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Los diez momentos más bochornosos de la historia de la F1 (y por qué Lewis Hamilton será un mierda toda su vida)

“Más de cien millones de espectadores / Y yo sin poder / Rascarme los cojones”

Los versos de Siniestro Total en su histórica coplilla “Me pica un huevo” describen a la perfección lo que es un momento bochornoso DE VERDAD: todas las miradas están puestas en ti, tienes una reputación de no ser precisamente un inútil pero, así y todo, en un momento crucial de tu existencia, tu cerebro decide desconectarse mientras media humanidad te contempla.

En plena euforia formulaunística tras la carrera del domingo, he decidido repasar los momentos en los que pilotos de campanillas han protagonizado maniobras marca “Tierra trágame”. O marca “Ron Dennis va a buscarme una excusa, pero yo voy a convertir negativos en positivos mientras mi papá le cuenta a la prensa lo chachi que soy”.

Me ceñiré únicamente a maniobras de monoplazas (con lo cual Ron Dennis no tendrá por qué monopolizar la lista) realizadas por pilotos que, como mínimo, sean vencedores de una carrera (en muchas ocasiones, además, han resultado ser campeones del mundo). Además, huiré de maniobras que hayan sido, simplemente, polémicas: el ridículo es una cosa y las ganas de insultar al gran Michael Schumacher son otra bien distinta.

Desabróchense los cinturones, metan la marcha equivocada, aflojen las tuercas de sus neumáticos y pisen el acelerador con el semáforo en rojo y con el coche apuntando en la dirección equivocada… Con todos ustedes, los diez momentos más bochornosos de la historia de la F1.

10. Fernando Alonso se vuelve daltónico

De todas las banderas que se usan durante una carrera, la que se utiliza más veces es la amarilla. Dicha bandera indica la presencia de algún obstáculo en pista (partes de un coche, aceite, suciedad…) y sirve para que los pilotos extremen sus precauciones en esos sectores. Igualmente, mientras hay banderas amarillas está terminantemente prohibido adelantar. Un caso extremo es de la “doble bandera amarilla”. Ésta significa “Por la gloria de tu padrer… vete bien lento porque puede que un camión de la Central Lechera Asturiana esté cruzado en medio de la pista”.

¿Por qué explico todo esto? Porque durante el GP de Brasil de 2003 Fernando Alonso dio muestras de no distinguir el color amarillo. En dos ocasiones le cayeron sendos drive-through por adelantar bajo banderas amarillas. Uno creía que habría aprendido la lección pero, a la que Mark Webber se estrelló dejando la pista impracticable, Alonso bien se volvió daltónico bien interpretó la doble bandera amarilla como “si acelero aún más antes de que salga el coche de seguridad, igual gano la carrera”. Este fue el impagable regalo que nos dejó a los aficionados.

Creo que es el primer tercer clasificado de la historia que no se sube al podium.

9. Jean Alesi echa en falta la tercera neurona

Vuelta 31 del gran premio de Australia 97. Jean Alesi tiene que parar a repostar y, en ese momento, yo me acuerdo de aquella teoría que dice que los caballos sólo tienen dos neuronas: una para comer y otra para no cagarse en los desfiles. Cualquier otra actividad supone dejar de hacer una de las dos anteriores. Bien, en el caso de Jean Alesi ocurre lo mismo: una neurona la usaba para pilotar increíblemente rápido y la otra, más que probablemente, para no cagarse en el monoplaza. De esta manera puede explicarse su tendencia a estrellarse después de hacer una vuelta rápida. Y de esta manera puede explicarse también por qué, a la que Briatore le dijo “Jean, para a repostar en esta vuelta”, Alesi no pudiese procesar tan elementales palabras. En la vuelta 32, se lo volvieron a gritar, ya de peor tono. Y Jean seguía sin entrar. En la 34, sacaron una pizarra donde estaba escrito F-U-E-L. Así, con guiones, no fuese que el esfuerzo de leer algo no deletreado perturbase una de sus dos neuronas. Bien, pues Alesi debió decidir que no cagarse en el monoplaza era algo muy importante, porque en la vuelta 35 tuvo que aparcar su Benetton-Renault vacío de combustible para shock mayúsculo de Flavio (en el vídeo, en el segundo 45).

¿Por qué no paró? ¿Tenía miedo a los históricos repostajes del equipo Benetton?

Eso sí, Jean no se cagó dentro. Creo.

8. Alain Prost decide que la vuelta de formación “no cuenta”

Peich santo, lo que me duele escribir esto de mi piloto favorito… Pero la vergüenza ajena y vicisitud que me produjo ver la vuelta de formación del gran premio de San Marino de 1991 aún hace que me sonroje. Sí, la pista estaba mojada, y Gerhard Berger también se salió (aunque fue capaz de regresar a la carrera). Pero Alain, pilotando un Ferrari, y delante de miles de tifosi, decidió que la vuelta de formación – que, además, se da a velocidades bien bajas – “no cuenta, así que hago lo que quiera”, o que “ayer, aquella curva no estaba”. Éste es el momento por el que algún ferrarista aún quiere lincharlo.

