duda! ¿Un guión tan o más delirante que los de Woody Allen? ¡Sí! ¿Se podría tomar un café con ‘Un pez llamado Wanda’? Por supuesto, y John Cleese invitaría a una copichuela de coñac.

Redondéenlo todo con el mefistofélico bigotón de Timothy Dalton – y no es el único de la película – y homenajes filogays a Michael Bay y entenderán que hemos experimentado el mejor año de la historia de la comedia.

Voy a volvérmela a ver…

DILLINGER’S WAYS:

Aunque cada vez esté más vago para ir al cine, y por lo tanto la muestra de pelis que voy a arrecomendar no tiene valor estadístico, sí son todas las que están; puede que no estén todas las que son y que haya grandes obras, depravadas a ser posible, que falten y que los lectores puedan aportar.

Con tanta criba, he visto pocos bodrios. De hecho, creo que el único es Caótica Ana: la historia de una rastas que vive en Ibiza en una cueva haciendo dibujos jipiosos y que es descubierta por una cazatalentos y llevada a una residencia de pijillos perroflautas donde les dan clase de pintura y bodrioarte en lugar de exterminarlos por el bien de la humanidad. ¿Sienten ya ganas de vomitar? Pues todavía no les he hablado de Bebe y sus agudos y sutiles diálogos de la talla de jo tía, el mundo está lleno de cerdos opresores machistas. Ni la presencia de la gran Charlotte Rampling puede enmendar un despropósito como este; Medem parece más que perdido para la causa, aunque empelotar continuamente a la actriz por los motivos más peregrinos en una peli teóricamente feminista le da un punto de sordidez que juega a su favor; otra decepción, aunque sea una peli infinitamente mejor, fue Fur, estrenada aquí con el telefílmico título de Retratos de una obsesión, la nueva peli de Steven Shainberg, autor de Secretary, la comedia romántica más frikoide ever.

Como pelis simpáticas pero que no llegan a estar entre lo mejor del año, podríamos poner Más extraño que la ficción, o Dos días en París, que al parecer la prensa ha masacrado; no me extraña teniendo en cuenta que Julie Delpy es guapa, habla inglés, dirige, escribe, compone música y canta, todo ello más que medianamente bien, mientras que sus detractores va a ser que no se parecen a ella en ninguna de esas cosas. Pero vamos sin más dilación con las grandes pelis del 2007:

7. La moustache

Ni es del 2007 ni se ha estrenado, pero ya que Vicisitud me ha dicho que la va a poner en su lista, le copio y me apunto a la reivindicación de una de las obras más dillinger y depravadas nunca vistas. Me fascinó hasta el punto de leerme el libro (que al parecer algún temerario llegó a traducir al español y todo) que, como se dedica a contar lo que pasa por la esquizofrénica cabeza del prota, se entiende bastante más que el flime. Vicisitud ya analizó en su día en profundidad la importancia de esta obra en el subgénero bigotón, así que no tengo nada que añadir salvo un mensaje de amenaza: Emmanuel Carrère no ha dirigido por ahora más pinículas pero sí tiene otros libros en su haber, y uno de ellos, La classe de neige, es lectura obligatoria en algunas escuelas de idiomas, así que si creen que están a salvo, se equivocan.

6. El libro negro

El nunca bien ponderado Paul Verhoeven tuvo que volver a Holanda para llevar a cabo una versión corregida y aumentada de uno de sus primeros éxitos setenteros, Eric oficial de la reina. La probable razón de tal exilio es que nuestro amigo se acerca a la segunda guerra mundial con su ambigüedad e incorrección política habituales. No se limita a hablar superficialmente de las heroicas hazañas de la resistencia holandesa contra la invasión nazi sino que escarba en los entresijos de esta lucha sacando punta a conflictos de difícil solución: si la resistencia descubre que van a matar a no sé cuantos judíos que intentan huir del país, ¿hay que dejar que los maten o intentar salvarlos arriesgando la supervivencia de toda la estructura de disidentes y con ello la salvación futura de otras muchas personas? La peli es de acción, tiros y abundante sordidez, pero pone también sobre la mesa estas y otras cuestiones que suelen estar ausentes o mucho peor tratadas en las obras respetables sobre el Holocausto. Y la heroína es una judía que se prostituye con jovialidad para los nazis para sacarles información; nada edificante, pero tampoco sorprendente conociendo la trayectoria de Paul.

