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Post participativo: ¿Cuál es tu perversión?

Un onvre es interrogado durante un programa de “Sorpresa, sorpresa”.

– Nos han dicho que tus artistas favoritas son Azúcar Moreno
– Si, sí que me gustan, sí…
– ¿Y cuál de las dos te gusta más?
– Nooo, las dos me gustan igual…
– Venga… dinos… Alguna te tiene que gustar un poquito más…
– Bueno… (el onvre se sonroja) La verdad… es que… me gusta más la fea.

En ese momento arranca la música y entran en escena unas turbadas, a la par que contrariadas, Azúcar Moreno deseosas de que ese buen señor les aclare cuál es la fea.

Así es la vida: TODOS tenemos gustos que sabemos que no se pueden decir en voz alta. Por lo menos, en la mesa. (Aún tengo atragantadas las aceitunas de una fiesta de cumpleaños en la que un sórdido me dijo que se ponía burro con Ana Aznar, incluso si llevase bigotón postizo).

Siguiendo el MEME planteado por lanavajaenelojo y continuado por Tocotó (con mención especial para la antilista de Milgrom), pasamos a describir esas fijaciones eróticas que nos conducen a las más tenebrosas simas de la depravación y las más altas cumbres de la sordidez. Y esperamos que tod@s fagáis lo mesmo.

“No debía de quererte/ No debía de quererte…/ Y sin embargo, te quiero”.

La lista de vicisitud y sordidez

Como dije en el post sobre cómo montar cine porno, yo NECESITO el contexto. No puedo entrar en una escena guarra con la acción ya empezada. Necesito saber si a Savannah le gustaba la piruleta, si el príncipe de la cenicienta fue a casa de la madrastra para invitarla al baile y justo cuando ésta abrió la boca para decir que sí aprovechó para… Vamos, que no me llega una cara bonita: hace falta más.

Así, por ejemplo, las cantantes que más me erotizan son Ann Wilson en sus años mozos y Cristina Scabbia. Y sí, se podrá decir que hay mucha zorra que “canta” ponzoña tecnosa o soul o cualquier carallo de esos que está “objetivamente” más buena que Ann o Cristina. Lo siento: el poder del metal te da belleza y los jipíos hiphoperos te la quitan. Imagínense, si no, a tirarse una top model que tuviese la misma voz que Aznar… ¡y que durante la cópula te recitase el discurso de su segunda investidura!

¿Y qué carallo hago diciendo todo esto? ¿Quiero vender que yo, en realidad, soy en ser sensible que disfruta con la verdadera belleza, que es la interior? ¡¡¡Todo mentira!!! ¡Soy un depravado! (hablándome a mí mismo, cual Dillinger) ¡Acepta las consecuencias de tus actos!

Antes de proceder a la lista, debo decir que en mi olimpo personal estarían Laura Prepon, Famke Jansen, Cristina Scabbia, Hilary Swank, Rosario Dawson, Julianne Moore, Michelle Rodríguez, Rachel Weisz, Julian McMahon, Burt Reynolds… estooo, perdón, me lío. En líneas generales, son señoras de las que te pueden pegar un poquito (y señores de los que te meten el puño, para qué engañarse). Pero no son gente fea, con lo cual queda a salvo el honor de lanavajaenelojo. Porque, créanme, quedaría mancillado tras el top five que se avecina:

5. Kristin Scott-Thomas.
Nunca supe por qué Hugh Grant no prefería tirarse a esta real señora en vez de a la pedorra de Andie McDowell en ‘Cuatro bodas y un funeral’. Cuando se lo comenté a mi depravado amigo Manolo – otro talibán de Kristin – me dio la razón.

El problema vino cuando dejé de ser una secta dentro de mí mismo y la humanidad me miraba con horror cuando proclamaba mi amol por Kristin. Treinta mil insultos después, el género humano me ha convencido de que lo mío con Kristin es de pervertido en fase terminal. Still, cuando le comenté lo mismo a Adrià Collado (un señor que puede beneficiarse a quién quiera sólo con señalarla con el dedo) me dijo que Kristin es de lo más jrande que hay. Por su culpa, he vuelto a las andadas.


