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30 diálogos terribles de la historia del cine: Otro post participativo

4.2
(5)
Como ya cometaba al hablar de Mecano, escribir rimas es difícil. Casi tanto como hacer diálogos. Mis pocos intentos en este sentido han arrojado peores resultados que una teleserie de Paco Arango. Por lo tanto, tiendo a ser bastante benevolente con este tema. Una frase me vale con tal de que esconda un buen chiste o buenas intenciones. Pero hay veces que no hay manera de salvar un diálogo de la total ignominia. Hace unos meses, cuando hice un artículo preguntándome qué puñetas es una mala película, corté una pequeña sección basada en precisamente en este tema. Como estoy un tanto atareado, decidí recuperar lo eliminado y ampliarlo al típico top 10 de frases bazofieras. Sin embargo, me di cuanta de que no sólo me era totalmente imposible reducir el número de candidatas, sino que, además, tenía claro de una manera muy socrática que debería de haber un buen número más de desastres que había dejado escapar. Por lo tanto, os propongo un repaso por categorías de todos los diálogos lamentables que he conseguido recopilar, proponiendo al mismo tiempo que colaborésis en amor casposo con vuestras porpias aportaciones.

1.- El chiste malo
Cualquier persona que haya visto, bien ‘Date Movie’, bien ‘Despega como puedas’, ‘Espía como puedas’ o ‘Penetra analmente a Leslie Nielsen como puedas’, sabe que no hay nada más doloroso que un chiste malo. Por eso, si un chascarrillo, aun sonando poco natural, es al menos ocurrente, se merece mi aplauso. Por ejemplo, hay que ser aburrido para crucificar las frases lapidarias de las películas de acción ochenteras. En varias listas de frases malas que he estado mirando por internet (sí, amigos: ¡investigo para estos artículos!), aparecían muchas grandísimas ocurrencias de películas de acción que yo defiendo. Con remordimientos, pero las defiendo. Porque hay que tener un poco de inventiva y mucha poca vergüenza para escribir esos grandes clásicos estilo “No tengo tiempo para sangrar” (Depredador), “Considéralo un divorcio” (Desafío Total), “Tú eres la plaga, yo soy la cura” (Cobra) o, incluso, este diálogo recién descubierto en mis aventuras Cannon:
Malo: Que te den por culo
Chuck (¿Qué no sabes qué Chuck? ¡Necio!): No es una opción. (Chuck da una patada giratoria y tira al malo al agua)
Todos esos son chascarrillos realmente difíciles de hacer. Y eso lo sabemos porque, a veces, salen muy, muy mal. Hediondamente mal. Más o menos como esto:

DIÁLOGO DOLOROSO 1:
Tormenta: ¿Sabes lo que le pasa a un sapo cuando le cae un rayo? Lo mismo que le pasa a todo lo demás. (X-Men)

Una de dos: o los guionistas tenían un día muy malo, o su objetivo era comunicar al espectador que Tormenta es una imbécil sin gracia que ni siquiera sabe que su pelucón blanco le sienta peor que el mullet a Tom Hanks. Claro que la cumbre del chiste malo de película de acción llegó, como no, con el clásico ‘Batman y Robin’ y los peores juegos de palabras de la historia a cargo de un Arnold Schwarzenegger haciendo todos los chistes posibles con las palabras ‘frío’, ‘hielo’ o ‘fresco’. Bueno, más que todos, sorprendentemente se quedaron sólo con los malos. Por aquello de que se entiendan, los dejaré en el idioma original:

DIÁLOGOS DOLOROSOS 2:
Arnold: Hey everyone: chill (‘Chill’ es tanto ‘fresco’ como ‘¡calma!’ o ‘¡quietos!’)
Arnold: Freeze in hell, Batman (Por ‘Burn in hell’, ‘Arde en el infierno’)
Arnold: Cool Party (‘Cool’ significa ‘fresco’ y ‘Guay’)
Arnold: Let’s kick some ice (Por ‘Kick some ass’, esto es, más o menos dar una paliza)

Etc, etc, etc. Supongo que pilláis el concepto. Y pensar que Akiva Goldsman (perpetrador del guión) tiene un Oscar. Claro, que también ganó uno aquella canción de ‘It’s Hard Out Here for a Pimp’. Y sin que el universo se autodestruyera avergonzado en un momento de claridez mental.