5. La vida de los otros

Sebastian Koch se convierte en el hombre del año al salir tanto en El libro negro como en ésta; aunque tenga óscares, se trata de una peli alemana ambientada en los 80 con vestuario y maquillaje ad hoc, así que no puede evitar ser sórdida aunque parezca pretender ser fina y elegante. Un tanto larguilla pero con intriga, conflicto moral y más que digna de ver.

4. Next door / Naboer

Le pusieron título en inglés para despistar, pero se trata de un flime noruego, y cómo no, de una bella muestra de psicodrama escandinavo, mezclado además con thriller, terror y subgénero era yo, la combinación más perfecta y sórdida imaginable. 80 minutos de chunguez y depravación en las que brilla con luz propia la bella secuencia en la que una muhé un tanto viciosilla intenta que el prota le pegue tomando ella la iniciativa. Cuando el onvre ha recibido ya unos cuantos guantazos, empieza a contestar y ambos se enrollan mezclando sus sangres con otros fluidos, lo que a la chica le da pero que mucho gustirrinín. Digamos que no es el tipo de película para ver en familia en estas vacaciones.

3. Promesas del este

Sé que algo estará haciendo mal Cronenberg para recibir tanto aplauso del mundo cultureta, pero lo cierto es que tanto esta su última pinícula como la anterior, Una historia de violencia, se apartan de los caminos trillados a los que sus argumentos y personajes parecen arrastrarles. Pese a insertos gore adolescentoides que quedan muy fuera de lugar, la (in)corrección y frialdad cronenbergianas brillan, no precisamente por su ausencia.

2. Persépolis

Esta peli sí la puede uno ver con su señora madre; no es nada sórdida, pero no puedo sino arrecomendarla y lamentar que se haya vendido como producto culturetoide en lugar de promocionarla debidamente y convertirla en un superhit, que podría haberlo sido fácilmente; nos cuenta la historia de Irán en los últimos treinta años a través del culebroncillo personal de una chica que intenta vivir allí su frikismo pero que, con la revolución islámica, le resultará un tanto difícil. Y es que parecía que la dictadura del Sha era lo peor pero siempre hay quien gana. Una peli de dibujos que se sale de la chorradilla y que se atreve a quitarse el lastre de querer atraer al público infantil es todo un regocijo.

1. Lemming

La aparición de un ratoncillo noruego (porque eso es un lemming) en el desagüe de un matrimonio pijín formado por un ingeniero y una mujer sin mucha sangre en las venas es el misterio con el que arranca este psicodrama / thriller sobrenatural que confirma a Dominic Moll, autor de Harry un amigo que os quiere, como uno de los grandes del cine actual. Sobre todo porque al poco rato aparece Charlotte Rampling, que, tras treinta años de fiel y constante militancia en la sordidez, es una de las grandes heroínas de este blog, y, como no podría ser de otra manera, arma una de las gordas desencadenando una retahíla de amargas recriminaciones, sentimientos de culpa, comportamientos esquizoides, suicidios, apariciones fantasmagóricas, posesiones y chunguez comme il faut. Búsquenla en el videoclús y, si no está, tiren de Emule: al igual que un disco de Luis Cobos, se trata de un deleite para los sentidos.

INVITADA ESPECIAL: LA NAVAJA EN EL OJO

Mención especial, comedia gamberra del año: Supersalidos
Lo siento, Dillinger, pero para psicodramas ya está la vida real. Al cine se va a evadirse y reírse. Por eso aparece aquí una comedia adolescente y con un título que ha echado para atrás a más de la mitad de la población a la hora de acercarse a la taquilla… además de ser una película que, por incluirla en la lista, en otro blog me despellejan… Lo mejor de todo: McLovin.

10. Siete mesas de billar francés

La película 100% española mejor del año y la mejor de su directora, Gracia Querejeta. Las actuaciones de las dos protagonistas, Blanca Portillo y Maribel Verdú, son para quitarse el sombrero. Y el drama está bien llevado, a pesar de que lo que cuenta podría considerarse lo mismo de siempre. Superando la frialdad de anteriores films de la autora, transmite perfectamente las emociones de todos sus personajes.

