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Una cita con la historia y el A(m)OR

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Si has vendido millones de discos y, a la vez, la revista Rolling Stone despelleja todos tus álbumes dándoles la menor puntuación posible… Si has conseguido componer una balada ñorda que se ha convertido en “The prom song of the 80’s” (honor sórdido donde los haya)… Si, a pesar de que todas las tribunas “respetables” de Internet digan que eres lo puto peor, consigues que una canción tuya sea la más descargada de la historia… Entonces es que lo has hecho TODO bien

Ladies and gentleman, I give you… JOURNEY!!!!! En 1981 no hubo ningún grupo más importante sobre la faz de la Tierra. En los USA son infinitamente más famosos que los Beatles y, a día de hoy, son el paradigma del horterismo que más urticaria le puede producir a los bienpensantes. Que en España sean unos desconocidos sólo remacha la mediocridad en que vivimos, pero qué se va a esperar de un país donde Aznar sacó más votos que Felipe y, lo que es peor, Marta Sánchez sacó más votos que Sabrina. Sin embargo, para unos pocos sórdidos, este sábado, eso puede cambiar. Por primera vez Journey van a tocar en España y, sí, acertáis, no me lo voy a perder.

Para quien no los conozca, podría hacer como mi mítico cuñao y decir “-¿Te acuerdas de aquella sordidez que cantaba Marujah Carey que se llamaba “Open Arms”? –Sí, ostia pero qué mala era -Pues esa canción es de Journey”. Pero hay necios que no comprenden el tremendo honor sórdido que es que the great Marujah herself te despelleje (una cosa es no tener ninguno de sus discos por infumable, pero creo que Marujah ha hecho suficientes méritos para ganarse nuestro amor incondicional. Y si no piensas así vete a machacártela con Cristina Almeida o con Rosana, lo mismo da que da lo mismo). Pero no sólo Marujah hizo una versión, flipen con este vídeo de la gran Britney Spears cuando sólo era una niña que tenía, eso sí, claro que el AORterismo era lo suyo: con todos ustedes, Britney canta “Open Arms”

El caso es que Journey son los reyes del AOR, ese estilo musical yanki tan asociado a las fiestas puteras de facultad, o a las pelis puteras de Bruckheimer, o a los cardados puteros con su puntillo hard rock… ¿He dicho putero? El AOR es un cruce entre el hard rock, el pop y, si se quiere, un poquito – pero sólo un poquito – del temible rock progresivo. Tuvo su momento de gloria en los 80 con bandas como Boston, Loverboy, Foreigner (versioneados DOS veces por Julio Iglesias en su soberbio último disco “Romantic Classics”) o Survivor (ese “Eye of the Tiger”). Qué coño, la mejor forma de describir el AOR es decirle a la gente “¿Te acuerdas de la motera de cuero en el anuncio de “Burning Heart”? Pues eso”. En este test podéis comprobar vuestros conocimientos AORteras. Actualmente, en los USA, quien diga que le gusta el AOR es considerado chusma y un hortera de nivel inferior a quien se compre discos de Bustamante (los autores de “South Park” sistemáticamente usan temas de Journey cuando quieren caracterizar su particular reverso tenebroso de la fuerza). Básicamente Journey sería como el grupo favorito de Peter Griffin. Todo un honor al que la soberbia serie “Padre de Familia” dedicó este karaoke:

A raiz de este cachondeín, la canción “Don’t stop believin’” – cágate, usada en la peli “Monster” – se convirtió en la más descargada de la historia, para escándalo de los que gustan de sentirse superiores a la chusma. Y ahí está el quid de la cuestión: todo el mundo vive alienado, con vergüenza de confesar que le gusta Journey pero, a la que le dan la oportunidad, se desata (como los pobres catalanes, sepultados por una losa fashion que dificulta su culto al caganer).

De hecho, hace unas semanas, me crucé con nuestro querido Panadero y, a la que le propuese ver a Journey, me respondió. “Uf, Journey, eso es para gente barrigona ¿no? Claro que yo lo soy… No sé, creo que no iré porque corro el riesgo de que me guste, y no creo que me gustase la clase de persona en la que me iba a convertir”. Cuando intenté animarle diciendo que también vendrían verlos, desde Vigo, mi hermana y mi cuñao, Panadero atinadamente comentó “Es que así es como hay que ver a Journey, con la hermana y el cuñao. No vale ir con los amigotes y tirarse algún eructo ocasionalmente”. En efecto, tal es el amor que este supergrupo produce.

Por mi parte sólo puedo deciros que este sábado tenéis una cita con la historia. Si sois neófitos, os recomiendo que os bajéis su disco “Escape” o el “Greatest Hits Live”. Descubriréis a Neal Schon, uno de los mayores virtuosos de la guitarra con bigotón, a Jonathan Cain, uno de los mejores teclistas horteras ever (y colaborador de Michael Bolton o Heart) y la soberbia voz de Steve Perry, hombre con aire lolailo-gitanaco muy parecido a un conocido mío y a ¡Tunka!. Bueno, actualmente no canta Steve Perry, sino un héroe del AOR contemporáneo que, sólo con llamarse Jeff Scott Soto, ya queda definido como ser humano. Un chaval en la onda de mi adorado Joe Lynn Turner de los que no tiene problemas en quitarse la camisa, y eso siempre es bueno (¡aprende, Tom Yonki, digo, Yorke!).

¡Soltaos los lolailos, desabrochaos la camisa, encended los mecheros, sed vosotros mismos! Sólo queda un día para corear “Any way you want it”, “Lights”, “Lovin’ Touchin’ Squeezin’” o “Separate Ways” ¿Alguien se apunta a llorar, corear, y no tirarse eructos?

Os dejo con “Faithfully”, la “prom song of the 80s”. Porque aunque los frikis en nuestra adolescencia podamos empatizar más con la tristeza suicida por no comernos nada está claro que un a baile agarrao arropados por la voz de Steve Perry no le hubiésemos dicho que no. Además, entre sus líricos zooms, es uno de los vídeos más dramáticos sobre el hecho de tener bigotón y perderlo. Ahí es nada:

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