Mi problema es que, gracias a dios, no tengo memoria para los chistes malos. Mi cerebro, que suele almacenar versos chungos de canciones y filmografías de los peores directores de la historia, tiene la delicadeza de eliminar todo rastro de bromas estomagantes. Probablemente a sabiendas de que si la sordidez toma una sola neurona más de mi masa encefálica, lo más probable es que estalle o acabe mutando a escobilla de retrete. O a que los espantosos juegos de palabras de C3PO en el Episodio 2 (“This is such a drag / I’m quite besides myself”) me quitaron en su momento las ganas de vivir.

Así que os dejo dos aportaciones de mi compañero (haced todas las implicaciones gays de la palabra que queráis: serán acertadas) Vicisitud. La primera pertenece a una película que el muy cabrón me regaló. Tenga usted cumpleaños para esto:

DIÁLOGO DOLOROSO 3:
Capitán: Lucharemos con uñas y dientes
Soldado: No puedo, señor, tengo caries
Capitán: Pues con las uñas
Soldado: No puedo, señor. Me las como, señor.

Esta maravilla del ingenio aparece en ‘El Equipo Aaaarg’, no-película sobre la que podéis leer un magnífico comentario aquí.

Pero éste no es el peor chiste de la historia. Si bien muchos otros han optado al puesto (incluso Billy Wilder, el mejor escritor de comedia de la historia del cine, hizo aquello de “Este queso es inaceptable: está lleno de agujeros” en ‘Uno, dos tres’), a juicio de los creadores de este blog sólo uno lo ha conseguido. No sabemos si Alfonso Paso, Rafael J. Salvia o el mítico Tono, pues los tres firmaron el guión de ‘La mujer es un buen negocio’, atentado cinematográfico que incluye el chiste más espantoso ever. Nada más empezar la película se produce este momento mítico (pueden leer más sobre ello aquí):

DIÁLOGO DOLOROSO 4:

Antonio Garisa: ‘For Sale’. ¡A ver si es verdad eso de que sale!

Impresionante

2.- Romanticismo vicisitúdico

El cine nos dijo, vía ‘Love Story’, que “el amor significa no tener que decir lo siento”. Lo malo es que es mentira. En realidad, el amor significa decir muchas, muchas chorradas. Pero los guionistas deberían saber en qué punto parar. Hay frases como “¿Todavía está lloviendo? No me había dado cuenta” (dicha por Andie MacDowell en ‘Cuatro bodas y un funeral’ bajo una lluvia torrencial) que, si bien se podrían justificar en un contexto de amor exacerbado y gilipollas, también servirían como prueba en un juicio por enajenación mental. Por lo tanto, no es de extrañar que en este apartado haya encontrado una gran cantidad de joyas.

Comencemos por la frase chunga más recordada por todo el frikismo español: esa del Episodio II (Los Mariclones Atacan) sobre el crecimiento de apéndices. Y digo que es mítico sólo en nuestro país debido a que se trata de un invento de un traductor, bien politoxicómano, bien con ganas de cachondeo. El original es “The closer I get to you, the worse it gets”, algo que bién podría ser un resumen de la trama de la película. Pero nuestro amigo traductor decidió mejorar el guión con un bonito:

DIÁLOGO DOLOROSO 5:
Jaiden Cristensen: Cuanto más cerca estoy de ti, más crece.

Y, claro, todos los que veíamos a la Natalia con esos corpiños cláramente diseñados por un heterosexual, nos descojonamos.

Algunos dirán que estos diálogos pastelosos y artificiales de Lucas son, en realidad, un guiño a los romances del cine clásico. Y, curiosamente, tendrían razón: Hay mucha bazofia ñoña artificiosa si miras con atención en el Hollywood de antaño. Cuando trabajaba seleccionando los títulos de un extinto canal de cine antiguo, me di cuenta de que el paso del tiempo hace que cualquier cosa se convierta automáticamente en un clásico. Hubo un momento en el que nos planteamos emitir ‘La policía montada del Canadá’, de Cecil B.DeMille. Entonces nos encontramos estas perlas:

DIÁLOGO DOLOROSO 6:
Madeleine Carroll: ¡Oh, Dusty! ¡Eres un ángel de cuero! Gary Cooper: (Ríe) Estaría curioso con alas de cuero.