9. La zona

Como película de acción o de cacería humana quizá no tenga especial interés, pero me resultó muy impactante la crítica social que lanza, exactamente contrapuesta al mensaje de Shyamalan en El bosque. Protégete de los que te protegen sería la manera de resumirlo. Creo que viene bien que nos sacudan de vez en cuando, pues casi todos estamos sumamente adocenados.

8. Zodiac

Una narración impecable nos traslada un caso de la vida real. Aunque parezca mentira, es la película que más me gusta de David Fincher, ya que considero que anteriormente hacía encuadres preciosos, pero que no era igual de hábil a la hora de contar las historias que trataba o no le interesaba la parte narrativa. Y en este caso, como si hubiese madurado, sí ha aunado ambas aptitudes.

7. Persépolis
De forma nada panfletaria ni maniquea, el film de animación nos cuenta la historia de su autora a la vez que pone de manifiesto la situación política de un país que dio clara marcha atrás cuando ella era una niña. A través de unos dibujos de corte naíf, muchas de las cosas que se narran son terribles acontecimientos, pero siempre se mantiene la idea de esperanza.

6. Hana

Se trata de una película sencilla, mínima, si se quiere; en la que no ocurre otra cosa que el devenir cotidiano de una comunidad. Esto normalmente no sería de mi agrado y, sin embargo, el film de Hirokazu Kore-eda, autor de la también magistral Nadie sabe, me llega, gracias a sus personajes, a su colorido y su humor y por ese mensaje pacifista y positivo que se desprende de ella.

Un film extraño y, por supuesto, no perfecto, pues ya nos hemos bajado del podium. Pero sí un ejercicio muy curioso que otra vez juega con el metalenguaje. Personajes de gran carisma y más desfile de rostros de series británicas se rematan con el retrato de una cinéfila cultureta tan acertado que provoca la risa. Una mezcla extraña entre ficción y realidad, entre film de época y película contemporánea. Un retrato sobre el ego de los actores… Tristram Shandy tiene muchos valores y destaca por encima de todo el resto de la filmografía de Michael Winterbottom.

4. ‘Promesas» del Este’ (‘Eastern» Promises’)
Con un guión clásico e impecable, Cronenberg introduce sus marcas de fábrica que alejan el film de ser lo de siempre. La frialdad de las relaciones y los tipos humanos tan extremos también contribuyen a que no sea una más. Casi sin que te des cuenta, los personajes y la historia se te van metiendo dentro, como si no te estuviesen contando nada y, de repente, te encuentras involucrada hasta la médula en una historia en la que los buenos y los malos se confunden en unos tonos grises muy matizados.

Tronchante, podría ser la definición. Una película en la que no cesé de reírme ni un momento. Y al mismo tiempo era consciente de que el film iba tan rápido que me estaba perdiendo varios momentos divertidos y que tendría que volver a verla. Ayuda, por supuesto, ser fan de los actores y de sus series y películas anteriores, pues sólo con el desfile de caras conocidas ya se pasa el rato. Ni siquiera se me hizo pesada la primera parte que es la que se suele decir que resulta lenta.

2. The Host

El director Joon-ho Bong es un maestro de la mezcla de géneros, claro que este tono intermedio no a todo el mundo le parece logrado y esto es lo que ha hecho que a muchas personas no les haya gustado nada el film. En mi opinión, sí lo consigue, aunque sea por los pelos, y gracias a ello nos brinda una película original y soberbia, aunque no tan buena como su Memories of Murder.

1. Más extraño que la ficción

Me parece una película deliciosa, pero el hecho de que me haya gustado más que ninguna quizá es una debilidad mía especial porque incluye términos sobre la escritura de guiones y la creación en general. Creo que integra de maravilla la historia que se cuenta con los aspectos metalingüísticos y que el final, que es lo que más críticas ha recibido, es el que tiene que ser por lo que se dice antes de llegar hasta ahí. Considero que está muy infravalorada, pero ya digo que puede deberse a mi particular apreciación de esos elementos.

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Sé que hay películas que me podrían haber gustado, pero que aún estoy pendiente de ver —como Deseo, peligro o La soledad—, y seguro que también hay muchas que me podéis recomendar y que no me he planteado.

