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El peor chiste de la historia

Hace unos meses me contaban un chiste espantoso: “-Joder, desde que me he hecho de Opus, lo de la abstinencia sexual lo llevo de pena. El otro día, mi mujer se agachó a coge una caja de huevos y, sin dudarlo, se la endiñé. –Tío, por eso te habrán echado del Opus ¿no? -Del Opus… ¡Y del Pryca!”. De los que estábamos en la mesa fui el único con la suficiente falta de decoro como para echarme las manos al duodeno y, acto seguido, emprender una fulgurante huída al váter.

En el momento de reflexión que se produce al darle con la escobilla a tu última zurraspa, pensé ¿Es el peor chit-te que jamás haya oído? Y, aunque a los lectores les extrañe, yo sabía perfectamente que había uno muuuuuuuuucho peor. Y, de alguna forma, me supuso un consuelo: es reconfortante tener referentes morales sólidos en la vida y yo, por fortuna, tenía entre mis referentes el peor chiste del mundo. O, si no el peor, el listón definitivo contra el cual medir la maldad de cualquier chiste. ¿Queréis saberlo? Claro que queréis. ¿Os va a doler? Eso ni hace falta preguntallo.

El chiste en cuestión proviene de la gigantesca película “La Mujer es un Buen Negocio” del titánico Valerio Lazarov. Sus zooms, el protagonismo de Manolo Escobar, y momentos bellamente metalingüísticos como aquel en el que Josele Román dice “Mi Manolo no se desnuda aunque se lo pida el mismísimo Valerio Lazarov” llegan para considerar a este filme como una de las cumbres del cine patrio. Pero el gran Valerio guardaba un as en la manga: ¡Antonio Garisa! Ese infraser, el actor más grimoso del cine español, esa persona con cara de vivir en un forúnculo perpetuo capaz de espantar por sus dosis de caspa al mismísimo Juanito Navarro, va a ser el prota de nuestro chiste. ¿Estáis preparados? ¿De verdad queréis seguir? Bueno, pues no lo cuento: mejor vedlo.


¡Oh dolor que de mi alma abusas! “For sale… Pues a ver si es verdad eso de que sale”. El recuerdo de este espanto arruinaba periódicamente la visita de unos amigos míos al sur de Inglaterra. Además, el grito de guerra “¡For sale!” (pronúnciese en español) era dirigido hacia una bella persona con el hábito de contar chistes nefastos cuya gracia teórica se percibía al cuarto de hora. De hecho, en su lugar de trabajo se llegó a colocar una fotografía del simpar Antonio Garisa acompañada de un “For Sale”.

Pues ahí queda eso. Vuestra vida se ha enriquecido con un nuevo referente. Y, como apunte final, una inquietud: cuando me bajé esta película de la mula (DVDrip, cágate) el número de fuentes llegó a ser de… ¡124! ¿Hay tanto sórdido en el mundo? O, mejor aún, ¿existe mucha gente que, sin llegar a publicarlo como yo, vive secretamente en el culto al forsalismo? Acojona, tronco, acojona…

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