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Transformers: Risa y vicisitud

Llevo unos días hablando con gente y hermanos de frikismo sobre el tema de las bondades y problemas de esta película del sórdido de Michael Bay. Recientemente, Viruete (una de las mejores páginas de humor de todo internet) ha publicado un artículo pidiendo comentarios sobre ella. Y veo que el enfrentamiento resultante es de una virulencia sólo comparable un torneo de las artes marciales con Goku, Superman, Jehová y Cthulhu.

Una parte defiende el siguiente razonamiento:
Es divertida. Luego es buena / Salen robots. Luego da igual que no tenga sentido.

La otra viene a decir:
El guión es malo. Luego es una mierda. / Salen robots. Pero eso no es excusa para los tópicos y los sinsentidos.

Pues bien: La película es divertida. Y su guión es una mierda. ¿Cómo es eso posible? Normalmente, si algo es entretenido, soy el primero en defender su bondad (ahí me teníais hace unos años hablando bien de ‘Los cuatro fantásticos’. ¡Anatema!) Pero nos encontramos ante un monstruo de la naturaleza. La película que todos esperábamos que llegara algún día. Un advenimiento más glorioso que la primera actuación de Sabrina en TVE . Más mayestático que un disco de Rhapsody orquestado por Basil Poledouris.

TRANSFORMERS ES LA MEJOR PEOR PELÍCULA DE TODOS LOS TIEMPOS.

Algunos recordaréis que hace unos meses publiqué un artículo en el que se analizaba qué es una mala película. Pero no entré demasiado en el tema del disfrute de una bazofia.
Somos muchos los que vemos pelis malas. Y algunos incluso sin tener taras mentales. Pero, seamos sinceros: las cutreces en plan Ed Wood dan risa, pero no es menos cierto que agradeces el fast-fordward como vaselina en una prisión turca. Con las grandes superproducciones que salen horriblemente mal, el nivel de entretenimiento puede ser mayor. ‘Catwoman’ o ‘Batman y Robin’ también dan risa, pero en el fondo te aburres un poquito debido a su inmensa pestosidad. Otras, como ‘Godzilla’, no son, ni lo suficientemente malas para reírte, ni lo suficientemente buenas para que te gusten. Pero ‘Transformers’ es una nueva raza. Una bazofia que entretiene y procura descojone al 100%. Es la película definitiva a la que nos ha llevado la era de los blockbusters. Un poquito de historia resumida:
Todo empezó con los megahits de calidad. En 1975, ‘Tiburón’ rompió taquillas y, más tarde, ‘La guerra de las galaxias’ la superó. Había comenzado el ciclo de las superproducciones veraniegas. El punto de inflexión se dio con la ya nombrada ‘Godzilla’, la primera vez que una de éstas recibió un completo rechazo tanto de crítica como de público, pero que, aun así, consiguió pingües beneficios. Se estableció de esta manera el modelo de película-evento que triunfa en traquilla independientemente de su calidad. Luego vinieron pelis buenas (Spiderman 2), entretenimientos aceptables (La momia) y grandes chascos (Spiderman 3). Pero nadie esperaba el gran blockbuster esquizofrénico definitivo.

Hay quien alega en los miles de comentarios sobre ‘Tansformers’ lo de «no lo entiendes. Es que, con estas pelis, hay que desconectar el cerebro». Pero yo no puedo. El guión es tan pestoso y la película tiene un tono tan cambiante (el señor Bay parece no saber si hace una épica bélica, una comedia infantil o un flim de adolescentes con chistes de pajas) que el cerebro está, precisamente, conectado. Concretamente en modo «¡Ay, que me descojono!». Esto se une a chistes chungos que, en el fondo, se notan currados, una tipa impresionante y un ritmo y desvergüenza en la realización que acerca a la película más a ‘Dos Policías rebeldes 2’ que a ‘La isla’. El resultado es que alternas reacciones a toda pastilla: las carcajadas nerviosas por lo hediondo de los tópicos, los derrames cerebrales por las estulticias e incongruencias del guión, las risas genuinas por los chistes malos y el embobamiento visual-freak de las tremendas escenas de acción.

No enumeraré aquí todas las imbecilidades del guión, pues otras páginas y críticos ya se están encargando de ello. Sólo reseñaré mi momento preferido de oligofrenia de personajes utilizada para justificar una escena de acción: Esa gran escena en la que el ministro suelta lo de “Escondamos el cubo en una ciudad poblada”. Mientras que todavía te estás riendo de lo brillante de la idea, ya te has metido en una impresionante pelea de robots gigantes a leches en medio de una calle que te transporta mágicamente a tus tiempos jugando al ‘Rampage’ en el Spectrum.
Porque hacía tiempo que no me divertía tanto en el cine. Sí, la película es mala si se considera el cine como inmersión en una realidad alternativa. Pero como descojone consciente con los amigos no tiene precio.

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