Además, puede haber películas que os extrañe no encontrar aquí y sean buenísimas, por ejemplo Cartas desde Iwo Jima o Propiedad privada. Esto se deberá, probablemente, a que se encuentren situadas a partir del puesto diez de la lista. Tened en cuenta que he visto más de 150 películas de las que se han estrenado este año. Libres sois de preguntar qué me ha parecido alguna de ellas y en qué lugar la habría colocado, si hubiese hecho un ranking completo hasta el final.

Por supuesto, también os invito a que incluyáis en los comentarios vuestro top ten (o del número de películas que queráis) del año 2007.

RECOPILANDO, QUE ES GERUNDIO:

La única película que aparece en todas las listas es Persépolis, respectivamente en los puestos 5, 5, 2 y 6.

La gran ganadora es Hot Fuzz por obtener dos números 1 (como habría dicho Luqui) y estar en un podium. Además, la persona que no la ha votado, no la ha visto.

Más extraño que la ficción obtiene un número 1 y está incluida en dos listas más, en las posiciones nº 4 y 6, además de obtener una mención especial.

El libro negro está bien situada con la inclusión en tres listas, en los puestos 2, 4 y 6.

Supersalidos, en los puestos 10, 3 y 2 también aparece en tres de los rankings. De nuevo, la persona que no la ha incluido, no la ha visto, al menos, que yo sepa.

Las películas que aparecen en dos listados son The Host y La Moustache. Cartas desde Iwo Jima tiene una mención especial, además de estar en un ranking, y Dos días en París obtiene dos menciones especiales, sin entrar en ninguna de las cuatro listas.

Un añadido del última hora introduce Promesas del este en una lista más y casi estoy segura de que también se podría incluir en la de Vicisitud, así que el film de Cronenberg aparece entre las ganadoras de la recopilación.

Hasta aquí las coincidencias entre los cuatro bloggers. ¿Y vosotros? ¿Coincidís? ¿O nos recomendáis otras cosas?

ACTUALIZACIÓN: LOS VOTOS DE DAVID G. PANADERO:

En breves líneas, comento algunas de mis películas favoritas de 2007. He tenido que rebuscar, eh, que la cosa no está para tirar cohetes…

Zodiac. Tras sentar las bases del thriller de psicópatas con Seven, David Fincher deja a un lado esteticismos, afán sensacionalista y esa mitomanía que envuelve a este tipo de películas para hacer una interesante incursión en el cine semi-documental. Las mejores bazas de Zodiac son, pues, su aire aséptico, casi de informe policial, y la falta de sentimentalismo a la hora de reconstruir los pasos del asesino. Se percibe pues Zodiac como una película personal en la que el autor de éxitos de taquilla como El club de la lucha hace ahora pocos aplausos a la galería. Pese al buen pulso, le acaban por traicionar el afán excesivamente minucioso, la nula capacidad de síntesis, a la hora de recrear el hecho real.

Memorias de Queens. Dito Montiel debuta con esta cinta esencialmente autobiográfica en la que, tras muchos años en Los Angeles, ha de volver al barrio neoyorquino en que nació para ver a su padre, que está gravemente enfermo. Montiel demuestra una capacidad prodigiosa para captar el ambiente de sus calles, para recrear esos personajes y hacer que hablen y se relacionen de manera espontánea. La frescura y naturalidad de la cinta nos hace rememorar clásicos del cine independiente americano como Malas calles. Y al igual que muchos de los cineastas neoyorquinos que nos acercan a la vida en los barrios, Dito Montiel nos habla de la imposibilidad de la redención. Si bien la historia no es demasiado original, acaba por convencer por la pureza y sinceridad con que está contada.

Transformers. El Hollywood actual ya no solo nos suministra secuelas, remakes y adaptaciones de videojuegos; ahora llegan también películas sobre juguetes famosos. No hace falta más que ver el cartel para percatarse de que aquello no puede dar mucho de sí. En todo caso, el film no resulta tan catastrófico como pudiera parecer, gracias a la intervención de Spielberg en la producción. De esta manera, destaca especialmente el ambiente nostálgico de monster movie y el protagonismo de un adolescente de vida gris, que se verá inmerso en la gran aventura y conseguirá a la chica de sus sueños.