DIÁLOGO DOLOROSO 7:
Robert Preston: Eres el veneno más dulce que haya entrado en la sangre de un hombre. ¡Te amo! ¡Te quiero! Escucha, gatita montesa, eres la única cosa real que me ha pasado. Y nadie – nada – podría hacer que te dejara marchar.
Paulette Goddard: ¡Oh, te quiero tan terriblemente que me siento bien! Mi corazón canta como un pájaro!

No en vano ambos aparecen en el imprescindible libro ‘The Golden Turkey Awards’. También nominada a ‘Peor diálogo romántico’ en el mismo volumen estaba este gran clásico que todos los aficionados al mal cine recuerdan con cariño:

DIÁLOGO DOLOROSO 8:
Ella: Ten cuidado. No te preocupes por mí.
Él: ¡Ah, eres la única cosa por la que me preocupo!. Olvídate de los platillos volantes. ¡Están ahí arriba! Pero hay algo en ese cementerio – y está demasiado cerca.
Ella: Los platillos están ahí arriba. Y el cementerio está allí fuera. Pero yo estaré allí dentro (señala a la casa) Ahora. Alejándome de tus salvajes lejanías azules.

Como no, se trata de ‘Plan 9 from Outer Space’. O creían que iba a ir de chulo y alternativo y no iba a meter a Ed Wood por ser la opción más evidente. Pues no señores. Cuando se habla de diálogos hilarantes, Wood nunca falla. Claro, que hay otros clásicos recientes. Uno en particular, de título ‘Shark Attack 3: Megalodon’ está ganando adeptos día a día por su increíble estulticia. Y por esta frase:

DIÁLOGO DOLOROSO 9:
Ella: (suspira) Estoy destrozada.
Él: Sí, yo también. Pero… sabes… Estoy realmente nervioso. ¿Qué me dirías si te llevo a casa y te como el chichi?

Se supone que el chispeante diálogo era sólo un chiste y no iba a estar en la película. Pero alguien, con mucho critério, decidió conservar el plano. Algo que no me extraña nada, pues me acabo de dar cuenta de que la compañía productora es Nu Image, fundada ni más ni menos por Avi Lerner y Boaz Davidson, gente muy curtida en el cine casposo: ¡Eran miembros de la Cannon en sus días gloriosos! Qué pequeño es el mundo de la cutrez.

Sin embargo, si queremos encontrar diálogos más ridículos todavía, Estados Unidos o Israel no son los países a los que debemos mirar. Hay una nación que nunca falla a la hora de proveernos de descojone cinematográfico. Hablamos efectivamente, de Italia.

El cine de género ochentero italiano, cuyas miserias tantas veces hemos glosado en este blog, es una mina para diálogos inductores al suicidio. En el apartado romántico, hay dos pequeñas joyas que me gustan especialmente. Una viene de la ya conocida por estos lares ‘Puma Man’, en la que el guionista se anticipó a uno de los mejores chistes de ‘Mi super exnovia’ cuando reflexionó sobre la vida sexual de los superhéroes:

DIÁLOGO DOLOROSO 10:
Jane: ¿Has hecho alguna vez el amor en el aire?
Puma Man: ¿Cómo si no vas a hacer pequeños Puma Men?

Claro que no podemos pasar por alto a Claudio Fragasso, insigne guionista, colaborador habitual del fallecido Bruno Mattei, que en uno de sus trabajos como director consiguió parir un flim que, poco a poco, se ha convertido en una de las películas malas más famosas de la historia (y con lo de ‘famosas’ me refiero a los tres o cuatro perturbados como yo que nos encargamos de glosar estas cosas): ‘Troll 2’ (Cerebro 0). Su fama se debe a momentos como éste:

DIÁLOGO DOLOROSO 11:
Chica irritante: ¡Elliott! ¿Qué clase de broma idiota es ésta? ¡Me has dado un susto de cojones!
Chaval calentorro: Soy víctima de un éxtasis nocturno. Tengo que liberar mis instintos más bajos con una mujer.
Chica irritante: ¡Libera tus instintos en el baño!
Chaval calentorro: ¿Estás loca? ¿Intentas que me convierta en homosexual?
Chica irritante: No sería muy difícil, si mi padre te descubre aquí te cortaría tus huevecillos y se los comería. ¡No te aguanta!

