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Amo a Laura pero voy a esperar hasta el matrimonio

Nuestra amiga Isabel ha tenido la descomunal cortesía de enviarnos un link a este ignominioso vídeo. Y, contra lo que puedan pensar muchos, aquí en Vicisitud y Sordidez consideramos que el enviar un mail para hacernos partícipes de tamaña basura es, sin duda alguna, un acto de amor y de respeto. Gracias, amiga Isabel.

A continuación, con todos ustedes, un bello himno para preservar la virginidad.

Algunos dicen que el vídeo forma parte de una campaña cristiana de una web que defiende el no ver MTV. Pero, realmente, dudamos que esa gente conozca ese canal de exigua audiencia en España, por lo que nos inclinamos por creer que la propia MTV es la autora de este campaña de publicidad viral para crear cierta polémica cachonda. Y unas sombrías palabras como conclusión: que a nadie le engañen las trasnochadas pintorras de esta gentuza, porque canciones como ésta no son cosa del pasado. Esta mentalidad cristiana de mierda de rendir culto a la virginidad resurge cada dos por tres. ¿O es que alguien ha olvidado el “No está de moda practicar sexo si no hay lugar para el corazón” de las innobles Papá Levante? Y sí, ya sé que el colectivo calorro tiende a reunirse en cibecafés donde, a decir de los expertos “huele a reglote” y donde el fin último de los canis es irse al hotel. Pero no recurramos a las soluciones fáciles: la oda a la abstinencia no ha sido ni será la solución. El ser humano está diseñado para follar no matter what, como decía mi héroe Gregory House, así que todos esos curas que, en tiempo de desesperación vuelven sus ojos a la ortodoxia más chunga, deberían seguir las palabras de nuestro amado cock-rocker Gene Simmons: “Yo no voy a abandonar el party every day por el SIDA. Si llueve, me pongo chubasquero y listo”.

Detalle final autobiográfico. Paseando un domingo con unos amigos, nos encontramos a un grupo de pijas quinceañeras del barrio de Salamanca, de las que se remangan la falda del uniforme de colegio de pago hasta que los labios vaginales puedan intuirse en los pantys. Se imaginaba uno que, en sus glúteos, llevarían tatuado un “Ésta será tu tumba”. Cuando nos preguntábamos qué locales abrían un domingo a las seis de la tarde, estas chicas, en un alarmante giro de acontecimientos… ¡entraron en una iglesia para la misa dominical de las seis! ¿Amarían a Lauro pero esperarán hasta el matrimonio? A éstas las enviaba yo al doctor House para que las pusiese a andar… No, qué coño House, a Gene Simmons. ¡A beber y follar, que son dos días!

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