El buen pastor. Robert De Niro se vuelve a situar tras las cámaras para contarnos cómo se gestó la CIA. Si el film se observa desde una perspectiva historicista se antoja tranquilizador y quizás algo adocenado; ahora bien, observado como el espectáculo que es, supone una gran aportación, equiparable en su neo-clasicismo a los trabajos de Clint Eastwood. El cineasta se atreve con algo que generalmente ha sido pasado por alto: la vida interior de un agente secreto. Todo ello abordado con un tono decididamente crepuscular, en el que apenas llegamos a ver la luz del sol. Y con un ritmo marcadamente ceremonioso, presenciaremos desde los primeros pasos del servicio de inteligencia, dentro de la sociedad secreta “Skull & Bones”, hasta la crisis de los misiles en Cuba. Cabe reprochar a la película un exceso de rigor, que la lleva a querer abordar demasiados asuntos. Y de paso, a dilatar el metraje algo más de la cuenta. Con todo, se trata de una obra a considerar, que elude con habilidad lugares comunes como el fácil decorativismo al recrear ambientes o los empachos de nostalgia que, al parecer, tanto gustan a Steven Soderbergh.

Goodbye, America. Al brasileño Sergio Oksman le ha tocado en suerte dirigir esta producción de Elías Querejeta, que se sirve del encanto de Al Lewis (el Abuelo Munster), retratando su actividad política izquierdista y los conflictos que vivió en tiempos de la célebre Caza de Brujas. El documental es más bien precario. Asistimos atónitos durante cerca de hora y media al camerino donde maquillan al anciano actor mientras éste cuenta sus batallitas de abuelo, sólo interrumpidas por desgastadas imágenes de archivo sacadas de contexto. Ni los limitadísimos recursos audiovisuales bastan para amenizar la función ni adivinamos que tras ésta haya alguna tesis que defender, pues la película parece más bien producto de la improvisación más descarada. Al margen de valoraciones sobre la calidad artística del producto, uno se pregunta para qué se ha hecho, destinado a qué tipo de público –aparte de los coleccionistas compulsivos- o de cara a qué vías de difusión…

Mataharis. Icíar Bollaín dirige esta cinta de mujeres detectives que desarrolla especialmente la vertiente intimista: cómo trabajan, cómo viven y cómo se desarrollan las tres detectives protagonistas. Destaca el pulso realista y documental, de la obra, que recrea ambientes cercanos. Y sobre todo, destaca el retrato de la profesión, muy lejos de idealizaciones y sentimentalismos, que arroja una imagen del detective como mero asalariado, con escasa capacidad para intervenir y juzgar moralmente aquello que investiga. Pese al rigor que se advierte en la cinta, con todo, acaban llamando la atención algunas situaciones en exceso forzadas, como la improbable relación que mantienen Tristán Ulloa y Najwa Nimri.

REC. Paco Plaza y Jaume Balaguero firman esta astuta cinta, de producción barata, que ha conocido una más que notable repercusión en público y crítica. La idea consiste en desarrollar una historia de posesiones y canibalismo en clave de documental televisivo, cámara al hombro, saltándose las reglas de la ficción cinematográfica. Como resultado, tenemos una cinta muy directa, con momentos de violencia gráfica sorprendentes, que sabe aunar con inteligencia su carácter hiperrealista con el humor berlanguiano y costumbrista, en lo que viene a ser una amena revisión de las clásicas Historias para no dormir.

El taxista ful. El cineasta barcelonés autodidacta Jo Sol recrea un suceso real en forma de documental, empleando para ello al verdadero protagonista. José R., ya entrado en la cincuentena, casado y con un hijo, se ve sin empleo y sin posibilidad de medrar en el mundo laboral, así que cada noche roba un taxi para devolverlo al día siguiente, con el único de fin de ganarse el pan. Este documental se beneficia de la singularidad de su protagonista, un hombre humilde de ideas claras dentro de su enajenación, que sólo aspira a recuperar su condición de obrero. Y pese a lo insólito del caso y todo el interés que alberga, por desgracia el cineasta cae en la tentación de politizar el asunto buscando polémicas, cuando lo más interesante de la cinta está en su desaprovechada vertiente costumbrista.

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