La lógica de este increíble intercambio de palabras se me escapa. ¿Quiere decir Fragasso que si nos hacemos pajas nos volveremos homosexuales? Por consiguiente, ¿es toda la población masculina homosexual? Amigos, Troll 2 plantea cuestiones muy inquietantes…

Muchos más diálogos sexuales chungos se han escuchado en las salas. Un clásico menor es el intraducible esputo de palabras de ‘Aeropuerto 79’ en el que Sylvia Kristel se insunúa a George Kennedy (sí, sí: a George Kennedy) diciéndole que los pilotos son muy machos. A lo cual contesta el rechoncho actor: “They don’t call it a ‘cock-pit’ for nothing”. Pero, a pesar de todo, la proposición sexual más lamentable de la historia del cine vuelve a venir, como no, de España. Cuando escuché por primera vez esta frase (no verbatim, pues no he encontrado el guión por los internetes) del pestiño de ‘Días Contados’, no daba crédito:

DIÁLOGO DOLOROSO 12:
Carmelo Gómez (a Ruth Gabriel, espatarrada en la bañera): Tienes un chocho bonito.

¡Nooooo! ¡No lo tiene! Esa cosa pelúa de Ruth Gabriel en la que toda una civilización podría crecer y pasar desapecibida hasta que entrara en la era espacial podría describirse de muchas maneras (‘espeluznante’ es la primera que se me viene a la mente), pero nunca como ‘bonita’. Aunque claro puede ser que el que la diga tenga una parafilia por los arbustos y las malas actrices. Que hay gente para todo: incluso (lo que es más grave), hay alguno que dice que esta película es buena.

3.- ¡Ciencia!

Quería empezar este apartado con todo el discurso del Arquitecto en ‘Matrix Reloaded’. Pero no tengo ganas de rememorar lo que sin duda es uno de los más lamentables espisodios de la historia de los blockbusters. Así que iremos directamente a la serie B, que siempre da mucha risa. Sobre todo las películas más antiguas. Antes de la llegada de Google y la Wikipedia, gracias a los cuales todo el mundo puede decir cosas erróneas pero que al menos suenan bien, la ciencia en el cine consistía tanto en probetas con líquidos burbujeantes (y, cuando había color, fluorescentes), como en la unión al azar de palabras que sonaran más o menos a algo. Pongamos este maravilloso ejemplo de ‘El hombre que salva al mundo’, más conocida como ‘La guerra de las galaxias turca’:

DIÁLOGO DOLOROSO 13:
Narrador: Nuestro mundo, que se formó en materia a partir de rayos y energía hace cinco billones de años, se fragmentó en nubes de polvo bajo la influencia de los rayos láser en la Era Galáctica.

Claro que, a veces, el guionista pensaba que podía fusionar términos de vago sonido científico con una cierta lógica absurda subyacente. Y el maestro de eso era, por supuesto, Ed Wood. Además de la maravillosa explicación de supuesto ‘Plan 9 del espacio exterior’ (“Electrodos de larga distancia disparados a las glándulas pineales y pituitarias de los fallecidos recientemente”), nos regaló, en la misma película, el magnífico concepto de la ‘Solarita’, la gran fuerza del universo que ni Isaac Asimov pudo imaginar, probablemente porque no solía tomar estupefacientes:

DIÁLOGO DOLOROSO 14:
Eros: Coge una lata de gasolina. Digamos que esa lata de gasolina es el sol. Ahora, se vierte una fina línea en una bola, la cual representa La Tierra. Así, la gasolina representa la luz del sol, las partículas solares. Aquí saturamos la pelota con la gasolina, la luz del sol. Entonces, acercamos una llama a la pelota. La llama viajará rápidamente alrededor de la tierra, de vuelta a lo largo de la línea de gasolina hasta la lata, o el mismo sol. Explotará a la fuente y se extenderá a cualquier lugar que toque la gasolina, nuesta luz del sol. Exploten la luz del sol aquí, señores, y explotarán el universo. Exploten la luz del sol aquí y una reacción en cadea ocurrirá directamente hacia el mismo sol y a todos los planetas que toque la luz del sol, a cada planeta del universo. Por eso hay que detenerles. Por eso hay que usar cualquier recurso para detenerles. De manera amistosa o tal y como parece que quieren que sea.
Teniente: Está loco.

