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El post épico en tres partes sobre Franco Battiato (II): Gli anni ‘80

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Como soy mujer —aunque abajo ponga posted by Vicisitud y Sordidez, esto lo firma La navaja en el ojo—, mis compañeros y sufridores en casa me han cedido muy caballerosamente la mejor época de Battiato: los años ’80. No sólo están en ella las mayores cumbres de sordidez en cuanto a letras y videoclips, sino que, además, es el momento en el que conocimos, como inocentes infantes, al sórdido Napiato, resistiéndonos, eso sí, a admitir que nos gustaba.

Tuvo que llegar la madurez y la pérdida de vergüenza para recuperar a este enorme músico y maravilloso cantante. Lo digo por mí, por supuesto, pues nuestro amigo Paco Fox, que suscribe el primero de los posts sobre el tema, estuvo militando en Battiato durante dos décadas que le trajeron momentos tan sórdidos como exclamar “mi dinero” cuando compró el Gommalacca, y vicisitudes semejantes. Ya que él es el más puesto en Franco, se ha ocupado de la etapa oscura, pero lógicamente, sus anécdotas eran ochenteras, pues a él aún le faltaban años para ser siquiera eso cuando salió el Fetus.

Debido a que me ha tocado una etapa más jugosa y a que tengo menos capacidad de sínteses que Fox, este post será más extenso que el anterior, pero probablemente, menos que el siguiente, ya que la tarea de retratar los ’90 y la década presente (que no sé cómo se llama) le ha tocado a… Vicisitud y Sordidez.

Hay que decir, antes de comenzar, que mi depravación ha llegado a tales niveles que he logrado apreciar y hasta disfrutar algunos de los experimentos de los primeros años ’70. Sí, sí, creánselo, no es por boutade.

Pues allá voy. Los años ’80.

El LP que inaugura la década es el Patriots. Y la primera en la frente, o ¿debería decir en la nariz?, la canción que abre el disco nos permite escuchar la italianísima pronunciación de Battiato del idioma inglés con ese: “Apppp (mil pes) petriots tu arrmesssse”, que, con más desvergüenza aún continúa con un “engagez vous”.

La canción, además, tiene momentos gloriosos, como “la musica contemporanea, mi butta giù” o, según tradujo el propio Battiato para la versión española: “la música contemporánea es peor aún” […] “A rebelarse, estúpidos” […] “No tengo yo la culpa si existen verdugos, / si existe la imbecilidad” […] “Jomeini es para muchos botón de santidad” […] “No tengo yo la culpa si existen espectáculos / con humo y rayos láser, / y el escenario está lleno de necios que se mueven”.

Podría reproducir la letra entera, pero podría con todas las canciones, así que os doy el enlace donde la podéis leer en italiano y éste para degustarla en español.

Por cierto, mínimas lecciones de italiano, para quien quiera navegar por si página: “testi” significa “letras”. Con este nuevo término, el disfrute lo tenéis asegurado.

Del mismo Patriots, Prospettiva Nevski es una preciosidad.

Así como me parece preciosa Gli Uccelli (Los pájaros), del siguiente: La voce del padrone.

En éste disco, el más vendido de la historia de la música italiana en su momento, aparece ya uno de los hits (pronúnciese como los italianos: itttsssssse): Centro di gravità permanente.

No especialmente de mi agrado, pero sí finalista a mayor sordidez musical de la historia estaría: Cuccurucucu.

La voce no tiene desperdicio, pues una de las canciones que más me gustan de Battiato también se encuentra aquí. Hablo de la épica Bandiera bianca, la canción que contiene el mejor crescendo muscial, al que sólo se podría, quizá, comparar Chiquitita, de ABBA. Ya señaló Paco Fox algunas de las maravillosas estrofas de esta obra maestra, pero, por favor, leed la letra entera (la podéis encontrar haciendo clic aquí).

El disco siguiente, El arca de Noé, ya nos presentaba el que quizá fue su mayor éxito en España: Voglio vederti danzare. La versión italiana que se incluye en el disco está tan mal orquestada que parece que Franco hubiese hecho un midi cuando éstos aún no existían. Por lo tanto, por una vez, recomiendo escuchar la española: Yo quiero verte danzar —que no saldría hasta el Nómadas—, o, buscar una alternativa en directo a la italiana (como la de este vídeo del 96).

Las letras aquí no son menos sórdidas y poéticas que en los anteriores. Ni tampoco las traducciones al español desmerecen en cuanto a su desfachatez. Veamos la rima consonante de los dos siguientes versos: “con candelabri in testa / o come le balinesi nei giorni di festa.” Y observemos su traslado a nuestro idioma: “con candelabros encima, / o como los balineses en días de fiesta.” Si la métrica le importa un pimiento, la rima es otra cosa que se la trae floja. Pero a nosotros nos gusta más que lo haga así.

