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Llevamos cien mil visitas

¿Y qué? Pues que son muchas las personas que se han entretenido un rato con nuestras sordideces. Y justo de eso se trata. Este blog no está hecho para iluminar al mundo con nuestras deslumbrantes ideas. Ni para adoctrinar a los visitantes de la blogosfera en el nuevo credo de la sordidez. Ni siquiera para mostrar fotos eróticas de sus autores haciendo lap dance. Aunque eso no sería mala idea.
Nuestro objetivo es que la gente se lo pase bien. Estar al mismo nivel que otros grandes entretenedores como Menahem Golan, Paul Feig, Paul Verhoeven o José Viruete. Sé que es un objetivo demasiado elevado, pero, feck: hay que ser ambiciosos.
Lo mejor de todo es que, en el camino, hemos logrado también aumentar nuestra capacidad intelectual gracias a la lectura de los blogs de nuestros visitantes. Mi jornada laboral se ha reducido considerablemente debido a los agradecidos links que han llegado desde sitios tan curiosos como Japón, Boston o incluso Ávila.
Es verdad que hace apenas un par de meses celebrábamos las 100 entradas con otro post similar. Pero mucho ha sucedido desde entonces. Y no me refiero al histórico estreno de Transformers o a la revelación de que Vicisitud tiene una extraña fascinación con los peces (espero que no al nivel de Troy MacClure). Sino más bien al éxito exagerado de dos inmensos artículos. El primero, sobre fórmula 1, todavía nos está proporcionando visitas constantes desde todo aquel foro sobre el tema con criterio suficiente. El segundo, el bombazo sobre las aventuras de Vicisitud y el porno, hizo que el número de visita se multiplicara por 11.
Eso nos ha provocado bastante miedo escénico tanto a Vicisitud como a mí (Jalop, con sus otros dos blogs, está ya más curado de espanto). Yo, en vez de darme a la bebida, me he dado a la Cannon, lo cual es más o menos igual de perjudicial para la salud. Vicisitud, por su parte, se entretuvo montando anuncios polémicos que nos han permitido incluso conocer el maravilloso mundo de los desquiciados cabreados de internet.
Y ahora, un momento G. Sanz:
Coleridge, en el único poema épico que he leído varias veces (y no porque Iron Maiden le dedicara una cancíon: la historia es más chunga todavía), decía: “Un hombre más triste y sabio se levantó la mañana siguiente”. Nosotros, gracias a estas visitas, somos un poco más sabios. Pero, en lugar de tristeza, hemos aprendido que hay algo mucho más importante: el cachondeo.

Por su parte, Vicisitud sólo considera necesario añadir la siguiente frase de Paul Stanley: «This is for you, because this is for all who know what rock’n’roll is all about».

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