4. Lili Taylor

Con la excepción de ‘Short Cuts’ la filmografía de esta chica es de un pretenciosismo indie que roza lo lamentable. De esas cosas que uno sólo ve cuando, de joven, intenta ser un voluntarioso cultureta. Así que supongo que ese gran sórdido que era Robert Altman hizo que viese algo en esta enanilla narigona. Incluso su rollo vampírico en la patética ‘The Addiction’ me puso.

Viéndola hoy en día, pienso “pecadillos de juventud”. Pero el trauma que le causé a mi hermana el día que le dije “Pues no es fea esa chiquilla” es algo imperdonable.

3. Selma Blair

Estoy en el cine viendo ‘El juego del amor’: Selma Blair aparece hombruna, sin maquillar, mal vestida y… ¿podría decir que esa cosilla de allí es un bigotón? A los pocos minutos, Selma decide dejar a su marido y hacerse bollera.
“¿Está mal que me erotice esta chiquilla?” pregunto a lanavajaenelojo. Su cara de estupor me hace intentar arreglarlo. “Bueno… ¿y si la que me erotiza es la otra bollera alta y dentona?”. Mejor no haber intentado enmendallo…

Sí, Selma me erotiza. Pero, a la vez, me produce una inmensa ternura: ella creía que era guapa. Intentó que le diesen un papel en “La sonrisa de Mona Lisa” para ver si se convertía en “la novia de América”. La dura realidad, en cambio, le deparó papelones como quedarse enganchada a una minga en plena felación en “The Sweetest Thing”, hacer de actriz porno reconvertida al integrismo cristiano con unas tetas del 200 en “A Dirty Shame” del gigantesco John Waters y, por encima de todo, realizar la escena de sodomía menos erótica de la historia del cine en “Storytelling” mientras su profesor “afroamericano” de literatura le obliga a decir “nigger, fuck me hard”. Y la pobre preocupada por no ser racista…

Por todo eso – y por unas tetillas ínfimas que te da tiempo a ver en sólo dos fotogramas – Selma me da amor. Dan ganas de decirle “venga chiquilla, ven aquí, si no eres fea, que el pelo te comience a nacer en las cejas está bien…

2. Jorja Fox

Ese pedazo de cara de pan aplastada contra un cristal y esos dientes separados… Lo confieso, aquí ya no es una cuestión de “Es muy elegante” o “Tiene su aquel…”. No: Jorja me erotiza.

Mucha gente pensó “A ver, si la ha pillado Bruckheimer es que debe estar buena y yo aún no me he dado cuenta”. Lo que no sabían es que Jerry también pensaba “A ver, si yo la he pillado, es que lo debe estar buena y aún no me he dado cuenta” . Así que Jerry procedió a rodar un capítulo de CSI en el cual ella tenía que hacer de “cebo” para un putero. Véase qué gran excusa argumental para ponerle minifalda y maquillaje de putilla. ¿El resultado? Dantesco. Esa ropa resaltaba aún más sus andares de pato, su cierta tendencia a tener chepa y, de paso, confirmaba que el erotismo de Jorja era el erotismo de vivir encerrada entre botes de formol y menudillos varios. O el erotismo de no haber visto más onvres desnudos que en la morgue. Whatever.

1. Judy Davis

“Es la mejor actriz del mundo” dijo Woody Allen de ella. En esa época mía de ser talibán de Woody (todavía no superada del todo) yo me lo tomé en serio. Y, ya que estaba, la mala hostia que esta señora destilaba en “Maridos y mujeres” terminó poniéndome. Sí, incluso cuando hacía reivindicaciones de castración colectiva o, peor aún, enseñaba sus exiguos pechos en la que creo que es la ÚNICA escena de empelote que Woody Allen haya rodado.

Bravo Woody: trabajas con Scarlett, Julia, Natalie, Diane, Charlotte, Winona… ¡¡¡¡y a la que sacas en bolas es a Judy!!!! Puede que, en mi esfuerzo por entender tal decisión, Judy Davis siguiese provocándome erotismo a la que, en “Celebrity”, dijo que cada vez que tenía que comerle el pene a su marido pensaba en la crucifixión.