Después de aquello, Prost decidió que ya todo le daba igual y se dedicó a lanzar perlas del tipo “Para llevar esta porquería de Ferrari, podría conducir un camión”. Una forma de hacer las paces con el equipo que demuestra por qué Fernando Alonso es el discípulo más aventajado del “profesor” Prost.

7. Ayrton Senna intenta marcar la vuelta rápida en Mónaco

1988: Senna tiene la carrera del principado prácticamente en el bolsillo. A no muchas vueltas del final, le saca casi un minuto de ventaja a su archirival Alain Prost. Éste último, en un momento de cachondeo, decide probar si Senna tiene una cuarta neurona (sí, Ayrton, a las dos de Alesi añadía una tercera para odiar desaforadamente a Prost). De esta manera, Alain marca la vuelta rápida de la carrera. Dennis informa de este hecho a Senna, el cual decide demostrarle al “profesor”, a golpe de vuelta rápida, que “mejor que no lo intentes, aunque estés a un minuto”. A la siguiente curva…

Eso sí, Senna no se cagó en el coche.

6. Vittorio Brambilla celebra su victoria

Este gran señor italiano sólo ganó una carrera en toda su ídem: el gran premio de Austria de 1975. Además, tiene el récord de pasar de la gloria al ridículo en menos décimas de segundo de la historia. En el momento que cruza la meta, Vittorio levanta sus brazos con alegría para festejar su épico triunfo. Al hacerlo, pierde el control del coche – ¡en plena recta! – y se estampa contra el muro.

Su Victoria siguió contando, pero los aplausos que los aficionados iban a dedicarle se transformaron en un sonoro “¡¡¡Gaaañaaaaaan!!!”

5. Fisichella tiene morriña

En el 2002, Flavio Briatore decidió reemplazar a Giancarlo Fisichella por Jarno Trulli. Así, Giancarlo abandonó un prometedor equipo Renault para apuntarse a un equipo Jordan que iniciaba su imparable decadencia. En el primer gran premio de la temporada, durante los entrenamientos, Fisichella paró para que le cambiasen los neumáticos. Pero, en vez de unos Bridgestone nuevos, lo que se encontró fue con las caras de los atónitos mecánicos de Renault preguntándole “¿Pero tú que coño haces aquí? Tu box es más al fondo”.

Años después volvería al equipo de Flavio, pero sus discretas actuaciones – probablemente acomplejado después de ese épico pitstop – le hicieron digno acreedor de la aquella frase pronunciada en Golfus de Roma: “Serás un eunuco toda tu vida”.

Sí, tengo un autógrafo de Fisi. ¡Del 2002!

4. Nigel Mansell saluda al público

Canada, 1991. Mansell se dispone a dar la última vuelta de una carrera que ya tiene ganada. El segundo clasificado, Nelson Piquet, está a casi un minuto de distancia. Saboreando la contundencia de su inminente victoria, Nigel reduce el ritmo y se dedica a saludar al público. Lo que el bigotón de Mansell no supo calcular es que la caída de revoluciones de esa reducción del ritmo hizo que el coche se calase. Su enemigo íntimo, Piquet, en el declive de su carrera, no podía creerse que Nigel le regalase una victoria simplemente por saludar a una pandilla de canadienses.

Ah, y de no haber perdido esos puntos, Nigel hubiese tenido opciones de ser campeón ese año. Pero, bueno, también las tuvo en el 86 y, en la parrilla de salida del GP de Méjico, se le olvidó meterle la primera marcha al coche. Los ingleses son así.

(Y creo que a la que Nigel ocupó una neurona luchando contra el cambio de marchas…)

3. Mika Hakkinen da lecciones de psicodrama escandinavo

Como hemos visto en esta lista, tirar una carrera prácticamente ganada a la basura es algo que han fecho muchos de los grandes. El bicampeón Hakkinen hizo lo propio en Monza en 1998, al tomar esta chicane de una forma tres pasos más allá de lo lamentable.

Mika, entonces, cual gran actor bergmaniano, sale corriendo del coche a adentrarse en las espesuras del bosque. ¿Para qué? Pinchen en el siguiente vídeo (hacia la mitad):

¡Sí, para llorar desconsoladamente! Las cámaras logran invadir su intimidad y, en un momento genial, el realizador de la televisión italiana, corta al box de McLaren par amostrarnos un serio y bergmaniano primer plano de su señora viendo llorar a su marido. Probablemente estaría repitiendo las palabras dirigidas a Boabdil el Chico: “Llora como mujer lo que no pudiste defender como bisexual”.


