Sórdido y fresco

Adriano Pappalardo: ese fistro

Vean la foto de arriba y reflexionen unos instantes. ¿Ya? Bien, uno se plantea una serie de interrogantes: está claro que il nostro caro Adriano Pappalardo se levantó aquella mañana con ganas de ser un superhéroe y, ya que Superman tenía su “S” y Batman su logo de murciélago, el primogénito de la famiglia Pappalardo decidió que un “Ap” cosido en su, su… bueno, como se llame la cosa que lleva puesta, pues quedaría bien. Era 1980, así que comparar ese logo con el de Alianza Popular es como que lícito. Probablemente Adriano fue seducido por el viril poder español de Manuel Fraga durante un mítin en Benidorm. ¿Quién puede culparle? Si Don Manuel me estampase una ochenteira pegatina con su “Yo amo España” en mi camiseta… ¿Quién sería yo para quitármela? Así pues, lo lógico a la hora de intentar descifrar el porqué de la indumentaria de Adriano Pappalardo es colocarlo en un mítin de Alianza Popular en un hotel playero español. Adriano estaría de resaca y, cuando don Manuel le calzó la pegatina en su, en su… en su “eso”, bueno, pues Adriano tuvo como que una epifanía. ¿Me siguen? Así que Adriano, gracias a Fraga, se transmuta desde la figura de animal mitológico que caracterizaba sus primigenias cassetes hasta la figura del superhéroe que encabeza este artículo. No es de extrañar que, animado por las circunstancias, editase este single en español. Pero Ap no comenzó a despegar hasta el 82, con lo cual podemos decir que Adriano fracasó por adelantarse a su tiempo. Pero en el camino nos regaló una estela de sordidez que no podemos sino celebrar. Su sordidez y la de su abuela porque… ¿Quién sino una nonna italiana para coser esas siglas con tanto amor? Incluso aventuro que le sugirió las muñequeras de cuero para terminar de redondear su superheroicidad.

 

Pero esto, como tantas cosas buenas (como el cock rock) fue hace muchos años. La mediocridad de los tiempos presentes ha transformado al otrora mitológico Pappalardo en carne de la telebasura. Tras una participación en la “Isla de los Famosos” italiana, donde fue expulsado porque “el público no supo entender mi humildad”, Adriano terminó dando shows vergonzosos en programas familiares, donde los italianos nos demuestran que la poquísima compostura de la que son capaces se desvanece si se les menta a la sua mamma.

 

Celebremos lo que fue Adriano, visitad esta web, extasiaos con el personaje y decidid que ser un superhéroe es sólo cuestión de ponerse a ello. Si Ruiz-Mateos, en uno de sus mítines, os arroja un bombón Trappa, no lo dudéis: se os ha encomendado una misión en esta vida.

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