Las depravaciones de Paco Fox


Eres consciente de que no son del todo guapas. Y te avergüenzas de que te pongan. Escondes el hecho por temor al merecido escarnio de tus conocidos. En las reuniones sociales, prefieres declarar tu interés por el concepto de penetración anal con strap-on antes que reconocer que te erotizan ciertos personajes. Y esta es la historia de mis depravaciones más celebradas:

Pre-historia:

Julia Otero con mullet. No, en serio. Cuando era primo-adolescente, todos los días me tragaba el 3X4 antes de ir al colegio, pues curiosamente tenía un turno de tarde. Y, sí: no lo veía por la calidad e inteligencia del programa (que no era mucha, pero al menos sacaron una vez a Battiato haciendo play-back, lo cual casi lo redime en mis perturbados recuerdos), sino por la presentadora. Hoy en día me avergüenzo profundamente de esa desviación sexual, pero he de reconocer que llegué a recortar fotos de una entrevista del Teleindiscreta (esa gran bazofia que surtió de pegatinas de V y M.A. las carpetas de anillas de mi infancia) y las guardé en mi escondite junto a las de Samantha Fox, algunas tías en pelota picada del interviú o, incluso, mi primer Private. ¡¡¡Vicisitud!!!


Adolescencia:
Me gustaba todo lo que tuviera un mínimo de erotismo. Todo. Bueno, excepto, claro está, Amber Lynn. O no, qué coño: Amber Lynn también.

Onvre hecho y derecho:

Todo comenzó con mi obsesión con las pelirrojas. Yo sabía que hallar una que fuera guapa era más difícil que encontrar una aguja en un piso de estudiantes. Pero llegó la Nicole Kidman y afianzó mi empeño en erotizarme casi exclusivamente con tías pálidas, a ser posible con el pelo colorao, y que no se parecieran a Winona Ryder. El triste resultado al que me ha llevado este callejón sin salida es… Alyson Hannigan. Yo no me había fijado demasiado en ella durante todo el metraje de ‘American Pie’, porque no hay nada que me erotice menos que una mujer con un polo o camisa. En serio: si veo a Jennifer Connelly con una de estas prendas, incluso soy capaz de pensar. Tanto me bajan la líbido. Pero claro, cerca del final, la chica suelta esa gloriosa frase de ‘Y una vez, de campamentos, me metí la flauta por el coño’. Y yo desperté de mi letargo y, con el tiempo, he acabado añadiendo una carpeta con fotos suyas a mi ordenador, justo al lado de las de Alicia Witt, Traci Lords y Anita Dark.

Onvre mayó:
Los primeros verdaderos síntomas de que estoy envejeciendo no han sido ni el aumento de mis dolores de estómago (que siempre he tenido), ni el hecho de que me canse hasta jugando a la Wii (con agujetas incluídas) ni la pérdida de memoria (como ocurrió en la última quedada blogger, en la que olvidé mi número pin del cajero, regalando a todos los asistentes un bonito momento de chunguez para que luego puedan contar que lo nuestro no es una pose y que somos así de vicisitúdicos). Más bien fue que andaba viendo un capítulo de ‘Battlestar Galactica’ y comenté, en voz alta y sin miedo a represalias:

– Pues la presidenta me parece muy atractiva.

Efectivamente: en parte debido al personaje, en parte por la mandíbula cuadrada, en parte por una evidente degeneración neuronal, anuncié al mundo (esto es, a mi estupefacta novia Snowymary), que consideraba deseable a Mary McDonnell, una señora de 55 años con la nariz aplastada. Al menos soy consciente de que una cosa es ver ‘El novio de mi madre’ y erotizarse muchísimo con Michelle Pfeiffer (49 años), y otra muy distinta es esto. Que se trata, claramente, de una depravación. Cuando se lo conté a Vicisitud, su rostro palideció. Tanto que casi acabó pareciéndome atractivo. Err…

Ahora os toca a vosotr@s seguir el meme: ¡a comentar o a facer post y linkallo! (¿He oído a alguna decir “El príncipe Carlos de Inglaterra”?)

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