¿Por qué ese realizador no repitió en el GP de Brasil de este año para regalarnos planos de Anthony Hamilton? Ah, preguntas…

2. David Coulthard para a cambiar neumáticos

Frank Williams y Patrick Head, además de ser los dueños de la escudería Williams, son dos señores de mentalidad ingenieril que piensan que los pilotos son gentuza. Lo único importante es el coche y, si éste es lo suficientemente bueno, puedes meter a cualquier cretino dentro: la victoria seguirá siendo algo seguro. O así pensaron hasta conocer a David Coulthard

En su primera carrera con Williams, David abandonó en la vuelta 32 con problemas eléctricos pero sus vueltas anteriores estaban siendo lamentables porque… ¡tenía dolores ya que nunca había dado más de 30 vueltas como piloto de test en un F1!

Cuando, en 1995, decidieron despedirlo a finales de año, Coulthard empezó a conducir realmente bien ¿Por joder? Be the judge… Eso sí, éste fue el bello regalo de despedida que David le dejó a Sir Frank Williams a la que entró a repostar en el GP de Australia de 1995.

David dijo que un programa electrónico instalado en el coche le había impedido frenar. La prensa inglesa fueron los únicos en creérselo. De esta forma, durante doce años, éste pitstop fue considerado el momento más bochornoso de la F1.

…Hasta hoy…

1. Lewis Hamilton Sanganchao y sa’reseteao

Si a Alain Prost le dijesen “Hay un piloto que, a dos carreras del final, tiene 12 puntos de ventaja sobre el segundo y 17 sobre el tercero”, el profesor respondería “En esta época, donde apenas existen las averías mecánicas, ese piloto tiene el mundial ganado”. Si le dijesen que ese piloto sólo logró dos puntos y que el tercer clasificado fue campeón sólo podría decir “¡¡¡¿¿¿¿Cooooomoooorl????!!!!”

Estas imágenes del GP de China 2007 son ya patrimonio cultural audiovisual de toda España

Al lado de esto, la entrada de Coulthard se queda en nada por un motivo fundamental: estaba en juego un campeonato y Hamilton no tenía necesidad de arriesgar tanto. Por si algún anglófilo quiere decirme que, en el estado que estaban sus ruedas, era difícil tomar la curva de entrada a boxes, sólo puedo remitirles a este link donde pueden ver a Gilles Villeneuve y Kimi Raicoñen respectivamente llegar a boxes con sólo tres ruedas. Vamos, una maniobra que le daría a Lewis un lugar de máximo honor en nuestra lista de inútiles.

Pero un primer puesto en nuestras listas no se consigue así como así. Lewis se consagraría en el GP de Brasil al plantearse una pregunta clásica que lo hermana con grandes héroes de ficción como Homer Simpson y Mortadelo. La pregunta en cuestión es:

¿PARA QUÉ SIRVE ESTE BOTÓN?

Todos sabéis la respuesta:

Antes de la carrera, Anthony Hamilton había acompañado a su hijo a mear. Si se la agarró o sólo vigiló que no se la sacudiera muchas veces, es algo que nunca podremos saber, pero sin duda algo debió descolocar a Hamilton. Y es que ya en la salida Lewis Carl nos había dado muestras que su pitstop de China no era flor de un día. Maravilloso oír a los locutores de este vídeo decir “No se tiene que enloqueser Lewis…”

Durante la carrera, tanto Paco Fox como Snowymary como lanavajaenelojo me tuvieron que silenciar a cojinazos debido al nivel de las barbaridades que estaba diciendo, pero el color blancuzco con el que quedó pintado el televisor del matrimonio Fox da prueba de que vivimos un gran premio único (como ese anuncio de hamilcard procedente del blog amigo «Todos con Fernando«). Tales cotas de bochorno tardarán décadas en ser superadas, no lo duden.

Y es que, en contra de lo que muchos deseábamos, ni siquiera hubo que esperar a que Alonso sacase de pista a Hamilton aposta, ni que un neumático reventado dejase tetrapléjico al niño de oro de los ingleses. No: su propia estulticia fue la causante de su fracaso. Vamos, ni siquiera ese Andresito Montes tontaco que es su hermano sería capaz de resetear su silla de ruedas mientras cruza por un paso de cebra en Oxford Street. Y por eso hoy podemos decir, más alto y más convencidos que nunca que:

Lewis Hamilton será un mierda toda su vida

Y un detalle final que, de vomitivo, ñoño y azucarado ni siquiera encontraría su lugar en “Patch Adams: the director’s cut”: los mecánicos de McLaren, con sus propias manitos, le hicieron a Ron Dennis un trofeo de “Ganadores del mundial de constructores”, para que, por lo menos, el calvorota pudiese poner las manos en un trofeo “que justamente merecía”.

“Estoy conmovido por el gesto de los mecánicos”

¡Patético!

L-O-S-E-R-S.

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