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La Dalia Metálica

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Utilizando como zanahoria la promesa de que pronto podríamos costearnos otra cena a la salud de los lectores del blog, convencí a nuestro colaborador más esquivo, Gepunto Panadero, de regalarnos este relato que no tiene precio:

La Dalia Metálica

Por Gepunto Panadero.

Puede que corriese el año 1993. Era otoño, eso seguro, cuando en la madrugada de un sábado, una chica salió del interior de una casa okupa, en el barrio de Vicálvaro (Madrid). No sabemos lo que le esperaba allí fuera, y ella tampoco debía saberlo, ya que no volvió.

En esos años, la música heavy había dejado de ser el entretenimiento que buscaban los adolescentes en las emisoras de radio, o mejor dicho, ya no sólo era eso. Entonces el movimiento heavy se había ramificado hacia corrientes más subterráneas, que ya no sólo dependían de los locutores más carismáticos, y las nuevas tendencias, más minoritarias, más extremas, venían servidas por pequeñas emisoras que costaba trabajo sintonizar, por modestos fanzines que nos hablaban de grupos musicales desconocidos, que a menudo facilitaban un apartado de correos donde contactar.

En pocos años, se fraguó una escena underground, beneficiada por el boca-oreja, y era bastante frecuente encontrar conciertos en casas okupa, como el Ateneo Libertario de Villaverde, o Minuesa. Recuerdo un concierto especialmente memorable en el Ateneo Libertario. Compartían el cartel Fermento, Sacrophobia, Estertor y Postmortem. Creo recordar que fue el 25 de enero de 1992. Escuchando grupos así, uno tenía la sensación de que bandas como Van Halen, Obús o Helloween hacían música para las muñecas Barbie. Esto ya era otra historia.


Madrid se convirtió de la noche a la mañana en un hervidero para el thrash y el death metal. No tardarían en llegar más grupos como Avulsed, Haemorraghe o Denak. Muchos de estos metaleros encontraban la inspiración para su música en la mitología nórdica, el estudio del satanismo, la crónica negra o la literatura esotérica, entendida en un sentido amplio. Muchos de los simpatizantes del movimiento eran vegetarianos y se identificaban con la extrema izquierda. Recuerdo que en aquellos años me entrevisté con Luisma, guitarrista de Avulsed que después fundaría Haemorraghe, y me comentaba que la primera maqueta de Avulsed se retrasó porque a Toni, el batería de la banda, le habían roto la mandíbula en una pelea.

También por aquellos años se estrenó una película que nos interesó a todos los que, de una u otra manera, estábamos emparentados con el movimiento. Henry, retrato de un asesino. En Madrid sólo la proyectaban en un cine, en versión original, y desgraciadamente era un cine que se encontraba en la Plaza de España, junto a la Plaza de los Cubos, que era el punto de encuentro de los neonazis por aquel entonces, tan tumultuosos, siempre a la espera de soltar puños. No faltaron batallas campales entre rapados y chavales de pelo largo. Incluso, si hago caso de lo que se dice por ahí, tendré que creer que a un amigo al que dejé de ver entonces, le rociaron el brazo con ácido.

Respecto a aquella chica que salió de la casa okupa, diré que fue una de las noticias que más me impresionaron en su día. No tardó en ser encontrada muerta, en un descampado de la zona. Y después de un reportaje en televisión, la prensa apenas volvió a hablar del tema. El caso es que aún no me he conseguido enterar de la historia completa. Por eso sigue siendo un misterio para mí. Porqué murió, quién acabó con su vida, a qué se hubiera dedicado aquella adolescente en el futuro, cómo era su sonrisa. Ya han pasado unos años desde entonces, y la pérdida de esa joven, a la que no llegué a conocer, constituye para mí uno de los misterios más importantes de aquellos años.

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