No se puede negar que cierta lógica tiene. Lo cual me lleva a pensar que los mejores momentos acontecen más bien cuando los guionistas no se preocupan en utilizar palabros ni explicaciones rocambolescas y se contentan con hacer que el personaje sea directamente imbécil. El caso más usual se da cuando un médico observa algún cadáver (generalmente con un tiro en la cabeza o carbonizado) y afirma con toda seguridad:

DIÁLOGO DOLOROSO 15: Dr. Lisa Benson (mirando un cadáver humeante): Está muerto.

La película es ‘Batalla más allá de las estrellas’, de Kinji Fukasaku. Pero bien podrían haberse encontrado mil ejemplos más. Sólo que no lo he hecho. Más bien me he dedicado a buscar otras frases en las que el discurrir mental sea fluido como una diarrea. Tenemos el ejemplo de este señor de ‘Cat Women on the Moon’, al que seguro que todos sus compañeros llamaban cariñosamente ‘Capitán obvio’:

DIÁLOGO DOLOROSO 16: Kip: Donde hay oxígeno, hay vida. Y donde hay vida, hay… muerte.

O al omnipresente narrador de ‘The Beast of Yucca Flats’, que nos regala esta perla de sabiduría que haría palidecer de envidia al maetro Muten:

DIÁLOGO DOLOROSO 17: Narrador: Tocas un botón… ocurren cosas. Un científico se convierte en una bestia.

Sin duda a este hombre hay que proponerlo para el premio Nobel de gimnasia. Porque ni siquiera la gente con estudios está libre de la imbecilidad. Ya lo decía Lee Van Cleef en ‘It Conquered the World’:

DIÁLOGO DOLOROSO 18: Dr. Tom Anderson: La estupidez impide el progreso de la humanidad. Yo mismo he sido una víctima continua de ello.

¡Así se habla, doctor! ¡Dí que sí! ¡Dando confianza a los que te rodean!

4.- Inteligencia sobrenatural y metafísica

Claro que el pensamiento absurdo es algo común a todo clásico del cine-estercolero. Recientemente hemos podido presenciar un momento de raciocinio aberrante en la que sin duda es la mejor peor película de todos los tiempos: Transformers.

DIÁLOGO DOLOROSO 19:
Un genio de la lógica: Ciudad Misión está a 22 millas de aquí. Sacaremos ese cubo fuera de aquí y lo esconderemos en alguna parte de la ciudad.

Muy bien. Con un grupo de robots gigantes totalmente armados buscando el aparato. Ese hombre es un genio. O estaba escuchando las recomendaciones del guionista, diciéndolo que abandonara su cerebro y pensara en lo chulo que iba a quedar una gran batalla entre rascacielos.

Por supuesto, militares y políticos no son siempre los únicos personajes cuyo discurrir mental se asemeja al de Homer Simpson. Ed Wood nos ofreció, en ‘Plan 9’, la siguiente visión entomológica detrás de toda investigación policial:

DIÁLOGO DOLOROSO 20:
Detective: Una cosa está clara. El inspector Clay está muerto… y alguien es responsable.

Seguro que ni Grissom ni Horatio han pronunciado nunca tan inteligente deducción. Aunque, claro está, a veces son las víctimas las que tienen muy claro cómo manejar la terminología criminal, tal y como demostró Ray Milland (a muchos años y planos de realidad de su Oscar por ‘Días sin huella’) en ‘La cosa con dos cabezas’:

DIÁLOGO DOLOROSO 21 Ray: ¡Si cortas mi cabeza, será un asesinato!

Claro que esto podría ser una broma, pues la película parecía ser una comedia. Algo que no puede alegar en su defensa los guionistas de… ‘House of the Dead’. Sí, amiguitos: por fin una película de Uwe Boll. Sé que lo echábais de menos:

DIÁLOGO DOLOROSO 22:
Chaval: Hiciste todo esto para ser inmortal. ¿Por qué?
Jefazo Zombi: ¡Para vivir siempre!