¿Qué me decís del mantra multilingüe que repite casi histéricamente en otra canción de este disco, new frontiers: “The new frontiers/ of the nouvelle vague”? Sin desperdicio, ¿verdad? Por si os cabía duda, el resto de la canción está en italiano, con versos tan bonitos como éste: “L’evoluzione sociale non serve al popolo / se non è preceduta da un’evoluzione di pensiero

El disco Orizzonti perduti empieza en plan romántico con La stagione dell’amore o La estación de los amores. Aquí ya no hay risas por sus letras, sino sólo admiración: “y los deseos no envejecen, a pesar de la edad.”, “Los horizontes perdidos no regresan jamás” Bueeeeno, vaaaaale, también risas: “Tuvimos tantas ocasiones, perdiéndolas.”. Aunque, por una vez, las letras quedan eclipsadas ante la inmensa coreografía que diseñó para el videoclip. Cómo esto no triunfó y la Macarena sí es algo que me hace perder la fe en el ser humano.

Otra vida merece mención aparte. Vamos, que debería poneros la letra entera, pero intentaré extractar: «En divanes cómodos, los mandos en la mano. / Cuentos de bajos fondos: / «Dallas», «Los ricos lloran»». Esto, que ya de por sí es bueno, si lo escuchas de boca de Battiato, metido con calzador en la rima, te costará tanto entenderlo que todavía te parecerá más maravilloso.

Y es que no se ha dado pocas veces el fenómeno Mecano de que la letra es tan rebuscada que nuestros cerebros la acomodan a algo más sencillo y entienden lo que les da la gana. En lugar del culturetismo: “sangres que tiñen de malva el amanecer”, yo me iba a algo más divertido y terrenal, como “sal este fin de semana al amanecer”.

También de esta canción son los siguientes versos: “Me enervan los semáforos y los stops. / Por la tarde vuelvo a casa con un malestar especial. / No sirven tranquilizantes o terapias. Se quiere otra vida”. Con su pronunciación italiana, cuando Battiato decía “los stops”, que nosotros habríamos entonado como un fuerte “los estops”, él “liquidaba” la ese, como debe ser, y su “lostops” no había quien lo entendiese. Por cierto, la letra de la misma frase en italiano es preciosa: “mi innervosiscono i semafori e gli stop”. Y es que yo prefiero todas las letras en el idioma del país con forma de bota, pero estoy tratando de ser democrática y mostrároslas en cristiano.

Mondi lontanissimi marca la mitad de la década. Además de la presentada a Eurovisión: I treni di Tozeur, aquí dominan las sordideces, como Personal Comupter, Temporary road, Chan-son egocentrique o No Time No Space. Por cierto, Battiato quedó quinto en Eurovisión tras su actuación con la cardada Alice. Para vicisitud y sordidez, estar a punto de ganar tan sórdido festival cuando ya tienes en tu haber el premio Stockhausen de música experimental es lo que te califica, sin lugar a dudas, como el mejor músico de la historia.

Pero la que es verdaderamente bonita del disco es L’animale, un animal que no se aclara porque tan pronto: “si prende tutto anche il caffè”, como luego “e l’animale che mi porto dentro vuole te.” Es broma, no es que se lleve el café y luego quiera té. Es que te quiere a ti. Ahora hablando en serio, esta letra merece que la leáis entera, pues en esta canción, como en tantas otras, su belleza y sentimiento son superiores a su sordidez. Por imposible que parezca.

Echoes of sufi dances, que también conoció una versión española, de la que ya ha hablado Fox, fue el intento de Battiato por cantar canciones enteras en inglés. Ejem, pobrecito. Mejor déjalo. Escuchadlo, por favor, escuchad canciones como La estación de los amores, traducida como Lover’s springtime, lover’s season, o la celbérrima I Want to see you as a Dancer. Merecen la pena.

Battiato debía de ser tan famoso por aquel entonces que, hasta 1988, año en el que apareció el Fisiognomica, se dedicó a sacar recopilatorios o a repetir las canciones, pero en otros idiomas. Así, el Nómadas, que puede ser el primero que conocimos todos en España, es un disco trampa, una especie de grandes éxitos de los ’80. Así cualquiera. Sólo os puedo decir que no tiene desperdicio. En este enlace están todos los títulos.

Si tuviese que elegir un disco preferido de Battiato lo tendría dificilísimo. Puedo ordenar las canciones desde la que más me gusta hasta la que me gusta un poco menos, pero quedarme con un solo álbum sería casi imposible. Si me obligasen, sin embargo, Fisiognomica tendría muchas papeletas, pues contiene mi canción predilecta: Nomadi, y otra de las que más me gustan: E ti vengo a cercare, ambas con unas letras que ni el mejor poeta del mundo podría llegar a soñar con componer. La primera, Nomadi, la escribió Juri Camisasca, o Me-la-casca, como le bauticé aunque yo no tenga nada que cascar.

Cerramos la década con Giubbe Rosse (Casaca roja), disco doble que presenta sordideces como La carta al gobernador de Libia o Alexander Platz, que nos obligó a visitar la plaza más fea y desabrida de Berlín. Lo que son los homenajes friquis. Hay que decir que me quedó mejor salir del metro viniendo del aeropuerto en la Estación Zoo, mientras escuchaba en el iPod el Zoo Station de U2. Pero la frase que se repetía cada vez que atravesábamos la invisible línea que ha quedado para muchos donde antes estuvo el muro era: “A Berlino Est, aufviedersehen” y el absurdo que cierra la canción: «ti piace Schubert?», es decir: “¿Te gusta Schubert?”.

Pues con esa palabra me quedo yo: aufwiedersehen.

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