Una lógica aplastante que no puede ser discutida. Como tampoco la altísima probabilidad de que el cerebro del buen señor se haya podrido a lo largo de los años. Es lo que tiene ser zombi. O barman. Si no, no se explica esta sabia sentencia de Brian Brown en ‘Cocktail’:

DIÁLOGO DOLOROSO 23:
Brian: No me importa cómo de liberal llegue a ser este mundo: Un hombre siempre será juzgado por la cantidad de alcohol que pueda tomar. Y una mujer se impresionará por ello, le guste o no.

Claro que peor que un zombi sin cerebro o un barman políticamente incorrecto es, como todo el mundo sabe, un extraterrestre con una pecera en la cabeza y cuerpo de gorila. O al menos eso pensaba el legendario Phil Tucker en ‘Robot Monster’:

DIÁLOGO DOLOROSO 24:
Ro-Man: No puedo. Pero, aun así, debo. ¿Cómo se calcula eso? ¿En qué punto del gráfico convergen ‘deber’ y ‘poder’. Y aun así debo. Pero no puedo.

Estos problemas metafísicos del temible guionista Wyott Ordung (no, en serio: se llamaba así) seguro que influyeron en la impresionable mente del joven director y fueron los que causaron su intento de suicidio al poco de estrenarse la película. Y es que, amigos, no debemos subestimar el poder de fascinación de una cuestión filosófica planteada por un imbécil.


5.- Miscelánea

El cine es un arte extraño en el que todo vale. Ya nos lo decía un agudo director ficticio en ‘Aulliodos 3’:

DIÁLOGO DOLOROSO 25:
Director: Esta película va sobre cultura pop. En los sesenta, Andy Warhol nos mostró que el pop podía ser una de las bellas artes. En realidad, todo es arte. De eso se trata todo esto. Por ejemplo, en tu primera escena serás violada en grupo por cuatro monstruos.

Pero hay frases que alcanzan un nivel de extrañeza tal que superarían los límites de lo admisible incluso en Gibraltar. Ya habíamos hablado en este mismo blog del esa maravillosa línea de ‘Campo de batalla: La tierra’ en la que Kelly Preston nos regalaba el secreto para una vida próspera:

DIÁLOGO DOLOROSO 26:
Mrs. Travolta: Te voy a hacer más feliz que un bebé Psychlo con una dieta de Kerbango

Sin embargo, mi perpetrador favorito de frases what the fuck es, como no, Torgo, el más querido personaje del gran clásico ‘Manos: The Hands of fate’. El pobre onvre, en un alarde de incoherencia mental y pensamiento oblicuo, comenta:

DIÁLOGO DOLOROSO 27: Torgo: ¡La niña! No creo que el amo lo apruebe. ¡El perro! Al amo no le gustan los niños.

Está claro que el guionista creó a este personaje con la intención de que todas sus palabras desafiaran las expectativas del espectador. O quizá estaba borracho. Sí, es lo más probable. Porque así se explicaría el gran momento de una de las mujeres del malvado sacerdote cuando grita:

DIÁLOGO DOLOROSO 28: Esposa del amo: Todo lo que queremos es la mujer. Todos deben morir. Ni siquiera queremos a la mujer.

Está claro que la coherencia y esta señora no sólo no sólo son extrañas: más bien viven en plano de existencia distinto. Pero no hay que buscar lógica en películas de serie Z. Y tampoco en algunas superproducciones. Porque fue una de éstas, la inolvidable ‘Super Mario Bros’, la que nos regaló uno de los más vergonzosos lemas de la historia del cine:

DIÁLOGO DOLOROSO 29:
Luigi: Confía en los hongos.
Y es que está claro que los guionistas son y han sido, en su mayoría, una panda de drojadictos. Porque sólo bajo el efecto de estupefacientes una mala idea puede disfrazarse de música celestial. Ya lo decía el malo de Ator 2:

DIÁLOGO DOLOROSO 30:
Zor: La línea divisoria entre la bondad y la estupidez… es muy, muy sutil.

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